La historia es mía pero los personajes son de SM
Capitulo beteado por Melina Aragon. Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
¡Gracias!
Dejé que pasaran unos minutos más y, entonces, decidí salir, me senté en el lugar del copiloto y cambié la emisora de radio, Jake dio un salto al verme ahí sentada y se le cambió la cara, ya no estaba alegre sino muy cabreado.
—¡¿Se puede saber qué haces aquí?! —me gritó—. ¿No estabas con Edward y Alice?
—Primero, no me grites; segundo, no y tercero no te iba a dejar solo, me da igual que trabajes en el ejército o lo que sea, así que estás bajo mis órdenes —le respondí tranquila, sin perder la compostura y le sonreí.
—No, lo siento, pero no me voy a poner bajo tus órdenes, no tienes experiencia en estos casos, además, no tienes formación y solo eres una civil que…
—¡Para! —le interrumpí—. No soy una persona normal, he recibido formación para pelear y sé cómo desenvolverme en esto, por si no lo sabes estuve presente cuando asesinaron a mi padre y…
—Sí y te cargaste a unos cuantos, pero eso solo fue por suerte —me interrumpió—, así que no hay más que discutir.
—Viene un coche siguiendo la limusina, así que es hora de actuar y no de discutir.
Tras decir eso y sin darle tiempo a rebatir mi propuesta, activé el piloto automático para que la limusina condujera sola unos minutos. A continuación, le di a otro botón y giré los asientos, los traseros se abrieron, debajo de ellos había muchas armas por lo que Jake soltó una exclamación.
—Elige la que más te guste, pero date prisa porque ese coche se nos está acercando demasiado —dije tomando el control del coche.
Quité el piloto automático y empecé a conducir, aceleré el coche para alejarnos del otro por unos minutos. Jake se sentó a mi lado sin mediar palabra y me tendió una pistola, la cual rechacé y le mostré el arma que yo había elegido. El coche que nos seguía también aumentó su velocidad y nos alcanzó, pero seguía yendo detrás de nosotros. Miré a Jake y tras asentir activé el piloto automático y nos sentamos en las ventanas apuntando al coche.
—¡Procura que no te maten, Bella! —me gritó Jake.
—¡Lo mismo digo, Jake! —le grité de vuelta.
Comenzó una pelea entre dos coches impresionantes, menos mal que por esa carretera solo íbamos nosotros, sino eso podría haber sido una masacre. Al rato, al ver por dónde íbamos, le dije a Jake que entrara, que había un cambio de planes. Entré y conduje aumentando la velocidad, había hecho bien en tunear el motor. Giré el coche derrapando, casi pierdo el control del mismo al ser tan largo y lo metí por un camino de tierra. Me adentré más en el pequeño bosque, o eso parecía, y paré el coche. Me bajé de él esperando a nuestros perseguidores, Jake me imitó y se situó a mi lado, me miró y sacudió la cabeza. El coche llegó y se paró a unos metros de nosotros. Solo había dos y los reconocí, apunté y disparé, pero ellos se escudaron en el coche. Empezamos a disparar y a la media hora los habíamos matado, nos acercamos, pero solo había uno, el otro había escapado.
—Buen trabajo, me equivoqué al subestimarte —dijo disculpándose.
—No pasa nada, estoy acostumbrada a que me subestimen, aunque luego es genial porque acaban pidiendo perdón —comenté entre risas y le sonreí.
Jake se acercó y me dio un abrazo, yo me retiré abruptamente, no soy una persona efusiva. Luego sonrió, me dijo que todo habia acabado y que había sido muy valiente, a lo que yo asentí riéndome, él terminó riéndose también.
¿Quiénes serían esos tipos que nos habían estado siguiendo? Luego por otra parte está ese chico, Jake, me pregunto de dónde lo conocerá a Edward. La pobre Bella está tan cabreada que se ha dormido en el asiento de atrás, porque no la dejan ir con ese chico para protegerlo. Supongo que recobrará el sentido común y entenderá por qué no puede ir, aunque Edward no debería haberle gritado.
Ed y yo nos miramos confundidos, nos despedimos de sus amigos y subimos al coche.
