Hola, criaturas del señor, me disculpo por tardar en actualizar. En fin, el capítulo de hoy el algo emocionante, digo yo. Como sea, no les quito más su precioso tiempo, ahí está el fuking chapter.

NOTA: Los personajes de MLP le pertenecen a Hasbro y a Lauren Faust, este fanfic se ha realizado sin fines de lucro, solo para el entretenimiento del público.


— ¿Estás listo? — preguntó Shun.

— No lo sé — respondió Soarin.

— Carajo, deja de pensarlo que así no vamos a llegar a ningún lado — sugirió Shun.

— Tu que sabes de pensar, todo lo has hecho al azar — recordó Soarin.

— … Me ofendes, de verdad, me ofendes — murmuró Shun.

Luego de un par de minutos, Shun y Soarin parten en búsqueda de los "100 pétalos" para poder hacer el remedio para Rainbow Dash. El primer lugar en el mapa, era lo que parecía ser una montaña aislada, para nada agradable.

Estando allí, ambos comienzan a experimentar sensaciones y situaciones raras a causa de un aire extraño almacenado en ese lugar. Si de por si, Shun y Soarin son algo anormales, gracias a esto parecían verdaderos locos salidos de manicomio.

— Tío, esto me ha caído mal — anunció Shun.

— ¿A quién le hablas, español de España? — preguntó Soarin.

— A ti, criatura de San Juan de Dios — respondió Shun.

— No, no, no… yo no sé imitar — se lamentó Soarin.

— ¿Pero que carajos acaba de pasar? — preguntó Shun.

— No lo sé, pero mejor tomamos el pétalo que hay aquí antes de que nos suicidemos o algo así — indicó Soarin.

Ya tomado el pétalo, se retiran de la montaña. Horas después, se encuentran en un vivero, obviamente ahí tenía que estar uno de los 99 pétalos faltantes. Pero algo es seguro, la búsqueda sería un poco extendida.

— Tu a la izquierda y yo a la derecha — indicó Shun.

— ¡Pero coño! ¡Todo eso que lo registre yo, desgraciado! ¡Porque tú crees que eso es fácil! ¡Nada más porque tienes flojera! ¡Anda a ver quién te hace caso porque yo no! — se quejó Soarin.

— Soarin, es solo una hora nada más — insistió Shun.

Después de conversar un rato, Star se aparece en frente de ellos. Como siempre, causando que un susto les saliera como el primero de la vida.

— ¿Necesitan ayuda? — preguntó Star.

— Nooo, es que estamos jugando a las escondidas — respondió Soarin sarcásticamente.

— ¿Enserio? ¿Puedo jugar? — pidió Star.

— Mira, falta de respeto, cuidado a quien engañas — reprendió Shun — Que bueno que te apareces, guíanos por donde está el pétalo indicado.

— Chicos, esto nada más lo voy a hacer por ustedes, porque en si estoy rompiendo una regla — aseguró Star.

— No importa, cualquier cosa, nosotros te cubrimos, pero por favor, no nos abandones — rogó Soarin.

— Bueno, bueno, está bien, los voy a ayudar — accedió Star.

Ahora con la ayuda de Star Evening, las cosas estaban empezando a ponerse más fácil. Pero solo al principio, porque a pesar de que las cosas vayan bien, siempre habrá algún contratiempo.

Después de que casi pasara todo el día, Soarin y Shun, con ayuda de Star, habían conseguido 34 pétalos. Iban por buen camino, pero ya era hora de descansar, por lo cual estaban relajados en unas sillas reclinables.

— Shun, ¿tú crees que la bruja nos siga ayudando? — preguntó Soarin.

— Yo no sé, pero ojalá que si, las cosas van viento en popa, pero no nos podemos confiar demasiado — respondió Shun.

— Bueno, por una parte tienes razón, pero… ya se me olvido — murmuró Soarin.

— Era mentira — aseguró Shun.

— Claro que no — negó Soarin.

— Si — volvió Shun.

— No — insistió Soarin.

— Si.

— No.

— Si.

— No.

— … No.

— Si.

— No.

— Si.

— No.

— Si.

— No.

— Si.

— Ok, ya lo admitiste, era mentira — se rindió Shun.

— Maldito troll — rugió Soarin.

— Bájale, bájale, deja la agresividad — recomendó Shun.

— Que fue — apareció Star.

— ¡AAAHHH! — exclamaron Shun y Soarin del susto.

— Ay no, no comiencen que no me gusta cuando dicen estar asustados — recordó Star.

— Perdón, en esta película, tú eres la bruja, no nosotros — mencionó Soarin.

— Ya, ya, te va a convertir en maco — aseguró Shun.

— ¿En maco? — preguntó Soarin.

— Maco — afirmó Shun.

Luego de eso, Soarin se puso de pie nervioso.

— En maco no, manito, en maco no — rogó Soarin.

— Entonces deja el relajo y cuida a Rainbow — indicó Shun.

Sin más nada que hacer, Soarin se retira a la habitación en la cual estaba Rainbow Dash. Estando allí, se acuesta en un lado, cosa de la cual a lo mejor se arrepentiría, pues Rainbow estaba algo inquieta y curiosa. Pobre Soarin, el destino lo tiene con un pie en el manicomio.

— Soarin — aludió Rainbow Dash.

— Dime — respondió Soarin.

— Yo tengo algo que decirte — aseguró Rainbow Dash.

— Dime que no son más muchachos, que estos dos ya me han tratado de volver loco — recordó Soarin.

— Ehhh, si, es sobre eso — admitió Rainbow Dash.

Esto es obra del Diablo — pensó Soarin.


Bueno, criaturas, eso fue todo por hoy, nos vemos. Lo se, fue corto, pero bueno para el siguiente si habrá mas emoción.