-Hola -saludó el demonio.

A Sam que había estado de espaldas acomodando unos papeles antes de salir, casi le dió un infarto por encontrárselo tan de golpe:

-¡wow! ¡¿Cómo entraste?!...

-Eso no importa, solo vine para advertirte que la pared en tu cabeza es inestable.

-¿Y...? -preguntó el chico que estaba cansado de oír hablar de la maldita pared y sabía que era un punto vulnerable para que Crowley lo tuviera en sus manos-.

Ayer Castiel provocó una fisura al tocarte con su gracia y hubo una filtración que te hizo recordar, si despertaste en la biblioteca esa vez fue solo gracias a que conseguí pararla, así que te recomiendo que empieces a tomar distancia de él antes de que acabe arruinándolo todo.

-¿Que quieres decir con eso de que es inestable?

Crowley desapareció y Sam se preguntó si aquello había sido real. Así mismo agradeció que se esfumara sin más, ya que no estaba realmente seguro de querer saber la respuesta.

Poco después salió de su cuarto. Dean que estaba viendo la computadora mientras desayunaba, levantó la vista cuando lo sintió llegar:

-Buenos días, hay café recién hecho - lo saludó-.

-¿Te quedaste despierto toda la noche? -quiso saber el más pequeño-.

-Sin Cas para vigilar alguien tenía que quedarse de guardia, tu estabas muy cansado y yo ni pizca de sueño.

Dean era un verdadero experto cubriéndo sus propias huellas, nunca le dejaría saber a su hermano que el lo cuidaba de esa forma, entendiendo que Sam podía ponerse incómodo o aún peor agresivo y mal predispuesto.

-ok, ya estoy despierto, y creo que es hora de que te vallas a dormir de una buena vez, te ves terrible.

-Aún no hemos hablado con Cas.

-Yo me encargo-dijo acercándose por detras y haciéndole un breve masaje en los hombros que se sintió delicioso sobre el cuerpo contracturado de Dean.

-Ok -se desperezó lenta y profundamente el mayor antes de ponerse de pie- pero no veas mi porno.

Sam no supo si se estaba refiriendo a la página del FBI o si en verdad hablaba de las pelís condicionadas, pero de todas formas no pensaba ver ninguna de las dos por lo que cerró todo, bajó la pantalla, la acomodó en un rincón más resguardado y se sirvió de la jarra de café sobre la propia taza de su hermano.

En la heladera había un envase descartable con media porción de pastel de chocolate que decía en letra de Dean: "no tocar", esto hizo sonreír a Sam que agarró el queso crema que estaba a la misma altura en el estante de abajo y la mermelada de al lado, previamente haberse estado preguntando si debía comerse el pastel. Había terminado la segunda rebanada de pan tostado integral cuando el ángel llegó apareciéndose a su derecha con esa gabardina que le daba aquel atractivo aspecto de detective realzando los atributos naturales de Jimmy Novac.

-¿Cómo estas? Te pido perdón por el retraso, dijiste que necesitabas pedirme un favor Sam, espero que no sea alguna locura.

-Probablemente sí sea loco pero... te preguntaré esto, ¿sería posible que entre los conocimientos de Methatrón hubiera habido algo respecto a magia? y cuando digo magia me estoy refiriendo a alta magia o brujería china.

-¿Brujería china? -volvió a repetir el ángel muy sorprendido- Definitivamente es loco-

Al ver la súplica en los ojos del chico supo que tenía que esforzarse seriamente- Dame un momento hay muchas cosas en mi mente... alta magia china... brujería... Si creo que tengo material interesante ¿estas listo? Cas levantó su mano dispuesto a tocar su frente.

-Es que Dean va a matarme amigo -dijo al tiempo que retrocedía no muy dramáticamente y como entretenido con el tema -dijo que me rompería todos los huesos si acaso se me ocurría ocultarle algo ¿sería demasiado pedir que fuera un manuscrito? ¿O algún libro que pudiéramos leer juntos? Quiero decir traducciones... Ya sabes...aún no leemos material en chino...

