Eventos desafortunados.
Suelo despertarme antes que Christian pero parece ser que la noche me paso factura, las cortinas están totalmente cerradas y el reloj de la mesa ha desaparecido. Frunzo el ceño.
¿Qué mierda?
Sé que es obra de Christian pero él ni siquiera está en la habitación. Me levanto y voy al baño.
Entrar en la ducha bloquea todo pensamiento idiota que estuviera por llegar a mi mente, no quiero pensar en los Cullen, no quiero pensar en el pasado, no quiero pensar en él. El agua caliente cae sobre mi cuerpo y me limpia el cansancio de todo lo acontecido la noche anterior. Durante ese momento puedo fingir que todo está bien. Me lavo el pelo y para cuando termino con mi ducha me siento mejor, más fuerte. Sé que puedo con esto, no dejare que arruinen mi vida de nuevo. Me envuelvo el pelo en una toalla, me seco rápidamente con otra y me envuelvo en ella.
Salgo a la habitación y sigue totalmente a oscuras. Matare a Christian lo juro. Camino hasta los ventanales y corro las cortinas, el sol me da de frente en la cara pero aun así es muy suave para ser de la mañana. Entro al vestidor y comienzo a buscar algo que ponerme, necesito ir a la oficina así que tengo que arreglarme bien. Mierda.
Descuelgo la percha que tiene un hermoso vestido de coctel azul marino, cojo unos tacones negros y me doy vuelta para volver al dormitorio. Me quedo helada, Alice esta parada en el umbral de la puerta del vestidor.
-¿Qué haces aquí? –Trato de contener mi tono de enfado pero fallo en el intento.
-Vine a hablar contigo.
-¿Tenias que entrar hasta mi habitación? A todas estas ¿Quién te dejo entrar? –Doy unos pasos hacia ella esperando que se aparte de mi camino, gracias a Dios capta la indirecta y lo hace.
Sus ojos al igual que su expresión son cautelosos, pero no puede ocultar cierta… ¿Emoción? ¿Por qué?
-Aunque comprobé que a un humano se le hubiera hecho muy difícil burlar la seguridad de esta torre, para alguien como yo, no fue tan difícil. –Una gran sonrisa se extiende por su cara y mi corazón se oprime, la he extrañado.- Quería verte Bella, anoche… no nos esperábamos eso, no lo vi venir lo juro. Nos sorprendió muchísimo le verte ahí.
-Bueno ya viste, si no hay nada más, te puedes ir.
-¿Por qué haces esto, Bella?
No la mires… No la mires…
Repito cual mantra en mi fuero interno.
-¿Tú por qué crees? –Mi voz es suave como el terciopelo, pero aun tienen un poco del tono frio y seco.
En un intento por ignorarla voy hacia la cómoda pero el espejo aun está ahí y puedo ver su silueta quieta como una estatua, una hermosa estatua. Saco unas bonitas bragas negras y me las coloco con cuidado de no dejar caer la toalla.
-Bella… -Se detiene pensando lo que va a decir.- Te he extrañado...
No la mires… No la mires…
-¡No me digas! –Sonrío ante lo perfecto que me está saliendo el teatro.
-¡Isabella Swan deja de tratarme así! –Me riñe mientras se acerca a mí.
-Entonces sal de mi casa. ¡Déjame en paz! ¿Por qué les cuesta tanto entender eso? –Grito al borde de las lágrimas.
No lo pierdas Bella. No le des el gusto.
-Porque te queremos Bella. Mierda eres mi mejor amiga, eres de la familia.
-¡Basta! ¡Cállate ya! –Respiro profundo tratando de calmarme, si alguno de los de seguridad o la señora Jones escucha mis gritos estoy perdida, Christian se enterara.
Bajo la mirada tratando de esconder mi expresión, mientras busco un sujetador a juego.
-Tengo que terminar de arreglarme, debo ir a la oficina. Si no te importa me gustaría que te fueras. -Murmuro.
