Hola. Aquí viene otro de mis capítulos. No pude actualizar antes por Reyes. En este capítulo apenas aparecerá Flora, solo hará una breve aparición. Vais a descubrir muchas cosas interesantes. ¿Quién es James? ¿Qué le va a pasar a Linphea, posiblemente? También descubriréis a los padres de Flora y un secreto de ella.

Respuestas a Allison: ¡Qué pena! No pasa nada. En este capítulo te vas a enterar de un montón de cosas muy interesantes. Lo siento, pero a lo mejor no voy a poder actualizar tan frecuentemente ya que vuelvo al instituto mañana. Haré lo que pueda.

Capítulo 3: Trampa Mortal

Todas las Winx —menos Flora— estaban con sus novios cansadas de la gran cita que tuvieron. Estaban muy felices y tranquilas. Después de tanto tiempo enfrentándose a multitud de villanos y peligroso que venían hacia ellas, no había nada que no hablar de que cada vez estaban más unidas y sus relaciones con sus novios iban creciendo día a día. Todo era perfecto.

Entraron en Alfea cogidas de la mano de sus novios.

—¿En serio tenéis que iros ya? —preguntó Brandon con cariño.

—Lo siento, pero mañana tenemos un examen y no hemos estudiado nada de nada —respondió Bloom.

—¿Nada? —preguntó Timmy extrañado a su novia.

—Lo dirá por ella, Musa y yo hemos estudiado desde hace unos días. Les dijimos que deberían estudiar desde antes, pero no nos hicieron caso. Incluso Flora, aunque ella ha actuado ilógicamente desde hace unas semanas —contestó Tecna.

Layla, un poco distraída de la conversación principal, se percató de una figura masculina de largos cabellos azules y revueltos, que se acercaba hacia el grupo.

Era Helia. Se veía preocupado y apurado. Layla se apartó del grupo sin ser vista y se dirigió rápido hacia él.

—¿Qué pasa? —le preguntó—. ¿Qué haces aquí?"

—Me ha llamado mi tío. Dijo que tenía que venir aquí e ir con ustedes inmediatamente. No sé qué está pasando, pero se…

Una voz femenina y potente le cortó. Griselda.

—Winx. Especialistas. Faragonda os necesita en su despacho ahora.

Sus palabras sonaron como cuchillos afilados que rozaban en la piel. Al momento, supieron que algo malo estaba ocurriendo.

Flora estaba cansada, muy cansada. Después de varias horas caminando habían encontrado una pequeña cueva, lo suficiente resistente para resistir un ataque. Le costó volver a tranquilizar a su hermana, sollozaba sin parar y quería estar de vuelta con sus padres.

Bueno, con los padres de las dos. Aunque ella no los consideraba así. Le habían fallado mucho a su hermana por culpa de sus estúpidos frecuentes viajes de negocios.

También le había fallado a ella, pero entre ellos había una relación diferente. Muy distante. Era normal, ya que, exactamente, no eran sus padres.

Miele yacía dormida en sus rodillas. Se veía tan tranquila. Flora no podía dormir, estaba muy preocupada. Después del encuentro con ese misterioso hombre joven llamado James, había intentado teletransportarse con Miele para ponerla a salvo. Sin embargo, no pudo.

Paso lo mismo cuando intentó comunicarse con sus amigas, mandar una señal, lo que sea. Era imposible. Estaba atrapada en su planeta mientras se destruía poco a poco.

Las Winx y los especialistas entraron en el despacho un poco desconcertados. Encontraron a un hombre y una mujer de unos cuarenta cogidos de las manos. Se notaba que eran pareja. También estaba Saladino, muy cerca de la directora de Alfea.

—Hola chicos —les saludó la directora Faragonda—. Pasad.

La desconocida pareja se dio la vuelta. Layla pudo descubrir algunos rasgos parecidos a los de la hermana de Flora, pero ninguno que le identificara a ella. Nada.

—¿Quiénes son ellos? —preguntó Bloom.

—Ah, lo sentimos. No nos hemos presentado —contestó la mujer—. Somos los padres de Flora.

Stella dudó por un momento. No se parecían en nada. Intentaba capturar algo, el más pequeño detalle que con sus ojos pudiera ver.

—¿Sus padres? —preguntó extrañada.

