Muchas gracias por los reviews, lamento la tardanza, es que estoy un poco bloqueada, por lo que cuando salga de este estado, actualizaré mi otro fic, por ahora no estoy logrando continuarlo.

Capítulo 3º: Deseo

El tiempo había pasado, y con el su estadía en aquel colegio que tantos problemas le había causado, al final se reconcilio con su primo, y es que haber convencido a su abuelo de que Siegfried era el más indicado para comprometerse con Hilda, fue toda una demostración de amabilidad, no sólo para su primo sino en especial para la joven que estaba muy enamorada del oji claro.

Claro que su abuelo se lo tomó mal, mas la idea de su nieto menor le encantó… la manera en que los Fénix dejarían de ser una amenaza para ellos, pues las perdidas para ambos negocios, el legal y el no tan legal, eran bastas debido justamente a la rivalidad entre ambas familias, y más desde que se llevó a cabo la unión de Pandora con Ikki.

Pero el momento de volver había llegado, y su influencia en la familia y en la organización solo rivalizaba a la de su padre, quien también volvería con él… por lo que estaba seguro de poder conseguir todo lo que había planeado tan meticulosamente.

¡El tiempo de volvernos a ver ha llegado, mi pequeño… voy a cobrarte cada beso que le haz dado!

¡Mime… el anuncio de su compromiso será dentro de una semana! – Alberich ingresaba a la habitación y miraba a su amigo expectante.

¡Gracias amigo… lo haz hecho bien, ahora me toca a mí… y a Fenril… dile a Hagen que nos encontraremos en el aeropuerto! – Mime se colocaba su abrigo, agarraba su maleta y se dispuso a salir…

¡Claro… nos vemos ahí, entonces! – Alberich se retiraba también…

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Cuando esperaba a que su vuelo saliera, se detuvo frente a un kiosco… una revista había llamado su atención, en la portada una hermosa pareja se dejaba ver, era una revista de chismes y de farándula, por lo que no se sorprendió de verlos… Shun se encontraba cómodamente recostado entre los brazos de Sorrento, disfrutando de las maravillas de Austria durante una jira del mayor, a la cual el menor le había acompañado durante sus vacaciones de curso… la compró y se la enseñó a su padre, este miró a la joven pareja y luego a su hijo…

¡Descuida, voy a ayudarte en lo que sea necesario! – susurró el peli azul con una sonrisa, volvió a observar esa imagen, y luego sonrió maliciosamente… y su hijo lo imitó…

¡Lo se papá… ambos son muy bellos ¿verdad?! – Mime se dirigió a su destino, ahí ya lo esperaban Alberich y Hagen… llegarían a la media noche, hora Japón… y tendrían seis días para poner en marcha su plan…

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Estaba tan atareado que no le quedaba tiempo para nada más… a pesar de eso, estaba feliz, no podía creer que faltara tan poco para ese día, se comprometería oficialmente con Sorrento, y eso lo tenía con la cabeza un poco más lejos que la luna… no se permitía ni un solo segundo de descanso… no sólo por que deseaba acabar con los preparativos a tiempo, sino por que de hacerlo, algunos recuerdos, no muy gratos y que preferiría olvidar, asaltaban su mente…

¡Bien… solo falta… verificar la lista de asistentes, y el alquiler de las esculturas… uhmmm creo que es todo por hoy! – Shun se sentaba exhausto en su sillón, su padre lo observaba divertido desde un rincón…

¡¿Cansado, mi pequeño?… sólo dime que te hace falta aún y yo lo consigo para ti! – Marko se había sentado cerca de su hijo, y lo miraba fijo, el menor lo hizo también, y luego sonrió…

¡No me hace falta nada…. El sábado, después del concierto de Sorrento, iremos en limosina a la recepción… y gualaaa! – Shun rió al decirlo… - ¡Todo habrá terminado!

