¡Hola! Muchas gracias a ROCuevas, poweryuli5, love, lucyuno e iriii por sus reviews, realmente se aprecian.

17 de julio de 2015

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Me quedé hasta las siete y media sentada sobre mis piernas en la esquina de uno de los sillones mirando un cuadro de una estrella de mar que mamá y yo habíamos pintado hace poco más de un año.

Las dos teníamos una pasión por la playa, pero a la vez por la nieve. Es por eso que vivíamos en Saltadilla, tenía una hermosa playa a no menos de media hora la cual yo disfrutaba mucho en verano y en invierno los bosques de las afueras –que es donde yo vivo- los cubre una fina o a veces gruesa capa de nieve y les da un toque casi mágico.

Si, Saltadilla es perfecta.

Una voz llamó mi atención.

Era Brick, al parecer estaba gritando. Seguramente esa tal ¨Miyako¨ no era tan buena compañía después de todo.

No puse ni la menor atención para entender sobre qué gritaba Brick, a veces es mejor no saber.

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Subí a mi habitación rápidamente y lo más silencioso posible.

Me quité rápidamente la pijama y me puse un pants color beige, me lave la cara y los dientes en el baño de mi habitación y bajé las escaleras casi corriendo, pues no quería toparme con Brick, aún podía escucharlo hablando pero ya no gritaba, su voz era como un susurro para la casa.

Me quedé parada en la puerta principal. ¿Debía subir a ver si estaba bien? Un letrerito con un remarcado ¨No¨ apareció por mi cabeza y con eso salí de la casa dando un portazo, esperando que Brick se diera cuenta de que estaba él sólo en casa.

Estaba triste, y necesitaba ir con mi mejor amigo; Butch.

Butch había sido un niño de la calle. Abandonado por ambos padres y criado en una casa hogar. Lo conocí un día que decidí salir tarde de casa a pasear, ambos platicamos por un rato –varias horas- sentados en el pasto del parque hasta que se dió cuenta de que no me iba no porque no quisiera, sino porque no sabía cómo volver. Tiene unos hermosos ojos verde esmeralda, cabello negro un poco largo. Butch es dos años mayor que yo.

Al llegar a un viejo edificio, introduje la llave del cuarto número dos, el de Butch. Teníamos tanta confianza uno del otro que él tenía acceso a todas mis cuentas de redes sociales y yo la llave de su pequeño cuarto el aquel viejo edificio en el que vivía.

-Levántate-Le ordené, me daba un poco de pena despertarlo, pues trabajaba hasta altas horas de la noche en aquella tienda de autoservicio y hoy era su único día de descanso.

-Una hora más Doña Elie-Dijo con un hilo de baba saliéndole de la boca.

-¡No estamos en la casa hogar y levántate ya Butch!-Dije arrojándole una de las almohadas en la cabeza.

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Una hora después ambos paseábamos por las calles de Saltadilla.

-¿Y…?-Habló esperando que le dijera algo, sabía que algo me pasaba.

-No quiero hablar de eso.-Dije rápidamente.

-Supongo que tiene que ver con cierto consanguíneo.-Dijo él.

-Aún no estoy segura de que lo seamos

-¿Me vas a decir que pasó ahora? No me digas-Hizo una pausa para pensar y después sonrió-Se te insinuó el hijo de puta-Preguntó y de paso me molestó un poco, pues se había acercado tanto a la realidad.

Butch pareció notar que dio en el clavo.

-Oh..-

-Sí. Oh..-Repetí después de él mirando al suelo con una sonrisa. Una de tristeza más que nada.

-¿Si sabes que a él realmente no le interesas verdad?

-Sí.

La verdad es que me había dolido decirlo en voz alto. Ya lo sabía, pero al decirlo en voz alta sentía como las palabras se hacían realidad.

-¿Has pensado en darle…celos?

-¿Rosita, que haces?-Escuché como alguien preguntó tras de mí.

No puede ser…

Y de pronto sentí unos labios sobre los míos.