hoolaa...mmm..gracias por a todas las personas que leen esta historia, me tiene muy happy con los comentarios(swanseanas las adoro) y las visitas..*Adela, en estos momentos no la tengo muy clara con Edward, pero .No te preocupes, seguirán siendo C x B, la pareja principal..jeje..sin más..aqui está..
Todos los personajes pertenecen a S. Meyer.... los inventados me pertenecen obviamente..
Carlisle se encontraba cómodamente viendo la programación de la madrugada en la televisión, ya que su incapacidad para dormir estaba ligada a su naturaleza vampírica; cuando Rosalie se sentó a su lado con cara de pocos amigos.
- ¿Qué pasa? – le preguntó al cambiar el canal
- quiero que vuelva Edward. Yo no me llevo bien con Jasper...para nada. – la despampanante vampiresa se cruzó de brazos.
- no hablamos de eso la semana pasada? No quedó resuelto ya?
- sí, si hablamos. Pero eso no significa que me caiga bien después de haber hecho las paces. – ella siseó disgustada
- que es lo que te molesta tanto de él?
- no lo sé. Que sea tan cambiante en el ánimo. No se puede mantener alegre o reservado durante al menos 5 minutos. Va siempre de un extremo al otro y yo me lo tengo que aguantar todo el día, ya que no tengo más compañía – suspiró con fatiga – por eso quisiera que volviera Edward.
- Rose, linda. Compréndelo. – el rubio tomó las delicadas y femeninas manos entre las suyas – no es su culpa que cambie de humor cada 5 minutos, eso es parte de su don.
- igual me molesta – Rosalie retiró sus manos de las de su padre para acomodarse su largo y dorado cabello – por eso prefería a Edward, era más…estable.
- sabes qué pensaría tu madre si te oyera?
- por suerte está de caza con el rubito – ella miró sus uñas por unos segundos – cambiemos de tema. ¿Cómo va el trabajo? Supe de boca de Esme, que te ensañaste de lleno con el caso de la chica Swan.
- no sé si "ensañarse" sea una palabra correcta, pero me ha despertado interés la condición médica de la muchacha – Carlisle le sonrió como tratando de ser serio y a la vez despistar a la rubia – en verdad Rosalie, solo es trabajo. No sé que se les ha metido a tu madre y a ti.
- ja! Yo he visto a la Swan y no tiene nada de especial. Parece una verdadera perdedora; es muy simple y se ve a leguas que es torpe y aburrida.
- no entiendo el propósito de ese comentario pero lo tendré en cuenta – él le volvió a sonreír con cierta malicia para mostrarle el poco interés que tenía de sus opiniones sobre Isabella.
- ay, Carlisle!! No me puedes tomar en serio? – ella se paró del mueble
- te estoy tomando en serio – el hombre cambió su sonrisa por un gesto más formal.
- olvídalo…- murmuró yendo hacia el segundo piso de la hermosísima mansión blanca – cuando llegue Esme, dile que vaya conmigo.
- con gusto, niña. – comentó mientras ella ascendía por las escaleras de caoba.
El doctor caminó hacia la ventana de cristal a través la cual todo parecía ser negro en el exterior para un mortal, pero para él se veía la lluvia caer con detalle, como si estuviese de día.
Comenzó a enumerar en su mente cada cosa que tenía pendiente para ese día en la tarde, además de recurrir muy seguidamente al misterioso caso de Isabella Swan; mientras notaba el ligero cambio de luz que era producido por el paso de la madrugada al amanecer.
Pasó inmóvil allí por horas, al centralizar su mente en su trabajo, hasta que su esposa entró sigilosamente y se situó tras él para darle un abrazo y sacarlo de su concentración. Ambos rieron con verdadera alegría y se saludaron con un simple "hola" susurrado.
- ¿en que estabas gastando tu concentración? – comentó Esme al interponerse entre el cristal y el guapo vampiro.
- en mi agenda para hoy y en una que otra tontería.
- oh. Quería avisarte que es hora de irnos al hospital. Debes cambiarte de ropa, querido esposo – se rió con dulzura al acomodarse su uniforme
- no tardo - al murmurar eso, Esme solo sintió como el viento le revolvió el cabello y vio que Carlisle ya no estaba. Se sentó en el mueble y un minuto más tarde lo tenía frente a ella, perfectamente organizado.
- vamos. – le alentó a ella
[…]
El día pasó como de costumbre, pacientes aquí y allá, nada fuera de lo normal; y cuando pensó que su día no podía ser más corriente, ocurrió un pequeño cambio en su rutina de pasearse por los jardines en su hora de almuerzo (que nunca utilizaba para lo que era indicado).
La chica de cabello castaño, estaba sentada sobre un pequeño muro cerca al estanque; tenía el rostro escondido entre las manos y suspiraba con ahogo. Carlisle se acercó a ella con lentitud, analizando la situación y pudo deducir que ella estaba llorando al oler sal que desprendían sus lágrimas.