¡Descuida… lo se… así cómo se que estas feliz, mi pequeña joya, no sabes lo mucho que me gusta verte así! – el peli azul atrajo a su hijo hacia sí, y le dio un fuerte abrazo…

¡Papá… lamento ser una carga, y tú talón de Aquiles! – Shun susurró bajito, pues era bien sabido en los bajos círculos que el menor era aquello que Mascara Mortal más protegía…

¡Me bebé, aquello que los demás piensan es nuestra mayor debilidad… es realmente nuestra mayor fuerza… deja de pensar en ti como mi talón de Aquiles, que para mí y tú hermano, eres nuestro faro… nuestro sol! – quien simplemente escuchara el rumor que aquellas palabras habían salido de los labios del jefe de la familia Fénix, reiría pues lo consideraría un vil engaño, pues sólo con el menor el hombre demostraba esa calidez…

¡¿Interrumpo?! – un peli turquesa había presenciado en silencio esa demostración de afecto… realmente el admitía que amaba más a ese cabeza dura cuando demostraba que su corazón no era tan duro como aparentaba…

¡No… ven aquí! – el mayor llamó a su otro tesoro… quien sonriendo se les acercó.

¡Esta todo listo… sólo falta que llegue ese día! – susurró Dita acariciando las verdes hebras de Shun.

¡Gracias! – Shun se dejó querer por esas personas que tanto lo cuidaban… su hermano llegaría un día antes del compromiso… él y Pandora eran los únicos que faltaban para que ese día sea perfecto.

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El concierto le resultó de los más melancólico, las melodías eran sencillamente maravillosas, su mente volaba con cada acorde, con cada tonada, cerró sus ojos y traicioneras lágrimas abandonaron sus ojos, de pronto sintió que ya no podía resistirlo mas, por lo que abandonó su lugar, salió afuera y fue en dirección a los baños, sentía que le faltaba aire… no podía creerse, por qué justo ese día, por qué justo en ese momento… "¿Por qué me tenía que acordar de ti, Mime?"…

Cuando se encontró con Sorrento lo beso apasionadamente, deseaba extraviar su mente para siempre, pero su mirada le había perseguido todo ese día… como reclamándole lo que estaba por hacer, cómo diciéndole que era un error la idea del compromiso…

¿Nos vamos ya? – Sorrento lo había sacado nuevamente de sus cavilaciones… asintió con una sonrisa, todos los miembros de su familia ya se habían retirado, y cuando al fin él y su prometido subieron a la limosina, Shun se acurrucó en los brazos del mayor… faltaba poco… una vez que aquella fiesta pasara, ya sería oficial… ellos se casarían dentro de no más de tres meses…

¡Hoy tocaste maravillosamente… me gusto mucho! – Shun besó en los labios al peli lila, quien le devolvió el beso apasionado… cuando se separaron, el menor se fijó en el camino… de pronto su seño se frunció… - ¡Este no es el camino!

¿De qué estas hablando? – el mayor observó también por la ventana…

¡JOVEN, NOS ESTAN SIGUIENDO! – el chofer había intentado despistar aparentemente a un par de autos que los seguían…

¡¿Qué dice?! – Shun miró hacia atrás… era cierto, estaban siguiéndoles… - ¡No…!

Sorrento lo atrajo a su cuerpo, eso no estaba nada bien para ellos… Shun empezaba a temblar, su temor… que sean enemigos de su padre y que quisieran vengarse justo ese día de él…

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Cuando detuvieron la limosina, rápidamente dejaron fuera de combate a su chofer… con arma en mano, obligaron a los que estaban dentro del móvil a salir… su sangre hirvió al ver como ese sujeto protegía el cuerpo de su niño… y cómo al sentir, que quien más peligro corría era el mayor, el menor con voz imperante le protegía de sus atacantes… él lo miraba todo desde dentro de su vehículo…

¡Si no desea que corra sangre, será mejor que venga sin resistirse joven Fénix!

¡Esta bien…! – Shun se aproximó a Fenril, y este pudo al fin dejarlo inconsciente, mientras que otro de sus hombres hacían lo mismo con el peli lila.

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Se sentía mareado, difícilmente pudo abrir sus ojos… no sabía donde estaba, el lugar apenas estaba iluminado… quiso moverse, pero percibió que sus manos estaban atadas a una cama, él estaba acostado… aclaró su vista…

¿Dónde estoy?.... ¿Sorrento? – Shun pareció recuperar totalmente la conciencia miró todo el lugar, por lo menos hasta donde pudo, estaba sólo en un cuarto finamente decorado… había velas e incluso la cama en donde él estaba acostado, estaba decorada con pétalos de rosas… su corazón latió violento… - ¿Qué significa… esto?

