Disclaimer: No, no soy Rowling y no soy millonaria, esto lo hago para pasar el rato.
Capítulo 4
- ¿Qué coño haces aquí?- preguntó Angy sorprendida. Sirius la miró a los ojos, unos ojos marrones que la miraban sorprendida, como esa mañana.
- No lo sé, me sentía mal.- dijo, encogiéndose de hombros.
- Si te sientes mal deberías llamar a Madame Pomfrey.
- No quiero decir eso, Sanders.- contestó Sirius bajando la mirada- pensé algo que mi cabeza nunca debió imaginar y Evans, Remus y James están dolidos conmigo.
- ¿Qué pensaste?- preguntó curiosa.
- Si te lo digo, te enfadarás conmigo también y eso es algo que no quiero.- Angy rodó los ojos.
- ¡Oh vamos! No nos hemos hablado nunca y probablemente nunca lo volvamos a hacer. ¿Qué más te da? Te desahogas conmigo, yo te prometo que no diré nada y luego queda olvidado, ¿qué te parece?
- Si prometes no enfadarte, de acuerdo- Angy asintió para decirle que no se enfadaría y Sirius suspiró- está bien, yo... pensé que tu no estabas enferma y que todo lo que me había contado Remus sobre el cáncer no era verdad, que todo era una jugarreta para que yo admitiera... bueno, eso no tiene importancia.- miró a Angy y vio que su mirada se había oscurecido- te dije que te ibas a enfadar.
- No... no me he enfadado- Sirius puso cara de que no se lo creía- ¡De verdad! Es solo que... ¿de verdad creías que serían capaces de jugar con mi salud, no solo diciendo que tengo... cáncer, sino haciéndome comer menos? ¿A caso tu serías capaz de eso por una broma?
- No lo sé... supongo... supongo que no. No sé ni por qué llegué a pensarlo.
- Quizás porque lo que tú pensabas que ellos querían demostrar con la supuesta broma y tú dices que no tiene importancia en realidad sí la tiene y te acabas de dar cuenta.- dijo Angy, intentando averiguar porque había pensado eso. En realidad le había dolido que Sirius pensara que estaba fingiendo por encargo de sus amigos, pero no le podía culpar, a fin de cuentas, ellos nunca habían hablado y nunca se tenía que haber enterado de su enfermedad.
- Seguro que no es por eso, te lo aseguro.- respondió el joven Black con rotundidad.
- Entonces no seas tan idiota y ve a decirles a esos amigos tuyos que lo sientes, te perdonaran. En cuanto a Lily... un enfado más con vosotros no le importará- y le guiñó un ojo y Sirius sonrió.
- Está bien. Gracias, Sanders, pero será mejor que me vaya antes que Madame Pomfrey me pille aquí.- y rápidamente salió corriendo de la enfermería para reunirse con sus amigos. Una vez oyó la puerta cerrarse, Angy suspiró.
- Angy Sanders... eres la persona más masoca del mundo.
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Sirius iba andando de regreso a la sala común para disculparse con James y con Remus. Realmente la había cagado, pero bien. Pensaba en las palabras de Angy "quizás porque lo que tú pensabas que ellos querían demostrar con la supuesta broma y tú dices que no tiene importancia en realidad sí la tiene y te acabas de dar cuenta" pero eso era imposible. Es cierto que más de una vez había pensado en ella igual que lo había hecho con esas chicas que tenía colgadas en su habitación de Grimmauld Place, pero luego recordaba que era la amiga de Remus y de su futura cuñada y reaccionaba. Que le dieran ganas de tirársela en aquel pasillo del cuarto piso no quería decir que le gustara, simplemente, quería hacer ejercicio con ella. (NA: los exámenes me han vuelto loca, yo no recordaba haber escrito esto!)
Llegó a la sala común y antes de subir hacia su habitación ensayó la mejor cara de pena que tenía. Una vez corroboró que esa cara podía llegar a ser efectiva cuando una chica de quinto casi se desmaya al verlo, empezó a subir las escaleras que dirigían a las habitaciones y entró.
Sus dos grandes amigos estaban cada uno en su cama, Remus leyendo un libro de vete tú a saber qué, y James con la revista de Quidditch de ese mes. Cuando oyeron la puerta levantaron la vista y cuando vieron que era él volvieron su atención a lo que estaban leyendo.
- Me encanta que me prestéis tanta atención, de verdad. La próxima vez que entre tendré que decir sintiéndolo mucho que no firmo mis calzoncillos.- dijo con sarcasmo.
- Eso te lo pidió Emily McGregor hace unos meses y se los firmaste- le dijo James.
- ¿Qué? ¿Va en serio? Sirius eres el peor tío del mundo.- dijo Remus.
