IV
-Sin ofender Filius, pero tontería de la señorita Baker, por quedar en tu casa-el pequeño hombre no se molestó por el comentario, estaba muy acostumbrado al humor seco del profesor de pociones.
-oh Severus, bien sabemos que la querías a ella y al señor Bonachera en tu casa-comento con una sonrisa la regordeta pero amable mujer
- ¿Y tú Pomona? ansiabas tener al señor Mercuri entre tus amorosos Tejones
-no lo negare, en verdad esperaba eso, pero toda casa es buena y el sombrero sabe bien donde colocar a los niños
-están divagando el tema principal de esta junta, profesores-hablo la profesora Minerva, su semblante serio hizo que sus acompañantes terminaran su charla -Albus consiguió la piedra, y no hay duda alguna que querrá que Harry sea quien descubra el para qué y más aún que enfrente a Quirrell
-sabemos que él quiere robarla, la pregunta es ¿para qué o quién? -cuestiono Pomona
-más aun, ¿por qué el interés tan grande en la señorita Baker? -cuestión Filius, Minerva suprimió un suspiro, ella sabía esa razón, pero el maldito pacto de silencio que tuvo que hacer para sacarla la información al director la dejaba con las manos atadas.
Los 3 profesores sabían acerca de los pactos que Albus hacía que su subdirectora aceptara, con tal de proteger sus sucios secretos, y aun cuando Minerva dijo que se arriesgaría a las consecuencias al revelarlo, los demás no se lo permitían pues solo ella tenía a capacidad para sonsacarle información al viejo que tenían por director.
Ellos habían descubierto que Albus manipulaba las selecciones, que bloqueaba salones del castillo a su beneficio y que tenía un enfermizo interés en que Harry Potter fuera entrenado a temprana edad para convertirse en el arma de la guerra, o en palabras de Severus, como cerdo para el matadero.
Los 4 jefes de casa habían decidido unirse para que una vez que estuviera Harry en Hogwarts, poderlo ayudar encontrar de la manipulación, con lo que no contaban, es que Albus haría que Molly Weasley se uniera a sus ideales y viera al pobre chico como una fuente de dinero para resolver todos sus problemas.
No sabían el cómo le harían para manipular al niño, pero asumían que debía de tratarse de algo relacionado con la única hija de la familia.
Todo estaba bien hasta ahí, podían planear el cómo irlo alejando de ellos. Con lo que no contaban era que Albus se encapricharía con una niña más, que nada tenían que ver con la ecuación.
O al menos así fue hasta que minerva supo todo. No nada más ella estaba en peligro, Boncahera, Mercuri y Wayne.
Fijo su vista en las 5 fotos de los estudiantes recién ingresados, maldijo a Albus por poner vidas inocentes en peligro.
-mantendremos vigilancia en los cinco. Mantengan el perfil como hasta ahora, no podemos permitir que Albus los controle. Ya han sufrido suficiente.
Los tres jefes de casa asintieron y se marcharon, tenían que reunirse con sus primeros años para darles la bienvenida.
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Si había algo que aprender ese día, era que nunca…nunca…pero nunca debías despertar a Dan a gritos, es más ni en susurro. Mandy Brocklehurts pensó que podía controlar a las niñas de primero, y que mejor que ordenándoles el que hacer y a qué hora levantarse, lo que no esperaba es que la joven Baker tuviera un mal temperamento por las mañanas.
No sabía por completo los detalles, solo que ahora era parte del reglamento el no molestar a Dan Baker por las mañanas, vio como uno de los prefectos seguía en shock y murmuraba algo apenas audible.
Mandy no logro su cometido, al menos no por ahora. Y Dan, bueno ella solo pregunto a qué hora irían a comer.
Ahora todos los alumnos estaban esparcidos por la sala, el jefe de casa entro y se colocó encima de un taburete para que todos pudieran verlo.
-Buenos días y Bienvenidos a todo el alumnado, tanto cursos superiores como los nuevos. Me presento soy el profesor Filius Flitwick y les impartiré la materia de encantamientos. -los ojos del rubio empezaron a brillar-como ya les debió informar la señorita Clearwater, la única forma de entrar a la sala común es resolviendo el acertijo. Aquello que no lo logren deberán esperar a que llegue otro compañero.
Los niños asintieron, solo unos pocos bostezaban. El profesor enfoco su vista a los 4 niños, y la desvió rápido para seguir con el monologo.
-los prefectos les entregaran un mapa del castillo para que pueda llegar a tiempo a sus clases. Con respecto a los puntos, por cada buena acción se les sumara puntos que serán dado por los profesores, pero también se les puede reducir, también los prefectos tienen ese derecho en caso de ver un mal comportamiento por parte de ustedes.
Con eso finalizo el profesor, miro a los prefectos los cuales asintieron y entregaron los pergaminos, uno con el mapa del castillo y el otro con el horario que llevaría. Pronto toda la casa azul y bronce se encaminaba al gran comedor siendo liderados por el jefe de casa.
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No tardaron Lisa y Padma en entablar amistad con los tres chicos, a Lisa le gustaban las opciones, cosa que a Tobías y Dan les encanto. Mientras que Padma era más gustosa de encantamientos para fascinación de Magnus.
Lucius miro su horario, tendría clase doble de encantamiento con Hufflepuff, un descanso para el almuerzo, luego clase doble de DCAO con Slytherin, y clase doble de Historia de la Magia con Gryffindor. Frunció el ceño, el esperaba tener Transfiguración el primer día, pero tendría que esperar al martes.
Una vez terminaron de desayunar se encaminaron al salón, seguir el mapa era útil, lo malo era la multitud de niños que no sabían a donde ir y les impedían el paso.
