CAPÍTULO 4:

-¡Al agua!

Ok, no sé, no lo sé, no tengo ni idea de por qué lo hice. Sería los nervios del momento que lo único que se pasó por mi mente, fue hacerle un placaje y, aprovechando ya la altura en la que estábamos, hiciéramos un salto al agua. ¿Me sentiría nerviosa y no quería que me besara por ahora? Quizás. ¿No quería que me besara nunca? No tengo ni idea, solo sé que cuando lo vi tan cerca de mí y acercándose para besarme, me entró miedo y aquello fue lo primero que hice. ¿Una mala idea? Muy mala idea desde luego.

Aun así, cuando salí del agua, me esperaba encontrarme a un Percy un poco molesto; pero al contrario, se echó sobre mí para seguir jugando en el agua. Casi daba gracias de que no se hubiera enojado:

-Ok, ¿puedes creer que nunca pasó por mi mente hacer eso?- dijo nadando hacia mí cuando nuestra pequeña guerra paró- Ha sido alucinante…

-Eres el hijo del agua, ¿cómo no lo pensaste?- se encogió de hombros y rió- Se nota que no utilizas el cerebro, sesos de alga…

-Quizás no lo utilizo- rió- Aunque seguramente quise que me ayudaras tú…- bromeó lanzándome agua.

"¡Vuelve a casa!" Por culpa de Atenea, el agua me dio de lleno en la cara. Dolió incluso, ¿vale? "Ahora mismo" Volvió a responderme sin una disculpa por parte de Atenea.

-¡Déjame en paz!- solo me di cuenta de que lo había dicho en voz alta cuando observé a Percy mirándome confundido- Oh, no, no eres tú- dije avergonzada- Es…- suspiré- Atenea.

-¿Atenea te habla?- asentí.

-Me está casi ordenando que vuelva y la verdad, no tengo ganas…- suspiré nadando hacia la orilla.

De repente, ya no me apetecía estar más allí.

-Puede que haya alguna urgencia- intentó quitarle hierro al asunto Percy, pero negué; conocía perfectamente aquella fase- Es simplemente que no quieres irte a casa, ¿no es así?- asentí tendiéndome sobre la hierba.

-Mi familia me trata fatal, como si fuera un algo raro y eso sin hablar de mis queridos hermanos- el solo mencionarlos, me revolvía el estómago.

-La verdad es que ahora casi me da pena tener que mencionarte que tengo que trabajar- Percy, apenas conociéndome por dos días y era más bueno que mi familia.

-No te preocupes… puedo aguantarme… Gracias.

-No hay de qué…

Aquello hizo que mis sentimientos por él se liaran aún más. ¿Por qué me resultaba tan difícil con él? Había caído en los brazos del amor antes y sabía lo que sentía cuando estaba enamorada, pero con Percy parecía distinto. Con los chicos que había estado antes sabía perfectamente cuando me hacían sentirme molesta o alegre o enfadada o triste; con Percy parecía que todos los sentimientos por él se mezclaban y hacían que me liase aún más. ¿Por qué era tan difícil?

Sin más remedio, Percy terminó llevándome a casa de nuevo; pero eso sí, alargando todo lo que pudo el llevarme a casa. Nos tendimos en el césped, con nuestras manos rozándose y nos dedicamos a observar el cielo por horas, sin decir una palabra, aunque parecía que no nos hacía falta. El estar allí, sin hacer nada, sin decir nada, era todo lo que necesitábamos. Quizás, hasta él lo necesitaba. No le había preguntado mucho sobre su vida, no sabía en realidad nada de su vida solo que era mestizo, que su padre era Poseidón y que trabajaba de camarero para ganarse la vida. Tenía mucho que conocer de aquel chico, pero, ¿quién sabe? Quizás era algo bueno porque tendríamos algo que contarnos cada vez que nos encontráramos. Conocer a una persona es la experiencia más grande en la vida. Algo que te hace amar u odiar a esa persona aún más. Si los dioses querían que lo nuestro fuera a más, quizás, podríamos utilizar aquello en nuestro beneficio.

Cuando llegamos a casa otra vez, se me hizo extraño. Era como haber visitado el Olimpo y de repente, darte cuenta de que tienes que volver al Tártaro. Quizás, aquella casa era mi Tártaro personal:

-Estamos de nuevo aquí…- suspiré un poco decepcionada cuando le entregué el casco.

