¡Hola a todos de nuevo!

Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.

Espero que les guste como mis anteriores historias, esta historia es mía de mí para ustedes.

Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos. Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.

ATTE: *Little Saturnito*


Destiny

Capítulo 4

- No sabía que Emmett tuviera un primo... como tú - dijo Jacob antes de darle un trago a su vaso de agua.

- Jacob - le llame con reprimenda ante el tono de su voz y sus palabras.

- Esta bien, estoy acostumbrado a tratar con personas... como él - mencionó Edward con el mismo tono que había usado Jacob mientras que este le miraba severamente.

Había pasado una semana desde que Edward apareció en mi vida de nuevo y me pidió pensar en lo sucedido aquella noche.

Al día siguiente solo les había contado a las chicas que lo había conocido y como, pero de ahí no había hallado la forma en como contarles nuestros encuentros, en parte porque me daba un poco de pena, pero por otra parte no podía dejar de pensar en cómo reaccionarían por no decirles desde el principio.

Cada noche durante la semana Edward la había pasado en mi habitación y aunque parezca sorprendente no hemos vuelto a tener relaciones, pero eso no quitaba que termináramos besándonos fogosamente mientras nuestros sexos se movían en busca de fricción por encima de nuestras ropas, simplemente hablábamos de nosotros, de lo que nos gustaba o de lo que queríamos hacer, así fue como supimos que teníamos gustos musicales similares, al igual que el gusto por el mismo género de películas.

Hoy había ido con las chicas a Port Ángeles para hacer un trabajo en la biblioteca y de paso nos reuniríamos con los chicos para que presentaran a Edward con las chicas mientras cenábamos algo, pero como siempre, mi madre tuvo que meter su cuchara en el asunto y le dijo a Jacob donde estaríamos y este "casualmente" apareció en el mismo restaurante.

Después de que Edward se presentó pude sentir las miradas de mis amigas en mí por la forma en que él había tomado mi mano y se sentó junto a mí, pero era más que obvio que me hice la desentendida.

Pero ahora, sentía un nerviosismo excitante ya que Edward estaba acariciando uno de mis muslos por debajo de la falda escolar mientras que mi "querido" novio estaba sentado a nuestro lado.

- ¿Y Bella ya les platico que nos vamos a casar después de la graduación? - pregunto casualmente mientras le daba una mirada a Edward, al parecer a él tampoco se le había pasado el interés que el primo de Emmett presentaba hacía mí.

- Jacob por favor - dije dándole una mirada seria - ¿Podríamos no hablar de eso mientras cenamos?

- ¿Por qué? Pensé que querías que tus amigas fueran parte de nuestra boda y te ayudaran en los preparativos - dijo tomando mi mano y llevarla a sus labios, pero como cada vez que me tocaba mi cuerpo reaccionó alejando mi mano de él discretamente y pude ver como los ojos de Edward llamearon de furia al ver el gesto.

- ¿Porque no hacemos nuestros pedidos? - sugirió Jasper al tantear el ambiente, él siempre había sido muy perspicaz a notar las emociones de las personas que le rodeaban y en este momento hasta la tensión se podía cortar con un cuchillo de plástico.

- Claro - aceptamos todos.

La cena paso con algo de tensión y es que cada vez que Jacob abría la boca solo hacía que los chicos se molestaran.

Jacob desde siempre se había comportado de una manera muy prepotente y egoísta, tal vez por eso nunca había sentido nada por él y mis amigas tampoco le soportaban, Alice hacía un esfuerzo por ser amable, Rose no tanto, pero le soportaba solamente por mí bien y no hacer que tenga un colapso nervioso mientras que Emmett y Jasper eran cordiales cuando la situación lo ameritaba.

- Lo siento querida, pero nos tenemos que ir - dijo Jacob después de que regresara de contestar una llamada a mitad de nuestra cena.

- ¿Como que se tienen que ir? - pregunto Rose severamente - Ella AÚN no termina de cenar - la tensión incremento por lo que decidí intervenir antes de que hicieran una escena en el restaurante.

- Lo siento Jacob, pero no puedo irme contigo, mis cosas están en el auto de Rose y tenemos que discutir algunas cosas más de la tarea -

- Isabella, tu madre querría que te lleve sana y salva - respondió tomando mi mano casi con fuerza.

