Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru
Aclaraciones: Este fic está basado en el anime y novela: "Hakushaku To Yousei" cuyos autores son Mizue Tani y Asako Takaboshi.
Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, posible Mpreg, fantasía y Aventura.
Beta: Usarechan
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Capitulo 04.- En busca de la noble espada
Kyuubi se encontraba acostado en un sofá; tenía un color verdoso en el rostro a causa de la resaca que en ese momento hacia mella en él. Se encontraban en la única posada de la isla.
—Esto le hará sentir mejor —le dijo el hombre, con apariencia de pez, entregándole una taza de té caliente —. Es muy raro que un doctor de hadas y un bijuu vengan aquí.
Los presentes miraron al hombre algo sorprendidos, ¿Cómo es que se había dado cuenta de la identidad del rubio y el pelirrojo? El sirviente sonrío y les explicó que él, como todos los habitantes de esa isla tenían sangre de merrow y podían reconocer a otros seres que tuvieran relación con las hadas.
—Ya veo —dijo el azabache sin creer lo que su anfitrión les decía –a pesar de viajar con un bijuu y un doctor de hadas –. Sasuke comenzaba a pensar que, posiblemente el hombre estuviese algo trastornado —. A propósito, hay un antiguo castillo en esta isla, ¿No es así?
—Así es —respondió el hombre — ¿Desean usar el castillo?
— ¿Eso es posible? —preguntó Naruto.
—Ciertamente no. Es el castillo de nuestro señor —respondió —Sin embargo, siendo que ha venido hasta esta remota isla y con la compañía de un doctor de hadas… usted debe ser un sucesor del conde, ¿Estoy en lo correcto?
—Tal parece que no eres el único que ha venido a reclamar el puesto, "niño bonito" —se burló Kyuubi, ya recuperado de la resaca.
—Ciertamente han venido muchos impostores a lo largo de los años.
— ¿Supongo que tú debes ser un sirviente del Conde caballero Sharingan? —preguntó Kyuubi.
—Así es —sonrió —. Mi familia ha servido al conde por generaciones. En caso de que usted logre probar ser el autenticó, será un honor servirle —dijo al azabache, haciéndole una reverencia —. Debo hacerle una advertencia: todos los que han intentado, han acabado muertos y sus cuerpos fueron encontrados en el mar.
— ¡Eso es terrible ttebayo! — exclamó el rubio —¿Quiere decir que todos los que han entrado al castillo han muertos en el mar? —el hombre asintió con la cabeza.
—Probablemente fueron los merrow quienes se deshicieron de ellos —aquel comentario ocasionó que el pelirrojo soltara una sonora carcajada. La idea del Uchiha muerto por los merrow le parecía muy divertida.
— ¿Estás bien? —le preguntó Naruto, entre preocupado y nervioso.
—Sí, solo me imaginaba algo gracioso —el joven suspiró pesadamente, conocía muy bien a su amigo y protector y sabía que no podía significar nada bueno.
Por otro lado, Sasuke prefirió ignorarlo –no necesitaba preguntar para saber lo que ese zorro pensaba –, miró al hombre quien se mantenía con una ligera sonrisa en el rostro.
—Nos quedaremos aquí por esta noche —le dijo al hombre, quien inmediatamente hizo una reverencia, se despidió y se fue.
—Yo también me retiro —habló Sai, el azabache asintió levemente con la cabeza.
Mientras Sasuke hablaba con Sai; Naruto se dio cuenta de la presencia de un pequeño ser; una vez que Sai salió, se levantó de su lugar.
— ¿Sucede algo, dobe? —le preguntó el azabache, ocasionando que el rubio y el pelirrojo lo miraran con enojo.
—Iré a pedir un vaso con leche y un poco de miel.
—Yo iré, Naruto —habló el pelirrojo, levantándose de su lugar –el también se había dado cuenta de la pequeña presencia –, antes de salir, miró al Uchiha, advirtiéndole que no se acercara al Namikaze, si no quería salir herido.
Cinco minutos después, el zorro regresó con una taza con leche y miel. Naruto tomó la taza y se acercó a la ventana.
— ¿Qué haces, dobe? —le preguntó al ver que el aludido derramaba unas cuantas gotas en el alféizar de la ventana.
