Capitulo 4: ¿Hay una señora Snape?
"¿Cómo conseguiste las escobas autografiadas?" pregunto Jason cuando ya estaban sentados en la sala común, su voz claramente estaba teñida con un matiz de envidia y Alex parecía obvio a su tono y con su sonrisa siempre amable le contesto.
"Junto a Ginny, Ron y los gemelos invertimos en Nimbus hace un tiempo atrás. Las escobas son gratis de por vida y las firmas de las selecciones del campeonato mundial las consiguió mi tía, ella es la manager del equipo Búlgaro. Es por eso que siempre tenemos boletos gratis para cualquier partido."
"Invirtieron en Nimbus?" exclamaron Jason y Hermione al unísono, al parecer eso los sorprendió, porque ambos tenían la boca demasiado abierta.
"Bueno, primero cierren la boca que entran moscas…" comenzó Ron sonriendo y haciendo que los otros rieran y Jason y Hermione se sonrojaran. "Éramos jóvenes e impresionables y Ben menciono bromeando que si nos gustaba tanto el Quidditch por que no invertíamos, entonces lo hicimos, y la tía de Alex es realmente simpática y amable"
"Y bonita" agrego Ginny con una mirada soñadora "me gustaría ser como ella…" agrego mirando a Alex con disimulo.
"Epa mi querida pelirroja, tu eres más hermosa que Amanda y mi madre juntas" le dijo Alex con seriedad mirándola a los ojos haciendo que la clara piel de la pelirroja tomara un notorio matiz rosado.
"Awwww… Alex…eso es tan dulce" lo beso en la mejilla "¿Vamos a las cocinas? Tengo algo de ham…"
"¿Honestamente pequeña ¿cuándo no?" La interrumpió sonriendo con suavidad.
"Eh…" le pego en el brazo "eso fue innecesario. Mamá igual cree que pasamos hambre"
"¡Por favor! Con lo que comen ustedes se puede alimentar un país pequeño"
Y con eso siguieron hablando hasta que sus voces ya no se escuchaban en la sala común. Dejando a un sonriente Ron junto a una sorprendida Hermione y un celoso Jason.
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"¿Quién es él?" le pregunto Alex a la pelirroja tres semanas después de su llegada a Hogwarts.
Su estadía hasta el momento había sido eventual, sobretodo desde que se corrió el rumor de que era una de las personas mas ricas del mundo mágico, las chicas reían tontamente cuando lo veían y los hombres intentaban ser sus amigos.
"¿Quién?"
"Vamos pelirroja, el que esta al lado de la profesora Evans"
"AH… él es Remus Lupin, un 'amigo' de los Potter"
"A qué te refieres con 'amigo'." Pregunto con el interés marcado en su rostro. Ginny lo miro por un momento y le contesto.
"Yo no conozco muy bien la historia, pero James Potter, Sirius Black y Remus Lupin eran los mejores amigos de todo el mundo. La profesora Evans junto al profesor Potter tuvieron dos hijos, eran gemelos Jason y Harry Potter. Un día después de su cuarto cumpleaños Harry desapareció de la faz de la Tierra, nadie sabe lo que paso con él… Al enterarse, Sirius Black y Remus Lupin han pasado los últimos diez años buscándolo… es por eso que ya no son tan amigos, ellos nunca les pudieron perdonar que Harry haya desaparecido."
"Oh… Dios…" murmuro sorprendido.
Su mente trabajaba a mil por hora, ni siquiera en sus sueños más salvajes imagino que alguien lo buscaba, ni mucho menos las dos personas que en su tiempo fueron las mas importantes para él.
"¿Los Potter desistieron de la búsqueda?"
"Según papá nunca estuvieron realmente interesados en encontrarlo" respondio con sinceridad. Alex la miro con tristeza y suspirando antes dijo.
"Gin… Harry esta muerto…" y era cierto, Harry Potter, o al menos el Harry Potter que ellos conocieron estaba muerto.
"¡Qué!" grito sorprendida "¿Cómo lo sabes?"
"Yo lo conocí… unos años atrás y tu sabes que nunca olvido un rostro…"
"¿Cómo sabes que era él?"
"Por que fue él quien me enseño la magia sin varita, y me paso algo para que se lo diera a Lupin o Black si los llegaba a ver"
"¿Se los vas a decir?" Pregunto mirando con disimulo la mesa del personal.