-Ya. Bueno… lo siento. Algunos tenemos que trabajar para ganarnos la vida.- como no, hizo la típica broma del obrero y la chica rica.

-Oh, ¿asique hay gente que se tiene que ganar el dinero?- me burlé también de él- No lo sabía…-me venía bien un poco de risa ante lo que no quería enfrentarme.

- ¿Nos vemos mañana?

-Claro…- asentí- Todo lo que sea por quitarme de aquí…

El rugido de un coche nos despistó cuando observé que era Matthew con su nuevo coche. Como no, tenía que venir alguno de los dos a arruinarme el día. Este entró con el coche, acercándose lo máximo que pudo a Percy, casi creí que le iba a dar con el coche y, conociendo a Matthew, lo habría hecho:

-Mira, si son la Dama y el vagabundo…

-¿Es eso acaso un insulto?- salté con ironía.- ¿No tienes nadie más a quién fastidiar?

-Teniéndote a ti, ¿por qué elegir?

Iba a responder cuando ambos nos quedamos callados al escuchar a Percy que se reía sin razón. Matthew me miró y por primera vez lo miré con una mirada de yo tampoco sé que le pasa:

-¿Y a este que le pasa?

-Nada- intentó hacer como el que quería parar su risa- Que es la primera vez que escucho a alguien decir que, como no tiene amigos, tiene a su hermana como mejor amiga.- Matthew me odiaba y cuando Percy le dijo eso, amé su reacción- Que dulce por tu parte.

-Te la estás ganando, gilipollas- al principio pensé en pararlo cuando observé como él se echaba hacia Percy, pero cuando observé la fuentecita que había en la entrada y observé el agua, lo dejé.

Si Percy podía darle un chapuzón, no iba a ser yo la que lo parara.

-Ah, ¿sí? Adelante…- indicó Percy cuando no fue la fuente, sino un aspersor el que se activó, lanzándole un gran chorro de agua.

Salté literalmente hacia atrás cuando intenté no reír ante la escena. Matthew, que siempre le gustaba ir a la última imagen, salió literalmente maldiciendo hacia la casa, corriendo para no mojarse. La verdad es que no paré de reír hasta que este estuvo en casa ya resguardado. Aquella vez había sido la mejor experiencia de mi vida, como le hice saber a Percy.

-De nada. La verdad es que ayer, cuando te fuiste, me sacó algo de mis casillas. Me ha encantado devolvérsela.

-Tengo que decirte que ha sido buena, Percy.

-En fin, siento dejarte, pero… el trabajo me llama- indicó el reloj.- Mañana hay una sesión de cine de verano en el parque por la noche… ¿te gustaría ir?

-Cine y contigo…

-Yo pago- se burló.

-Déjame que yo lo haga esta vez…

-Soy yo el que te invita.

-¿No te pondrás con el rollito del chico lo hace todo?- alzó sus manos en tono burlón y asintió.

-Yo compro las entradas y tú te encargas de llevar la comida y las bebidas, ¿justo?- arrugué los labios, intentando no volverle a reír, pero fue inútil para mí, me hacía sonreír.

-Justo.

-Perfecto.

¿Y por qué no? Se lo había ganado. Di un paso hacia él y posé un pequeño beso en su mejilla, cosa que hizo que se ruborizara un poco como observé un poco. Dejé caer la mano sobre su mejilla y noté como le ardían las mejillas.

-Nos vemos mañana, sesos de alga…- asintió con cara de atontado.

Me giré hacia la casa y de repente, habló:

-Mi número lo tiene tu padre- me giré sobre el hombro y me sonrió- Por si quieres hablar más…

-Ve a trabajar, anda.