- Eso me quedó claro antes cuando Evans me dio una bofetada.
- Te la merecías- dijo Remus- ¿Cómo se te ocurrió pensar eso? Somos bromistas, pero tenemos nuestros límites.
- Lo sé... y lo siento. Nunca debí pensarlo- dijo recuperando su carita de perro abandonado.
- Tus caras no funcionan contra nosotros, como sino lo superas- dijo James riendo- sabes que estás perdonado desde hace rato. Por cierto, ¿dónde estabas?
- He ido a dar una vuelta por ahí, aclarar mis ideas y esas cosas que se dicen en estos casos- contestó encogiéndose de hombros.
- Vamos, que te has ido con una tía a darte un magreo por uno de los tapices. ¿Con quién ha sido? He oído que Susan Thompson quiere... ya sabes.- dijo James. Remus, ajeno a todo eso, se puso a leer de nuevo.
- No, he ido a pasear y no me he liado con ninguna tía. Sinceramente, me empiezan a aburrir todas esas barbies- en ese momento, Remus miró a Sirius sorprendido.
- ¡No me lo puedo creer!- exclamó Remus- ¡Sirius está madurando! ¡Por favor una cámara, quiero inmortalizar este momento!
- No es que haya madurado, no te equivoques, es que se ha enamo...
- ¡Pero que dices!- cortó Sirius a James- Lo he dicho una y mil veces. Yo. No. Me. Enamoraré. Nunca.
- Claro, Padfoot... y yo odiaré a Lily- contestó James.
- Pues pobrecilla, ¿no? Ahora que hasta yo veo esperanzas entre vosotros...
- Está siendo sarcástico, Sirius- le dijo Remus desde detrás del libro.
- Joder Prongs, eres demasiado sutil. (NA: yo se de alguien que la sutileza la tiene en el... )
- A diferencia de otros- contestó.
- Bueno, pero yo lo hago para que la gente lo entienda... si no te entienden no tiene gracia.- James negó con la cabeza.
- James, no le hagas caso, demasiado tiempo con rubias de bote.- dijo Remus. James sonrió y asintió.
- ¡Eh! Eso no es cierto! ¡Con la que estuve hace dos semanas era morena! ¿Cómo se llamaba? Mary, Jenny, Ashley... joder, es que tendrían que tener nombres más normales...
- Era Bellatrix- dijo James, probando si picaba.
- ¡ESO!- pero cuando se dio cuenta- ¡Pero que dices! ¡Que asco! ¡Que es mi prima la loca, joder!
- Pues no lo parecía el otro día... se os veía de juntitos...- añadió James.
- No me engañes, James... que no era ella. ¡Imposible!
- ¿Y eso por qué?- dijo Remus pillando la broma de su amigo.
- Porque... porque... joder, ¡porque no! ¿Me lo estáis diciendo en serio? ¿Esa tía tan... TAN era mi prima?
- Sí, Sirius... ¿te lo deletreamos?
- ¡QUE ASCO!- se puso la mano en la boca- Creo que voy a vomitar- y corriendo se metió en el baño.
- ¡Que buena, Prongs!
- Sinceramente Moony... la cara de Padfoot ha sido de foto- y chillando- Pad, ¿estás bien?- en ese momento Sirius salía del baño.
- James Potter... te voy a matar.- dijo completamente serio.
- ¿Por?- dijo James aguantándose la risa.
- ¡Porque mi prima hace dos años que no está en el colegio! ¡Eres un cabrón!
- Una simple broma, amigo.
- Te voy a matar- y se tiró encima de él y empezaron a pelear. Remus negó con la cabeza y siguió con su lectura hasta que le "obligaron" a unirse a esa pelea. Minutos más tarde los tres estaban tumbados por el suelo recuperando la respiración.
- ¿Es hora de cenar ya?- preguntó Sirius- me muero de hambre.
- Claro, como al enterarte de que te liaste con tu prima has soltado hasta la primera papilla...
- No metas el dedo en la llaga, Prongs, que a lo mejor hago que te quede la nariz como a Snivellus.- James se puso las manos en la nariz.
- A mi nariz no la tocas, te lo advierto.- le dijo con gesto amenazador.
- Vale, vamos a cenar- y se levantó del suelo, seguido de sus dos amigos. Cuando llegaron a la sala común encontraron a Lily sentada en un sillón leyendo un libro. Sirius le dio un codazo a James y él sonrió.
- Buenas noches, Evans.- ella no se inmutó
- ¿Qué quieres, Potter?
- Solo quería decirte que mis mejillas están muy dolidas contigo.
- ¿A sí?- dijo cerrando el libro y mirándolo- ¿y eso por qué?