- ¿Que estas insinuando? ¿Que las chicas no son capaces de llevarla a casa a salvo? - pregunto por primera vez Emmett mostrándose molesto.

- Yo no dije eso - se defendió mirando con algo de miedo a Emmett.

- Pues eso es lo que me pareció - dijo Rose.

- Ya basta - intervine ya que algunas personas de las mesas continuas nos estaban mirando algo preocupadas - Como dije Jacob, me iré con las chicas, con ellas vine y con ellas me iré, mi madre lo sabe y además estamos aquí porque tenemos tareas que hacer - dije firmemente - Además, ¿No tenías que terminar algunas cosas más? ¿O es que eso de encontrarnos en el restaurante por casualidad era un pretexto?

- C-claro que fue casualidad - respondió tratando de sonar calmado pero el nerviosismo se notaba en su voz.

- Si claro - susurro Alice.

- Entonces no entiendo cuál es el problema de que ella se quede y se vaya con nosotras - sentencio Rose.

Ante las palabras de mi amiga a Jacob no le quedo de otra más que tomar su saco y retirarse, aunque no sin antes tratar de darme un beso en la boca, pero termino dándomelo en la mejilla.

- Que tipo más odioso - comento Rose una vez que Jacob se fue.

- ¿Como es que puedes andar con un sujeto así? - pregunto Edward por primera vez, aún se notaba su enojo en su mirada.

- Eso es porque sus padres lo eligieron sin darle la opción de negarse - dijo Alice mientras yo le daba una mirada de enfado antes de levantarme de la mesa y dirigirme al baño.

Cada día soportaba menos a Jacob y su actitud, al igual que la de mi madre. Ella era la que siempre se encontraba presionándome con Jacob.

Moje mi rostro con agua fría en un intento de aliviar la frustración que sentía, cuando estaba arreglando mi maquillaje escuché como la puerta se abría y al levantar la mirada atreves del espejo vi la figura de Edward.

- ¿Qué haces aquí? - pregunté, pero en lugar de contestarme se acercó a mí para darme media vuelta para juntar nuestros labios en un furioso y apasionado beso que enseguida respondí.

Edward me tomo de los muslos para sentarme en el lavabo pegando nuestros sexos mientras que mis manos se enredaban en su cabello rebelde.

- ¿Sabes la furia que sentí al verle tocarte? - murmuro en voz ronca contra mi cuello donde comenzó a besar y chupar haciéndome soltar gemidos de placer mientras mis caderas se movían en busca de fricción con su pantalón de mezclilla - ¿Verle tratar de poner sus sucias manos en ti? ¿Como trato de besarte? - su boca bajo hasta el escote de mi blusa y con un rápido movimiento abrir mi blusa exponiendo mis senos apenas cubiertos por el sostén de encaje el cual bajo para tomar en su boca mi pezón chupándolo y mordiéndolo - Estuve a punto de romperle la mano cuando le vi tomar tu brazo con fuerza - no pude evitar soltar un gemido cuando le sentí morder con fuerza la carne tierna de mi seno para después pasar su cálida lengua tratando de calmar el dolor, sabía que eso dejaría una marca pero la verdad no me importaba.

Le sentí pasar su brazo por mi cintura para atraerme más a él mientras volvía a besarme, esta vez introdujo su lengua en mi boca en busca de la mía e iniciar una seductora danza mientras su otra mano llegaba hasta mis bragas donde las hizo a un lado y comenzó a jugar alrededor de mi húmedo centro.

- Edward - gemí su nombre cuando adentro tres dedos en mi interior mientras su pulgar jugaba en mi clítoris sensible.

Me aleje de él en busca del preciado aire mientras apoyaba mis manos en la parte trasera del lavabo haciendo resaltar más mis senos desnudos, cosa que aprovecho para tomar mi pezón en su boca ocasionando que cerraba mis ojos ante en placer que Edward me hacía sentir.

- Me encantaría ver su cara de enojo si nos viera así, si viera a su dulce novia totalmente excitada siendo tocada y penetrada por otro hombre - sus palabras me encendían cada vez más, era casi igual a la vez que hicimos el amor en mi habitación mientras Jacob estaba al teléfono.

Con cada segundo que pasaba una sensación se formaba en mi vientre bajo mientras mis paredes empezaban a comprimir sus dedos en mi interior.

- Oh, por favor... - gemí sintiendo como mordía mi pezón con algo de fuerza.

- Por favor ¿Qué?... