4. Planeando una venganza
Otro castigo más, añadido a la interminable lista que había recibido en los últimos meses por desobedecer las órdenes de Pandora.
No es que Radamanthys no aprendiera, simplemente quería tener más libertad de movimientos. Pero la mujer no cejaba en su empeño de poner puertas al campo, y el Wyvern ansiaba poder salir a su antojo.
Las discusiones cada vez eran más intensas entre ellos, especialmente porque ambos sabían que ninguno de los dos daría su brazo a torcer: el inglés seguiría tramando planes ocultos para escabullirse y hacer lo que le viniera en gana y la alemana seguiría castigando su desobediencia si lo descubría.
—De hecho, creo que te has librado de muchos castigos gracias a que tus planes funcionaron— recordó Valentine, quien cuidaba de su superior, mientras éste se recuperaba del último calambrazo—, así que bueno, de momento vas ganando.
El Wyvern cerró los ojos y exhaló un suspiro.
—El problema tiene nombre y apellidos, porque siempre es él quien se chiva— murmuró preocupado—. No sé cómo cojones termina enterándose, pero tengo que averiguarlo…
—Te juro que ninguno de nosotros dice una sola palabra al respecto— se defendió el espectro de Arpía, alzando las manos—. Si no fuera por ti, estaríamos todas las noches aburridos en este castillo que apesta a viejo…jamás te traicionaríamos.
Aquellas palabras sofocaron la inquietud del juez, quien abrió los ojos e inspiró profundamente.
—Pues de alguna manera se entera de nuestras salidas— espetó, incorporándose en la cama con gesto de dolor—, y quiero acabar con esto de una vez. Tiene que haber alguna manera de mantenerle entretenido…
—¿Cómo?— preguntó su subordinado—. Si la única diversión de esa verruga con patas es andar espiando todo lo que hacemos…y en cuanto se entera de algo, va corriendo a contárselo a Pandora. Podríamos cortarle la lengua…
—No serviría, Zeros escribiría en un papel a Pandora lo que hacemos— contestó el juez, sacudiendo la cabeza.
—Pues le cortamos la lengua, las manos, le reventamos los oídos y le sacamos los ojos— declaró el chipriota, golpeando la palma de su mano izquierda con el puño derecho—. Me encantaría poder hacer eso…que sufra…
El Wyvern sonrió de medio lado ante tal ocurrencia, cuando se percató de una cosa.
—Pues mira, no es mala idea— murmuró—. Algunos caballeros de oro son capaces de quitar los cinco sentidos…sin necesidad de mutilar, porque si lo hacemos, Pandora sabrá que hemos sido nosotros.
—¿Vas a pedir ayuda a nuestros enemigos?— exclamó asustado Valentine—. Señor…si no es mucha indiscreción…creo que igual el calambrazo le ha afectado a sus neuronas…
Radamanthys sacudió la cabeza y se incorporó de la cama.
—Bueno, mientras haya pacto de paz entre nuestras deidades, creo que puedo sacar ventaja de todo esto, ¿no crees?
Aún así, Valentine no se mostraba convencido del todo.
—Pero si le quitan los sentidos y queda en estado vegetal, Pandora preguntará…y tirando del hilo sabrá que fue uno de los caballeros de oro…y entonces se lo dirá a Hades…que se pondrá furioso…y habrá otra guerra…
—Tengo que intentarlo— cortó el Wyvern—, por mi salud y la vuestra…además, si consigo que Zeros se meta solo en un berenjenal con un caballero de oro, será mucho más fácil…
—¿Y cómo piensas hacerlo?— preguntó la Arpía, viendo cómo su jefe se ponía en marcha.
Radamanthys se colocó frente a la ventana y escudriñó el inmenso bosque a sus pies.
—Iré a Grecia— resolvió—. Y esa cosa inmunda me acompañará. Lo demás, será cosa mía…
Sin pensarlo dos veces, el Wyvern comenzó a prepararse para el viaje. Una vez terminó todo, se quedó unos segundos pensando en la excusa que debería ponerle a Pandora para huir de Alemania con Zeros.
Valentine observaba con curiosidad a su superior.
— ¿Y si no te deja llevarte al batracio?— preguntó inquieto—. ¿Qué piensas hacer?
Radamanthys se sentó en una butaca y meditó unos segundos.
—Te aseguro que esa es la parte fácil del plan, porque Pandora no me dejaría marcharme sin encasquetármelo— dijo seguro de sus palabras—. En el hipotético y remoto caso que no lo hiciera, entonces tendría que convencer a un caballero de oro para venir aquí, cosa que no me hace especial ilusión, pero a grandes males, grandes remedios.
— ¿Y sobre el plan que tienes que poner de excusa para irte?— volvió a la carga el chipriota, no muy seguro de que fuera a funcionar—. ¿Visita familiar?— espetó aguantando la risa.
