YOU FOUND ME
Breathe me
Mathew estaba sentado en el enorme sofá, enterrándose en su asiento con la mirada clavada en el suelo sintiendo un par de ojos carmesí sobre él y otros color esmeralda que no dejaban de verlo con suma atención… y ya llevaban cerca de diez minutos con eso logrando que Mathew comenzara a sentirse ansioso.
-Mes amis… si siguen mirando así a Mathew tendré que empezar a cobrarles- interrumpió entonces Francis y Matt agradeció mentalmente la presencia del francés que logró distraer a los otros dos que por fin desviaron la mirada del chico.
-Lo sentimos, es que se nos hace muy conocido- comentó el dueño de los ojos verdes y cabello castaño que respondía al nombre de Antonio
-Pero a todo esto ¿En serio nada más nos invitaste para conocer a este enano?- preguntó ahora el de los ojos rojos y peculiar cabello blanco que se llamaba Gilbert
-Oh, para eso y para que le ayudemos con un ensayo que tiene que hacer para su clase de historia puesto que somos expertos en la materia- explicó Francis con una sonrisa cómplice que al parecer sus dos compinches comprendieron y la compartieron dejando a Mathew sintiéndose ligeramente desplazado de lo que parecía ser un chiste privado.
-¿Y acerca de que es tu ensayo?- preguntó amablemente Antonio viendo como Matt seguía sin poder relajarse
-La Guerra de Sucesión Austriaca- contestó apenas en un susurro para después dar un saltito al escuchar una estridente carcajada por parte de Gilbert
-Kesesese, yo te contaré todo acerca de esa época y hasta cosas que ni siquiera aparecen en los libros- dijo animado el ojirrojo pasándole un brazo por el hombro al rubio que se encogió aun mas por el peso del brazo de Gilbert.
-Gra… gracias- agradeció el adolescente mirando a Francis que tan solo sonreía como si nada, al parecer no notaba la expresión nerviosa y ligeramente asustada del chico
-Entonces mientras trabajamos prepararé algo de comer- se ofreció Antonio de manera risueña.
-Yo te ayudo, hace mucho que no cocinamos juntos- se agregó el francés levantándose y caminando tras el castaño abrazándolo por la espalda y rodeándole la cintura dándole pequeños besos en la mejilla al moreno los cuales no pasaron desapercibidos por Mathew que los siguió con la mirada hasta la cocina.
-Se te van a salir los ojos- le murmuró con malicia Gilbert viendo como la cabeza del chico giraba sin perder de vista al galo y al hispano.
-¡Perdón!- se disculpo sin saber muy bien porque, después de todo no estaba haciendo nada malo pero aun así no dejaba de mirar por el rabillo del ojo a Francis que seguía sin soltar la cintura de Antonio.
-No te preocupes, esos dos solo son amigos- le dijo Gilbert
-Yo… yo… no estaba pensando nada malo- se excusó Mathew por fin dejando de ver al par de amigos para mirar de nuevo al suelo sintiéndose realmente patético.
-Nunca dije que lo hicieras pero se te nota en toda la cara que te gusta Francis- dijo el alemán levantándose del sillón sin darle tiempo a Mathew de negar aquello pues ya corría a la cocina para ir a molestar a Antonio y a Francis. El adolescente soltó un suspiro y se revolvió el cabello regañándose a sí mismo por ser tan obvio… pues apenas unos días se había dado cuenta de que sentía una nada heterosexual atracción por Francis y eso en verdad lo aterraba sin embargo había aceptado a la primera oportunidad la invitación del galo de ir a su casa, incluso se había ofrecido a ayudarle con su tarea.