"A Lupin sí, pero a los Potter no, ni aunque mi vida dependa de ello... Si fuera por mi ellos deberían ser castigados. ¡Ningún niño merece ese trato, para ellos no era nada más que una molestia!"
"Vamos Alex" comenzó con suavidad tratando de su creciente ira "todos merecen una segunda oportunidad"
"No dirías lo mismo si lo hubieses conocido Ginevra." Ginny sintió un escalofrió al escuchar la dureza con la cual pronuncio su nombre, solo una vez lo había escuchado llamarla por su nombre completo… bueno, ahora dos. "Él nunca hizo nada para merecer ese trato ¿Sabias que a los dos años él ya era autosuficiente? Se bañaba y se alimentaba solito, relegado al olvido por ese mocoso malcriado" con un gesto casi imperceptible apunto a Jason "Francamente ellos no merecen ser llamados padres… El pobre chico murió y ellos no hicieron nada para evitarlo"
"Oh Merlín…" murmuro la chica sollozando por la dureza de las palabras de Alex. Al verlo, éste la abraza manteniéndola cerca suyo.
"Lo siento mucho Gin, no debí descargarme contigo. Por favor no llores más"
"Pero…" sollozo " pero…" sollozo "él tuvo una vida tan triste" termino llorando "sin... na... Nadie que lo quisiera…"
"Por favor no llores Gin… al final él si consiguió buenos amigos…"
"¿De veras…?" le pregunto mirándolo con ojitos tristes.
"¿Te he mentido alguna vez?"
"No"
"No comenzare ahora Gin… ahora, si me disculpas voy a ir a hablar con el señor Lupin, espérame en las cocinas, no creo que me demore mas de 20 minutos"
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"Disculpé señor Lupin, podría hablar con usted un momento por favor"
Remus Lupin siendo un hombre lobo no se sorprendía con facilidad, pero al ver que un desconocido joven estaba a su lado y ni siquiera lo había notado prendió algo indescifrable en su cerebro.
"¿Te conozco?" pregunto desconcertado
"Oh… disculpe mis modales" estiro su mano "Mi nombre es Alexander Goldsmith, y realmente me urge hablar con usted"
"Eh… esta bien" acepto aun desconcertado "¿a dónde quieres ir?"
El chico sin quitar sus ojos de los de Lupin le pregunto a Snape
"¿Puedo usar tu oficina tío Severus?"
"Por supuesto" replico inexpresivamente y luego agrego "Creo que ya conoces el camino Lupin"
"Te debo una tío" le agradeció el chico antes de salir seguido por el hombre lobo. Severus siguió comiendo hasta que se hizo muy evidente el hecho de que todos los que estaban en la mesa de personal lo miraban con distintas expresiones en sus rostros.
"Tengo monos en la cara" les espeto fríamente.
"Lo sentimos Severus" comenzó Lily "pero… el joven Goldsmith te llamo tío"
"Sí, ¿y que hay con eso?" pregunto con una ceja alzada
"No sabíamos que tenias hermanos" continuo Minerva "por eso nos sorprendió.
"Él no es mi sobrino por sangre… el mocoso tiene la maldita costumbre de llamarme tío, además no tengo hermanos, él es el sobrino de mi…." Con eso se interrumpió haciendo que todos los demás lo miraran expectante
"¿De tu que…?" urgió Dumbledore ya conociendo la respuesta
"Uh… miren la hora, tengo que… eh... ir…"
"Vamos Severus, ¿él es sobrino de tu que…?" continuo Flitwick interesado
¡"De mi esposa…! ¿Contentos ya?" con eso se levanto y se fue.
"Hay una señora Snape?" pregunto James con evidente disgusto reflejado en su rostro
OoOoO
Severus Snape sabia que después de esa declaración las cosas jamás iban a ser las mismas, aunque claro esta que nada fue igual después de conocer a la que hoy seria su esposa, y aunque suene cliché lo recuerda como si hubiese sido ayer…
17:30 julio 15, 1986. California, USA.
Severus Snape no estaba pasando una buena semana. Claro, no tendría que ver a los mocosos en esa endemoniada escuela por bastante tiempo, pero la insufrible mujer que insistía en estar a su lado ya lo tenia loco.
Ninguna buena acción queda sin castigo
No había proverbio mas cierto, pensó Severus al recordar como sucedió todo.
