4. Nuevos enemigos

- Vamos a juntar los dos equipos para formar uno solo – contestó la entrenadora del Princess.

- ¿Cómo que qué? – preguntó Laura visiblemente sorprendida.

- Este verano hay un campeonato de selecciones mixtas de todo el mundo, y Japón ha decidido participar – contestó el entrenador.

- ¿Nos estas intentando decir que vamos a tener que jugar con estas... – empezó a decir Ryo mientras miraba hacia las chicas – chicas?

- ¿Y nosotras con esta pandilla de monos de circo? – dijo Isabella Rosalinda Marie Vane Montoya, una de las últimas incorporaciones al Princess.

Que los jugadores de la selección japonesa se cortasen cuando hablaban de las chicas del Princess, no quería decir que las chicas del Princess fuesen a hacer lo mimo.

- ¿A quién estás llamando monos de circo? – preguntó Kojiro mientras se acercaba a Isabella intentado intimidarla, sin conseguirlo.

- A ti, y a él, y a él, y a él, y a él... –explicaba Isabella mientras señalaba a todos los chicos.

- Tranquila Isa, ¿no ves que él... – indicó Vanessa mientras señalaba a Kojiro e intentaba aguantar la risa – es un tigre?

- ¡Ggrrrh! – dijeron Laura y Lucía a la vez intentado imitar el rugido de un tigre y provocando las risas del resto de chicas.

- Idiotas... – murmuro Kojiro, pero tan bajo que solo Ken que estaba a su lado pudo oírlo.

- ¡Calmaos! – gritó el entrenador – A partir de ahora, yo entrenaré a ambos equipos, ¿entendido?

- ¡Si, entrenador! – dijeron todos los jugadores a la vez.

- Me alegro. Como veo que no os lleváis muy bien – se notaba que el entrenador no había salido el día anterior – vais a trabajar por parejas de chico y chica que yo escogeré.

Después de que el entrenador escogiese las parejas, empezó el entrenamiento. Al principio, todo iba bien, no había quejas, ni discusiones... Pero cuando el entrenador tuvo que irse para hablar por teléfono... hubo un cambio brusco de actitud.

- ¿Eres idiota? – gritó Vanessa, quien estaba emparejada con Kojiro - ¿Qué crees que soy? ¿Superwoman o algo así?

- ¡No es culpa mía que seas más lenta que una tortuga! – replicó Kojiro.

- ¡Tampoco es culpa mía que seas un idiota! – dijo la morena.

- ¿Sabes chiflar? – preguntó Nuria que estaba viendo toda la escena a su compañero, Genzo.

- Si claro, ¿por qué? – contestó el aludido.

- Chifla – y eso hizo. Al oír el chiflido, todo el mundo pensó que había sido el entrenador y se giraron para ver que decía, viendo solamente a Nuria y a Genzo – Os voy a explicar lo que vais a hacer TODOS. Vais a dejar de discutir y os vais a poner a entrenar. Y me da igual que seáis idiotas, niñatas o monos de feria. ¿Entendido?

- ¿Desde cuando eres tú la capitana? – preguntó Kazuki, recibiendo por ello una colleja de su compañera Isabella.

- ¡Desde que es la capitana del Princess listillo! – contestó Laura.

- ¿Y por qué tiene que ser ella? ¿Por qué no Tsubasa? – preguntó Aoi.

- ¡Por qué ella es mucho mejor, claramente! – replicó Lucía.

- ¿Quién ha dicho que yo soy la capitana? – preguntó Nuria bastante confundida por la situación.

- ¡Nadie! Pero actúas como si lo fueses... – contestó Ryo.

- Actúo así porque nadie más lo hace y alguien tenía que parar la discusión. No se vosotros, pero yo estoy aquí para jugar al fútbol y eso haré – replicó Nuria antes de volver al entrenamiento.

Después de las sabias palabras de Nuria, todos los demás volvieron al entrenamiento justo a tiempo, porque cinco minutos más tarde llegó el entrenador. Cuando el entrenamiento se acabó...