-No. No me voy a ir, te lo dije te he extrañado y pienso recuperarte. –Murmura muy pagada de sí misma mientras se cruza de brazos y se sienta en la cama.
-Muy bien, haz lo que quieras. –Le digo agitando una mano con indiferencia.- Pero entérate que el momento para hablar de todo lo que paso fue hace cinco años. Ya no tengo nada que decirte ni a ti, ni a ninguno de tu "familia".
-Ya lo veremos… -Murmura mal humorada.
Encuentro el sujetador y tragándome la vergüenza de que me vea dejo caer la toalla y me lo coloco, pero a pesar de mi resolución no puedo evitar sonrojarme. Mierda.
Saco un par de medias hasta el muslo con el extremo de encaje y colocando un pie a la vez en el banco de la cómoda me las coloco. Me pongo de pie y me agacho para secarme el pelo con la toalla, cuando termino, me levanto sentándome en el banco de la cómoda cojo el secador pero antes de que lo encienda hay una mano sobre la mía.
-Déjame hacerlo.
Titubeo un poco pero sé que no se va a rendir así que la dejo que me lo arregle ella.
-Ahora lo llevas más largo. –Murmura mientras sonríe.
No le respondo, aunque ignorarla es difícil. Recuerdo cuando me arreglo para ir al baile…
No, no vallas ahí.
Cierro los ojos para evitar que se me escapen las lágrimas y le dejo que seque y ondule mi cabello a su antojo, cuando termina la escucho revisar en la cómoda hasta que encuentra algo y poco después siento como coloca las orquetillas en mi cabello alejando los mechones de mi cara.
-Lista, ¿Ahora el maquillaje? –Abro los ojos y la veo a través del espejo, sus ojos brillan de felicidad. Sé que está tratando de contenerse de dar saltos como una loca.
Asiento y le doy la vuelta al banco de manera de quedar frente a ella y comienza a maquillarme. Sus toques son suaves, medidos. Cuando su mano me toma la piel me sorprendo al no dar un respingo por el frio. ¿La costumbre aun sigue ahí?
Trato de no mirarla a la cara pero se me hace difícil, sus rasgos finos y delicados siguen iguales. Ni siquiera se peina de manera diferente. Sus ojos dorados y brillantes, prueba de que no hace mucho que fue de caza.
Alice se aleja para mirarme mejor y asiente sonriente.
-Ya esta, ¿Eso es lo que usaras? –Señala el vestido sobre la cama.
-Sí. –Respondo con voz ronca por el nudo en mi garganta.
-Muy bien, vístete. ¿Puedes prestarme un auto? Dudo que pueda salir y tomar un taxi sin llamar la atención. –Señala la ventana donde fuera de ella el sol brilla en todo su esplendor.
-Dudo que pueda, Christian lo notaria. –Murmuro mientras me coloco el vestido.
-¡Entonces tu me llevaras!
-¡¿Qué?! –Le pregunto distraída mientras me coloco los tacones- ¡No! Tengo que ir a la editorial no tengo tiempo para llevarte a ninguna parte.
-Bueno, iré contigo a la editorial. Está claro que no puedo quedarme aquí a esperarte y tampoco puedo salir y tomar un taxi.
Me quedo mirándola con la mandíbula amenazando tocar el suelo.
-¿No lo dejaras correr, cierto? -Le pregunto.
-Nop. –Sonríe cruzándose de brazos.
-Lo que sea… -Murmuro cogiendo mi bolso y saliendo de la habitación.
No logro escuchar sus pasos a mi espalda así que no se si se quedo o me siguió. Sawyer quien al parecer viene llegando se queda de pie en el vestíbulo.
-Señorita Swan, ¿Saldrá? –Me pregunta con expresión confundida.
-Si, iré un momento a la oficina. -No puedo evitar los nervios en mi voz. ¿Dónde está Alice?
-¿Quiere que la lleve?
