HOLA DE NUEVO! ESTA VEZ ME ASEGURÉ DE SUBIR LAS DOS PARTES DEL ENCUENTRO EN LA BIBLIOTECA PARA QUE NO ME ODIEN SI ME ATRASO. ESPERO QUE LO ESTEN DISFRUTANDO Y COMO SIEMPRE, CRITICAS Y SUGERENCIAS, SON SIEMPRE BIEN RECIBIDAS.

MUCHAS GRACIAS Y SI TIENEN TIEMPO

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:) SALUDOS


Capitulo 4: el fantasma de la biblioteca II

La noche siguiente Hermione se dirigió de nuevo a la biblioteca. Las noches de estudio eran las que mejor le resultaban pero esta vez se aseguro de haber cenado y llegado con tiempo para ponerse cómoda.

Como la noche anterior, había elegido el sillón más cercano a la ventana y se había concentrado en sus deberes. Y como la noche anterior, no había notado la presencia del Slytherin. Pero esta vez, él si la había descubierto.

Draco Malfoy estaba enfurecido. Y tenía varias razones para estarlo. En primer lugar, ella lo había ofendido al decirle que estaba al mismo nivel de los Sangre sucia; en segundo lugar, había hecho que pasara la noche anterior creyendo que un fantasma acechaba la biblioteca y que tendría que buscar un nuevo lugar para dormir. Y por último, no había pegado un ojo en toda la noche y cada parte de su esbelto cuerpo le dolía.

Hermione seguía enfrascada en el libro de runas que le estaba complicando la existencia cuando oyó un siseo proveniente de las sombras. Dio un respingo y tomó la varita rápidamente

¿quién anda ahí? – preguntó con voz nerviosa mientras intentaba sin éxito descubrir la procedencia del siseo.

Ahora un chasquido. Hermione se estaba asustando cada vez mas. Si la noticia de los mortífagos era cierta, quizá habían conseguido entrar a Hogwarts y su vida y la del resto de los estudiantes podría estar en riesgo.

Hermione Granger- entonó una voz solemne. Draco era muy hábil imitando la voz profunda de su padre- Tu sangre te condena.

¿quién demonios anda ahí?- chilló al borde del llanto

Hemos de limpiar la sangre de errores como tú- Draco la estaba pasando de maravillas. El cabello normalmente enmarañado de la castaña estaba ahora crispado y veía sus hombros temblar y sus labios fuertemente apretados para contener las lágrimas.

Quien quiera que seas, estas en terreno del colegio, Todos los magos poderosos vendrán a por ti.-

La voz rió con un tono agudo y aterrador.

Nadie va a notar que una sangre sucia como tú ha desaparecido- A Draco le dolía la garganta por profundizar la voz por eso antes de cometer un error, tomó una decisión rápida.

Aguamenti susurró a su varita con la esperanza de que el repentino chorro de agua la asustase. Y lo consiguió.

Con un chillido, Hermione dio un paso atrás y se tambaleó, empapada. Sus ojos estaban ahora anegados de lágrimas de miedo y apuntaba con la varita lista para atacar a quien fuera a aparecer pero algo la detuvo.

Una risa llenó la habitación. Draco Malfoy jamás la había pasado tan bien en su vida. Rió hasta que le dolió el costado y continuó riendo mientras caía y lloraba. Fue la mejor broma que hubiera jugado en su vida y para mejorarla, a su peor enemiga la sangre sucia.

Hermione intentaba recomponer su aspecto. Se estabilizó, aun asustada por lo que acababa de ocurrir, pero profundamente enojada. Su cara estaba roja por la ira mientras veía como el Slytherin se revolcaba de risa por haberla humillado. Iba a matarlo.

¡Malfoy! ¡maldito hijo de…!- se detuvo al ver que Malfoy no la estaba escuchando. Continuaba en el suelo con un ataque de risa.

Ha sido… la mejor… broma… de mi vida…- apenas si podía hablar.

Tu maldito demonio infeliz. ¿cómo demonios se te ocurre hacer una cosa semejante cuando estamos aquí exactamente por esa razón-

De…debiste ver tu… expresión- la risa inundaba el espacio.

¡voy a matarte!- Hermione corrió hacia él. Estaba muy enojada y quería partirle la cara. Prefería no usar magia, quería que sintiera dolor.

Inténtalo- Malfoy se irguió, con su metro ochenta y cinco y la varita en la mano, la miraba desafiante. Ya no reía y la expresión de su rostro era sombría y amenazadora

Hermione detuvo su marcha. No le temía, sabía que podía contra él, pero lo que menos quería en ese momento era iniciar una pelea. Mucho menos en su santuario.

¿Qué demonios estas haciendo aquí Malfoy? Dudo que alguien como tu sepa leer.- preguntó intentando cambiar de tema. La humillación que había pasado le ardía en los ojos.

Oh Granger. ¿solo eso puedes decir? Después del susto de tu vida, ¿solo eso se te ocurre?- Malfoy tenía razón, por supuesto.

Eres un imbécil. Justo cuando pensaba que habías aprendido a convivir con los sangre sucia, resulta que sigues siendo la misma rata de alcantarilla-

Ja, ja, ja ¿convivir? Jamás. –

¿te has estado ocultando entonces? ¿Cómo si temieras por tu vida? ¿Cómo si supieras que estas en inferioridad de condiciones para hacer cualquier cosa?-

No cualquier cosa Granger. Te di el susto de tu vida ¿o lo olvidaste?-

¿Dónde tienes tu escondite, ratita Malfoy? ¿Dónde, donde? ¿Quizás aquí?- Hermione estaba jugando con su mente. Intentaba buscar una manera de vengarse y lo estaba consiguiendo. Los ojos de Malfoy se abrieron como platos.

¿de que demonios estas hablando Granger? Por supuesto que no es aquí. ¿me crees tan estúpido?

Por supuesto que sí- contesto.

Ya estaba trazando un plan en su mente. ¿Quería jugar sucio? Ya vería con quien se metía.

Bien, te dejaré volver a tu alcantarilla ratita.- Hermione inició la marcha y dijo de espaldas al rubio- vamos a ver cuanto dura-

Esa noche en su cama, Hermione trazo un plan. Limpio, inteligente y sencillo para hacer sufrir a Malfoy.

A la mañana siguiente envió una lechuza. Ya vería los resultados a la hora del almuerzo.

Las horas pasaron volando y cuando Malfoy entró por la puerta del Gran Comedor, la profesora Mcgonagall lo detuvo.

Señor Malfoy, ¿puedo hablar con usted un momento?-

Hermione rió para sus adentros y sacó unas orejas extensibles que Fred y George le habían dado hacia ya varios meses.

Señor Malfoy, he recibido una carta de su madre- comenzó la profesora- Me ha dicho que esta muy preocupada porque usted se encuentra durmiendo en otro lugar que no es la torre destinada para los protegidos de Hogwarts. Ella ha pedido expresamente que le brindemos todo el resguardo posible. ¿hay algún motivo por el que usted no este cumpliendo con las expresas normas de seguridad?

Hermione hubiera dado todos los galones que tenía y todo el dinero de sus padres por ver la cara de Malfoy en aquel momento. Aun así, sus palabras le demostraron lo enfurecido que estaba.

Yo…no… lo que sucede es que…-

Señor Malfoy ¿Por qué cree usted que pusimos todas esas reglas? Debemos garantizar su seguridad y si no va a cumplir las normas de seguridad, voy a tener que asegurarme de acompañarlo diariamente adonde vaya para cerciorarme de que le ocurra nada.-

No hace falta profesora- Hermione apenas podía contener la risa.

Eso espero. Si recibo otra noticia de que usted no esta cumpliendo las normas, tendré que ocuparme de su seguridad por mi misma. Por lo tanto, de ahora en adelante, deberá estar a las seis en la torre, sin excusas.

Si profesora.- Draco sabía que entre él y Snape había un cierto grado de familiaridad y, pese a que era superior y lo respetaba, podía discutir algunas de sus decisiones. Pero esta mujer, con su aspecto severo, no admitía tales discusiones.

Cuando Malfoy volvió al comedor, buscó con la mirada a Hermione y esta la de él. Ella había ganado ese round y ambos lo sabían. Malfoy la fulminó con la mirada pero ella se mantuvo firme.

Ya tendría otras oportunidades, se dijo.