Cuando llegaron al salón se sentaron en primera fila Tobías, Dan y el. Mientras que Padma, lisa y Magnus detrás de ellos. El profesor Flitwick está parado sobre unos gruesos libros, el resto de los alumnos llego y la clase dio inicio.
-bien niños el día de hoy aprenderemos las bases para conjurar LUMUS-con un movimiento la punta de la varita del profesor se ilumino, un par de exclamaciones de sorpresa fueron hechas por aquellos que eran nacidos de muggles.
Pronto la clase se llenó de sutiles sonidos de plumas arrastradas contra el pergamino, un par de preguntas que fueron contestadas por 1 chicha de Hufflepuff y otra por un chico de Ravenclaw ambos ganando 5 puntos para sus respectivas casas.
El profesor les hizo repetir el movimiento un par de veces y que escribieran los procedimientos y terminologías.
- ¿Disculpe profesor? - Lucius levanto la mano, llamando la atención de toda la clase- ¿Qué tanto ilumina este hechizo en una habitación? ¿y si necesito de una luz más potente? ¿se es capaz de aumentar el brillo y el alcance?
-excelente pregunta señor Mercuri, 10 puntos por sus sagaces preguntas y hambre de saber. Existe el hechizo LUMUS MAXIMUS, el cual les permite aumentar tanto el tiempo como el brillo del hechizo.
-¿la forma de conjurarlo es la misma?-pregunto Hannah Abbott
-otra excelente pregunta, 5 puntos para Hufflepuff. El movimiento tiene una sutil variación, observen. El movimiento solo incluye un vuelta pequeña, pero ovalada. -los niños observaron, algunos trataron de imitarlo, pero la vuelta aunque parecía sencilla en realidad era difícil. -LUMUS MAXIMA
El aula se llenó de luz, los alumnos se taparon los ojos por el brillo tan cegador. Una vez que termino la clase el profesor les pidió un ensayo acerca del hechizo y sus orígenes.
-profesor…-Filius visualizo a Dan que seguía en su asiento.
-¿alguna duda señorita Baker?-pregunto mientras bajaba del podio improvisado, la niña se acercó a él con algo de nerviosismo.
-perdón que le moleste, quisiera saber si tiene…mmm abierto el Club de duelos
Filius la miro con detenimiento, sus ojos brillando por una posible aprendiz, la sonrisa que estaba por formarse en su rostro desapareció. Otro punto negativo para Albus, quien consideraba que el club era una pérdida de tiempo y que los estudiantes solo abusarían de los duelos para lastimar a los demás. Recordaba el énfasis que hizo en que los Slytherin serian los primeros en usarlo para lastimar a los más inocentes.
-desafortunadamente el Club de duelos fue cancelado hace varios años-la mirada triste de la niña le dolió.
-ya veo, y no hay la posibilidad de… que usted sea….
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Para cuando Dan apareció en el comedor gran parte de la comida ya había desapareció, Magnus logro salvarle un emparedado de atún. Y el joven miro a su hermana con esta sonriendo de oreja a oreja "misión Cumplida" podía entender Wayne.
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Lucius apresuro el paso, en vez de ir al comedor decidió ir rápido a la lechuzeria para que Verne enviara la carta a su madre. Solo le quedaban 3 minutos para llegar al salón, pero estaba seguro que no lo lograría.
Vio el mapa por millonésima ves, tratando de ver cuál sería un buen atajo para llegar a su destino. Estaba tan concentrado que no logro ver que alguien más iba en u misma dirección.
Sintió el choque y la caía al suelo, su parte posterior quejándose por la dura superficie a la que fue sometida a sentarse. Levanto la mirada y encontró unos ojos negros, como cuando uno ve un poso sin fin.
-¿Saltándose las clases el primer día, Señor Mercuri?-la voz casi en susurro pero tan frio, que Lucius podía jurar que sus huesos se entumían
-n... no pro..profesor, yo s…solo-la mirada se intensificaba, el chico sentía empequeñecer a cada segundo, ni si quiera recordaba seguir tirado con los codos sosteniéndolo sobre el suelo.
-¡Viejo te he estado buscando!-la voz de su pelinegro amigo lo hizo despertar, se levantó lo más rápido que pudo y limpio su túnica. La sonrisa de Tobías desapareció, por una mirada de odio disimulada por una máscara llena de frialdad.
Ambos pelinegros y con ojos tan oscuros se miraron con altives.
-Con permiso profesor, se nos hace tarde para nuestra siguiente clase-Lucius se asustó por el inusual tono arrastrado de las palabras de Tobías, dejo que este lo guiara por donde venia y pronto desaparecieron de la vista del temido profesor.
Por suerte no estaba muy lejos del salón y todavía faltaban algunos alumnos. Tomaron a siento hasta el final de la clase.
La clase siguió su curso una vez que todos estaban presentes, escucharon a algunos alumnos quejarse por el constante tartamudeo del profesor.
-¿Quién era el?-pregunto el rubio una vez que se aseguró que Quirrell no los escucharía
-…-Bonachera miro de reojo a su amigo, suspiro, tarde o temprano ataría los cabos. No eran tan difícil después de todo tenían los mismos rasgos, excepto la nariz -Severus Snape, profesor de pociones y jefe de la casa Slytherin …
El silencio hizo que Lucius no le insistiera, sabía que Tobías necesitaba tiempo. Regreso su atención a la clase, aunque prefiero leer el libro al ver que el profesor no terminaría nunca con las constantes pausas. Empezó a escribir en su pergamino cuando la siguiente frase hizo que casi derramara su tinta en su túnica.
-…y el es mi padre…-