-¡No! –Mi tono de voz se eleva unas octavas. –Conduciré.
-¿Qué auto se llevara? –Me estoy comenzando a exasperar, parece mi padre.
-¿Taylor esta con Christian? –Necesito asegurarme.
-Si señorita.
-Me llevare el R8.
Sawyer se limita a asentir y desaparece dentro del apartamento. Respiro aliviada de haber pasado el tercer grado de mi guardaespaldas.
Cuando llego al estacionamiento miro en todas direcciones mientras camino hacia mi auto. ¿Dónde mierda esta Alice?
Me subo al auto y vuelvo a respirar profundo. Necesito calmarme, de seguro encontró la manera de salir y se fue sola.
La puerta del copiloto se abre de repente sobresaltándome aun más y una sonriente Alice con un pañuelo en la cabeza, grandes lentes de sol y unos guantes hasta los codos se escabulle dentro del auto.
-¿Dónde mierdas estabas? ¿Te vio alguien? ¡Hay cámaras por todas partes, joder!
-Tranquila Bella. Nadie me vio y te puedo asegurar que las cámaras no captaron nada. Ahora muévete y sácanos de aquí.
-Cállate y deja de sonreír. Aun no estoy nada feliz contigo a mi lado. –Murmure mal humorada.
Ella no me hizo caso siguió sonriendo mientras yo sacaba el auto del edificio y lo dirigía hacia la editorial.
Cuando llegamos a la editorial Angela levanta la mirada y se queda helada al ver quien sale del ascensor y camina a mi lado.
-Bu… Buenas Tardes Bella. –Tartamudea.
-Hola Angela. –Le indico con la cabeza que me siga a mi oficina y ella saliendo de su estado de sorpresa.- Necesito los informes de cómo va el envió a Barcelona y Londres, también una reunión con la gente de creativo, ¿Qué sabes de la portada del libro de Smith?
-Aun no están listas las fotos, tienen problemas con los modelos, ninguno encaja en los perfiles de los protagonistas. –Murmura un poco cohibida por mi humor y la presencia de Alice sentada frente a mí, presencia que trato de ignorar.- De los envíos, aun no tengo información el… el señor Grey envió a su guardaespaldas a buscar los papeles referentes a eso. Dijo que el mismo se encargaría.
-¡¿Qué Christian hizo, que?! –Grito dando manotazos al escritorio.
La gota que derramo el vaso.
Angela y Alice me miran con los ojos como platos. Sé que debo calmarme o los mareos y el sangrado volverán pero no puedo.
-Comunícame con Christian y no me importa si está en una jodida reunión con el mismísimo papa. –Señalo a Angela y luego me giro hacia Alice.- Ya que tú estás aquí vas a ser útil, ve a creativo y resuelve lo de la portada del jodido libro. –Ellas siguen ahí mirándome como si me hubiera salido una segunda cabeza.- ¿Qué esperan el té de la tarde?
Se levantan de un brinco y salen de la oficina. Siento un frio bajar por mis fosas nasales.
-Mierda.- Murmuro de camino al baño privado de mi oficina.
Me siento ahogada, casi no puedo respirar.
No te vayas a desmayar, no ahora Bella. Cálmate.
Me limpio la nariz y dejo caer la cabeza hacia atrás, necesito calmarme. Me siento sobre la tapa del váter y espero un rato, cuando logro detener el sangrado elimino todo rastro de él y parece que fue justo a tiempo antes de que Angela entrara de nuevo en mi oficina.
-¿Bella?
-Estoy aquí. -salgo del baño y la miro en modo de disculpa, lamento haberle gritado, enserio.
-No logre localizar a Christian, Andrea me dijo que dejo el celular con ella y que no sabe dónde está. Pero que a penas llegue le dirá que te llame. ¿Estás bien? Estás muy pálida. –Me mira preocupada, mierda será difícil ocultarlo si esto se repite.
-Estoy bien, solo cansada. –Murmuro mientras me siento en mi escritorio.