-¿Te encuentras bien? estas muy aselerado... -

-Shock de cafeína, no le des importancia.

Detrás de Castiel Sam vio aparecer de golpe el fantasma de Adams (presentaba una imágen cadavérica, no como había sido en vida).

El espectro le clavó la mirada de forma intimidante y desapareció segundos después.

-¿Y cómo hacemos con el tema de las traducciones?-Trato Sammy de ir coordinando la entrega-.

-¿Quieres que las cargue en tu computadora?-ofreció Castiel.

-Gracias eso sería estupendo, ¿me acompañas a buscarla ?

-¿Porqué china? -preguntó el ángel intrigado mientras iban avanzando-.

-Es complejo, te lo explico cuando tenga que explicárselo a Dean ¿esta bien?-.

-No hay problema, pero Sam, realmente creo que deberías tomarte uno o dos días de descanso, te estás poniéndo al límite.

-Si la marca de Caín despierta es muy probable que Dean jamás pueda regresar-dijo con enorme pesar- y no sabemos cuando despertará, lo que sí sabemos es que el tiempo corre en nuestra contra, no puedo relajarme Cas, tengo que poner todas mis energías en resolver esto, tampoco quiero dejar que Dean siga pensándose a sí mismo como un simple asesino, él es un héroe, no un villano, me preocupa que últimamente no pueda percibir la diferencia...

Castiél le apoyó una mano en el hombro luego de haberle dado una tierna mirada de aprobación.

-Estaré bien, lo prometo- le respondió con una tierna mirada y sonrisa- ni bien terminó de decirlo volvió a ver al fantasma por unos segundos en el descanso de la escalera. Su mirada lasciva y psicópata lo hacía entender que se trataba de Michael. Parecía más aterrador a cada aparición. Pero si Castiel no lo estaba viendo entonces no era real. Y si no era real se iría luego de que durmiera un poco.

Cuando cerró la pantalla de su portatil que descansaba en el escritorio de su cuarto, se la entregó procurando que no se tocaran sus manos, y el pudiera percibirlas húmedas y heladas, por el temor que le corría por la espina causándole palpitaciones, resequedad en la boca y aquella sensación de encontrarse ante un verdadero monstruo que lo hacía sentir pequeño y amedrentado. Sammy sabía que aquel hombre era su amigo, sin embargo parte de él parecía no poder reconocerlo como tal.

-Te llamaré apenas lo tenga ¿esta bien?

-Gracias, sé que estas muy ocupado... realmente aprecio que nos hagas este favor...

-Oye, se que he estado algo inaccesible últimamente pero... tienes que saber que ustedes son y siempre serán lo más importante que tengo, y que en todo lo que hago siempre estoy viendo por ustedes -dijo, y en su mirada profunda y transparente se reflejaron la ternura y la gran preocupación q sentía.

-Descuida, lo sé, además... ya no somos unos niños-lo palmeó Sam en el brazo para indicarle que no sintiera ninguna culpa por hacer sus cosas.

Con el siguiente pestañeo el ángel desapareció, dejandolo a solas en su cuarto.

Sintiéndose mareado y confuso se sentó en la cama, mientras su corazón palpitaba cada vez más fuerte. Hubiera esperado encontrarse más tranquilo ante la partida del ángel, sin embargo se sentía aterrado, tenía la certeza de que no se encontraba solo, una presencia invisible acechaba, algo que lo hacía sentir verdaderamente en peligro.

Pronto sus temores se hicieron realidad, la entidad lo atacó en los ojos nublándole la visión, en medio de la nebulosa distinguió una sombra moviéndose velozmente a poca distancia.