"Te debo una" suspiro Nicholas Goldsmith desde el asiento del pasajero, golpeando con los nudillos la escayola que tenia en la pierna. "En realidad te debo dos. Me salvaste el pellejo, y además, me llevas a casa para que pueda casarme.
"No me debes nada" Severus miro a su amigo con una imperceptible sonrisa en sus labios. El oscuro hematoma de la frente hacia contraste con su pálida piel y el pelo castaño, era como una especie de aurolea alrededor de su cabeza. "Te ves horrible"
"Oye, si no fuera por ti ahora mismo estaría frío y rígido en el deposito de cadáveres…"
"Ya, ya" le corto Severus para que no siguiera. "¿Te encuentras bien?"
"¿Preguntas como amigo o como profesor?
"¿A cuál de los dos le contestarías con sinceridad?"
Riendo, Nicholas se pasó una mano por los ojos, como si quisiera despertarse.
"Estoy bien. Cansado… pero agradecido de estar vivo."
Severus Snape era un hombre de 28 años, tenía un grupo muy reducido de amigos y Nick era uno de ellos.
"No me debes nada" repitió por enésima vez. "Yo estaba en el coche, ¿qué iba a hacer, aparecerme y dejarte ahí?"
Nicholas se encogió de hombros.
"Otros lo abrían hecho. No todo el mundo entraría a un coche en llamas para sacar a alguien, menos a un a plena luz del día" dijo señalando el brazo vendado de Severus. "Con un brazo herido, además."
"Es sólo un esguince de muñeca."
El vendaje era una molestia en su opinión, pero al estar rodeado de Muggles y sin poder ir a un hospital mágico decidió ceder.
Todo había ocurrido en unos segundos, como si lo viera en cámara lenta. Un camión se metió en su carril y Nicholas dio un volantazo. Luego el chirrido de los frenos, los segundos interminables en los que el coche estuvo dando vueltas y el golpe seco contra el suelo.
Tuvieron suerte esa noche. De no ser así, la familia de Nick estaría organizando su funeral, en lugar de su boda.
Además si alguien estaba en deuda con el otro, ése era él. Nicholas Goldsmith Señor Oscuro, cuando Severus empezó a apartarse de todo. Nick se negó a abandonarlo y, por eso, se sentía en deuda con él.
De modo que allí estaban, frente a la casa de invierno de los padres de su amigo, con dos semanas por delante antes de volver a su vida normal. En circunstancias normales, habría ido a la boda el mismo día, pero Nicholas insistió en que lo llevara a casa y se quedase unos días con su familia. Y Severus había tenido que aceptar.
Dos semanas de vacaciones en el norte de California. No le apetecía lo mas mínimo, pero era un hombre de palabra y no podía echarse atrás.
"Vamos" dijo Nicholas. "Mis padres están deseando conocerte"
Severus observó la multitud de gente que entraba en la casa, como los alumnos de su clase al oír el comienzo de ella.
"Quizás deberías entrar tú solo… Yo me iré a un hotel y volveré mañana. 'O al día siguiente', pensó, observando el gentío en la puerta. ¿Con cuántos miembros contaba la familia Goldsmith?
"De eso nada" insistió Nicholas, tomando las muletas del asiento trasero. "Si te dejo solo, volverás a Inglaterra.
Que su amigo lo conociera tan bien era irritante, pero Severus se obligó a sí mismo a sonreír cuando vio que dos personas se acercaban al coche.
"¡Dios dio, Nick, tu pierna!" exclamó una mujer de pelo castaño un poco canoso, acercándose al coche. Debía ser su madre.
"Te ves fatal hijo."
"Hombre, gracias papá" rió Nick. "Venga, ayúdame"
"Apártate cariño" dijo el hombre, tomando las muletas con una mano y el brazo de su hijo con la otra.
Se sentía como un extraño en ese mundo familiar. Se quedaría donde estaba hasta que los Goldsmith volvieran a casa.
Pero ese alegre pensamiento duró sólo un segundo, hasta que una de las mujeres del grupo metió la cabeza por la ventanilla del auto.
"Tu debes ser Severus."
"Seguramente" dijo él, tomándose unos segundos para mirar a la mujer, objetivamente, claro, como un amante de arte admiraría un cuadro. Era de piel clara, pero estaba bronceada por el Sol. Tenía los ojos muy grandes y azules, el pelo rubio, sujeto en una coleta que caía sobre su hombro izquierdo. La camiseta y los jeans que llevaba parecían viejos y cómodos. "¿Tú eres…?"