-¿Segura? Últimamente no te has sentido muy bien… -Insiste.
-Estoy bien Ange, en serio… -El teléfono suena interrumpiéndome.
Salvada por la campana.
Angela lo toma y responde con su habitual saludo, pero se detiene a mitad de frase y me lo tiende.
-Es Christian. –Murmura y cuando me lo entrega sale de la oficina no sin antes darme una última mirada preocupada.
Respiro profundo intentando controlar la rabia que aun hace mella en mí.
-Grey. ¿Me puedes explicar porque mierda te metes en mis asuntos del trabajo? –Murmuro con voz fría.
-¡Isabella ese lenguaje! –Me riñe- Lo hice porque quería que descansaras, que pasaras en día en la casa sin preocuparte por nada. Pero al parecer te me escapaste.
-Créeme que no me gusto para nada tu truquito de cerrar las cortinas y desaparecer el despertador. Y respecto a mi trabajo creo que ya habíamos hablado de eso hace años Christian. ¡AÑOS! Devuélveme los putos informes y te agradezco que no te metas en la editorial, a menos que yo misma te lo pida.
-¿Por qué no puedes aceptar que quería que descansaras después del teátrico de anoche? Pasaste por mucho, no quería que te volvieras a sentir mal. –Murmura frustrado
-Créeme que quedándome en cama todo el día no es la mejor solución. Sabes que así no son las cosas conmigo Christian. –Mi voz es baja, me duele la cabeza y me estoy mareando.
-¿Estás bien? ¿De verdad? –Pregunta aun bajo, ¿preocupado?
-¡Estoy bien! ¿Por qué todos se empeñan en preguntarme eso?
-¿Sera porque has estado muy extraña últimamente? ¿Has visto a Matt o quieres que yo lo llame? -¿Me está amenazando?
-¡Christian Grey deja de irte por la tangente y devuélveme los informes ahora mismo! Y iré al médico cuando de verdad tenga que hacerlo. –Grito exasperada.
-Muy bien, como quieras. Te enviare los informes con Taylor pero también llamare a Matt y le diré que valla a la editorial a revisarte. –Cuelga sin darme oportunidad de responder.
Ags mierda. Cuan exasperante puede llegar a ser este hombre.
Me quedo mirando el auricular del teléfono en mi mano. ¿Cómo hago ahora? ¿Cómo se oculta algo que cada día es más notorio? Unos suaves golpes en la puerta me distraen, cuelgo el teléfono y apoyo la cara en mis manos.
¡Estoy jodida!
-¿Bella? –La voz de Alice es suave como el terciopelo pero sé que ella también está preocupada.
-Pasa. –Levanto la mirada y ella trae una carpeta en la mano y una sonrisa falsa en la cara.
Quien no la conozca que la compre.
-Aquí están algunas fotos, quería saber si te gustan. Creo que… capte la historia rápido. –Su sonrisa se ensancha, más real.
¡Mierda, Mierda!
Había olvidado de que trataba ese libro.
Tomo la carpeta de sus manos y extiendo las fotos sobre mi escritorio. Son buenas, muy buenas.
-Sonia Smith me platico de qué iba su libro y me dijo que tú le habías dado la idea de la historia. ¿Es cierto? ¿Te gustan las fotos? Me están esperando para saber si las apruebas o quieres otras. ¿Cuál es tu idea para la portada? –Alice habla tan rápido y tan entusiasta que no puedo evitar reírme de lo irreal que es el momento.
-Me gusta esta. –Señalo una donde el chico está encorvado sobre la chica como si le fuera a morder el cuello pero en realidad lo está besando. –Es una idea básica de lo que quiero. Y sí, yo le di la idea de la historia. No preguntes al respecto ¿de acuerdo?
Ella me dedica una sonrisa felina y recoge la foto que le dije que me gusto y sale como de la oficina dejando olvidadas las demás fotos sobre mi escritorio. Sonrío, Alice nunca cambiara.