Me esperé un poco y apoyada sobre el bordillo de la puerta observé como se alejaba en aquella scooter de color azul intenso. Percy había sido lo que necesitaba para empezar este verano. Los otros habían sido el Campamento y entrenar como una loca; quizás, ahora el verano que me esperaba, era el del amor, el de enamorarme de alguien que llenara ese vacío que sentía. Sacudí la cabeza intentando borrar el pensamiento de mi cabeza. ¿Enamorarme de Percy? ¿Desde cuándo veía a aquel tipo como alguien con quién quería pasar mi vida? El día había sido muy largo y quizás lo único que tendría era que comer porque era hambre lo que tenía. Aunque desde luego, no podía olvidar que Percy y los sentimientos que me hacía sentir era algo que no podía ignorar. Aún no sabía si lo quería o lo odiaba. Desde luego, por ahora, no había ningún motivo por el que pudiera decir: te odio. Me había hecho sacar mi ira cuando lo primero que había pensado era en suicidarme. Me había hecho pasar un día increíble y sin necesidad de gastar dinero. Antes, hubiera ido al jet de mi padre y me hubiera ido lejos. Ahora, en la misma ciudad había pasado la mejor mañana de mi vida.

A veces, es eso, salir de tu vida, recordar lo más simple, recordar que con poco puedes también tenerlo todo. Quizás, estaba equivocada y aquellos sentimientos solo eran que quería, en efecto a Percy. Aunque eso sí, jugar a que me tiene que ganar también era divertido. ¿Por qué no hacerlo? Después de todo, yo era la lista de los dos. Percy Jackson, tendría que usar sus sesos de algas.

-No has llamado- casi me da algo cuando papá, que comía un bol de helado, me asustó en la cocina- he estado preocupado por ti toda la mañana.

-Oh, valla, con que ahora te preocupas por mí…- que de ironía- Pues estoy aquí, ya no tienes que estar más preocupado.

-Vienes mojada- me observé, en efecto, al ropa aún no se había secado.

-¿Y?- abrí la nevera, ahora que había visto a papá comer helado, tenía ganas yo también- ¿Se acabó el de menta con chocolate?

-Cajón de abajo- allí estaba- Annabeth, me preocupo por ti…

-Pues parece que no cuando me dejas por los suelos con Matthew y Bobby- cogí una cuchara y me senté con él bol delante de papá- No te hagas el padre protector cuando desde pequeña no te gustaba… Ni siquiera cuando volví mi primer año del campamento me trataste mejor…

-Es duro tener la hija de una diosa, ¿ok?- tomé un trozo grande de helado y me l metí en la garganta- Pero intento hacerlo lo mejor que puedo. Siempre creí que tu madre se quedaría contigo. No me dijo nada, solo te entregó y nada más...- no dije nada, solo volví a comer más helado- Por dios, Annabeth… vas a irte a la universidad este año, es hora de que te comportes como una adulta. No me hagas el papel que me hacías cuando tenías cinco…

-El papel…- reí tragando un gran trozo de helado, cosa que fue mala idea cuando sentí como bajaba helado por mi garganta doliéndome el estómago- Papá, me has tratado como basura durante todos estos años. No esperes que después de dieciocho años, olvide todo y haga como si nada hubiera pasado. Papá, incluso Percy, un chico que apenas conozco lo suficiente me ha tratado mejor que tú en estos años….- sentía mi mano temblar, asique introduje de nuevo la cuchara en el tarro y comí más helado.

-Tu madre me ha dicho que no lo quiere cerca…

-Atenea puede decir sagradas palabras que yo haré lo que quiera- que no quisiera ahora también ella venderme el papel de madre.

-Quizás solo está protegiéndote de algún peligro…

-O está enfadada de que sea amiga de un mestizo de Poseidón- papá sabía todo este rollo de los mestizos, se lo podía decir sin problemas.

-No sé qué pasará entre tu madre y los otros Dioses, pero…

-Percy es alguien que se preocupa de mí y nada más- metí en forma de cuchillo la cuchara en el helado y me levanté marchándome- No juguéis a ser mis padres cuando no sabéis nada de mí en realidad.

Y como si fuera un ultimátum, me dirigí hacia mi cuarto y me encerré en él prácticamente. Había sido un día estupendo, increíble, bello, ¿cómo podía arruinarse un día como aquel con tan solo unas charlas? Solo quería un poco de tranquilidad en mi vida. Un poco de paz, un poco de diversión, pero ya se veía que hasta que no fuera a la universidad y me concentrara en mis estudios, no habría nada más que hacer.

