4. "Conociendo al héroe"
Como se hace notar, Arthur acaba de apuntar en su lista negra a un estudiante nuevo, Alfred Jones, estudiante de intercambio que llegó desde Estados Unidos. No conoce nada de él. Para Arthur es un estudiante más, del que tendrá que soportar todos los días hasta terminar el ciclo escolar. Como era su guía, en las horas de clase Alfred siempre estaba con Arthur haciendo trabajos en equipo, el cual le molestaba más de lo que ya estaba; pero no podía decir nada ya que, como buen estudiante, debe de dar el buen ejemplo en ser paciente y tolerante con los nuevos estudiantes, lo cual Arthur no estaba haciendo. Llegó la hora del descanso y era tiempo de hacer un recorrido por la escuela. Empezaron por el patio principal, el cual era muy grande y era el sitio en donde la mayor parte del tiempo los estudiantes descansaban sobre la gran extensión de pasto que había; después fueron al patio trasero en donde tenían una gran cancha en donde suelen practicar deportes, como es la caminata, y en medio había una cancha para jugar futbol; luego pasaron a la cafetería, el lugar favorito de los estudiantes, con excepción de Arthur, donde hubo un momento en que algunas chicas no dudaron en acercarse a Alfred para hablar con él.
-Ah… ¿podríamos continuar?- Decía el cortante británico, mientras Alfred observaba que las chicas se iban con mucho miedo, literalmente desaparecieron frente a ellos, y eso no era únicamente con las chicas, era con todos. Huían de él como si fuera un monstruo y les fuera a hacer algo terrible. Arthur solamente caminaba sin expresión alguna, en señal de que no le daba nada de importancia a lo que pasaba a su alrededor. De verdad estaba solo, pensaba el americano mientras lo seguía desde atrás y lo miraba con ojos de preocupación, ya que, a pesar de ser un desconocido para él y no sabían nada el uno del otro, se preguntaba mucho el por qué ese miedo hacia él. El ambiente estaba un poco tenso, desde que entraron a la cafetería y se sintieron las miradas de los estudiantes hacia ellos.
- Oye… ¿por qué nos ven tan extraño todos?- Preguntaba al sentir un poco incómodo el lugar.
- Eso no es de importancia, debemos continuar…- Contesta Arthur con mucha seriedad y ni siquiera viendo a Alfred.
- Pero me siento un poco observado por… -
- Ya cállate y continuemos que tengo cosas que hacer…- Lo interrumpe molesto el inglés con desesperación de ya querer terminar su labor y olvidarse que tiene un compañero más, volviendo así a su vida cotidiana. El americano siguió la orden de su guía y continuaron su recorrido sin decir una palabra sobre lo anterior; y llegando a su punto de partida, Arthur con un gran alivio le dice sus últimas explicaciones sobre la escuela.
- Bueno, eso es todo lo que tienes que saber, el resto ya deberá ser tu responsabilidad, si tienes una duda… dímelo a mí o al director… bueno adiós…- Dando una media vuelta y dándole la espalda a Alfred.
- Oye…-
- ¿Qué…?-
- ¿Por qué eres así…?- El joven británico se acerca a él.
- Eso no es de tu incumbencia, ahora ve y come tu almuerzo…-
- Oh!... ¿podemos comer juntos?- Pregunta con una gran sonrisa, esperando una buena respuesta de Arthur.
- No…-
- Eh? ¿Por qué no?
- Oye, ¿por qué demonios haces tantas preguntas? – Dice Arthur harto de que el americano esté atrás de él como si fuera un niño perdido buscando a su mamá.
- Mmh… oye, sé que empezamos con el pie izquierdo, pero quisiera que comenzáramos de nuevo! Además recuerda que no tienes qué comer…- Recordándole al inglés su incidente de la mañana.
- Demonios mi almuerzo…- Murmuraba Arthur mientras esculcaba bajo su ropa - ….aagh…- Se quejaba mientras oía su estómago rugir como si fuera un león que no había comido en 1 semana.
- Si quieres, puedo compartirte del mío, no problem!...- Decía el americano con una gran sonrisa en su rostro al mismo tiempo que levantó su dedo pulgar. Arthur sólo lo veía, era un chico tan extraño, jamás había visto y mucho menos conocido a alguien con esa actitud, era como si fuera un héroe o un hada mágica que llegó de la nada y le estuviera resolviendo sus problemas, pero… se veía que no era malo, y que no lo hacía con la intención de molestarlo, además es un estudiante nuevo que solamente quiere hacer amigos pensaba el británico. Además… nadie le hablaba de la manera como él lo hacía, tan amigable y de una manera tan alegre, y más extraño era para él era, que fuera un estudiante nuevo el que lo hacía. Viendo la situación, oyendo su estómago pidiendo algo para digerir y viendo a un extraño que le ofrece comida sin intención de jugarle una broma…
- Tsk… está bien…- Arthur aceptando su oferta con la mirada hacia abajo y sus mejillas algo sonrojadas por la vergüenza de tener que aceptar comida de otros, cosa que nunca le había sucedido, porque la veces en las que el Bad Friend Trio le robaba comida tenía que soportar el hambre en toda esa hora de descanso.