—¿Qué crees que le ha ocurrido hace un rato? —me preguntó en voz baja Edward.
—A ella no le gusta poner en peligro a nadie, prefiere defenderse sola. Supongo que al ver a ese chico tan joven ponerse en peligro por ella...
—No es tan joven, en realidad tiene un año más que vosotras, trabaja en el ejército y su misión es ayudaros. Además, es muy bueno en lo que hace —me interrumpió, orgulloso del chico.
—Sí, lo sé, pero entiéndela también a ella, no sabe por qué tanta gente quiere matarla y encima tiene unos «dones» que no sabe que los tiene ni cómo utilizarlos. —Suspiré preocupada.
Edward me cogió la mano y le dio un apretón cariñoso, me dijo que no me preocupase, que todo iba a estar bien. Me sonrió, pero oímos un ruido que venía de donde estaba Bella y... ¡había desaparecido! Paramos el coche, miramos hacia todos lados, pero no había ningún rastro de ella. Nos volvimos a montar en el auto y él aumentó la velocidad. Activó una pequeña pantalla para contactar con Jake, pero solo se oían unos disparos y a alguien dando órdenes al chaval. Aumentó el volumen para intentar saber quién estaba con él y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta de que era Bella y que por lo que parecía llevaba mucho rato con él. Así que pensamos que ella habría creado una doble para poder ir con el chaval, aunque eso era imposible, ella no sabía hacer eso, no tenía ni idea de quién era, aún.
Edward volvió a acelerar el coche, pero por mucho que corriera no llegaríamos antes de media hora. Intenté tranquilizarlo, pero no servía de nada, llegamos a un prado a la hora, donde vimos a Jake abrazando a Bella. Me bajé rápido del coche y fui a abrazar a Bella, luego le di un guantazo por el susto que nos había dado, entre lágrimas, Edward fue peor, la miró y pasó de ella, le había decepcionado, pero a la vez estaba orgulloso de ella.
Empezamos a echarle la bronca, pero a ella parecía que no le importaba demasiado porque había conseguido lo que quería, así que nos rendimos y nos pusimos a hablar.
—¡Eres una inmadura, podrías haber muerto!
—¡No soy una damisela que necesite un príncipe que la salve, Edward!
—Bella, pero no puedes desaparecer así porque sí —dijo Alice en un tono conciliador— nos preocupamos por ti.
—Lo sé y os lo agradezco, pero no soy una niña que…
—¡Te comportas como tal! —exclamó Edward exasperado.
—Edward, Alice, venid conmigo —les pidió Jake alejándose un poco—, dejadla tranquila, solo lo ha hecho para ayudar, sin ella hubiera estado perdido.
Mientras ellos charlaban, tuve la sensación de que la persecución no había acabado, había algo que se me escapaba y no sabía qué era. Me alejé un poco de ellos y me puse a ver dónde estábamos, cerré los ojos y me concentré, agudicé todos mis sentidos para ver si podía oír o sentir algo.
De pronto, oí algo a mi derecha, un disparo resonó, di un salto, eché mi cuerpo hacia atrás, impulsándome unos segundos después en un árbol, y lanzándome hacia el lugar del disparo. Descubrí que era uno de los que iban en el coche, tendría que estar muerto, pero no estaba ni herido, me sonrió con furia y me apuntó con el arma en la cabeza, dijo algo así como que saludara a mi padre en el otro mundo. Eso hizo que me hirviera la sangre. Golpeó la pistola, dándome una bala en el hombro, pero no me importó, ese hombre iba a pagar caro lo que estaba haciendo, como fuera.
Lancé la pistola lejos de nosotros y empezamos a pelearnos rodando por el suelo, me dio un puñetazo que me dejó atontada unos segundos, al intentar darme otro se chocó con el suelo porque yo ya no estaba ahí, sino al lado de él mirándolo con una sonrisa sardónica y con una bola de luz en la mano.
—Tú... tú no eres humana, eres un... un monstruo —tartamudeó asustado.