El chico tomó uno de los cojines que decoraban el sillón y se lo puso en la cara intentando esconder el sonrojo que le había invadido la cara en ese momento… ¿Porqué tenía que sentirse así? Al parecer a la vida no le bastaba con joderlo con su baja autoestima y sus depresiones pues ahora venía y lo hacía enamorarse de otro hombre… otro que no solo era mayor que él sino que estaba completamente fuera de su alcance, además no se supone que el amor te haga sentir así; siempre escuchaba que el enamorarse se sentía como estar en las nubes y tener mariposas revoloteando por tu estomago y suspirar cada cinco minutos pero en su caso era totalmente diferente: Se convertía en un mar de nervios, sus complejos de inferioridad parecían atacarle a cada momento pues no podía evitar compararse todo el tiempo con el francés y las personas que lo rodeaban, tenía miedo siempre que estaba con el galo pues pensaba que el ojiazul se hartaría de un mocoso caprichoso y deprimido como él y sobre todas las cosas se sentía como una basura egoísta pues a pesar de todo lo anterior seguía queriendo estar con él y que solo lo mirara a él… pero era imposible… sobre todo cuando Francis tenía gente a su lado que podía brillar sin ningún esfuerzo como ese español que ahora mismo le sonreía con naturalidad o el alemán que platicaba con ellos sin tartamudear o bajar la voz… en serio era patético, ni siquiera podía enamorarse de alguien que estuviera a su nivel ¡Ni siquiera de una chica!
-Mathew ¿Pero qué haces ahí mon petit? Deja de excluirte y ven aquí- le invitó el francés jalándolo de la muñeca para que se levantara, Mathew asintió con la cabeza cargó su mochila que estaba a reventar por todos los libros y cuadernos que llevaba dentro.
El chico se sentó en la mesa de la cocina viendo cocinar al hispano y al franco mientras que Gilbert los "supervisaba"
-Gilbert amour ¿Por qué no mejor en vez de estar picando la comida comienzas a ayudarle a Mathew con el ensayo?- Propuso Francis dándole un manotazo a Gilbert que seguía queriendo meter su dedo en la paella que Antonio estaba preparando. Al escuchar eso Matt comenzó a sacar los gruesos libros que había sacado de la biblioteca, los abrió buscando en el índice la pagina donde estaba el tema que verían para el ensayo cuando de pronto Gilbert los cerró todos de golpe asustando al chico que pensó que había hecho algo malo.
-No necesitamos esta basura- dijo el ojirrojo con esa media sonrisa que lo hacía ver tan prepotente –El awesome Gilbert te explicará todo con lujo de detalle así que solo necesitas sacar un cuaderno, anotar e intentar no enamorarte de mí por lo increíble que soy- agregó logrando que tanto Antonio como Francis soltarán risitas de burla que fueron ignoradas por el albino que comenzó su relato jalando una silla y sentándose usando el respaldo como apoyo para sus brazos.
-Oh sí, todo comenzó en 1740 cuando el superior del señori…- Gilbert se detuvo de su relato al sentir una mirada de reproche por parte de Francia que volteó a ver a Mathew que apenas si estaba sacando su cuaderno y una pluma –Ah… quiero decir, que todo comenzó en 1740 cuando el rey de Austria y también emperador del Sacro Imperio Romano murió- se corrigió antes de decir cosas como "el superior del señorito y también de mi pequeño Sacro"
Mathew escribía tan rápido como su mano se lo permitía, tratando de seguir el ritmo de Gilbert que en ciertos momentos se emocionaba sobre todo cuando Francia y España intervenían para agregar algún dato o broma al respecto además de que la palabra "awesome" había sido utilizada tantas veces que hasta parecía que el alemán no podía decir una frase completa sin usar el adjetivo en cuestión.
-Así que al final el awesome Preuben (Prusia) salió victorioso y tuvo a Austria besándole los pies kesesesese- dijo el ojirrojo.
-No digas mentiras Gilbo- le regañó Antonio desde la estufa en donde estaba apagando las mechas –Si mal no recuerdo todos firmaron el tratado de Aquisgrán y las tierras y colonias fueron devueltas a sus respectivos dueños- explicó Antonio sirviendo la paella en los platos
-Oh… pero Prusia se quedó con Silecia ¿no?- preguntó Francis con una sonrisa traviesa mirando a Gilbert que también sonrió de la misma manera.
-Si… las regiones vitales de Austria…- dijo arrastrando la voz relamiéndose los labios de manera lasciva y soltando leves risitas lo cual extrañó un poco a Mathew que no entendía el porqué de esa rara expresión. El alemán volvió a desviar su atención al jovencito.
-¿Anotaste todo lo que te acabo de decir?- preguntó con autoridad
-S… si- respondió el muchacho sacudiendo su mano adolorida y viendo su cuaderno lleno de hojas escritas con letras amontonadas y con prisa además de uno que otro tachón.
-Entonces ya que terminamos ¡Vamos a comer!- dijo Antonio pasándole a cada quien su plato con paella, Mathew hizo a un lado sus libros para dejar espacio a la vez que Francis servía un poco de vino para Antonio y le daba una cerveza a Gilbert mientras que a Matt solo le ofreció un poco de jugo haciendo que el chico en verdad se sintiera como un chiquillo en una reunión de adultos.
-Ojalá Romano estuviera aquí para comer con nosotros- comentó Antonio saboreando con gesto nostálgico su comida.
-Si Romano estuviera aquí estaría azotando tu cabeza contra la mesa kesesese- se burló Gilbert llevándose grandes porciones de comida a la boca.
-¡Claro que no! No sé porque tienen tan mala imagen de él- reclamó Antonio mientras que el joven rubio solo los escuchaba sin saber que debería pensar pues no conocía a ese tal Romano
-Romano es la pareja de Antonio- le susurró Francis a Matt
-Y es un amor- agregó el español con una sonrisa soñadora en sus labios.
-No sé qué parte de ese loco malhumorado sea un amor- opinó Gilbert vaciando su lata de cerveza de un solo trago –Pero cambiando el tema antes de que Toño se ponga sentimental ¿Tienes novia Matty?- le preguntó Gilbert a Matt que apenas si había tocado su platillo. El adolescente sabía con que intensión Gilbert hacía esa pregunta pero no esperaba que Francis lo mirara tan atentamente como esperando ansioso su respuesta.
-No- contestó de manera cortante evitando la mirada del francés que sonrió ante la respuesta sin embargo Gilbert siguió insistiendo casi disfrutando de poner en evidencia al muchacho
-Entonces si no tienes novia ¿Te gusta alguien?- le cuestionó riendo por la manera en que las mejillas de Matt se colorearon de un rojo intenso en cuestión de segundos; casi por reflejo el muchacho volteó a ver al francés pero de inmediato desvió la mirada deseando poder contestar "no, nadie me gusta" ¿¡Porque se le hacía tan difícil pronunciar algo tan sencillo como aquello!
-Gilbert, no presiones así a mi pequeño Mathew… además me rompería el corazón saber que él ya tiene alguien que le gusta así que quiero guardarme el privilegio de la duda- intervino Francis sonriéndole de manera picara a Matt que en compañía de aquel alemán estaba comenzando a sentirse realmente idiota, tan idiota que Francis tenía que mentir para defenderlo por su propia falta de valor.
Los cuatro se quedaron en un silencio algo incomodo, sobre todo cuando vieron que Mathew ya no estaba muy cómodo y solo se limitaba a picar su comida con el tenedor mientras que Francis le regalaba miradas de reproche al alemán que en realidad parecía no importarle demasiado.
-¡Ya se a quien te pareces!- Gritó de pronto Antonio sobresaltando a los presentes por el tremendo grito que había pegado justo cuando todos estaban en silencio, a la vez que señalaba a Mathew –Eres idéntico a Canad…- pero antes de continuar Francis golpeó sus puños contra la mesa y riendo de manera realmente forzada cortó al hispano.
-¡Pero qué buena comida! Será mejor que se vayan mes amis que mañana temprano tenemos trabajo y Mathew no puede llegar tarde a casa- dijo con una extraña mueca que pretendía ser una sonrisa, tanto Gilbert como Antonio se voltearon a ver dándose cuenta de que Francis había interrumpido a propósito, bueno… eso era más que obvio así que siguiéndole el juego al francés decidieron llevar sus platos al fregadero y tomar sus abrigos.
-Nos vemos mañana, y espero nos veamos de nuevo Matt- dijo Gilbert siendo el primero en salir por la puerta despidiéndose de ambos rubios.
-Hasta luego- dijo Antonio con la misma sonrisa que no se había borrado de su rostro en toda la tarde para después dirigirse a Francis hablándole en español –Tú y yo tenemos que hablar seriamente- le dijo sabiendo que el adolescente no le había entendido ni la mitad de lo que había dicho a lo que el galo solo asintió pesadamente con su cabeza pues conocía perfectamente a Antonio y sabía que cuando este le hablaba en español y decía las palabras "hablar" y "seriamente" en la misma frase es porque lo iba a regañar por algo.
Los dos amigos se despidieron así que cuando Matt estaba a punto de ir por su abrigo también y dirigirse a la puerta que aun estaba abierta Francis la cerró poniendo una mano sobre la cabeza del chico que se asustó una vez más.
-Perdona a Gilbert, le gusta molestar a la gente- se disculpó Francis aun con la mano en la puerta
-No te preocupes… y perdón, por mi culpa tuviste que decir aquello- dijo Matt de espaldas a Francis sin atreverse a mirarlo directamente a la cara sintiendo de un momento a otro una respiración cerca de su oído que le erizó los vellos de la nuca y lo hizo erguir la espalda, sobre todo cuando una voz con acento parisino que hablaba como si las palabras se derritieran en su garganta le dijo:
-Pero si no fue mentira petit…- Mathew por mero reflejo se volteó para encarar a Francis que se había inclinado un poco para quedar a la misma altura y a solo centímetros de distancia, el adolescente intentó retroceder en vano pues chocó con la puerta. –En verdad quiero pensar que no hay alguien que te gusta porque así tal vez yo tenga una oportunidad- siguió diciendo con esa endemoniada voz que hacía que las rodillas de Matt flaquearan y su corazón bombeara sangre a un ritmo nada saludable.
-Ha… hay alguien que me gusta- dijo Matt intentando detener aquello, antes de que sus piernas fallaran y lo dejaran caer pero aquello solo pareció incitar aun mas a Francis que siguió acercándose ahora desviando su rostro aun mas al oído de Mathew, bajando un poco, lo suficiente para que su nariz perfectamente recta acariciara la piel bajo el lóbulo de la oreja del mejor y sus labios apenas si rozaran muy discretamente su cuello logrando que Matt reprimiera un suspiro pues con ese pequeñísimo contacto sentía que el mundo le daba vueltas y el aroma de rosas del otro hombre lo ahogaba y lo drogaba.
-¿Y esa persona soy yo?- Preguntó aun con su voz hipnotizante que podía hablar en un fluido ingles pero que no podía dejar atrás esa forma tan característica de hablar de los franceses que parecían tener un poder sobrehumano para conquistar a alguien usando solo palabras.
-Si- contestó Matt al tiempo que sentía la mitad de su cuerpo entumecerse por las caricias apenas perceptibles de los labios de Francis sobre su clavícula.
-¿en serio?- preguntó una vez más el galo ahora clavándole sus zafiros en los azul obscuro de Mathew que dio un tremendo golpe en la realidad al ver el rostro del francés.
-¡No! Quise decir que no- dijo apenas logrando formular la frase empujando sin querer a Francis alejándolo de él –ah… tengo que irme o sino llegaré tarde a casa ¡Gracias por todo, adiós!- Dijo tan rápido como pudo saliendo dando traspiés y corriendo esperando que el aire frío le refrescara la cara que sentía arder a tal punto que podría jurar que había humo saliendo de ella.
Por fin llegó a casa, respirando profundamente y con las mejillas rojas por el ejercicio y en parte por la vergüenza que aun sentía; el chico estaba a punto de darse de topes contra la pared por haberse dejado llevar de esa manera por el francés que seguramente solo estaba burlándose de él pues ¿Quién podría fijarse en alguien como Mathew? Un pobre diablo que no podía cargar ni con sus propios problemas existenciales. Fue mientras pensaba en ello cuando su celular vibró sobresaltando al muchacho que rezaba a todos los cielos que no fuera Francis, para su buena suerte era Alfred quien había estado mandándole mensajes de texto últimamente y quien según había conseguido su número "usando su red de investigación privada".
Matt vio el mensaje pensando que se trataría de alguna cosa boba como "el héroe está aburrido" o algo así, pues Alfred había adquirido la extraña costumbre de solo mandarle mensajes cuando no tenía nada que hacer, para su sorpresa esta vez era algo un poco diferente pues decía: "¡Iggy me está regañando otra vez!" Así que sin pensarlo Mathew contestó el mensaje tan solo pensando en lo que en ese momento sentía pues al no tener amigos no tenía con quien hablar o a quien contarle aquella cosa que le estaba aprisionando el pecho…
"Creo que me enamoré de Francis" escribió y mandó a Alfred, al escandaloso con quien solo había hablado una vez y las otras por medio de la mensajería instantánea que un teléfono celular te podía ofrecer así que en menos de quince segundos su teléfono le indicaba que tenía una llamada entrante del yankee, con temor contestó
-¿¡Cómo diablos te fuiste a enamorar de ese bastardo alcohólico y mujeriego!- Esa definitivamente no era la voz de Alfred, era la de Arthur que gritaba histérico mientras que el americano se escuchaba a lo lejos pidiéndole que le regresara el teléfono y Mathew quería morirse ahí mismo de la vergüenza.
-¡Olvídate de él! No sé cómo pero tienes que dejar de quererlo antes de que te abra las piernas y te deje botado sin ningún remordimiento- seguía gritando el ingles sin dejar hablar a Alfred
-¡No digas eso! Además… no es como si él me correspondiera- murmuró desanimado.
-Claro que lo hace ¿No has visto como te mira el muy bastardo? Casi te quiere arrancar la ropa con la mirada, bueno… ¡Ese imbécil a todos les quiere arrancar la ropa mientras tengan por dónde meterle…- se escuchó un leve forcejeo hasta que Alfred tomó posesión de su teléfono celular.
-Perdona a Iggy, está un poco enojado, ya sabes… con eso de que odia a Francis y todo- intentó arreglarlo Alfred
-Si, me lo imaginaba… de todos modos Francis no me ve de esa manera así que ya me estoy haciendo a la idea de que esto es solo platónico- dijo Mathew con esa manía de bajar el tono de su voz a casi llegar a un murmullo.
-Aun así toma en cuenta lo que Iggy te dice, Francis de verdad te mira diferente…- le advirtió Alfred –no te involucres si no quieres salir lastimado- para sorpresa de Matt, el americano sonaba demasiado serio, tanto que hasta daba escalofríos el solo escucharlo.
-Alfred… ¿Si a ti te dijeran lo mismo de Arthur… qué harías…?- Le preguntó sabiendo que Alfred quería a Arthur de una manera no muy fraternal, el canadiense podía apostar que el estadounidense tenía la misma clase de sentimientos por el británico que él tenía hacía el francés.
-Mmmmmmmmmm… no me importaría- respondió tan fresco como una lechuga riendo de manera estrepitosa como siempre hacía
-Me lo imaginé- dijo Matt –bueno, tengo que irme, nos comunicamos después- y colgó antes de que Arthur se apoderara del teléfono y le siguiera diciendo cosas acerca de Francis… ya no sabía que pensar… pero tampoco podía evitar hacerse cierta ilusión.
Pasaron un par de días rutinarios y aburridos, soportables tan solo gracias a que Mathew aun se comunicaba con Alfred y por supuesto con cierto francés que se había convertido en el dueño de sus suspiros, lo que hacía también que el ir a la escuela se hiciera un poco menos tortuoso ya que podía mantener su mente ocupada en Francis por mas gay que aquello se escuchara.
Mathew salía de la sala de computo llevando en la mano su ensayo de historia recién impreso pues tenía que entregarlo para la siguiente clase; el joven rubio iba revisando que no se le hubiera escapado poner la palabra "awesome" más de veinte veces como lo había hecho con su borrador escrito a mano, satisfecho con su trabajo estaba punto de guardarlo en su mochila cuando un muchacho se puso a su lado pasándole el brazo por el hombro como si fueran amigos de toda la vida.
-Hola… eh… amigo ¿Cómo estás?- preguntó el otro chico que se notaba ni siquiera sabía el nombre de Mathew el cual lo vio con extrañeza pues reconocía al tipo, era uno de sus compañeros de clase, de hecho habían sido compañeros tres años seguidos.
-Bien- contestó Matt intentando separarse pero el otro no se lo permitía
-Me alegro de escucharlo. Oye, necesito que me hagas un favor, olvidé hacer mi ensayo de historia ¿Podrías prestarme el tuyo? Solo le modificaré unas cosas para que no se vean iguales- dijo mirando de reojo los papeles que Matt llevaba en la mano, leyendo el nombre del rubio en la carátula del ensayo
-Perdón pero no puedo hacer eso- se excusó el ojiazul removiéndose bajo el brazo del otro muchacho que se empeñaba en sujetarlo bien para que no escapara
-Vamos Mathew, somos amigos ¿No?- le insistió el otro que apenas había descubierto el nombre del rubio quien frunció el seño
-no lo somos- dijo en un tono apenas audible, sabiendo que no tenía el valor suficiente para decirlo fuerte y claro, mucho menos a la cara del tipo ese que comenzaba a fastidiarse por la actitud de Matt y el cual dejó su tono amable para convertirlo en uno algo amenazador así que aprovechando que era más alto que el rubio y ligeramente más robusto lo empujó contra una de las paredes del pasillo de manera violenta.
-No te va a pasar nada si solo me lo prestas un momento, ya te dije que le cambiaré algunas cosas y ya- dijo viendo como el ojiazul se encogía en sus hombros haciéndose pequeño ante el tono de voz y la mano que no lo dejaba separarse de la pared
-Y yo ya te dije que no puedo hacer eso- contradijo intentando no tartamudear arrugando las hojas que llevaba en la mano y que le fueron arrebatadas por el otro chico.
-Entonces si no quieres tendré que llevarme el trabajo completo, solo tengo que cambiarle el nombre de todos modos nadie ni siquiera sabes que existes, me sorprende que aun aparezcas en las listas- comentó con un tono venenoso disfrutando de ver como Mathew por fin alzaba la mirada, sus opacos ojos azules estaban aterrorizado por aquel comentario.
-El profesor se dará cuenta- intentó amenazarle Matt forzando a su garganta para hablar con firmeza pero sin lograrlo
-Ja, ese viejo estúpido ni siquiera te conoce, siempre tiene que buscar tu nombre para saber quién eres. Eres invisible, es más, podrías matarte aquí mismo y nadie lo notaría… que patético- agregó alejándose de ahí con todo y el ensayo dejando a Mathew.
Si alguna vez han escuchado aquella frase que dice que las palabras duelen más que los golpes pues Mathew era un testigo de que esa oración era verdadera, tan verdadera que se quedó parado en el pasillo por varios minutos hasta que tomó su mochila y salió de la escuela sin importarle que las clases aun no hubieran terminado, fue hasta la parada del autobús, se subió al transporte y tomó asiento poniéndose la capucha de su sudadera sobre la cabeza. Con la respiración pesada y entrecortada rascaba su mano sin control como si tuviera algún tipo de salpullido invisible, logró sacarse sangre y aun así seguía haciéndolo mientras intentaba respirar con normalidad con las palabras de ese tipo taladrándole la cabeza sin misericordia "si él muriera nadie lo notaría"
En su mano ya llevaba al menos cinco manchas de sangre de tanto que las había rascado, bajó del autobús y fue hasta su casa donde aun sintiendo una piedra en su garganta subió las escaleras a toda velocidad, corriendo fue hasta el baño donde en el tocador buscó algún rastrillo, las manos le temblaban a tal punto que no podía agarrar bien el rastrillo al cual le sacó las navajas. Con la misma prisa y aun temblando se quitó la sudadera, intentando aguantar la respiración se pasó la navaja por el brazo y todo se volvió blanco… al momento en que el filo le abrió la piel y pequeñas burbujas de sangre comenzaron a brotar escurriéndole por el brazo… la tensión se fue… su garganta se abrió… el temblor despareció y se había sentido tan jodidamente bien.
Soltó el aire que había estado sosteniendo al mismo tiempo que se dejaba caer en el piso, dando largas y profundas respiraciones permitiendo que su cuerpo se sintiera ligero y lejos de toda aquella presión que solía aplastarle los órganos sin piedad.
Cuando el dolor se hizo presente y el ardor también cayó en la cuenta de lo había hecho y echó su cabeza hacia atrás golpeándola repetidamente contra la pared sin hacerse gran daño… porque no había ocasión en la que después del bienestar no viniera el remordimiento, se regañó a sí mismo por una vez más ser tan débil.
Aun algo arrepentido lavó la herida e intentó vendarla para detener el sangrado, se puso la sudadera que nunca se quitaba exactamente para ocultar la evidencia de su nula voluntad, una cicatriz mas sumada a las otras… salió del baño sintiendo que había hecho algo malo, se encerró en su habitación tirándose en la cama llevándose la capucha roja de su sudadera a la cabeza escondiendo su rostro pues era el ciclo que nunca terminaba: alivio, remordimiento y finalmente vergüenza…
-no lo volveré a hacer- se dijo Mathew con la voz cortada aun sintiendo su brazo punzar y arder ¿Cuántas veces había dicho lo mismo? ¿Cuántas navajas había tirado ya a la basura?
Su teléfono comenzó a sonar, la pantalla luminosa le indicaba que se trataba de Francis… sin saber una vez más el porqué de sus acciones contestó.
-Aló?- dijo la voz del francés, en ese mismo instante Mathew sintió que se iba a quebrar… y por un momento deseó que Francis estuviera ahí para recoger los pedazos de él mismo…
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Uf… ¿Qué tal el capitulo? Si… lo sé, ver a Mathew auto flagelándose debe ser algo perturbador pero pues… ¡Oh diablos! Solo díganme que les pareció el capitulo, desde la semi confesión, Francis seduciendo a Matt descaradamente… Matty haciendo tonterías porque un tipo le dice de cosas…
Ah, bueno mientras intentan ordenar sus ideas les agradeceré por todos y cada uno de los reviews enviados ¡En serio mil gracias! También a todas aquellas personas que han señalado mis errores ortográficos, no sé qué haría si no lo hicieran y pues bueno… espero que tras la última parte de este capi aun quieran seguir leyendo esto porque el siguiente capítulo habrá más drama está vez protagonizado por el hermanito Francia.
De nuevo un millón de gracias por su apoyo y palabras, hasta los que solo ponen "Story Alert" o "Favorite Story" sin comentar ¡Gracias!