Un mareo hace que vuelva a acostar su cabeza y a cerrar sus ojos… eso no estaba bien… estaba preocupado por Sorrento, pero también tenía miedo por él… el calor que despedían las llamas de las velas lo estaban sofocando… intentó abrir nuevamente sus ojos, pero otro mareo le obligó a mantenerlos cerrados…

¡Los mareos son normales… efectos de la droga que te suministraron para dormirte! – una voz le hablaba susurrante, no podía distinguir bien su tono, más el dueño de la misma se le iba acercando, de hecho estaba subiendo a la cama junto a él.

¿Quién es y qué quiere? – Shun hizo acopio de toda su fuerza para hablarle, y aunque su voz sonó firme, no se sentía nada fuerte…

¡Esta noche tomaré lo que quiero… y mañana te diré quien soy! – con sus labios rozo el cuello del menor…

¡No se atreva a tocarme! – rugió el más joven, intentó abrir sus ojos pero una luz muy brillante lo cegaba…

¡Pero si ahora me pertenece… lo respeté, pequeño príncipe… lo convertí en mi esposo… ahora sólo yo, y nada más que yo, tiene el derecho de poseerle! – esas palabras sonaban maliciosas…

¿Qué… pero qué esta diciendo?… ¡suélteme!... – Shun comenzaba a desesperarse… intentó zafarse de los amarres que lo aprisionaban, pero le era imposible.

¡Quédate quieto… vas a lastimarte! – esa voz comenzaba a asustarle… y más al sentir que el dueño de la misma le acariciaba el rostro - ¡Aceptaste casarte conmigo… no lo recuerdas… ¿no?... ¡Ah… claro, estabas drogado…!... pero dijiste que sí, incluso llevas mi sortija en tu dedo!…

¡No… déjeme! – Shun no pudo apartar el rostro y aquellos labios al fin profanaron los suyos, en un apasionado y demandante beso que le dejaba sin aire - ¡NOOO!

¡SI! – el desconocido le sujetó por lo cabellos, ocasionando que gimiera, lo levanto a la altura de su rostro… rozó sus labios y acotó - ¡Te advertí… que si intentabas serme infiel, me la ibas a pagar!

¡Mi… Mi… Mime!

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Lo tenía totalmente a su merced, había planeado esto los últimos doce meses, pero fue el anuncio del compromiso lo que le hizo decidirse, jamás le dio oportunidad de explicar lo ocurrido con Hilda, pues entonces, él no escucharía ni ruegos ni suplicas… simplemente no se detendría, ahora sería sólo para él… de papel, de cuerpo y también de alma…

¡Deten… te! – Shun intentaba rehuir sus labios, pero la mano del mayor, le obligaba a mantener el rostro en la misma posición, de pronto sus labios empezaron a recorrer el suave cuello, lamiendo, mordiendo delicadamente cada vez que deseaba escuchar los quejidos del menor - ¡Basta Mime!

¡¿Basta?!... ¡Pero, Shun… apenas comienzo! – Mime sonó frío, sus manos comenzaron a despojar al menor de sus prendas sin mucha delicadeza, la hubiera tenido, de no ser por la constante negativa del peli verde.

¡Mime… ya… no quiero… basta! – el menor intentaba hablar pero parecía que el peli naranja simplemente no lo escuchara, y lo peor del caso era que realmente no se estaba sintiendo nada bien, cerró sus ojos e intentó serenarse… eso era fácil de pensar, pero debido a las nuevas sensaciones que con cada caricia le hacía sentir el mayor, resultaba prácticamente imposible de concretar… - ¡Por Favor… Mi… Mime!

¿Por qué quieres que me detenga… me deseas tanto como yo a ti! – Shun abrió los ojos al escuchara esas palabras… miró directo a aquellos ojos con los que había soñado, aún en contra de sus deseos, cada noche desde que lo había visto por última vez… comenzó a temblar, no podía creerlo, lo deseaba, si… realmente deseaba nuevamente rozar esos labios… en sus más profundas fantasías era exactamente eso lo que pasaba… Mime venía por él, y se lo llevaba por la fuerza, obligándolo a estar con él…

¿Qué hiciste con Sorrento, Mime? – dijo con apenas un murmullo.

¡Mi padre, se encargará de él… no le hará daño… creo que siente hasta cierto interés por él! – el peli naranja acaricio ese rostro, secó una lágrimas que se habían escapado de aquellos ojos… se colocó sobre él…

¡Desátame, Mime! – Shun lo dijo casi suplicante - ¡Haz llevado esto muy lejos!

¡Te desataré… después de que me hayas recibido completamente en tu interior!

