Capítulo III

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Todo era un desastre, la estación de policías era declarada oficialmente zona de guerra por los medios de comunicación. Las salas de hospitales y clínicas cercanas estaban abarrotadas de heridos, tanto del cuerpo de policías como hombres del hampa.

Entre la confusión de saber quién era el atacante no se hizo esperar el intercambio de plomo entre ambos bandos, el miedo reinante causo grandes estragos.

El caos se encontraba por doquier y Sakura trataba por todos los medios de mantenerse a flote, ya que nadie se quería enfrentar el cara a cara con Sasuke Uchiha. Todos ahí conocían su reputación de maldito desgraciado, sin corazón y sus arranques de ira cuando algo no salía como él deseaba.

Sakura estaba frustrada y más que nada cansada, justo cuando iba a subir a su auto para irse a casa su localizador comenzó a sonar como loco. Múltiples llamadas clamaban por ella, no tuvo más remedio que resignarse e ir hacer acto de presencia con su superior.

El jefe de piso donde se encontraba Itachi Uchiha quería arrancarle la cabeza en el preciso instante en que la tuvo a la vista.

—¡Residente! —llamo con desprecio a Sakura— me puede decir con qué autoridad una médico residente de primer año se toma la libertad de tomar un quirófano, operar sin permiso y además ordenar que despejen mi zona para albergar a un jefe de la mafia.

Odio cada palabra dicha por este imbécil que la miraba como escoria, fue uno de los antiguos compañeros de Tsunade que se regocijo con su caída y aprovechaba cada oportunidad que tenía para hacer le vida difícil en el hospital. Una oportunidad como esta era perfecta para que la despidieran y le quitaran la licencia de forma permanente si no se ponía viva.

—¡Con la misma autoridad que usted se negó atender al paciente! —Contesto fuerte y firme para que todos escucharan con claridad y nadie tuviera dudas de que tan bien parada estaba— ¡Con la misma autoridad que todo el hospital se negó atender a un paciente! —recalco ese un determinante con el dedo índice de la zurda—. Nadie se quiso hacer cargo de él por el miedo que le tienen al hijo menor de la familia Uchiha, todos se quisieron lavar la manos con esto, por si salía mal y ahora que todo está resuelto —miro al hombre que la acusaba e hizo ademan de dirigirse al resto que la escuchaba— ¡Gracias a mí! Y de manera satisfactoria por cierto, quieren adjudicarse la gloria de un trabajo bien hecho.

—¡No le permito que me hable de esa forma! —reclamó el hombre frente a Sakura.

—¡Exacto! No me permite esto y muchas otras cosas ¿No? —Se burlo con sarcasmo— ¡Ahora se siente muy bravo por que el paciente está estable! ¿Pero qué va a pasar después? ¿Qué tal si él nunca despierta del coma, recae o muere? ¿Quién va a tratar con su hermano menor? ¿Quién va tratar con la familia Uchiha después? ¿Usted doctor? —Indico con mofa y una sonrisa de lado— ¿Por qué yo no veo al jefe de médicos, al gerente general o al director de personal haciéndolo? Y mucho menos los veo aquí quejándose como usted.

El hombre se quedo sin palabras y mira a su alrededor buscando apoyo, pero obviamente nadie lo hizo y discretamente la gente se fue alejando. Su oportunidad de hacer que corran a la pequeña bastarda se esfumo en el aire cuando comprendió la sutil amenaza.

—¡Bien! Ahora que ya medimos quien la tiene más grande doctor, que tal si me deja este paquete a mí y deja de joder. Mejor vaya y sea útil en la sala de emergencia, escuche que hay varios heridos que necesitan ser atendidos. Se requiere de todo el personal disponible.

Sin más Sakura dio media vuelta y se fue con cara de póker, aun que debía sentir satisfacción por lo que acaba de hacer, no lo hizo. El triste hueco de su vida seguía y decidió aprovechar que estaba cerca de Itachi para hacer una última revisión antes de irse a descansar.