- Habéis entrenado muy duro y como no ha habido problemas, tenéis el día libre – habló el entrenador.

- ¡Sii! ¡El día libre! – interrumpió Laura poniéndose a bailar.

- No te entusiasmes tanto Laura. Tenéis el día libre pero tendréis que pasarlo todos juntos – dijo el entrenador antes de marcharse.

- ¡Oh bien! Ya no solo tenemos que aguantaros en el campo de juego, sino que fuera también – dijo Tsubasa.

- ¡Deja de quejarte! – le contestó Laura, su compañera.

- Además, al menos vosotros vais a pasar el día con personas chenchis chenchis – decía Nuria mientras salía del campo.

- ¿Chenchis, chenchis? – preguntaba Aoi a las demás jugadoras del Princess.

- Quiere decir sexys o guays... Depende del día. – decía Raquel encogiéndose de hombros.

- Chenchis o no... ¿Qué se supone que vamos a hacer? – preguntó Kojiro cambiando de tema.

- ¡COMPRAS! – dijeron al unísono todas las chicas.

- ¡NOOOO! Cualquier cosa menos eso – decía Ryo.

- Tampoco es tan malo... Vamos de compras y luego vamos a dar una vuelta – replicó Isabella.

- ¡NO! – dijo Kazuki – Yo no pienso ir de compras.

- No hace falta que lo pienses, solo tienes que ir – contestó Laura encogiéndose de hombros.

- ¿Por qué vamos a hacer lo que vosotros digáis? – preguntó Tsubasa con una sonrisa en la cara.

- Fácil – empezó a decir Nuria – Sino vais, le diremos al entrenador que ibais con nosotras pero que os fuisteis para que nos riñesen a nosotras.

- ¡Pero eso es mentira! – decía un enfurecido Ken.

- Pero el entrenador no lo sabe – Laura decía con una sonrisa en su cara - ¿Y a quién va a creer?

Los chicos no encontraron manera de replicar, así que se resignaros. Tal vez después de todo no fuese tan malo... Podrían escaquearse de alguna manera, ¿no?

No. Primero fueron al centro comercial, allí recorrieron tres pisos enteros de tiendas. ¿Podéis adivinar quién llevaba las bolsas? Exactamente, los chicos. Pero no sólo llevaron las bolsas, también tuvieron que hacer de maniquís. Se probaron sombreros, gafas... Aunque había dos jugadores que disfrutaron como niños... Aoi y Ryo. Al parecer, su hobby es ir de compras.

- Que mono te queda el sombrero Genzo... – dijo una persona rubia...

- Tú tenías que ser... – contestó el aludido.

- ¿Quién es? – dijo Nuria que venía de la caja después de pagar para darle otra (sería la sexta o séptima) bolsa a Genzo.

- ¿Quién es ella? ¿Tu nueva novia? – contestó el rubio de ojos azules.

- ¿Te molestaría si lo fuese? – replicó la chica – Ah... Ya sé quien eres... Eres el rubito alemán que no sabe jugar al fútbol... Y que grita como una nena, por cierto.

- ¿Qué quieres decir con que grito como una nena? – preguntó el rubio enfadándose.

- Pues eso, que gritas como una nena. – indicó la chica – Sobre todo cuando ves arañas, serpientes o murciélagos, sino me equivoco.

- Te equivocas, yo no grito como una nena – dijo el rubio antes de marcharse – Esto no se acaba aquí – y se fue.

Genzo y Nuria no pudieron aguantar más la risa y se echaron a reír, haciendo que el rubio de ojos azules se enfadara aún más. Mientras tanto, los demás salían de la tienda. Los chicos cargados de bolsas y las chicas disfrutando a más no poder.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué os reís? – preguntó Isabella cuando llegó a donde estaban los otros dos.

- Cierto alemán de ojos azules, Yuri –explicó Nuria caminando hacia la siguiente tienda.

Esa respuesta dejó al resto como estaban, es decir: unos con un montón de bolsas y otras con ganas de seguir comprando, pero ambos con mucha intriga.