- Porque les ha parecido muy mal que pegaras a otro que no fuera yo. Por Merlín, Evans, sabes que esos golpes son exclusivos para mí. Sé que han sido con Sirius, es mi mejor amigo y no me importa demasiado, pero, te lo ruego, si tienes que pegar a alguien, pégame a mí.
- Vale.- se giró para quedar frente a frente- ¿te puedo pegar ahora?- le dijo
- Por supuesto, cuando quieras- y cerró los ojos.
- Está bien- Lily levantó una mano para darle una bofetada, pero le vio la cara y no se sintió capaz. Acercó su mano a su mejilla y la acarició- en tus sueños, Potter- dijo con voz suave, se levantó y se dirigió a su habitación.
James abrió los ojos, completamente desconcertado y mirando a sus amigos vio que los dos estaban igual.
- ¿Eso ha sido una caricia?- preguntó Sirius boquiabierto.
- Eso parece...- contestó Remus, miró a James que se había llevado una mano a la mejilla acariciada y miraba a ningún punto fijo con una sonrisa boba- ¿James?
- Lily me ha acariciado... ¡Lily me ha acariciado la mejilla! ¿Eso es un avance, verdad? Ya veréis, dentro de nada se declarará delante de todo el comedor y me besará con pasión.
- ¡Para el carro chaval! No te embales demasiado.- dijo Sirius.
- ¿¡Que no me embale!? ¡Lily me ha acariciado la mejilla! ¡Soy feliz!
- Felicidades, pero yo me muero de hambre... ¿podemos ir ya al gran comedor?
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Esa noche, Sirius no podía coger el sueño. Había probado con todas las posturas posibles, boca arriba, boca abajo, de un lado de otro... incluso echo una bola, pero nada daba resultado. Se levantó de la cama y buscó entre las cosas de James hasta encontrar el mapa, para distraerse o para aburrirse y así dormirse. Con el ruido que hizo despertó a James que lo miró desconcertado.
- ¿Pad? ¿Qué estás haciendo? Son las cuatro de la mañana.-dijo con voz somnolienta.
- No puedo dormir y buscaba el mapa para entretenerme.
- ¿Aún te reconcome la broma por lo de tu prima?- le dijo James preocupado.
- ¿Qué? ¡No! Por favor Prongs... estás hablando conmigo, tengo cosas mejores en las que pensar. Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.- y empezó a mirar por el mapa hasta llegar a la enfermería donde solo había dos personas.
- Ah, claro, ya lo entiendo todo. Sanders.
- Estuve con ella esta tarde cuando os enfadasteis conmigo.- dijo simplemente.
- ¿Hablasteis?- preguntó James.
- Sí, le conté lo que había pasado. Sino fuera por ella no hubiera vuelto hasta la madrugada para no pillaros despiertos.
- ¿Cómo es que le contaste? No has hablado nunca con ella.- preguntó desconcertado.
- No lo sé, cuando me di cuenta ya se lo estaba contando. Es fácil hablar con ella, ¿sabes?- James asintió viendo que lo que su amigo necesitaba era distraerse un poco.
- Deja el mapa, vamos a dar una vuelta.
- Travesura realizada. ¿Y a donde vamos a ir querido amigo?
- ¿Molestar a la gata de Filch te parece suficiente diversión?- dijo James sonriendo travieso. Los ojos de Sirius brillaron.
- Me parece perfecto. Vamos.
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A la mañana siguiente, Lily se levantó temprano. Necesitaba hablar con Angy lo antes posible. Todavía no se había creído que hubiera acariciado la mejilla de James, pero así era y su mano derecha todavía notaba su tacto, cosa que la ponía extremadamente nerviosa. Ese leve contacto había hecho que ansiara estar más con él, pero no podía ser, ella solo era un capricho y acabaría pasándolo mal. Así que una vez estuvo vestida y a punto se dirigió hacia la enfermería.
Una vez allí y con el permiso de Madame Pomfrey se dirigió a la cama de Angy, que ya estaba despierta.
- Buenos días!- dijo Angy cuando la vio aparecer.
- Veo que estás animada- dijo Lily con una sonrisa.
- Madame Pomfrey me ha dicho que dentro de un rato me podré ir. ¿Y a ti qué te pasa?- dijo al verle la cara.
- Verás... ayer le di una bofetada a Black- Angy se sorprendió- pero es que era por...
- Ya lo sé- dijo ella simplemente.
- ¿Lo sabes?- preguntó sorprendida.
- Black vino ayer cuando debía llevar una hora o así aquí y me contó. Lo de la bofetada se lo ahorró.