Llevaba un poco más de dos días seguidos en el hospital sin descanso, aunado a la larga y difícil operación que realizo, la dejaron incapaz de seguir atendiendo a más pacientes. Su cuerpo estaba cansado y sumamente estresado.

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Sasuke vio todo lo ocurrido con la médico de su hermano y sintió que ese deseo de tenerla creció. Su fuerte carácter y temblé le hicieron ver muy atractiva, cada palabra salida de esos pequeños labios le supieron a gloria, esa faceta le agrado demasiado. Era una lástima que no pudiera poseerla y una suerte que ella alejara a todo posible pretendiente. Porque después de todo si él no podía tenerla en sus términos, ningún otro la tendría jamás.

Ella no lo sabía, pero le pertenecía solo a él.

—Suigetsu —llamó a su subordinado— quiero que vigiles la entrada del pasillo, nadie entra si no está en la lista aprobada. Una enfermera vendrá pronto ¿de acuerdo?

El mencionado asintió con la cabeza y una sonrisa dejando ver sus dientes afilados.

—Tranquilo, cualquiera que no esté en la lista y quiera pasar se puede ir despidiendo de este mundo. Ve a tomar algo de café, lo necesitas y ya que vas a la maquina tráeme un algún dulce.

Sasuke solo frunció el ceño y bajo por el ascensor a la cafetería en busca de suministros para pasar la noche.

Iba a pasar el tiempo que sea necesario junto a su hermano.

Su relación con su hermano era complicada, lo amaba y odiaba en partes iguales. Le quería porque era el único que siempre lo tomaba en cuenta, enserio y siempre trataba de hacerse un tiempo para pasar un rato con él. Le cuido cuando era un niño por que su padre lo ignoraba y su madre estaba demasiado débil y enferma para estar con él como se debía.

Al mismo tiempo lo detestaba porque siempre era Itachi el que se llevaba toda la atención, desde su padre hasta el subordinado más insignificante del clan. Toda acción que realizaba y de la cual se sentía orgulloso era algo que su hermano ya había hecho y mejor que él por supuesto.

Así Sasuke obtuvo un sentimiento de inferioridad y el abandono por sus progenitores lo convirtieron en alguien con una psique inestable, con tendencias agresivas, obsesivo y con una tendencia al sadismo.

Cuidaría a Itachi porque era su hermano y quiera o no tiene fuertes lazos son él, no iba a fallarle.

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Una vez que la puerta del elevador cerró y se llevo al jefe, Suigetsu fue a su puesto en la entrada del pasillo donde vio a la deliciosa doctora de Sasuke saliendo del corredor y tropezar con un enfermero que iba entrando.

El joven rostro de sorpresa de la mujer, el ligero atisbo de rubor en sus mejillas, la sonrisa tonta y el brillo en su ojos jade le informaron de inmediato, que Sasuke iba a estar muy molesto con el tipo que obtenía esa clase efecto en la que consideraba su mujer.

¡Oh si! Este cuida enfermos estaba en problemas. Especialmente porque parecía responder de manera positiva a la doc.

Ese susurro coqueto en el oído de Sakura no le paso desapercibido al alvino.

Siguió con la mirada a la mujer hasta que llego a la vuelta del pasillo y se recargo en la pared interesado. Tenía que planear la mejor forma de informarle a Sasuke lo que había visto.

Considero que el mejor momento sería cuando no hubiera nada que ver en la tele y estuviera muuuuuuuy aburrido incluso para follar. Porque ver a Sasuke sacarle la mierda a golpeas algún mundano, siempre era algo digno de ver.

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Sai se coló en el hospital para terminar la misión costara lo que costara. En el camino se puso un uniforme de enfermero, una peluca castaña, una nariz postilla que daba la ilusión de ser más larga, unos zapatos con plantilla para verse un par de centímetros más alto y unos lentes de armazón negro y grueso de plástico.