Debí de quedarme dormida, puesto a que cuando volví a abrir los ojos, noté como mi mejilla estaba un poco mojada de mi propia baba. Odiaba cuando me dormía y empezaba a babear. Observé el reloj, aún faltaba una hora para cenar; aunque con la charla que había tenido aquella tarde con papá, casi prefería no encontrármelo. De todas maneras, tenía que comer si quería que me considerasen "de su familia". Primero, me dirigí hacia la ducha, un día de demolición junto a un baño en el lago no era yo que yo llamaba una ducha después del trabajo. Asique, llené la bañera, dejé que el agua calentita me relajara junto con la espuma y me tomé mi tiempo en el agua. Me recordaba a Percy el día que habíamos tenido, de alguna forma, confortaba. Cerré los ojos y no pensé en nada más.

Estaba tranquila, relajada, cuando de repente, noté unos dedos sobre mi cuello mi cara; cosa que me hizo saltar asustada. Me giré, lanzando agua con la mano a quién quiera que fuese:

-¡Tranquila, tranquila, que soy yo!- Thalia, que se partía de la risa, intentó saltar hacia atrás para que no la mojase, pero falló- Debí imaginar que contraatacarías.

-¿Thalia?- siempre con sus bromas- Dios, ¿por qué no me has avisado?- me alegraba por fin de tener a más gente conocida a mí alrededor.

-Bueno, quería darte una sorpresa y sé vé que lo hice- tomó la toalla, se secó como pudo y tomó asiento en el suelo, al lado de la bañera- Las cosas se atrasaron y he podido venir al final antes. ¿Me extrañaste?

- Han sido menos de dos días… Tan poco estoy tan desesperada- me burlé.

Después de todo, ahora también había encontrado a Percy:

-Oh, vamos, dilo, me extrañabas- saqué mi lengua en tono burlón y le lancé de nuevo un poco de agua- Me vas a bañar…

-Te aguantas….

-Y dime, han dicho por aquí que has tenido visita…- ¿a qué se refería?- No me mires así, tu hermano saltó cuando llegué diciendo que si era el tío de antes que le iba a partir la boca- Matthew, como no- Vamos, Annabeth, quiero detalles…

-No es nadie- carraspeó un poco, no había manera de librarme de ello- Es un amigo, otro mestizo que conocí un poco gracias a Chiron…

-¿Un mestizo?- asentí.

-Hijo de Poseidón. Al parecer no eres la única descendiente de uno de los tres.- le respondí en un tono burlón.

-Hijo de Poseidón, eso está chulo…- decidió ignorarme- Y además Poseidón y Atenea, a lo Romeo y Julieta…

-Thalia, tan poco vallas tan ligera.- ya podía ver por dónde iba.

-Oh, vamos. Para molestar a tu hermanastro de esa manera, quiere decir que ha estado aquí tiempo- Matthew, de alguna manera, siempre consiguiendo meterse conmigo- Annabeth… habla.

-Ok, está bien. Salimos en una especie de cita hoy… y vamos a volver a salir mañana…- enseguida noté la cara de "oh dios mío" que Thalia solía poner y antes de que dijera nada, le amenacé con tirarle agua de la manguera directamente.

-Me tranquilizo- mucho mejor- Pero tía, Annabeth Chase enamorada… esto es interesante…

-No estoy enamorada…

-Oh, vamos, lo máximo que has salido con un chico han sido menos de dos semanas y ha sido una cita cada semana…- en ello tenía razón- Y este chico…

-Percy…

-Percy. Dos citas y casi seguidas…. Lo vuestro va a serio.

La verdad es que no había parado a pensar en ello. Sí, había salido con algunos chicos, pero como Thalia había dicho, nunca había salido bien la relación. Incluso cuando Luke y yo "intentamos" salió mal y decidimos dejarlo en mejores amigos. Ahora, con Percy, parecía que la cosa estaba yendo a más. Había aceptado sus citas dos días seguidos, disfrutaba con su compañía y sentía en mi interior algo nuevo, sentimientos fuertes. Quizás, podría ser él el que finalmente me enamorase, aunque eso sonara un poco raro sin explicarlo. De todos modos, solo el futuro podría saber lo que pasaría entre Percy y yo.

Ahora, tenía aún que pasar la cita aquella del cine que habíamos quedado al día siguiente. Aunque con la compañía de Thalia, la cosa desde luego iba a ir a más y más difícil. No porque pensara en lo que Thalia me había dicho, si no que tendría que lidiar con sus comentarios de Percy y yo empezando a ser algo más que amigos.