Un escalofrío le recorrió completamente al escuchar aquellas palabras, él conocía esa mirada, ella decía claramente que se había acabado el juego, sintió nuevamente los labios del mayor en su cuello, y también, sintió aquellas manos manoseándolo, acariciándolo y desde luego, despojándolo de las prendas que aún llevaba puesta.

¡Ahhh… uhmmmm! – intentó morderse los labios para acallar sus gemidos, pero al notarlo Mime, tomó su miembro y lo presionó - ¡Mime! – dijo apenas con un hilo de voz.

¡Dime que me amas… y te desataré! – Mime lo susurró muy despacio a su oído, luego lamió la orejita sonriendo divertido ante aquella imagen tan adorable… Shun se encontraba totalmente sonrojado.

¡Te amo…! – susurró mirando apenas al cabellos de zanahoria… quien sonrió complacido y soltó los amarres… luego lo tomó de la cintura y lo acercó más a su cuerpo, le besó en los labios, y profundizó el beso tanto cuanto pudo, el menor le correspondía.

Mime sonrió al pensar que sabía a la perfección que se arrepentiría de haber soltado al menor, aunque también sería divertido, Shun no tenía ni idea de lo mal que se sentiría si intentase levantarse.

No podía dejarse llevar, aunque definitivamente mantener la conciencia era realmente complicado, abrió apenas los ojos, lo vio sobre él… si lo golpeaba podía intentar huir, pero… ¿quería huir?… su corazón latía violento, pero luego la imagen de aquella mujer vino a su mente… lo empujo sentándose en la cama… lo miró a los ojos….

¿Por qué…. Con qué derecho haces esto?... ¡Tú… traidor… mentiroso…! – le había golpeado en el pecho con cada reclamo… no se sentía bien, los labios de Mime lo callaron, lo acercó más a su cuerpo, acarició su espalda… - ¡Uhhhmmm!

¡Te amo… ella sólo fue una pantalla para que mi abuelo no me consiguiera otra prometida en el tiempo en que estaba allá… Hilda ahora es la esposa de mi primo… créeme! – Mime volvió a tomar los cabellos del menor para obligarlo a que levantase el rostro, con su mano libre acaricio el rostro y secó sus mejillas… - ¡Tonto… yo sólo te amo a ti!

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Shun comenzó a besar el pecho de mayor, lentamente había desprendido cada botón de su camisa, lamió primero una de sus tetillas, y después la otra… Mime volvía a tomarlo de los cabellos, levantaba su rostro para besarlo… lo recostó cuidadosamente para besar sus labios, su cuello… bajando luego por su pecho, se detuvo en sus tetillas, las cuales lamió, chupó, cuidadosamente mordisqueó… sintiendo como cada acción que realizaba iba excitando más a su pequeño… su mano era más traviesa, pues la que no acariciaba la otra tetilla, bajó lentamente hacia el ya despierto miembro del peli verde…

¡Ahhhh!... ¡Mime!

El menor arqueó la espalda al sentir como era tomado su miembro, no por las manos del peli naranja sino por sus labios… Shun intentaba sostenerse de las sábanas y almohadas de la cama, sentía cómo el impulso de cerrar las piernas, pero estas estaban firmemente sujetas por el mayor, quien con movimientos lentos y a la vez rápidos estaba consiguiendo enloquecer al peli verde…

¡Mime… me vengo… para!... ¡Ahhhh… ahhmmm!

Sintió su cuerpo totalmente aletargado, su corazón palpitaba a mil… volvió a sentir los labios del peli naranja en los suyos, esa lengua simplemente se había adueñado de su boca, luego fueron los dedos de Mime los que se introducían, abrió sus ojitos para encontrarse con los de Mime, había un brillo que jamás había visto en la mirada del mayor, sonrió al quitar los dedos de su boca, y al introducir nuevamente su lengua…

Se tensó un poco cuando comenzó a meter sus dedos en la entrada para prepararlo, le había metido las uñas en la piel de sus brazos, más el grito que intentó dar, lo ahogó con sus besos… lo sentía muy acelerado… él mismo estaba igual… apenas y podía contenerse… en un principio había decidido tomarlo por la fuerza… se había casado con él, no muy legalmente, pues Shun definitivamente no estaba en pleno uso de sus facultadas mentales… ya que él quería poseerlo, siendo ya su esposo, así el pequeño, por más que lo odiase no podría huir de él… pero no pudo, la tentación de tenerlo por su propia voluntad fue más fuerte… pero todo estaba resultando bien, su pequeño se le estaba entregando…

¡Mime! – se quejó el peli verde al sentir el miembro del mayor introducirse en su interior - ¡Duele!

