Capítulo 3.- Noches de Fuego
En la Isla de Berk se respiraba la paz y la tranquilidad, la noche pasada había llovido poco y eso significaba que habría un poco de neblina, nada nuevo para la tribu, solo debían de esperar hasta medio día para que la niebla se disipara.
Mientras que en la casa Haddock el jefe de la aldea despertaba, nuestro castaño favorito preparaba un estofado de cordero, que usaría como disculpa por haber destrozado la casa.
-¿Qué opinas Toothless?, creo que ya está bien cocido el cordero, pero no estoy seguro, ¿Quieres un poco?- dijo el chico tomando un pedazo grande de cordero
El dragón sonrió con hambre y abrió la boca, esperando a que el jinete lanzara el pedazo
-Ok amigo aquí tienes- dijo Hiccup lanzando el pedazo de carne hacia su dragón
Toothless lo atrapó y lo devoró con gusto, el cordero estaba bien cocido y sabía delicioso, su jinete era un gran cocinero
-¿Y, que te parece?-
Toothless sonrió y se relamió un poco el hocico
-Veo que te ha gustado, si papá no se lo acaba te daré un poco más ¿Ok compañero?-
Un asentimiento entusiasta fue lo que recibió como respuesta
-Bueno amigo, vámonos a pescar algo, luego a despertar a los gemelos y después a ensayar el espectáculo para el Circo… por cierto creo que necesitamos un nombre para el circo ¿no te parece Toothless?-
Toothless miro a Hiccup a los ojos y sonrió, estaba de acuerdo
Mientras que el par de amigos salía a tener un gran día en las costas de la Isla dragón había cada vez más dragones, reuniéndose, cambiando de forma y yendo directamente a presencia de su Rey
-Soldados ¿Que habéis descubierto del joven Haddock?-
-Mi señor, al parecer los Terribles Terror de la isla de Berk han notado que el joven Haddock esta apegado a la isla por un par de individuos idénticos-
-¿Crías gemelas? ¿Presentad algún peligro para el joven?-
-Ninguno, al parecer, ese par mantiene al joven Haddock en la isla por que le quieren-
-De acuerdo. ¿Ya sabéis como comunicarnos con el joven?-
-Hay algunos dragones viejos que dicen tener un método-
-Traedlos ante mí-
-Sí, Señor-
Luego de un momento, unos ancianos se acercaron al rey, tenían un aspecto desgastado pero solemne, con algunas cicatrices de batallas pasadas pero un aura llena de sabiduría
-Saludos, mi señor, ¿En qué le podemos servir?-
-Ancianos, requerid de sus servicios para poder contactar al joven Haddock y hacedle saber mi deseo de que nos ayude en la guerra venidera, pero a causa de que no he podido recuperar completamente mis fuerzas no puedo ir a verle personalmente-
-Mi señor una de las mejores maneras de comunicarse con los mortales es atreves de los sueños, durante esta noche le daremos un brebaje especial para que se comunique con el joven jinete-
-Muy bien, esta noche nos comunicaremos con el joven Haddock-
Los dragones asintieron y se fueron a cazar un poco, las familias empezaban a llegar y necesitaban un lugar más amplio donde vivir si querían mantenerse en su forma semi-humana.
-Muy pronto joven Haddock, nos encontraremos y veremos qué clase de corazón tienes-
Mientras tanto
-Oh, vamos papá no puedes hablar enserio- replicó Hiccup mientras su padre lo cargaba de costal hacia su casa seguido de un Toothless muy molesto con el vikingo mayor
-Hablo muy enserio hijo, no puedes seguir haciendo eso, vas a matarte- dijo el adulto abriendo la puerta de la casa
-Pero los dragones no me dejarían que nada malo me pasara, ellos me cuidan y me protegen-
-Si claro, esas lagartijas súper-desarrolladas solo nos causan problemas, hoy mientras estabas jugando al suicida, unos Cremallerus atacaron y prendieron fuego a las casas-
-Eso no es mi culpa, sabes que los dragones han estado muy sensibles últimamente y seguro que los demás tuvieron algo que ver para que los Cremallerus lanzaran fuego, ellos no lanzan fuego a menos que sean amenazados. Tú debes de ayudarme a mantener la paz-
-Tú trajiste a los monstruos, tú te haces responsable de lo que hagan y eso incluye que también serás castigado por sus actos-
-¡Pero eso no es justo!-
-¡Tampoco es justo que tus bestias no se sepan controlar y que nosotros seamos quienes sufran las consecuencias!-
Hiccup se quedó callado, no es que no tuviera más argumentos que decir pero de nada servía tratar de hablar con su padre si este seguía en ese mal plan, simplemente solo se conseguiría un mayor castigo.