Se preocupó por ella….¿Porque estaría llorando ella allí? ¿Por qué estaría en el hospital? ¿Algo malo le pasó?
Rozó con delicadeza su hombro cubierto por su jersey gris antes de pronunciar su nombre con poco sosiego.
- ¿Bella? – la chica se paralizó al escuchar su nombre en la voz de miel del doctor, que muy bien reconocía por lo perfecta de la misma. Quiso comprobar de quien se trataba y lo refutó al mirarle, al ver al rubio y el color que le acompañaba, Isabella hizo un alto a su tristeza, lagrimas y respiración por la sorpresa de verlo. – ¿Cómo te encuentras? ¿Por qué Lloras? – él se sentó a su lado y ella volvió a esconder su rostro.
- mal…me encuentro mal – la voz se le quebró al final, pues derramó otra lagrima.
- ¿mal? ¿Porque? – preguntó él con curiosidad y compasión notables - ¿Qué te ha pasado? – la confianza con la que le hablaba, no parecía ser de la que hay entre el médico y el paciente.
- a mi nada – alzó la cara y se secó el llanto con la manga del jersey – es mi papá. –tragó saliva – tuvo un paro cardíaco en la mañana y está en cuidados intensivos. – soltó una lagrima y Carlisle le frotó un poco la espalda para reconfortarla – Y lo peor es que…él sufre el mismo tipo de taquicardia que yo, es hereditario. Y ahora tengo miedo de que me pueda pasar eso a mí también, no es justo. Ni siquiera he cumplido los 18 – se atacó a llorar desesperadamente y él lo único pudo hacer fue consolarla; le pasó el brazo por los hombros y le tomó la mano.
- Tu padre va estar bien y a ti no te va a pasar lo mismo. Es muy difícil que pacientes tan jóvenes les pueda pasar algo similar. Es casi imposible – le habló él con cierta ternura, como si le hablara a un niño – confía en mí. Soy tu medico, ¿quien más para saberlo que yo?
- pero es que…- se le nublaron los ojos con las lagrimas – usted no puede decir eso con certeza, no ve el futuro ni nada parecido…además ni siquiera me ha revisado ¿cómo puede decir algo que sea seguro?
- tengo algunos conocimientos y mucha experiencia – le sonrió a medias y la apretó levemente contra él. – seguro, habrá algo…debe haber algo que yo pueda hacer
- por favor, no piense en solucionar todos los misterios y embrollos referentes a mi salud, probablemente pierda el tiempo – comentó ella al aire mientras se confortaba con la fría temperatura de Carlisle alrededor de ella.
-vamos, yo lo puedo resolver. Debe haber alguna forma de ayudarte con la arritmia; tal vez no te cure, pero te hará las cosas más fáciles y no tendrías que preocuparte por algo como un infarto – le soltó la mano a la chica y se frotó el cuello – si no pude con tu acromatopsia, déjame intentar con esto. – Isabella se rió con desgano puesto que le hacía mucha gracia el interés del hombre en ella.
- de acuerdo – él la hacía sentir cómoda y tranquila, era como una especie de calmante o droga que la hacía sentir mejor – siento que pierde su tiempo en mí, pero si usted quiere investigar…Hágalo. Igual estaría agradecida de por vida si encuentra algo que me ayude con la taquicardia.
- Oh, Bella no pierdo mi tiempo – le quitó el brazo de encima al ver que estaba mucho mejor – ayudo a alguien y ese es mi deber como médico y aunque no lo creas, tengo mucho tiempo libre.
- Bella? – esa era la voz de Emmett – que pasa? Te está moleste este..señor? – miró despectivamente al rubio y tomó a su hermana del brazo para hacer que se levantara.
- No, Em. ¿Cómo se te ocurre? –le dijo con una risa escondida en la garganta – él es mi doctor, el doctor Cullen – Carlisle estiró la mano y el muchacho la apretó con renuencia.
- mucho gusto…- se apresuró Emmett – Bella, papá quiere verte, ya despertó y te quiere ver a ti.
- ya voy entonces – se arregló el cabello – hasta luego, Doctor Cullen. Espero no se gaste mucho tiempo con…
- no te preocupes, Bella. El tiempo es lo de menos. – se puso a la altura de la chica – espero que tu padre se recupere pronto y que no te angusties por nada. –sonrió
- lo intentaré, Doctor…Carlisle – le devolvió la sonrisa – adiós. – se alejó con su hermano quien casi se la llevó a la fuerza y escuchó el "adiós" a sus espaldas.
Carlisle ya tenía la solución medio prevista solo que necesitaba confirmar, si ésta era viable y verídica, por lo que no perdió tiempo en ir a su oficina y luego sentarse en su ordenador para hallar la información. No pasó un minuto completo hasta que halló lo que buscaba. Las palabras claves eran ablación cardíaca. Él con la mayor rapidez, buscó la habitación del jefe Swan en el sistema y casi se desmadró a correr hacia allá, puesto que le emocionaba brindarle algo de la alegría a aquella pobre chica.