Bajo la mirada a las fotos y las examino detenidamente, duele. Todas detallan varios momentos que pasaron entre él y yo. Almorzando solos, sentados en una mesa que da a entender ser una mesa de trabajo de un laboratorio, sentados en el suelo muy cerca mientras ella le acaricia la mejilla, ella durmiendo apoyada en su pecho mientras el vigila su sueño…
Agarro las fotografías y las arrugo tirándolas todas a la basura. ¿Cómo se me pudo ocurrir poner a Alice a cargo de esto?
Me levanto y voy hacia los ventanales, la tarde cae con calma, mientras mi mundo se desmorona rápidamente.
Me duelen mucho los huesos y me siento terriblemente cansada a pesar de que dormí gran parte del día.
Un golpe de nudillos en la puerta vuelve a interrumpir mis pensamientos, estoy comenzando a creer que de verdad debí quedarme en casa.
-Pase. –Logro decir.
Mathew Staton mi médico personal hace acto de presencia en mi oficina. ¡Gracias Grey!
-Hola Bella, Christian me llamo algo preocupado por tu estado. –Me dice mientras se adentra en la oficina y deja sus cosas en el sillón. Luego de dedicarme una larga mirada se acerca y coloca las manos en mis hombros.- ¿Aun no le dices, verdad?
Yo niego con la cabeza y el luego de medio sonreír lo hace también.
-Tienes que hacerlo Bella. Si se llega a enterar que le estas ocultando algo tan gordo como esto, se va a enfadar mucho.
-No puedo, además no te preocupes por eso. Christian siempre está enfadado conmigo. –Murmuro bajito apoyando la cabeza en su pecho.
El me abraza y me mantiene ahí durante un momento sin agregar más nada. Pero pronto el mismo se ve obligado a romper el silencio.
-Pronto es tu cumpleaños, ¿lo celebraras por todo lo alto como siempre? –intenta bromear.
Yo suelto un bufido y cierro los ojos, apretándolos fuerte. Trato de alejar las imágenes de mi cumpleaños número dieciocho pero se me hace difícil. Con ellos de vuelta será aun peor.
Matt es un buen amigo y una de las pocas personas que saben por todo lo que pase luego de la partida de ellos. Tiene mi edad y es extraordinariamente guapo, recuerdo cuando a Angela le ponía nerviosa su presencia, no la había visto así ni si quiera delante de Christian. Pero el nunca la miro de esa forma, ella se canco de esperar y se caso con Ben, que a todas estas no habían dejado de salir desde el colegio.
-No voy a celebrarlo, aunque estoy segura que Mia hará hasta lo imposible por persuadirme. Y ahora que tiene ayuda extra… -Mi voz va cayendo en picada al notar que si Alice y Mia se unen pueden hacer cualquier idiotez. ¡Mierda!
-¿Ayuda extra? –Pregunta alejándose un poco para ver mi cara.
-Sí, digamos que se encontró con la que fácilmente puede ser su clon.
-Si eso es verdad la tienes fuerte Bella. –Sonríe pero parece recordar algo y su rostro se vuelve serio de nuevo. -¿Cómo te has sentido? No has ido este mes a revisarte.
-Lo sé, lo siento. He estado full de trabajo y de eventos tanto de la editorial como de GEH. –Bajo la mirada tratando de que no note que en realidad he estado evitando esa cita.
-Bella no puedes hacer eso, al igual que no podrás ocultarlo durante mucho tiempo.
-Lo sé Matt. –Me alejo de él exasperada, estoy cansada de ese discurso. – Se lo diré, ¿vale? Lo hare, pero aun no.
-¿Cuándo llega Anastasia? –Me pregunta enarcando una ceja y cruzándose de brazos.
¡Mierda, Ana! Lo había olvidado.
-¿Mañana? ¿Pasado? Mierda tengo que llamarla. –Tomo mi cartera y saco mi celular, tengo tres llamadas de Jacob y dos de Ana.