Stoick bajó a su hijo cuando llegaron al cuarto de este y dándole la espalda salió de la habitación cerrando la puerta con seguro detrás de él, haciendo que el chico diera un suspiro de desesperación
Abajo el jefe del pueblo se encontró con Toothless, quien le miraba tan fijamente que le daba algo de nervios
-No puedes subir con él, está completamente castigado y no podrá salir en una semana y otra cosa, más te vale no tratar de ayudarle a escapar o lo meterás en más problemas, ¿Entendido?-
El dragón solo hizo una muesca de odio y salió de la casa en dirección a los acantilados para ver a los otros dragones. Stoick suspiró rendido y se encaminó a sus aposentos, ese día había sido largo y no quería ni imaginarse las rabietas que haría su hijo ahora, mucho menos que clase de desastres haría el Furia Nocturna de su hijo en el bosque para liberar la frustración de no poder volar en una semana.
-Odín ayúdame que no lograré sobrevivir si este chico no se comporta-
Mientras que Stoick imploraba a Odín por ayuda, en los acantilados estaban los dragones salvajes/circenses mirando como llegaba un Terrible Terror con gesto apurado. En cuanto tocó tierra el Terror se volvió un adolescente de cabello parado que empezó a mirar a todas partes
-Disculpen, ¿alguien sabe dónde está el Furia Nocturna?, el Rey desea darle un mensaje-
Todos los dragones miraron al chico y se empezaron a transforman en semi-humanos
-Creo que estaba siguiendo al padre del Entrenador por que unos Cremallerus hicieron algo de caos y culparon al pobre joven de eso- contestó una señora se cabello verdoso que tenía púas en la cola, seguramente una Nader
-Ok entonces esperare un rato en lo que vuelve- dijo el mensajero
-¡Furia Nocturna acercándose!- gritó un niño acercándose a su madre
-Veo que la espera terminó-
-Eso creo mensajero-
En ese preciso instante, Toothless bajaba por los riscos hasta donde estaban todos los demás semi-humanos, quienes al verlo, hicieron una leve reverencia
-Ah, su alteza Nocturna que alegría verle, pero necesito que adquiera su forma humana si quiere que le dé el mensaje del Rey-
En ese momento Toothless empezó a cambiar de forma, encogiendo su cuerpo, sus ojos siguieron teniendo su fina forma tan cambiante según sus emociones, su piel escamosa pero de alguna forma, tersa y suave, el cabello largo hasta los hombros, los oídos de dragón se seguían mirando, la silla de montar se volvió ropa, una playera larga y de color café mientras que sus pantalones eran de un color más oscuro, las alas extendidas eran imponentes y la cola no tenía la aleta izquierda.
El cuerpo esbelto, fuerte, rápido, ágil y atlético, con los ojos de un verde tóxico, y nariz respingada le hacían ver como un demonio de terrible belleza
-Vaya hace siglos que no uso este aspecto, dime mensajero ¿qué desea de mí el Rey?- dijo con una voz firme pero al mismo tiempo atrayente
-Mi señor, el Rey desea que usted encabece las tropas de la guerra contra los vikingos-
-¿Qué cosa?, no puedo, mi jinete, Hiccup, no podría hacerle eso... no a él-
-¿Al joven Haddock?, el Rey también lo quiere reclutar para la guerra, necesitamos que el chico este de nuestro lado, sin dragones que los vikingos domen, nosotros ganaremos la batalla, en especial si el entrenador de dragones esta de nuestra parte, el nos podría dar información puntos débiles y formas de protegernos, he visto como logró darte una nueva forma de volar y si hace eso por los heridos en batalla no perderemos-
-¿Qué tiene de especial Hiccup para que el Rey lo quiera en sus tropas?-
-Eso es algo que no sabría informarle, aparte de lo buen inventor que dicen que es, no sabría dar otra razón-
-Hablaré con el Rey encontraré las respuestas pero no creo poder convencer a Hiccup de abandonar su hogar-
-Hogar en el lugar donde están las personas que amas y te aman, en este lugar no es apreciado ¿o me equivoco?-
-En este lugar el entrenador no es querido, mucho menos apreciado, es un viajero que se ha hospedado por mucho tiempo- dijo una mujer acercándose
-Eso no es verdad, aquí le quieren... al menos los gemelos ahora huérfanos-
-Los podemos llevar con nosotros si ellos gustan- dijeron dos semi-humanos casi idénticos con la diferencia del género