- ¿Hablaste con Black?- Angy le dirigió una mirada que decía que no le diría nada más- Vale, está bien. Bueno, pues lo que te decía. Entonces, antes de ir a cenar me viene Potter y me dice que su mejillas están dolidas conmigo porque pego a más gente que a él. ¡Como si fuera una pegona! Entonces le dije si le podía dar una bofetada en ese momento, me dijo que sí... pero no me atreví y le acaricié la mejilla.- Angy estaba con los ojos muy abiertos.
- ¿Acariciaste la mejilla de Potter? No me lo puedo creer.
- Créetelo. Y lo peor de todo es que aún noto su tacto en la mano derecha, es frustrante.
- Me apuesto lo que quieras a que dentro de un mes como mucho ya os habréis besado- dijo Angy incorporándose y con la mirada traviesa.
- Sabes que no- Angy bufó.
- Y yo me lo creo. ¡Anda ya! Me visto y nos vamos- y mientras se levantaba y se vestía, le preguntó a Lily lo que se había estado preguntando toda la noche- Por cierto... ¿quién me trajo aquí?
- El gran y maravilloso Sirius Black- dijo Lily a modo de burla.
- ¿Black?- dijo sorprendida- Estás de coña.
- No estoy de coña. Te trajo él y nos avisó que estabas aquí y se quedó esperando a que Madame Pomfrey nos dijera que te pasaba.
- Tendré que darle las gracias... ¿no?
- Estaría bien.- dijo Lily con una sonrisa.
- No sonrías así y vámonos, me muero de hambre- y después de pasar por el despacho de Madame Pomfrey, se fueron al Gran Comedor a desayunar.
Una vez llegaron allí empezaron a comer tranquilamente, hasta que los Merodeadores llegaron. Remus se dirigió a ellas rápidamente y abrazó a Angy.
- ¿Cómo estás?
- Perfectamente, hoy me voy a hartar de comer- contestó contenta.
- A ver si es verdad. Nos asustaste a todos- dijo muy serio.
- Lo siento- dijo poniendo cara de pena.
- Tus caras de pena no me hacen efecto- dijo Remus mirándola y empezando a desayunar. James estaba empezando a desayunar bostezando y Sirius se había dormido en la mesa, y es que llevaba dos días sin apenas dormir. Angy los miró y se rió.
- ¿Y a estos dos que les pasa?- preguntó.
- No lo sé, pero creo que ayer hicieron de las suyas por la noche.- contestó Remus.- Va a empezar la clase de Pociones, Angy despierta a Sirius.
- ¿Por qué yo?- preguntó aterrada.
- Porque yo tengo que espabilar a James. Anda, hazme el favor.- le dijo Remus. Lily la miraba con una sonrisa maliciosa.
- Eres malo y cruel. Y tú, Lily, una mala amiga por reírte.- Lily se echó a reír más aún y esperó a que sus dos amigos espabilaran a los otros dos.
- Black... Black despierta... ¡BLACK!- pero no se despertó- joder...- le cogió de los hombros y lo zarandeó- ¡BLACK, DESPIÉRTATE!- y Sirius abrió los ojos desorientado.
- ¿Sanders? ¿Qué haces en mi habitación?- y miró a su alrededor- ¿Qué hace toda esta gente en mi habitación?
- Estás en el Gran Comedor, idiota.- dijo Angy riendo.
- ¡Anda, es verdad! ¿Cómo he llegado aquí?- dijo Sirius sorprendido, ya más despierto.
- Te aseguro que volando no.
- ¡Por fin te has despertado, Pad!- dijo James.
- Mira quien fue a hablar, el que casi se da un cabezazo contra los cereales.- contestó él y empezaron a andar hacia la clase. Angy en ese momento se quedó con la duda de si decirle algo a Sirius o no. Al final se dirigió a él.
- ¡Eh, Black!- le gritó para que la oyera. Sirius se giró y la miró con curiosidad- Gracias por llevarme ayer a la enfermería- Sirius se sorprendió de que lo supiera- Lily me lo dijo esta mañana.
- De nada. Veo que ya estás mejor- ella asintió.
- Bueno, me voy con Lily... nos vemos en clase y no te ahogues en el caldero con la Poción.- y se fue corriendo para atrapar a su amiga.
Sirius se la quedó mirando mientras se alejaba y la admiró por llevar todo lo que le estaba pasando tan bien.
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Hola!!
Estoy actualizando con un cuchillo en el cuello y una pistola apuntándome a la cabeza (no sé si será una pistola, pero bajo amenaza, sí) así que antes de que pase un accidente voy a colgar este chap.
Solo decir que espero que os guste, es un poco paranoico, creo que acabar los exámenes me ha afectado. La última frase no me acaba de convencer, pero no se me ha ocurrido nada mejor.
Darle al GO y hacedme feliz.
Alba Black.