- Wow! Enserio?...- Decía muy entusiasmado el americano.
- Sí… solamente por hoy… -
-Excelent! Ahora… ¿en dónde se te apetece almorzar?...-
- Mmh… yo sé un lugar, pero, prométeme que no le dirás a nadie en dónde está- Le decía el británico levantándole el dedo.
- I PROMISE!- Su sonrisa era tan extrovertida y su alegría tan grande, que era un tanto pegajosa. El día de Arthur comenzaba a mejorar, tal vez, ¿había hecho un nuevo amigo? El británico lleva al americano a su lugar secreto, en donde comenzó la charla.
- Aquí es, el lugar en donde suelo almorzar siempre-
- Wow… es… lindo…- Explorando todo con la pura mirada, sintió un ambiente de soledad y muy frío, a pensar de que tenía una bonita vista hacia la parte externa de la escuela. Los dos estudiantes toman asiento uno al lado de otro.
- Y bien, ¿Qué traes de almuerzo?...- Preguntaba con curiosidad el inglés al ver una pequeña mochila que traía Alfred consigo.
- ESTO!...- Y sacando de su mochila una hamburguesa, unas papas fritas y una soda, le mostró al británico su gran almuerzo de todos los días.
- Ah… una hamburguesa… a estas horas del día?...- Decía Arthur con una gran gota en su cabeza.
- Mmh, ¿tiene algo de malo? – Alfred tomó la hamburguesa y la partió a la mitad para convidarle a su hambriento compañero – Aquí tienes…- Con su mitad en la mano.
Arthur la miraba dudoso, ya que nunca comía esas cosas a tan temprana hora del día, pero ya no podía decir que no, si no me creen pregúntenle a su estómago que gruñía tanto que se podía sentir hasta debajo de la tierra.
-Ah… gracias Alfred, te pagaré esto de alguna manera…- Decía apenado el rubio mientras tomada su pedazo. – Y… bueno, ya que estamos aquí, ¿de dónde dijiste que venías…?-
- Ah! Yo vengo de Estados Unidos…-
- Y, ¿por qué decidiste venir de intercambio hasta Inglaterra?...-
- No lo sé…- Diciéndolo con comida en la boca.
- Agh… no hables con la boca llena, aaagh… haces que me acuerde tanto a mis hermanos…-
- Eh? *chump* ¿Tienes hermanos? *chump* -
- Ah… primero pásate la comida, sí? –
- Mmh.. *gloop*-
- Espera, tienes un poco de migajones en tu boca… - Arthur toma una toalla y le retira los restos de pan que quedaron en su rostro – Bien… y sí, tengo hermanos, que son de lo peor, me recordaste al más joven…-
- Mmh… ¿tienes más…?-
- Sí, el más joven se llama Peter, luego sigo yo, y tengo 3 hermanos más grandes que yo, no te gustaría conocerlos…-
- Mmh… yo solamente tengo 2 hermanos, yo soy el mayor de los 3-
- Mmh, interesante…- Alfred, al ver que comenzaban a conocerse mejor, quiso ir más a fondo.
- Oye, tal vez me vea un poco molesto, pero ¿por qué nos miraban tan raro en la cafetería?...-
Arthur solamente detuvo su próxima mordida a su hamburguesa y bajo la mirada, su tono de voz cambió y comenzó a ponerse serio.
-No quisiera hablar sobre eso…-
-Vamos... es que, quisiera conocerte un poco mejor, y como eres el estudiante prodigio, a como veo, sabes mucho sobre esta escuela, no? Así que, ¿Por qué nos miraban así?-
-…- Arthur guardó un breve silencio - …por mí.-
El americano se sorprendió al escuchar esa respuesta tan cortante, ya que nunca se imaginaba que fuese por ese motivo. Por un momento pensó que era porque había llegado un estudiante nuevo y tan extraño era que todos los miraban de ese modo, o por ver pasar al estudiante prodigio. Pero no.