-¿Barf, Belch? ¿Están de acuerdo con esto?-
-Así es, los humanos no merecen que ni Hiccup ni nuestras pequeñas e ignorantes crías humanas estén con ellos- dijeron ambas cabezas
-Entonces está decidido, convenzan a los humanos y al entrenador de dragones para luego llevarlos con nosotros a isla dragón-
-Pero… no puedo… no podría hacerle eso a Hiccup, él no tiene por qué estar metido en esta guerra, ya participó en una y de no ser porque estaba allí pudo haber muerto, todos nosotros, no podría hacerle eso al pobre, no quiero ponerle en riesgo de nuevo, es algo que no me lo perdonaría-
-Pero tampoco lo puedes dejar en un lugar donde es despreciado, nosotros los dragones, lo queremos y lo sabes bien- dijo la Nader acercándose
-Lo sé pero esto es algo que él debe de decidir-
-Tranquilícese, alteza Nocturna, nuestro Rey se comunicará con el joven Haddock por medio de los sueños, le daremos la posibilidad de ser alguien-
-¿Estás seguro que tú Rey sabe lo que hace?-
-Sí, alteza-
-Está bien… solo espero que esto sea lo correcto, noches como estas me hacen recordar la nostalgia de un solitario pasado-
Toothless miró al cielo nocturno, observando cada estrella, cada detalle que sus vivaces ojos le dejaban apreciar, esperando que Hiccup pudiera salvarse de entrar directamente a la guerra.
Fuego, caos, destrucción, muerte, ese era el único paisaje que se podía ver a su alrededor, cuerpos calcinados de vikingos, cuerpos llenos de sangre, alas de dragón arrancadas, colas cortadas, miembros de cuerpos separados de ellos, la nieve caía sobre los cuerpos muertos y una sola persona estaba en pie, mirando con horror la escena, observando un cuerpo grande y robusto, de larga y frondosa barba, con una espada atravesada en su pecho, el joven que miraba, tenía los ojos de color esmeralda, pero no tenían brillo alguno, el cabello castaño caía hasta los hombros, cayó de rodillas desesperado, el dolor, la desolación, la muerte, la sangre.
-¿Por qué pasó esto? Yo no quería que esto pasara… No quisiste escuchar y ahora esto pasó… Espero que los dioses perdonen que mandaras a dos pueblos a su perdición… Padre-
Todo se volvió oscuridad y el joven de ojos verdes, miró con lágrimas en los ojos a todas partes, tratando de averiguar dónde se encontraba.
-¿Hola?, ¿Hay alguien aquí? Espero que no sea otra pesadilla-
-Buenas noches, joven Hiccup Horrendous Haddock III, me honra con su presencia en este lugar- dijo una voz entre las tinieblas
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?-
-Soy un humilde ciervo de los dioses-
-Si claro, y yo soy el mejor vikingo de la historia-
-Entonces me equivoqué de persona señor-
-¿A qué te refieres?-
-Me refiero a que los dioses me enviaron para guiar a un joven de corazón puro, que logra domar a las bestias, pero es tratado como una, a aquél que fue despreciado por los suyos sin motivo alguno, aquél capaz de hacer que uno de los bandos gane en la guerra venidera-
-¿Cuál guerra?-
-La guerra final por supuesto, aquella que el dios Loki predijo hace y varios eones atrás-
-¿Por qué la guerra?-
-Guerra por la supervivencia de la especie claro está, los dragones deben de pelear por sobrevivir, los vikingos no tardan en ir de nuevo en contra de ellos, sus instintos les prohíben poder compartir un hogar con estas maravillosas criaturas-
-¿Qué quieres de mí?-
-Quiero que ayude a un bando a ganar, si usted no decide a cual apoyar ambos perderán la vida y solo usted quedará observando las consecuencias de su error, joven Haddock, la vida de cientos de creaturas están en sus manos-
Y todo se desvaneció como humo luego de una Noche de Fuego
Hiccup despertó en la mañana, sudando y asustado, miró a todas partes, tratando de saber que había soñado, palabras al azar pasaban por su mente y nada estaba claro. Sabía que algo importante y peligroso pasaría, tenía una sensación de que todo volvía a depender de la decisión que el tomara y esta vez no podría ayudar a todos.
Notas de la Autora: Bueno espero les guste el capítulo de hoy y por cierto una pregunta extraña, ¿Qué pasaría si Mildew muere? Digan sus posibles respuestas y no sean tímidos ¡todo vale!
Esta la próxima