—Sí— respondió el Wyvern—, tengo que ir a ver al idiota de Kanon y asegurarme de que lo pasa mal— dijo con sorna—. Valentine, ya se me ocurrirá algo, aunque sea disparatado… ¡Ya está!— exclamó haciendo chasquear sus dedos—. Diré que se me olvidó algo importante cuando estuve allí y que lo quiero recuperar.
—Pues vaya idea más peregrina— bufó el subordinado—. Pandora te dirá que no hace falta ir a Grecia a recogerlo, que te lo manden por correo.
—No, si digo que es algo importante que no quiero que los del Santuario sepan qué es— cortó el Wyvern, sonriendo—, por ejemplo, una reliquia o una urna de algún dios, que el Santuario tiene una colección de esas basuras por doquier…
— ¿Una reliquia?— exclamó Valentine—. ¿Quieres robarles? Señor, hace tiempo escuché algo sobre…
—Valentine, que es una mera excusa— replicó el juez, llevándose los dedos al puente de la nariz—, no voy a robar nada. Será mejor que vaya a verla, que ya se le habrá pasado el mosqueo…
E incorporándose de la butaca, Radamanthys salió de su habitación y se dirigió a la estancia de la señorita Pandora.
Dio un par de golpes a la puerta y la mujer respondió con voz serena.
Al entrar, ella cerró el libro que estaba leyendo y lo depositó sobre la mesa.
— ¿Qué quieres ahora?— espetó con un tono duro—. No tengo ganas de discutir, sabes muy bien por qué tuve que castigarte.
Radamanthys resopló y permaneció cerca de la puerta.
—Vengo a despedirme— informó el Wyvern—, un asunto urgente me requiere en Grecia y tengo que partir inmediatamente.
La mujer miró de soslayo al inglés y frunció el ceño.
— ¿Qué se te ha perdido en Grecia?— preguntó, girándose en la silla.
—Pues precisamente una cosa que quería haberme llevado del Santuario y que por las prisas no pude recoger a tiempo— contestó rápidamente el hombre, manteniendo el rostro serio.
— ¿Y no te lo pueden mandar por correo?— espetó la muchacha, por lo que el Wyvern agradeció la anticipación de Valentine.
—No— cortó el inglés—, es algo que no quiero que sepan ellos que tenemos— dijo manteniéndose firme—. No puedo llamar y decir, "escuche, es que quiero la urna donde está encerrado tal dios, para liberarle y poder armar una nueva guerra", ¿entiendes? Hay que aprovechar los tiempos de paz para obtener aliados…
Pandora desvió la mirada a su regazo y tras pensar unos segundos, volvió a la carga.
— ¿Y cuándo piensas volver?
—No lo sé Pandora— respondió el Wyvern—, el tiempo que me lleve.
— ¿Y con quién vas?
—Yo solo— dijo Radamanthys, esperando la respuesta que ansiaba—. Para esto no necesito a nadie.
Entonces la mujer se incorporó de la silla y abullonó la falda.
—De eso nada, solo no irás— replicó la muchacha—, que Zeros te acompañe por orden expresa mía.
—Muy bien— replicó el hombre, sonriendo levemente—. Así sea…
Y cuando fue a darse la vuelta para salir de la habitación, Pandora le mandó parar.
—Un momento— dijo ella con inquietud—. ¿Ya está todo? ¿Solamente un "muy bien" cuando te mando ir con Zeros, cuando siempre que lo hago te cabreas y maldices todo?— dijo acercándose a él—. Sé de sobra cuánto odio le tienes, ¿qué ha cambiado?
Radamanthys se mordió la lengua unos segundos y tragó saliva.
— ¡Exacto!— exclamó el Wyvern—. Le odio con toda mi alma, me asquea ese batracio metomentodo y fétido. Pero yo tampoco tengo ganas de discutir contigo, aparte de que quiero partir de inmediato, así que tendré que joderme y aguantarme, ¿no?
La mujer se quedó asombrada por tal retahíla y permitió al Wyvern marchar a Grecia junto a Zeros.
Una vez a solas, recogió el libro y antes de proseguir la lectura se quedó pensando.
—Igual mis castigos están empezando a surtir efecto…
Y con media sonrisa en la boca, Pandora continuó leyendo.
Notas:
Raixander: lol a kiss on the forehead means protection towards the person you kiss, could be given by your parents, friends or your partner. But it's not a kiss that only your partner can give you xD Yep, sir Rhancy is plotting...remember the drawing XD Thanks a lot honeybun!
Just me: gracias por pasarte y leer esta historia, así como por el comentario dejado. Espero que te guste la historia. ¡Un saludo!
Sslove: pronto sabrá lo que le pasa ;) ¡Gracias por el comentario y por leer el capítulo!
¡Feliz semana, hasta el próximo capítulo!