¡Relájate… pasara, lo prometo!... ¡Solo respira!

Cuando sintió que Shun se hubo acostumbrado a la intromisión comenzó con el vaivén… el chiquillo gemía por cada embestida, se sujetaba con fuerzas de los hombros del mayor, quien lo sostenía firmemente de la cintura, mientras que lentamente sus movimientos se volvían un tanto más rápidos…

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El sudor, lo gemidos y jadeos inundaban el lugar… Shun se sujetaba con fuerzas de una almohada intentando mantenerse en esa posición, el mayor lo había volteado, lo sujeto de sus caderas y volvió a penetrarlo, Shun gemía, y para acallar su voz de tanto en tanto, mordía con fuerza de aquella almohada que se encontraba a la altura de su cara, mientras que Mime a la par de sus embestidas había tomado el miembro del menor con una de sus manos, pues quería que se viniera a la par de él.

¡Uhmmm… ahhhhh! – Shun sentía que ya no resistiría más cuando se vino nuevamente, apenas y podo sostenerse en la misma posición, de hecho, fue Mime quien le impidió que terminara tumbado completamente sobre la cama, pues el mayor aún sostenía al más joven de la cintura, para así no interrumpir sus vaivenes - ¡Mime… ya…!

Aquello sonó a súplica, salió con delicadeza del interior del menor, y lo volvió a voltear… nuevamente le abrió las piernas, se acomodó entre ellas, más esta vez ni siquiera parpadeaba, pues deseaba grabarse en la mente cada gesto del rostro del menor, con cada estocada que le daba…

¡Ahmmmm! – sus labios fueron asaltados nuevamente por los de Mime cuando sintió que este se vino en su interior… aparto la boca para que pudiera recuperar algo de aliento… acarició con delicadeza su rostro, aún no había abandonado su interior… - ¡Mime, te amo!

Esas eran las palabras que deseaba oír, así que con sumo cuidado abandona su interior… Shun se acurruca entre sus brazos buscando cobijo, pues el cansancio les estaba haciendo sentir algo de frío… Mime, los tapa a ambos con las sábanas… aumenta el agarre sobre el cuerpo del menor, y al igual que este, se deja arrastrar al mundo de los sueños.

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Su cuerpo le decía con claridad que todo aquello no había sido un sueño, además, todo él olía a Mime, de hecho, sentía la piel del aludido todo su cuerpo lo sentía…

¡Ya despertaste! – Mime empezó a acariciar los verdes cabellos del menor, quien levantó el rostro hacia el suyo, y al verlo, sonrió.

¡Mi hermano va a quitarte el corazón con sus manos, sólo después de que mi padre te haya terminado de desmembrar… ¿lo sabes verdad?! – dijo el más joven depositando un tierno beso en el pecho del peli naranja…

¡No creo…! – dijo Mime al momento de tomar la mano izquierda de menor para besarla, y así dejar ver una hermosa sortija en esta - ¡Que quieran dejar viudo a alguien tan amado por ellos!

¿Realmente… nos casamos? – Shun acercó su mano hacia sí, para observar mejor la joya… sonrió al ver que en la mano de su esposo había una igual.

¡Te dije que sí… no iba a hacer lo que hicimos, sin antes convertirte en mi esposo! – Mime besó en los labios a Shun… - ¡Aunque me gustaría casarme nuevamente contigo… con la presencia de tus seres queridos!

¡¿Uhmmm?... sería una interesante alianza! – susurró el menor, y Mime sonrió…

¿Por qué dividir si podría unirse?

¡Tengo que hablar antes con Sorrento! – Shun susurró al decirlo…

¡Esta bien… si me besas podría dejarte!

Ambos sonrieron y de buen agrado se besaron… entre platicas Shun se pudo enterar que Mime le había escrito varias cartas antes de que ocurriera lo de Hilda, más en ese entonces su primo las había interceptado y por tanto, Shun jamás las había recibido… los jóvenes sabían que si el menor los hubiera recibido jamás habría ocurrido ese mal entendido, pero así también, y esos lo pensó sólo el mayor, si eso no ocurría en ese mismo instante quizás Shun aún no sería completamente suyo.