"Mandy" sonrió ella. "La cuñada de Nicholas… bueno, una de ella. Hay otra por ahí, Ann.
Severus miro a la otra rubia, mas alta y esbelta, que abrazaba a Nicholas como si quisiera estrangularlo.
"Ah, ya veo"
"Es fácil distinguirnos, ella es mas 'recatada' que yo."
"Me acordaré" dijo Severus, aunque seria imposible confundir a aquella chica con ninguna otra.
"¿Vas a salir del coche o piensas quedarte ahí para siempre?"
"Pues… no lo sé. La verdad es que pensaba dejar a Nick y marcharme a un hotel…"
"No, nada de eso" lo interrumpió ella, entrando alegremente al coche. "Ah, esto esta mucho mejor, me estaba dando tortícolis."
Severus se quedo mirándola un momento y luego miro a Nicholas, que tenia un niño en brazos.
"Bonito coche" dijo Mandy.
"Gracias."
¿Cómo podía pedirle que se fuera sin ser grosero?, se pregunto Severus.
Ella saco un mapa de la guantera y comenzó a revisarlo.
Aparentemente, no pensaba irse. Severus la miro, con lo que esperaba que fuese una mirada de las que hacían salir llorando a sus estudiantes. Tenia mucha práctica y siempre le había funcionado, pero Mandy no parecía asustada en absoluto porque se hecho a reír. Y no era una risa musical y femenina, no, era una sonora carcajada que lo puso nervioso.
"Perdona. ¿Ésa es la mirada fulminante?"
"¿Qué?
"Oye Sev" lo llamo Nick "Ábreme el capó, venga."
Aleluya. Lo que fuera con tal de irse a un hotel. Cuando miro por el retrovisor, vio que toda la familia Goldsmith parecía estar reunida detrás de su coche.
"Así que eres profesor" dijo Mandy.
"Sí" contesto Severus sin dejar de observar la frenética actividad de los Goldsmith.
"¿De qué? Nick no me lo ha dicho"
"Pociones."
"Ah…. Creí que eras Muggle" sonrió la chica.
"¿Por qué?" pregunto él con una ceja levantada.
"No lo se. A lo mejor veo demasiada televisión, pero te pareces a uno…"
"¿Lo crees?"
Ella agarro el retrovisor para atusarse el pelo.
"La verdad es que veo mucha televisión. Como no tengo nada que hacer…"
Eso era demasiada información, pensó Severus.
"No me haces caso con la esperanza de que me marche ¿verdad?"
Severus trago saliva.
"No, es que…"
"¿Estas de mal humor?"
"No."
"Otra vez me estas mirando así. Deberías haberte dado cuenta de que esa mirada no funciona conmigo."
"¿Y qué funcionaria?"
Mandy volvió a reír.
"Eso tendrás que averiguarlo tu solito"
Cuando oyó que cerraban el capó, dejo escapar un suspiro. En aquel momento, la habitación del hotel le parecía un paraíso.
"Parece que ya han terminado" dijo la chica abriendo la puerta. Pero luego se volvió con una sonrisa en los labios. "Te sugiero que te relajes y salgas sin protestar."
"¿Qué?" exclamo él, al ver que los Goldsmith no sólo llevaban la maleta de Nicholas sino la suya también. "¡Nick!" grito, pero nadie le hizo ni caso. "¿Dónde van con…?"
"No pensaras que la familia iba a dejar que el hombre que salvo la vida de su hijo se alojara en un hotel, ¿verdad?"
Severus la miro. Mandy sabia perfectamente que se sentía atrapado y no parecía importarle en absoluto.
"Bueno profesor Snape. ¿Va a venir de buen gusto o tendré que arrastrarlo?"
Claro esta que no comenzó con el pie derecho, pero no cambiaria esa reunión por nada del mundo. Lo salvo de un destino peor que la muerte…
La oscura soledad…
OoOoO
Eso es todo por hoy, espero que les haya gustado. No tengo nada que agregar excepto que agradezco a todos los que me han dejado un Review, dándose el tiempo para comentar. No se cuando salga el otro capitulo estoy algo ocupada esta semana (y la próxima, y la que sigue…) pero tratare de actualizar una o dos veces por semana.
Gracias por leer.
Bye.