Antes de que pudiera reaccionar el enemigo lo embistió manteniéndolo paralizado en su cama. Podía sentir el peso del cuerpo del atacante, la presión enorme que mantenía sus brazos inmovilizados contra el colchón, el fuerte y desesperado latir de su pecho, y comenzó a forcejear para tratar de quitárselo de encima y correr. A pesar de su robusta contextura física no fué capaz de safarse y la sombra informe comenzó a hacerse nítida al ir recuperándose sus ojos. Quien lo tenía apresado no era ni más ni menos que quien lo había estado observando en todas partes, su sonrisa de satisfacción era absolutamente perversa. Sam aún luchaba por enderezarse cuando la criatura sin apartar los brazos movió por medio de telequinesis su cremayera hacia abajo.

-¡Hermano, tienes que echar a Michael de ahí... Adams por favor!-rogó a su hermanito que tomara el control de su cuepo y lo salvara de aquella atroz amenaza, entonces el ángel cansado de sus forcejeos le propinó dos salvajes y rápidos puñetazos en la naríz que lo dejaron tan aturdido que apenas pudo volver a moverse. Acto seguido le tapó la boca para poder ahogar sus gritos y dió rienda suelta a sus horrendos y siniestros planes. A la humillación, se sumaron pronto los dolores más agudos e insoportables, Michael sabía como hacer que el proceso fuera lo más doloroso posible y lo ejecutó con despiadada presición.

En la vida real fué Crowley quien le tapó la boca para que Dean no llegara a oir y despertarse. Solo al cabo de cinco minutos de gritos y llantos desesperados, el demonio tuvo a bien bloquear el recuerdo de la Jaula una vez más.

Michael desapareció y se trocó por Crowley quien no le destapó la boca inmediatamente.

-Tranquilo -le indicó el recién llegado. Respetuosamente, puso su mano sobre el abdomen del muchacho, y tras una sensación agradable el dolor desapareció, más no así la angustia-.

Ahora voy a quitar mi mano ¿esta bién? Y tratarás de controlarte, no queremos que Dean se despierte ¿no es cierto?

Sam obedeció, solo unas lágrimas rodaron y su respiración inquieta.

-Lo que crees haber vivido hace un momento no sucedió, al menos no aquí en este cuarto, fue un recuerdo de la jaula, y estaba a punto de empeorar hasta que logré revertirlo. Son peligrosos porque afectan directamente a tus células y son tan reales porque durante la filtración tu actividad cerebral se incrementa hasta alcanzar el setenta por ciento de su capacidad contra el diez que los seres humanos usan normalmente.

La pared que te colocó Castiel después de derribar el verdadero muro no está cumpliendo del todo bien con sus funciones, está perdiendo densidad y por esa razón los ángeles se han convertido en disparadores que pueden activar esos recuerdos. Estás realmente jodido y soy la única persona que puede controlar el infierno dentro de tí. Estás vivo porque yo lo permito. Intenta recordarlo la próxima ves que quieras fastidiarme.

Sam cerró los ojos, tan solo quería dormir.

Voy a incrementar la densidad de la pared para que se minimice el impacto ante la presencia de los ángeles pero llegará el momento en que no puedas permanecer expuesto, el desgaste es inevitable... ¿No dices nada?...

-Gracias -respondió quebrado en su espíritu en la contemplación lo miserable de su situación.

Crowley comprendió la amarga y profunda depresión impresa en estas palabras.

Entonces cuando el demonio empujó el mal recuerdo hacia lo profundo y reforzó las defensas que le impedían recordar, la frecuencia vibratoria de Sam se incrementó automáticamente, con lo que supo que al despertar el chico se encontraría bien.

A las tres de la tarde abrió los ojos, sabía que había tenido un episodio, sabía que Crowley había tendido que asistirlo pero no recordaba qué le había sucedido exactamente.

No tardó en darse cuenta de que era hora de comer y tenía hambre así que fué en busca de Dean y al encontrarlo aún dormido decidió tomar el mísmo las llaves del auto y salir de compras.