—Jajaja vaya, ¿en serio?, muchas gracias, me has resuelto una grandísima duda —respondí con sarcasmo—. No soy un monstruo, simplemente una persona a la que cuando le tocan a la familia, es capaz de matar. —Lo miré fijamente.
—Nosotros solo cumplíamos ordenes, nada más, por favor no me mates —suplicó casi llorando.
—Si me dices quién te dio esas órdenes te dejaré vivir, sino... —Creando la bola de luz, algo más grande.
—Solo sé que le llaman Thunder, es el sobrenombre que usa, su nombre real no lo sé, una vez alguien le llamó Carlo y casi le mata...
—Mmm… Thunder... —dije pensativa—. Me suena de algo... Yo conocí una vez a alguien a quien llamábamos Thunder. Levántate hombre y camina, te llevaré al hospital y luego la policía se encargará de ti.
—Muchas gracias, muchacha...
Justo cuando terminó de decir eso se oyó un disparo y el hombre que tenía delante de mí cayó herido, miré hacia todos lados, pero no conseguí ver quién le había disparado. Levanté al hombre y lo arrastré hasta el claro donde estaban mis amigos, al llegar me llevé una pequeña sorpresa, estaba allí la policía.
Todos se acercaron hacia nosotros y se llevaron al hombre que estaba muy grave, la herida del pecho no paraba de emanar sangre. Mientras, mis amigos se acercaron y me atosigaron a preguntas.
—¡Callaros un rato, por favor! Si queréis que os explique las cosas primero déjenme hablar —exclamé irritada.
—Sí, tienes razón, lo sentimos, pero es que desapareciste así de pronto y no sabíamos dónde estabas... —dijo Alice con lágrimas en los ojos.
—Lo sé y lo siento, pero me había parecido oír algo por lo que decidí ir a ver que era... Tranquila, Alice, estoy bien. —Le abracé para tranquilizarla.
—Estás llena de sangre, ¿estás herida? —preguntó Ed preocupado.
—No, solo es sangre del otro hombre, que al haberlo cargado me he manchado de su sangre y, bueno, tendré algunos rasguños, nada grave —dije quitándole hierro al asunto, aunque me dolía horrores el hombro herido.
No quería que ellos se enteraran de que estaba herida o la liarían, miré disimuladamente mi hombro y dándoles un momento la espalda lo taponé bien con un poco de tela de la camiseta, luego me giré hacia ellos con una sonrisa cansada y seguimos hablando.
Estaba hablando tan tranquila con mis amigos, relajada porque sabía que estábamos a salvo cuando alguien me agarró de los hombros con fuerza y me arrastró hacia atrás. Intenté zafarme de su agarre y solté un grito de dolor, me estaba presionando en el hombro donde tenía la bala incrustada y que se me había olvidado su presencia.
—Jake, tío, déjala. Le estás haciendo daño —ordenó Ed serio.
—Solo quiero hablar con ella de un asunto importante y es confidencial —resopló Jake entre dientes.
—Está bien, pero deja de agarrarla con tanta fuerza —intervino Alice—, sino ella te puede atacar, si se siente acorralada.
Nada más terminar Alice de decir eso, Jake salió disparado hacia atrás, tras producirse como un chispazo. Yo caí al suelo de rodillas, agotada, había utilizado demasiada energía hoy y encima la adrenalina sentida hasta ahora había desaparecido.
—¿Qué… ha sido eso?
—Nada, tranquila, solo un flash de uno de los policías —me tranquilizó Alice y suspiró.
Mis amigos hicieron amago de acercarse, pero negué con la cabeza y esperé hasta que Jake se acercó, esta vez con cautela, me ayudó a levantarme y caminamos hacia los árboles para hablar.
Buenas! Siento mucho el retraso a la hora de entregaros el capítulo. Pero estoy de exámenes en la universidad y me deja poco tiempo para escribir. Lo bueno es que para el siguiente capítulo... ¡YA LO TENGO ESCRITO! Espero sus opiniones y que disfruten de la historia.
A todas esas personitas que siguen la historia y la comentan, MUCHAS GRACIAS, cada vez que recibo una alerta con un comentario me alegran mucho y me animan a seguir escribiendo.
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