Al llegar a la puerta, tocó comedidamente y Reneé le abrió. Se saludaron cordialmente y luego la mujer preguntó el motivo de la visita del rubio.
- puedo pasar? Es que necesito hablar con toda su familia. Es acerca de Isabella – comentó y la señora le dejó entrar. Carlisle al ver a Bella sonrió de manera un tanto desmesurada y ella quien se encontraba en el borde de la camilla con su padre, se sintió un poco avergonzada – Bella, lo acabo de conseguir. La solución de la que te hablé. – los familiares de la muchacha le miraron extrañados a ambos.
- ¿tan rápido?
- cuando se trata de ayudar, no hay que perder tiempo – apretó los labios – es un procedimiento llamado ablación cardiaca, donde se introduce un catéter en una arteria o vena principal y se lo lleva hasta el corazón – de inmediato todos se alarmaron y él señor Swan dio un respingo.
- de que habla? – comentó Charlie con la voz ronca y sin fuerzas.
- de una solución para la taquicardia de Bella, señor. – comentó el doctor – en fin, el catéter se monitorea para que llegue al lugar correcto, y luego se toman datos de las células cardiacas irregulares, las que causan la arritmia, y se "eliminan" con precisión por medio del mismo catéter con radiofrecuencia o electricidad. – Bella estaba medio paralizada y ni decir de su madre, Emmett solo prestaba atención – yo lo estoy simplificando, pero la base es que el corazón funciona con impulsos eléctricos, y al tener taquicardia, se hace obvio que hay algunas células que no envían las señales eléctricas correctamente, entonces lo que se hace con la ablación es eliminarlas.
- y así…me curaré…- apostilló Bella algo distraída.
- exacto – comentó Carlisle emocionado – hay muy pocos riesgos, es casi nulo cualquier tipo de riesgo. Estarías caminando a tu casa como a los 2 días después de la intervención y eso porque necesitas reposo. – el hombre y la chica cruzaron las miradas esperanzados y con una chispa de alegría en ellos.
- no lo puedo creer…dejaré de tomar medicamentos, podré hacer gimnasia y no me voy a estar desmayando cada 5 minutos.
- doctor Cullen, ese…procedimiento lo cubre el seguro? Lo hacen aquí en el hospital? – intervino la madre de Isabella.
- el seguro…si, si lo cubre – mintió – pero eso no se realiza aquí, tendrían que ir a Seattle. Aunque yo tengo contactos y podría planear el procedimiento para muy pronto. Incluso para dentro de unos 3 o 4 días.
- vaya! – exclamó Bella – Doc..Carlisle, cada día me siento más apenada con usted, se toma muchas molestias conmigo.
- No es nada, Bella –le sonrió provocándole un sonrojo a ella – te dije antes que me tomaba mi trabajo muy en serio. Hasta estaba pensando en…tal vez asegurarme de que recibas el tratamiento adecuado y… acompañarte a ti con tu madre o tu hermano hasta Seattle. – Bella no soportó la sorpresa que le causó la declaración y tuvo que sostenerse precariamente de la barandilla de la camilla; obviamente a ninguno le hizo nada de gracia el comentario; Reneé, su esposo y su hijo se preocuparon de primer plano por la atención excesiva que le prestaba el doctor a la muchacha, a la vista de ellos no era normal, pero a la señorita en cuestión le importaba un comino.
- para mí sería lo mejor, es decir…moriría agradecida con usted si lo hiciera, Carlisle – comentó Bella con satisfacción – yo…
- Doctor Cullen, déjenos pensarlo…a solas como familia. Espere afuera y le llamaremos cuando hayamos resuelto esto– comentó Reneé no muy a gusto pero siendo amable.
- adelante….- él salió con naturalidad del lugar.
-No me parece bueno tanta cercanía del tipo este; salió de la nada y ya te quiere ayudar en todo. – dijo Charlie pausadamente
- gracias por querer lo mejor para tu hija – comentó con leve sarcasmo – ¿este es una oportunidad que no puedo dejar pasar y me la niegas?. Yo voy a hacerme ese procedimiento. Igual mamá o Em, me pueden acompañar y el seguro lo paga – Carlisle escuchaba todo perfectamente estando fuera de allí – él solo quiere ayudarme, se ve que es alguien de buen corazón. Por favor, papá, mamá – lloriqueo un poco a causa de todos los sentimientos repentinos.
- Bien, lo que sea. Me parte el corazón verte llorar además es una oportunidad única, no se puede desperdiciar. Aunque no podré acompañarte, así que lo hará tu hermano – dijo Reneé – preferiría que fuera el fin de semana para que no pierdan instituto.- Bella saltó de la camilla y casi ahogó a su madre de un abrazo.
- gracias, mamá…
si se preguntan..la ablación cardiaca es un procedimiento, total y completamente real, no me lo he inventado. Ya saben cuan investigativa soy XD
amm..para este punto me mata saber que piensan del fic..va bien? lento? rapido?..me cuentan please?..tambien recibo criticas y cualquier duda o comentario..dejen el review..jeje..
saludoss ^^