—Ya te dije que no me digas dobe, Sasuke-teme —habló el rubio con molestia —. Estoy mostrándole el camino a un duende que se ha perdido.
— ¿Un duende? — sonrío enigmático —¿Qué clase de duende es?
—Un brownie —respondió —. Es pequeño, de color marrón y una linda cara.
—Déjame intentarlo —le dijo el azabache, tomando la taza de las manos del rubio; aprovechando para rozarlas sensualmente.
—C-claro —dijo ligeramente sonrojado.
El azabache continuó derramando algunas gotitas en el suelo, haciendo un camino.
— ¿Lo está siguiendo? —preguntó el azabache, sintiéndose extraño de lo que hacia.
— ¡Ja!, vaya Conde Caballero del Sharingan —se burló el pelirrojo —. No puedes ver a un simple y pequeño duendecillo… patético.
—Kyuubi —lo regañó Naruto, pero el zorro ni se inmuto.
—Este mocoso no cree en las hadas; a pesar de todo lo que ha visto —dijo antes de desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.
— ¿Eso es cierto? —le pregunto el de ojos cielo, mirándolo con tristeza.
—En mi realidad, esa clase de cosas no tienen cabida —el rubio bajó la mirada al escuchar aquello —. Sin embargo… tú eres capaz de ver más allá de eso —el azabache se acercó al rubio y le robó un tierno beso —. Tal vez no pueda hacer nada más que creer las cosas que me cuentas.
Aunque, sonrojado, el rubio le dedicó una sincera sonrisa al Uchiha.
—Eres extraño teme —le dijo desviando la mirada.
Sasuke sonrió; lentamente fue atrapando al rubio entre la pared y su cuerpo. Tal parecía que el Uchiha no había entendido la "dulce" advertencia que el bijuu le había dado.
—Esto… ahora que lo pienso, ¿A dónde habrá ido Kyuubi?
—Ese zorro estará bien —le dijo antes de sellar sus labios en un beso.
Al principio, Naruto intentó alejarse de él, tenía miedo de que estuviera jugando con él o solo lo estuviera utilizando, pero lentamente se fue rindiendo ante sus deseos. Sasuke llevó una mano a la camisa del rubio; lentamente fue desabotonándola.
—La cena esta lista —Sai había abierto la puerta, sin ni siquiera anunciarse, ocasionando que la pareja se separara, aunque no del todo.
—Sai… —la voz del conde se escuchaba un tanto molesta —eres condenadamente inoportuno.
—Pues me alegro de que lo sea —habló Kyuubi, apareciendo al lado del pelicorto; traía una copa de vino en la mano y la botella en la otra.
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Algunas horas después, Sasuke y Sai se encontraban en la habitación del primero; la chimenea estaba encendida. El conde estaba sentado en un cómodo sillón frente a la chimenea y al lado de esta se encontraba Sai.
—Le ha interesado mucho el joven Naruto —mencionó Sai, después de un rato de silencio.
—Él es un joven de un corazón gentil, sin ninguna pizca de crueldad en él… y siempre dice lo que piensa —Sai asintió —. A diferencia de ese mocoso molesto.
—Los bijuu son criaturas muy celosas y territoriales —comentó el sirviente, con tranquilidad —, especialmente cuando se trata de sus cachorros.
—Así que su cachorro —sonrío de medio lado, mientras se llevaba un vaso con licor a los labios.
—Lord Sasuke, el doctor dijo que se abstuviera de tomar alcohol hasta que sus heridas terminaran de sanar por completo.
—Itachi fue muy permisivo conmigo y terminé tomando sus malos hábitos.
—Por favor… descanse esta noche —le pidió el pelicorto.
Sasuke sonrío, dejó el vaso, miró a su sirviente, para luego pedirle que llevara al rubio a su habitación.
Afuera, Naruto se encontraba escuchando la conversación de la habitación.
—Demonios… —murmuró antes de salir corriendo, bajo las escaleras.
—Joven Naruto —aquella voz hizo que el aludido soltara un gritito y brincara ligeramente.
—Lo siento, no quise asustarlo —se disculpó Sai —. Es muy natural que los asesinos asusten.