Para cuando el rubio se despertó cerca de las seis de la tarde encontró a su hermano viendo la pantalla con un helado de dulce de leche granizado y frutilla al agua con tóping de chocolate blanco y chocolate negro más una montaña de crema batida a medio terminar. El embase más grande que existía en el mercado de alitas rebozadas estaba abierto sobre la mesa y Dean notó que se encontraba hasta la mitad.

Sam que absorto en la computadora no había notado la presencia de su hermano, tomó la salsa de frutilla que tenía a un costado desparramándola abundantemente sobre su helado para, acto seguido, meterse una generosa cucharada de crema batida en la boca.

Dean carraspeó para anunciar su presencia.

-Hola, te guardé pizza-volteó el menor y lo miró para luego volver a centrarse en la pantalla.

-¿Poniéndote al día con la serie?-comentó Dean al reconocer un episodio de Games of Thrones.

Seguidamente sacó la caja de pizza de la heladera colocando en el hornito eléctrico las cuatro porciones.

Como el episodio había terminado Sam fue a sentarse con él a la mesa aún con el helado en mano. Por un momento lo dejó abandonado en virtud de agarrar una nueva alita del balde de cartón.

-¿Y toda esa comida? ¿Estas embarazado? -preguntó curioso y divertido-

-Aún no me hago el test -respondió entre mordisco y mordisco-.

-¿Te encuentras bien Sam?

-Aha..-fué la vaga respuesta del chico.

Pero Dean no podía creer que algo así era verdad ante semejante desmadre alimenticio.

-Vamos es evidente que algo te preocupa Sammy.

-No es preocupación Dean, solo antojo... mmm... tienes que probar esto -dijo tras meterse una cucharada de helado con chocolates crema y salsa de frutilla en la boca.

La campanilla del hornito eléctrico sonó indicando que ya se podían retirar calientes las cuatro porciones de pizza. Sam se levantó a buscarlas, se las alcanzó y le trajo una cerveza fría. Luego se sentó frente a él una vez más y dijo:

-Buen provecho. Luego de lo cual buscó una cucharada más de helado. Al cabo de un silencio corto mientras los dos comían pegó un trago a la cerveza de su hermano y volvió a iniciar conversación:

-Estaba pensando que no nos vendría nada mal despejarnos un poco salir de compras, ir al cine... cenar fuera... ¿que dices?

-¿Ir de compras? ¿a comprar ropa?... ¿alguno de los dos está por morir verdad?

-De hecho la idea de matarte está pasando por mi mente ahora mismo -bromeó Sam- ¿qué no puedo tener ganas de salir Dean? No me contestes, sé que crees que estoy deprimido y Dios sabe que fue así hasta hace muy poco, pero estoy dejándolo atrás, por fin he podido verlo, tu siempre estuvíste en lo correcto y yo completamente equivocado, todas las cosas que no hice, viviendo como si tuviera todo el tiempo por delante... podríamos morir en cualquier momento y ¿qué es lo que he estado haciendo? Desperdiciar nuestro tiempo, así que ya no más. ¿Estás conmigo?... Podemos salir de este agujero y reventar la noche o puedo irme solo si es que acaso ya hiciste planes.

-Mi único plan era darme una ducha...-respondió Dean como una forma más creativa de decir que sí.

-Y como estas comiendo yo tomaré el primer turno -se apresuró acontestar Sam con un entusiasmo que no mostraba hace rato-te advierto que no pienso salir del baño hasta dentro de media hora.

Dean comió bastante menos que Sam, en parte también para llegar con hambre a la hora de la cena. Fue a su habitación a buscar la ropa que se pondría después de bañarse y en determinado punto sus ojos notaron el portaretratos con el vidrio roto justo sobre la imagen del menor. Era evidente que había sido hecho a propósito. Esto llevó a Dean a convencerse de que el repentino desenfreno de su hermano era más un estado de tensión que la consecuencia directa de una Epifanía.