¿Por qué Jake me estaría llamando? ¿Qué ocurrió?
-Bella estas muy distraída últimamente. ¿El agotamiento esta peor no es así? Puedo notarlo en cómo te mueves.
-Matt estoy bien, en serio. Anoche me quede despierta hasta muy tarde, es solo eso.
-No te creo. –Su mirada acusatoria hace acto de presencia de nuevo. – Ana llega mañana Bella. ¿Cómo es que olvidaste el regreso de tu prima? ¡Esperabas ese día con ansias!
-Te lo dije, he estado muy ocupada, los tres meses se me pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
-Mañana te quiero a primera hora en el hospital. Y no quiero excusas o le diré a Christian. –Me señala con un dedo y sé que es capaz de hacerlo.- Sabes que lo hago por tu bien, necesito mantenerte vigilada con eso.
-De acuerdo. –Suspiro resignada.
-Bien, ahora dime ¿cómo vas? –Vuelve a coloca las manos en mis hombros y hace círculos con sus pulgares en mi piel.
-Hace un rato me maree y la fatiga y los dolores articulares me están molestando un poco. –Murmuro sin poder mirarlo a los ojos.
-¿Un poco? Bella necesito que seas sincera. ¿Has sangrado? –Su voz también es baja y suave.
-No. –Miento- Y mi periodo aun no baja tampoco.
-¿Fiebre? ¿Hematomas?
-No y no. –En esto no estoy mintiendo hace cuatro días que no tengo fiebre y no me han salido hematomas, aun.
-¿El peso? –Puedo sentir su mirada en mi cuerpo. Mierda, el vestido va muy pegado y lo notara si miento.
-Baje tres kilos. –Ya mi voz es apenas un hilo. Las lágrimas amenazan con rebosarse. –Christian lo noto y me está haciendo comer más.
-Ojala eso lo solucionara todo. –Murmura casi para sí mismo.
No puedo evitarlo más. Lo abrazo enterrando mi cara en su pecho y dejo salir las lágrimas que he estado conteniendo. No sé cuánto tiempo estuvimos así, Matt se dedico a acariciar mi espalda y mi cabello y decirme que todo iba a estar bien, pero yo sé que no será así.
La puerta se abrió y una efusiva Alice apareció tras ella. Alejándome de Matt me gire de espalda a ella y seque como pude mis lagrimas. Lo menos que quería era que ella se enterara.
-Te veo mañana Bella. –Matt me beso la sien y recogiendo sus cosas salió de la oficina.
-¿Bella? Lo siento yo no quería interrumpir nada, no sabía que estabas acompañada Ange no está en su puesto…
-Tranquila. ¿Qué sucede? –No podía voltear a verla aun, mis ojos debían estar hinchados y rojos.
-Ya tengo lista la portada… ¿Estás bien? –No escuche sus pasos, la tengo a mi lado y ha visto que he llorado.
-Sí, déjame ver. –Extiendo la mano y ella me entrega la foto, es básicamente la misma pero ahora tiene un fondo que es un ambiente claramente de un baile. –Supiste de que iba la idea.
-En realidad recuerdo eso. –Sonríe con un dejo de nostalgia. -¿Bella en serio estas bien?
-Perfectamente. –Miento y ella me fulmina con la mirada, no puedo evitar sonrojarme. –No es nada grave.
-Sigues mintiendo fatal.
-Bella Taylor ha llegado con los informes de Barcelona y Londres. –La voz de Angela por el intercomunicador nos interrumpe y yo le agradezco en mi fuero interno.
-Escóndete. –Le digo a Alice mientras me dirijo a la puerta. Taylor esta con su habitual porte imperturbable. Le sonrío pero él no me la devuelve, ha visto mis ojos. Mierda. –No tenias porque traerlo tú.
-No es molestia señorita. ¿Se encuentra bien? –Me mira con detenimiento mientras me entrega el sobre.