— ¿Piensas matarme? —le preguntó a Sai, sin siquiera mostrar una pizca de miedo.
—Mientras no sea un obstáculo para Lord Sasuke, no tengo motivos para matarlo.
—No te creo —dijo mirándolo con el ceño fruncido —. No hare nada que considere incorrecto.
—Los doctores de hadas tienen muchas libertades —comentó Sai sin ningún sentimiento en el rostro o voz.
—Los doctores de hadas no son obligados a nada.
—Lo envidio —por primera vez, el rubio pudo notar algo de sentimiento en los ojos del pelinegro —. Yo soy un duende encerrado en el cuerpo de un humano. Lord Sasuke se convirtió en mi amo y me dio una razón, sin él, solo buscaría acallar mi sed de sangre.
—Entonces, ¿Esa es la razón por la que Sasuke fue catalogado como asesino?
—A pesar de haberle causado tantos problemas, Lord Sasuke nunca me abandonó —a pesar de que su rostro o voz seguían sin demostrar sentimientos, sus ojos tenían un brillo de tristeza —. Me enseñó mucho acerca de los humanos —Sai guardo silencio por un par de segundos —. Sin un amo yo…
— ¿Estarías bien con cualquier maestro, aunque no fuera Sasuke ttebayo? —Sai le dedicó una sonrisa falsa.
— ¿Sería capaz de tomarme? ¿Sería capaz de enseñarme la diferencia entre lo bueno y lo malo y nunca ordenarme matar? —Naruto no sabía que decir, a pesar de ser un doctor de hadas, no estaba seguro si sería capaz de lograr algo como eso —. Lo acompañaré a su habitación.
A la mañana siguiente, el grupo se encontraba frente a las puertas del castillo que, a simple vista, no parecía haber sido hecha por la mano humana; se encontraba en un acantilado y la mitad de sus cimientos tocaban las aguas del océano.
— ¿Estás seguro que estamos en la pista correcta, dobe? —le preguntó Sasuke.
—Ya te dije que no me digas dobe, Sasuke-teme —se quejó el rubio, inflando las mejillas.
—Ésta es sin duda la isla de los merrow —habló el zorro, dedicándole una mirada de odio al azabache —. Ese humano no mentía —dijo refiriéndose al posadero —, esta isla apesta a merrow —el pelirrojo hizo una mueca de asco, ocasionando que el rubio suspirara y los otros dos lo miraran confundido.
—Debemos buscar el lugar donde están los spunkie ttebayo —dijo el rubio, releyendo el papel.
—En ese caso hay que buscar el cementerio —mencionó Sai.
—Para ser un duende no conoces nada —se burló el pelirrojo —. Los spunkie son espíritus de niños que murieron antes de ser bautizados.
— ¿Entonces donde debemos ir?
Kyuubi sonrío con prepotencia, tomó su forma de zorro, con la cabeza les indicó que lo siguieran. El bijuu los condujo por los enormes y perfectamente cuidados jardines, nadie creería que ese lugar estuviera inhabitado por más de tres siglos.
El zorro se detuvo, parecía confundido.
— ¿Qué sucede? — le preguntó el azabache; el zorro se levantó en sus patas traseras –aun en su forma verdadera –, se cruzó de brazos, su expresión parecía seria, se veía tan serio y tan adorable a la vez.
— ¿Kyuubi? —esta vez fue el joven doctor de hadas el que habló.
—El olor de los merrow ha desaparecido —respondió enojado consigo mismo.
—Iré a buscar en el extremo mas alejado del jardín, en ese caso —dijo Sai, dio la media vuelta y se fue.
—Zorro —lo llamó Sasuke, con voz molesta —Ve al otro extremo —le dijo en tono de orden —, el dobe y yo iremos en otra dirección.
—Ni creas que te dejare solo con Naruto —sentenció el zorro, dedicándole una mirada de odio.
—Kyuubi no inicies una pelea, por favor ttebayo —el bijuu suspiró derrotado, miró al noble, le dedicó una amenaza antes de irse.
Sasuke y Naruto llegaron al centro de un pequeño bosquecillo, donde había; en el centro, una estatua de una mujer con alas cargando a un bebé y a cada lado de ella: la cuna de los Spunkie.
Continuará…