Entre la confusión de la sala de emergencias robó una identificación y pegó una foto que tenía preparada con anterioridad, para este tipo de eventualidades.

Fue muy sencillo averiguar dónde estaba su objetivo, esta vez no fallaría en terminar el trabajo.

Jamás espero encontrarse cara a cara con Sakura, la delicia del momento lo inundaba. Todavía tenía un ligero hormigueo recorriéndola la mano con la que la ayudo a levantarse cuando tropezaron.

Se reconocieron enseguida, ella pudo verlo a través de su disfraz sin ningún problema. Parecía ser que Sakura Haruno tenía la extraña habilidad de ver la verdad detrás de él.

Una cálida sensación lo recorría de arriba abajo y no pudo evitar murmurar trémulo a un lado de su oído que pronto iría por ella, mientras aspiraba su aroma tratando de memorizarlo.

Su intención al decirle aquello había sido atemorizarla un poco, como hacía con sus presas. Había desarrollado un mórbido placer con los años y se confesaba culpable de disfrutarlo, para luego sentirse condenado por hacer lo que hacía.

Los placeres culposos de su vida, confesaba. Los mismos placeres y culpas que ocultaba bajo su fingida sonrisa.

La repuesta de ella fue todo lo contrarío a lo que visualizó. Tal vez algo de pánico o resignación, no estaba seguro pero algo así esperaba. Sus ojos verdes mostraron ¿Alegría? ¿Deseo? Parecía un poco de ambas.

La contestación confusa de Sakura lo hizo sentirse feliz, como hace mucho no lo hacía. Casi ni recordaba cómo era sentir eso y sonrió de verdad por primera vez en mucho tiempo.

Ansiaba el encuentro, esta señorita tenía muchas preguntas que contestarle.

A mitad del pasillo Sai se acomodo los lentes y localizo la puerta donde aguardaba su víctima por dos macizos hombres evidentemente armados hasta los dientes franqueando la entrada.

Siguió caminando y fue por su cuchillo de cerámica, el cual estaba guardado en un discreto estuche colocado en un cinturón sobre su cadera en la parte trasera.

Iba a tener que actuar rápido, a unos diez pasos se agacho fingiendo atarse la agujeta de uno de sus zapatos-tenis blancos y deslizo su cuchillo en posición de ataque. Se abalanzo con fuerza directo al tobillo del tipo a la izquierda rebanándole los tendones y cuando este caía se levanto de un salto propinándole una golpe con la rodilla derecha sobre su rostro hundiéndole la nariz al cerebro causando su muerte, en tanto acuchillaba al otro sujeto a la altura de su oído matándolo al instante. Después entro veloz a la habitación yendo directo al cuerpo donde sin más alzo su arma y apuñalo en el pecho a la altura del corazón a Itachi Uchiha.

Todo pasó en escaso segundo y medio.

Demasiado rápido para Suigetsu, que vio todo lo ocurrido desde el otro lado del corredor sin que pudiera hacer algo.

Corrió con la Beretta desenfundada dispuesto a matar al bastardo, disparando una, dos, tres veces. Fue inútil, él era muy veloz y esquivo con la gracias de un felino cada una de la balas.

Sai lanzó su cuchillo a la mano con la pistola causando que la soltara y le lanzó un puñetazo directo al rostro haciendo que Suigetsu cayera inconsciente con la cara cubierta de sangre. Tomo su arma junto con la Beretta y disparo directo al tórax de su contrincante.

Ni lento, ni perezoso Sai se apresuro a la salida de emergencias. Bajando las escaleras lo más rápido que sus poderosas y atléticas piernas le permitieron. Sabía que era cuestión de tiempo para alguien diera la alarma y tuviera un horda de matones persiguiéndolo.

Una vez afuera en la parte trasera del recinto se quito el cabello postizo, la prótesis facial, los anteojos y el uniforme de enfermero tirándolos en un contenedor de basura.

Debajo del uniforme llevaba ropa deportiva y una riñonera de donde saco un explosivo plástico que puso en la culata de la pistola y la lanzo en el depósito. Se alejo trotando y cuando estuvo a una distancia prudente detono el explosivo destruyendo toda evidencia de su estancia en el hospital.

Para el transeúnte común él solo era alguien que salió a correr por diversión.

A unas diez cuadras se encontró con su ayudante Yamato en un Hennessey Venom GT gris que presumía ser uno de los autos más veloces del mundo. Y si daba la mala suerte de que los atraparan y se iniciara una persecución iban a requerir todo el potencial de este bebé.

Una vez dentro del transporte, Sai le pregunto a Yamato si se había hecho cargo de las cámaras de vigilancia del hospital.

—Una misteriosa carga PEM arruino al gran hermano.*

El sicario sonrío satisfecho ante las noticas del pulso.

—Espero que no haya afectado el resto de las maquinas, está llegando más gente herida de la que me proponía. El pánico que deseaban Los Dragones esta hecho —declaro Sai en tono neutro deslizando una nota con una dirección a su colega—. Llévame lo más rápido que puedas a este lugar.

Yamato recibió el papel y se puso en marcha.

—Me asegure de solo afectar la cámaras, no habrá rastro de tú presencia, además llevas contigo su propio dispositivo PEM, ninguna cámara tendrá tú rostro jamás. Fue muy astuto de tú parte pedirlo, ya nada es privado en este mundo, cualquiera con un celular puede tomarte, todos estamos registrados de alguna forma —miro curioso a Sai y le pregunto mientras frenaba en un semáforo— ¿Cuándo se te ocurrió llevar tú propio dispositivo? Normalmente tú ayudante en turno se encarga de esto.

Sai callaba mirándolo con recelo, no le gustaban tanta platica y mucho menos las preguntas. Se puede sacar mucha información de una simple conversación. Además la razón de porque pidió el dispositivo era por Sakura, ella le había tomado una foto, una parte de su alma; como decía el mito.

Tal vez había algo de cierto en eso de que las fotos te quitan una parte de tú ser, por que cuando ella lo tomo con su lente supo que fue capaz de capturar parte su esencia.

—Nunca se es demasiado precavido, Japón tiene ojos en todas partes.

Yamato puso el auto en marcha.

—Si tienes razón, la realidad supera la fantasía —contesto en tono tétrico mirándolo con sus ojos vacios y aterradores—. Llegamos.

—Gracias, no te necesito más. Regresare al amanecer por mi propia cuenta.

—Lo siento pero eso no es posible Sai, mi misión es vigilarte en todo momento mientras estés aquí. Si vas a ver a una mujer para relajarte por mí está bien, soy discreto, puedo darte espacio. Incluso puedo hacerme de la vista gorda en cuanto a la identidad de ella, pero no me pidas cosas que no puedo darte.

Su guardián era más estricto de lo usual ¿A caso ellos saben algo de Sakura? ¿Saben que deje a un testigo con vida por capricho? No, eso no era posible. Ellos le habrían ordenado de inmediato que la borrara del mapa.

—Me tomare mi tiempo —dijo resignado y salió del coche.

—Tomate todo el que quieras, te lo has ganado –susurro Yamato para sí y se puso cómodo en su acolchado asiento en el que iba estar un muy buen rato. Además tenía que esperar órdenes sobre el siguiente movimiento.

La guerra apenas comenzaba.

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N/A: Bueno hace mucho que no publicaba nada de este fic, pero por fin se me hizo continuarlo. La próxima semana el siguiente capítulo, que ya lo tengo escrito.

*PEM es un dispositivo electromagnético que afecta los aparatos eléctricos.

Gracias por leer.