—Sí, ¿qué pasa? —insistió la madre de Flora

—Es que...—dudó por un momento. Ella no solía reprimir sus impulsos, pero este era un asunto más serio —Bueno, no se parecen en nada.

Ninguno de los dos contestó. Había una gran tensión en el ambiente.

—Es normal, Stella —contestó Faragonda por ellos— ¿No os lo había dicho Flora? Ella es adoptada.

Se quedaron sin habla. Nadie supo cómo reaccionar. Fue como si les hubiesen dado una bofetada. Helia fue el primero en reaccionar.

—¿Y sus padres? Quiero decir, sus padres biólogicos.

—No lo sabemos Helia. ¿Eres Helia, no? —le preguntó el padre de Flora. Él asintió con rapidez—. Nos dijeron que alguien la encontró tirada por ahí. Parece que la abandonaron.

—Y, ¿ella no nos podría decir qué paso? —preguntó Musa recuperando el aliento.

—No, no recuerda nada —contestó la madre de Flora—. Eso es lo extraño de todo. Es como si su vida empezara a los cinco años, cuando la encontraron.

Empezó a correr una lágrima por su cara.

—Sentimos esto —dijo Layla rápidamente al darse cuenta de la lágrima—, no nos había contado nada.

—No pasa nada —dijo secándose la lágrima—. Sigue siendo la misma de siempre, ocultando sus preocupaciones y sus sentimientos. Pensaba que con ustedes era diferente.

Todos los presentes en la sala intentaban tragar con toda la información que habían descubierto. Y eso no era lo peor, todavía no sabían lo que ocurría de verdad.

—¿Qué hacéis aquí? —dijo Tecna rompiendo el incómodo silencio.

—Eso queríamos saber, nos llamó Faragonda —respondió el padre de Flora.

Faragonda suspiró.

—Bien. Linphea se había metido en graves problemas con un reino lejano desde hacía tiempo.

—¿Por qué? —preguntó Sky.

…Por lo que sabemos, algo malo le hizo al reino de Lynx. James, el príncipe del reino se enfadó mucho. Él y sus habitantes quieren vengarse, y lo están haciendo en estos momentos.

—¿Qué? ¿Cómo? —preguntó Brandon, que se había juntado mucho con Stella, ya que estaba muy asustada.

—Hoy sabían que habría un montón de gente en Linphea y se aprovecharon para apoderarse del planeta poniendo numerosos hechizos. Ahora nadie puede entrar o salir y la comunicación es nula. Tienen pensadp matarlos a todos o torturarlos, como venganza. Flora está en Linphea.

Las reacciones fueron muy diferentes, pero todos se preocuparan al instante. No podían perderla, había hecho muchas cosas por ellos.

—¡¿Por qué no le dijo lo que estaba pasando?! —gritó Helia hacia Faragonda.

—Helia, no le grites —le señaló Saladino, hablando por primera vez.

—Saladino, da igual. Ella lo sabía. Se lo volví a advertir esta mañana, incluso le pedí que no fuera. Sus intenciones no cambiaron. Me dijo que iba a estar bien.

—¡No! Ella nunca está bien del todo. Siempre lo dice para que no nos preocupemos de ella, pero en verdad nos está ocultando cosas. Y seguro que esto no es más que el principio —dijo Layla enfadada. Nunca la habían visto tan enfadada como en ese momento, ni cuando se pelea con Stella. Se dirigió hacía Helia— Deberías saberlo.

Él se sintió culpable.

—Entonces, ¿qué hacemos? —preguntó Bloom.

—Lo primero es averiguar lo que está pasando. Contactar con alguien es imposible, así que a lo mejor si pudríamos visualizar Linphea, con su mapa de visualización. Se encuentra aquí, en la biblioteca.

—Parece fácil —dijo Nabu.

—Lo parece. El problema es que tenemos miles de mapas envueltos y no sé sabe cuál es cual. Tendréis que abrirlos todos para localizarlo.

—No te preocupes directora, sacaremos a Flora de esa trampa mortal.

Muchas gracias por leerlo. Lo malo es que no voy a poder actualizar pronto porque vuelvo al instituto con exámenes, trabajos y demás. Intentaré actualizar los fines de semanas o a lo mejor entre semanas, depende de mi tiempo.

Blake Reese