Esa misma noche hubo una terrible tormenta en el lugar que azotó la casa, todos se habían retirado ya a sus habitaciones, pero Massachusetts entre la tormenta y la discusión con su padre no podía dormir, así que se levantó y fue a conseguir leche para a ver si podía conciliar el sueño.

Suspiró, el no quería estar enfadado con Inglaterra ni tampoco discutir pero estos ataques de piratas los tenían cansados.

—Debería hablar con él—murmuró, tal vez había exagerado y sabía que Inglaterra no podía hacer mucho en las circunstancias actuales. Se dirigió al despacho de Inglaterra, pero una voz lo sorprendió.

—¿Que haces despierto a estas horas?—John se sobresaltó y miró en dirección de donde venía, para su alivio era su hermana Elizabeth, con las manos en las caderas y el ceño fruncido era una versión femenina y pequeña de Inglaterra.

—Tranquila gallina clueca—dijo la colonia para irritación de su hermana por el apodo—Solo quiero ver a padre para hablar con él.—

—No irás a discutir con el otra vez ¿no?—preguntó preocupada—A este paso estarás encerrado en casa durante cien años—

—No tonta, solo quiero hacer las paces. Tal vez me excedí, además fui injusto con él—dijo estas palabras como si le costaran.

Virginia sonrió, su hermano podía ser muy terco y contundente pero en el fondo era muy amable.

—Venga te acompaño hasta la puerta, aún está despierto y así tienes refuerzos—

John sonrió—Gracias—

Los dos fueron en dirección al despacho de su padre, afuera vieron que la tormenta estaba empeorando y se podían ver los rayos a través de las ventanas.

—¡Ya es suficiente!—

—¿Oyes eso?—Virginia frunció el ceño—Parece que ahora padre está hablando con Francis, mejor esperas a mañana—

Pero antes de que Massachusetts pudiera contestarle oyeron más la discusión y los niños curiosos se pusieron a escuchar.

—Cielos Angleterre, has sido muy duro por un tema que los tiene preocupados y por lo que veo no has hecho mucho—

—A mi no me digas como debo educar a mis hijos rana—

—Arthur, mon lapin entiendo que estés molesto pero entiéndelos, te lo han pedido muchas veces y no reciben mucha ayuda—

—Ya lo sé ¿pero que quieres que haga? Hago lo que puedo y enviare ayuda. Pero no puedo seguir siendo tan blando con todos ellos y Alfred cada vez me cuestiona más—

—Es muy duro ser padre y nación a la vez, algunos lo sacan adelante, pero ten cuidado Arthur si los atosigas demasiado podrías hacer que tu relación con ellos se dañara—

Arthur lo miró con seriedad—Es lo que más temo, pero si sigo siendo demasiado indulgente ellos se rebelarán más pero si soy algo más duro podría evitarlo—

—O bien podrías equivocarte—

Inglaterra lo miró furioso—No sé por que te importa esto, no son tus hijos o colonias—

—No pero me preocupo por ellos y por América—

Se burló—¿Ahora vas de padre atento? Tú no tienes ni idea—

— Angleterre si que lo sé, cuide a Canadá desde pequeño y también a Alfred, además de tus hijos y una cosa ¿no crees que deberían conocer a sus tíos?—

—¡Absolutamente no!—exclamó alterado.

—¿No? Creo que a ellos les haría ilusión y a tus hermanos también—

—Era lo que me faltaba ya sabes que nadie aparte de vosotros dos debe saberlo—

—Pero son su familia—

—Si pero en las naciones a veces la familia queda por debajo del deber y no siempre hay confianza, Escocia ya ha intentado independizarse varias veces. No quiero que América o el resto de colonias se acerquen a ellos para que él o Irlanda les den mal ejemplo—

—¿Y tú crees que eres que eres el apropiado para decir eso?—

—Rana...—

—No, escúchame mon ami, no eres quien de decir esas cosas de los demás cuando tu menos que nadie debería. Hablando como si tú fueras un caballero y modelo a seguir, si ellos descubrieran tu secreto tu imagen de caballero se destruiría—

—Ni se te ocurra Francia como se lo digas a América o a mis hijos lo que le hice a Antonio será una fiesta campestre con lo que te haré—

El tono que empleo la nación británica era uno que jamás habían escuchado Massachusetts y Virginia, sintieron un escalofrío.

—Tranquilo mon ami no lo diré te conozco muy bien y espero estar equivocado en lo que opino sobre tus decisiones—

Se oyeron las sillas moverse y pasos aproximándose a la puerta, las dos colonias se apresuraron a marcharse.

Cuando estuvieron a una distancia segura las dos colonias se miraron. Ninguno sabía qué decir de lo que habían escuchado.

—Demasiado indulgente ¿eh?—Massachusetts estaba indignado y enfadado, pero una cosa le rondaba por la cabeza ¿que era ese secreto del que hablaba Francis?

Virginia misma estaba también sumida en sus pensamientos por primera vez en su vida estaba realmente disgustada con su padre, siempre se enfadaba cuando él castigaba a sus hermanos o discutía con América pero esta noche se mostró una faceta que nunca imagino en él.

—Mejor nos vamos a dormir—murmuró, John asintió y cada uno se fue a sus respectivas habitaciones.

Ninguno de los dos pudo dormir esa noche.