-Sí, no te preocupes. ¿Christian? –Trato de esconder mi mirada en los papeles en mis manos pero sé que no servirá de nada.
-En una reunión, ¿quiere que pase por usted en la tarde?
-No, he traído auto. –Levanto la mirada y lo pesco mirándome fijamente. –Estoy bien Taylor en serio.
El se limita a asentir y se va en silencio.
El resto de la tarde pasa entre vistos buenos a los arreglos de Alice a la portada del libro y llamadas al puerto para confirmar los envíos de libros a Barcelona y Londres.
A las ocho de la noche la editorial está totalmente sola. Alice ya ha terminado en formato digital el modelo de la portada y podemos irnos.
Christian debe estar muy molesto puesto que no me ha llamado más. Carlisle iba a pasar buscando a Alice pero aun no podía, era muy temprano así que ella se ofreció a acompañarme a cenar.
-¿Por qué no pides algo? Te aseguro que la comida aquí es muy buena. –Murmure luego de que el mesero tomara mi orden.
-Muy graciosa Isabella. –Hizo una mueca de asco y yo intente no reírme. –Limítate a comer, estas muy delgada.
Comí tranquila, molestaba a Alice de vez en cuando con la comida cuando hube terminado ella me aviso que ya venían de camino a buscarla así que la acompañe al estacionamiento del restaurant, allí esperaríamos a Carlisle y tendría mi auto cerca.
Pero cuando un Volvo XC60 negro entro en el estacionamiento y se detuvo a nuestro lado supe que mi día desastroso no había llegado a su fin.
-Te juro que yo no sabía que él vendría a recogerme. –Murmuro Alice a mi lado.
Las ventanillas del copiloto y los asientos traseros se bajaron, Rosalie se encontraba adelante junto a él, Emmett y Jasper estaban en la parte trasera. Fulmine con la mirada a Alice, desde luego era una reunión familiar.
-Que haya pasado el día contigo no quiere decir nada. Recuérdalo. –Le dije con voz fría a Alice.
Di unos pasos hacia mi auto pero una mano fría me tomo del brazo y me detuvo. Me gire y al ver quién era el dueño sacudí el brazo y me zafé de su agarre.
-¡No te atrevas a tocarme de nuevo! –Le grite.
-Tenemos que hablar. –Su voz era igual que siempre, suave como el terciopelo. Me estremecí por el impacto mientras el dolor se deslizaba por mi pecho.
-No hay nada de qué hablar, Edward. –Dije entre dientes.
-Edward vámonos… -Emmett se materializa a su lado y trata de hacerlo retroceder. Me mira y sonríe haciendo que los hoyuelos de niño se marquen en sus mejillas.- Hola Bella.
No le sonrío, tampoco le respondo. Trago en seco tratando de pasar el nudo que se va formando poco a poco en mi garganta. Rosalie baja del auto y se acerca por el otro lado de Edward pero me mira a mí.
-La guinda que adorno el pastel… -Murmuro para mí.
Ella sonríe y se detiene justo frente a mí, estamos a la par, mis tacones me han ayudado después de todo. Me mira de arriba abajo y su sonrisa se ensancha.
-Yo no diré "hola" ni mucho menos "perdón", solo te diré que esta Bella me gusta más que la otra. Ya nos veremos en algún otro momento. –Se gira y regresa al auto empujando el hombro de Edward.
-Sí, bueno, lo que sea. –Murmuro mal humorada. ¿A que vino eso?
Ya tuve suficiente de esto.
Sin dedicarle una última mirada a nadie me giro y sigo mi camino hacia el Audi. Pulso el mando para que se abran las puertas y entro en el. Cuando me siento a salvo me permito respirar profundo.
Lo enciendo y cuando el motor ruge a mi espalda salgo de ahí como alma que lleva el Diablo en dirección a Escala.
Lamento haber tardado tanto en actualizar. Espero lo disfruten besos. :)