Cuando salió de la ducha Sam fue directo a su cuarto a cambiarse, pronto Dean apareció y apoyándose sobre el marco de la puerta le preguntó:

-¿Cuando pensabas decirme lo del fantasma?

-¿Fantasma? -preguntó el chico sin saber de qué le hablaba.

Dean le señaló el espejo con la mirada, ciertamente estaba resquebrajado en el margen superior izquierdo.

Luego de que su hermano comprobara el espejo dio vuelta el portaretratos que tenía apretado contra él, y en el cual Sam no había reparado, para mostrarle la foto:

-Esto apareció en mi habitación.

-No tengo la menor idea...no me he metido en nada raro, lo juro.

El mayor conocía cada tono y sabía que era sincero.

-Tendremos que investigarlo cuanto antes... Por el momento tendrás que mudarte a mi habitación. Si se atreve a intentar algo voy a meterle la sal por el culo al bastardo.

-¿Y si es UNA fantasma? -le planteo Sammy divertido.

-Por el culo Sammy, tenga la forma que tenga.

A esas alturas ya estaban bromeando.

-¿Y cómo harás para investigar algo así? No hay testigos. ¿Me hipnotizarás para ver si logro recordar algo? -Sam estaba rogando que Dean no estuviera pensando meter a Cas en su cabeza.

-¿Quién soy el maldito Dr. Strange? Tengo un contacto, es una psíquica que puede obtener información de los objetos que toca. -el menor sintió un alivio que no expresó externamente y sí declaró:

-¡Claro, cómo no lo pensé antes!... ¿Quieres comprobar debajo de mi cama mientras reviso el armario? -dijo Sam

-¡Muy gracioso! estas demasiado crecidito como para interesarle al cuco pero definitivamente taparé este espejo -Dijo tomando la toalla que el menor había descartado sobre la cama.

El resto del día transcurrió de un modo tranquilo y distendido. Hubo risas, buena comida y bastante cerveza, y Dean no hubiera podido pedir una tarde mejor.

Al día siguiente llegó la psíquica para comenzar la investigación. Tocó el espejo, ojos cerrados, párpados moviéndose con rapidez, manos temblorosas, uñas largas y bien cuidadas...y al retirar su mano del objeto miró al mayor y dijo:

-Es un hombre, y siente una ardiente lujuria por el joven que duerme en este cuarto. Sabe que lo proteges y tu presencia es una molestia para él aunque no piensa intentar nada en tu contra.

Sam estaba rojo como una fresa y parecía que estaba a un paso de estallar de risa. Finalmente sucedió. Pidió disculpas y comenzo a reír lo menos descontroladamente posible.

Dean le apretó el hombro y después la psíquica le terminó tomando la mano entre las suyas para poder leer en él, finalmente le dijo:

-Te sientes muy confundido...

Sam no pudo responder pero sí asintió con la cabeza, ya había lágrimas en su cara de lo fuerte de su ataque de risa.

-Suerte que soy hermano de un auténtico cazafantasmas -pudo soltar finalmente.

-¡¡¡Esto tenía que ocurrirte a tí Sammy, un puto fantasma!!! -Rió Dean ya sin poder evitarlo y agregó- puedo encargarme de el, o puedo dejarlos a solas, ya sabes, si acaso deseas probar nuevas experiencias.

-Talvés en la próxima vida- bromeó él.

Muy en el fondo y aunque no dejó de reir y bromear cuanto se le ocurrió, pudo sentir en su interior el desagrado ante la idea de que un imbécil hubiera osado poner sus ojos en Sam y más aún de esa forma.

Los hermanos agradecieron a la psíquica su ayuda y la llevaron en el auto hasta su casa. En el umbral de la puerta, ella le dijo a Sam, que tratara de hablar siempre en algún momento del día con su yo superior pues él se encargaría de guiarlo en la dirección correcta.