4. PORTE Y ELEGANCIA…
Soberbio.
Esos pequeños y majestuosos pasos.
El hipnótico bamboleo de esa larga y brillante cola, complementa de maravilla, el majestuoso movimiento de un gato.
La cereza en el pastel, el chocolate en la leche.
La forma en la que camina, orgulloso ante todos y dominante.
Ese porte y elegancia propia de un caballero.
Sin duda otra de las características que me gusta ver en estos extraordinarios animales.
-Hoy es el baile en casa de Lady Elizabeth…
Y sin embargo…
-Debemos elegir el atuendo correcto.
Es una particularidad...
-Ante todos, el joven amo debe lucir impecable.
Que también detesto.
-Ante todos…
Soy consciente que no soy el único que admira esa noble característica.
Otros también lo hacen.
Los ojos de muchos se posan sobre todo su cuerpo, y mientras él se va moviendo majestuosamente entre ellos sin percatarse del efecto que causa, ellos se lo comen con la mirada.
-Inconcebible-pronuncio apretujando entre mis manos una de las camisas que he estado escogiendo para él.
-¿Ocurre algo?-lo escucho preguntar desde su cama.
-No nada-respondo-La camisa, no es la adecuada.
-Solo es un baile…-murmura sin muchas ganas.
-¿Debería elegir cualquier cosa entonces?-interrogo con varias prendas en mis brazos.
-Claro que no. Toda la sociedad estará juzgándome. No puedo darles el gusto de verme caer-me sonríe-¿o sí?
-Usted debe lucir cómo lo que es- respondo mientras reanudo mi búsqueda-El único y verdadero sucesor de la familia Phantomhive.
Termino escogiendo un traje azul oscuro. Mi amo podría andar en andrajos por las calles de Londres, y aún así no pasaría desapercibido.
Subimos al carruaje y nos dirigimos rumbo a la fiesta.
Decido dejar mis disertaciones sobre los gatos para después. Últimamente he estado pensando tanto en ellos, y sus características, que mi mente no me deja concentrarme al cien por ciento en lo que tengo que hacer: cuidar de él.
Llegamos a la casa con puntualidad. Ingresamos.
Muchos ojos se posan sobre él.
-¿Ese es el conde?
-Es muy joven. ¿Cuántos años tendrá?
-¿15 o 16, tal vez?
-Cumplió 17, hace dos meses.
- Es muy apuesto con gusto me casaría con él.
-Esa mirada tan fría y a la vez atractiva.
-Ese porte y elegancia.
Los murmullos se alzan como olas sobre nosotros. Pasamos entre ellos, saludándolos con cortesía hasta llegar a la mitad del salón.
-¡Ciel!-la voz de la prometida de mi amo nos sobresalta.
Como siempre, apareciendo de la nada, se abalanza sobre él para abrazarlo ante la mirada atenta de los invitados del lugar. Con una venia me aparto, y los dejo solos. Decido permanecer prudentemente cerca, vigilando todo, por si algo acontece.
La música empieza a sonar. Las parejas se ponen de pie y empiezan a bailar. Lo veo tomar la mano de Lady Elizabeth y dirigirse a la pista del baile. Ambos se mueven con gracia, para él es solo una forma más de complacer las normas sociales de su mundo, para ella es un precioso recuerdo junto al joven que ama. Ambos se mecen al compás de la música.
Y las miradas, nuevamente recaen sobre ellos.
No puedo culparlos. Hay algo en sus movimientos que resulta atrayente.
De hecho, hay algo en él, que resulta atrayente.
Soberbio.
Se desliza por la pista tan altaneramente al igual que un felino cuando camina con la cola alzada entre las personas llamando la atención de los presentes.
Una connotación de elegancia y porte, majestuosa y llamativa.
-Igual que un gato-pronuncio para mí.
Y al igual que con ellos, detesto esa particularidad.
No me gusta que llame la atención de otros que no sea la mía.
No me gusta que hablen insolencias de él, y califiquen su apariencia con pensamientos pecaminosos y lujuriosos.
No me gustan esas miradas, que prácticamente lo desnudan sin que yo pueda hacer nada.
Antes las había pasado por alto, pero ahora me molestan.
Cierro mi puño en señal de disgusto.
-¿Ocurre algo?-la firme voz de mi amo me hace volver de mis pensamientos.
No me pude percatar cuando se acercó a mí, pero me alegra que haya dejado de exhibirse de tal manera.
-No es nada. Simplemente admiraba la gracia de su baile.
-No digas tonterías-murmura en baja voz-¡Vámonos a casa!
-¿No piensa culminar la noche con su bella acompañante?-interrogo con tranquilidad, aunque por dentro deseo que no cambie su decisión.
-No. Ya cumplí con el deseo de Lizzy: vine, baile con ella, y me exhibí ante sus amistades. Ahora solo quiero ir a descansar.
-Como usted desee, joven amo.
Nos retiramos del lugar y regresamos a la mansión en el carruaje. Abro la puerta para que él pueda entrar. Nos quedamos parados en el salón principal. No puedo evitar recordar, al ver el enorme espacio, los gráciles movimientos de mi amo durante el baile.
-Y, ¿qué esperas?-me llama, ya desde las escaleras.
-Me preguntaba si podría darle un pequeño consejo-respondo.
-¿Acerca de qué?-interroga intrigado descendiendo a mi lado.
-El baile.
-Insinúas acaso que mis pasos son malos-me mira burlonamente-Si fuiste tu precisamente el que me enseñó a bailar.
-No es cuestión de pasos. Sus movimientos son magníficos, tanto que llaman la atención de todos y opacan a su joven acompañante-replico.
-¿La opaqué?
-Todos los ojos estaban puestos sobre usted.
-Pero, ¿ese no era el objetivo? Ella quería que todos vieran que a pesar de los años, nuestra unión era irremediable-me recuerda, aún sin entender a lo que quiero llegar.
-Estoy seguro que lo que recordarán hoy, es al atractivo y majestuoso conde de pies ligeros. Nada más.
- ¿Atractivo?-lo veo sonrojarse-¡Eso no es cierto! Además, ¿qué puedo hacer…
Lo tomo de la cintura y apego su cuerpo al mío.
-¿¡Qué estas…!?-interroga sorprendido.
Tomo con delicadeza su mano y coloco la mía sobre su cintura.
-Para próximos bailes-aclaro-Recuerde siempre que un baile es de dos.
Empiezo a moverme a lo largo del salón al son de una música inexistente.
-Así que ambos deben llamar la atención.
Hago que gire y lo regreso a mí.
No puedo apreciar su rostro porque permanece oculto en mi pecho.
Sé que no le gusta mucho lo que hago, pero es la única forma de que aprenda.
-Y así al final, ambos bailarines serán aclamados.
Me detengo y lo suelto.
-Sebastián-pronuncia en voz baja y con la cabeza agachada-¡Eres un idiota!
Lo veo desaparecer escaleras arriba.
Sabía que se enojaría.
Pero cómo lo pensé antes, es la única forma en la que puedo hacerlo aprender.
Espero que ahora sepa que solo conmigo puede hacer esos movimientos soberbios y majestuosos.
Con nadie más.
De lo contrario, tendré que volver a educarlo…
-Mi pequeño y grácil amo…
Hola de nuevo a todos! Hello! Estoy feliz de que sigan mi historia, los reviews que he leído me hacen saber que voy por buen camino. Para mí es muy importante saber su opinión.
En fin, aquí vengo con la continuación de esta historia.
Espero les agrade. Déjenme sus comentarios...
Saludos!