-Ah?...-
-Sí. Toda mi vida, desde que tengo memoria, he vivido con esas miradas sobre mí, aunque no lo creas todos me miran como si fuera el malo de la historia, y la verdad no me importa. Tantos años he vivido de esta manera que ya no me doy cuenta cuándo están murmurando algo sobre mí. Me odian… solamente porque hago lo correcto. – Arthur dio un suspiro de tristeza. Alfred se dio cuenta de que en verdad estaba muy solo.
-Lo siento, por preguntar…-
-No te preocupes, no pensé que alguien me fuera a preguntar eso…-
-Mmh… bueno, pues ya lo hice! – Diciéndolo con una pequeña sonrisa. Arthur miraba y sentía como algo floreaba dentro de él. Cosa que tenía mucho que no sentía. Miraba reír al americano y pensaba – "…es muy extraño, ¿por qué se interesa tanto en mí…?" – Se quedaba ido en su bella sonrisa mientras se hacía muchas preguntas en su cabeza, hasta que Alfred se dio cuenta.
-Eh? Arthur?...- Preguntaba mientras acercaba sus ojos azules al rostro de Arthur con tanta sorpresa.
- Ah!... lo siento… ah… bueno, dijiste que tenías 2 hermanos, ¿vienen contigo?-
-Nah! Ellos se quedaron en mi casa…- Mientras se recargaba en la banca, colocaba una mano en su cuello y terminando esa frase con buen trago de su refresco - ¿quieres?...-
-Eh, no gracias, no es muy de agrado el refresco…-
-Mmh… ah sí, tengo 2 hermanos menores que yo. Emily es la de en medio, es muy parecida a mí, en todo aspecto! Y el menor… oh demonios…-
-¿Qué sucede…? –
-No recuerdo su nombre….-
Arthur solamente hizo ver una gran gota en su cabeza. ¿Quién iba a olvidar el nombre de su propio hermano? Se decía el inglés mientras hacía su cara de asombro más grande y más duradera.
-Eh… ¿no recuerdas el nombre de tu hermano?...-
- Espera… lo tengo en la punta de la lengua…-
Era increíble. ¡NO RECUERDA EL NOMBRE DE SU PROPIO HERMANO!. Es decir, está bien si te equivocas al pronunciar su nombre, es entendible, a todos nos pasa… pero, olvidar su nombre, ¡O-L-V-I-D-A-R! Arthur no podía respirar del asombro, enserio.
-AH SI! MATTHEW!...-
-Aleluya! Qué bueno que lo dices, ya me estaba asustando…- Decía Arthur con mucho alivio.
-Sí, él es el más joven. A pesar de ser el menor de los 3, nunca suelta a su oso de peluche. Es un chico muy tímido y le cuesta mucho trabajo hacerse notar, pero es un gran hermano!-
-Mmh… me alegro por ti.-
-Eh, ¿A qué te refieres?...-
-Me da gusto que hables así de ellos, a comparación de los míos… son unos monstruos…-
-Eh? No hables así de ellos, son tus hermanos!-
-Alfred… todos los días… son un infierno en mi casa… si no está uno, están otros 3 que pueden molestarme cuando quieran a la hora que sea… es decir nunca puedo tener un momento para mí en mi casa! NI SIQUIERA EN MI PROPIA HABITACIÓN! Ahora que recuerdo, ese pequeño mocoso de Peter NO SE ME VA A ESCAPAR! GAAH! PEQUEÑO ENGENDRO DEL DEMONIO! ME LAS PAGARÁ MUY CARO…!- Se quejaba el inglés haciendo muchos gestos en su cara que ni él mismo se daba cuenta, Alfred no pudo resistirse y tuvo que soltar una carcajada al ver a Arthur quejándose de ese modo tan gracioso, para él.
-¿QUÉ? DE QUÉ TE RÍES!...-
-HAHAHAHA…! Es que… eres divertido…- Lo decía limpiándose una lágrima de tanta risa que le ocasionó. Arthur sólo pudo hacer una cara de sorpresa al escuchar el comentario. – "yo?... divertido?..."- Pensaba- "…jamás… nadie me había dicho eso…"- En eso la campana que le indicaba hora de volver a clase lo sacó de sus pensamientos e hizo que volviera a poner los pies sobre la tierra.
-AH! LA CAMPANA! Debemos irnos…-
-YES, SIR! – Se apresuraron en recoger para dejar limpio el lugar para volver a su salón. Mientras lo hacían, Arthur volvía a preguntarse muchas cosas. Se sorprendía de lo interesado que estaba Alfred en saber un poco de él, probablemente podría ser éste un inicio. Un inicio de algo nuevo. Algo diferente. Algo que Arthur había dejado de tener y de hacer desde hace mucho tiempo… un amigo.
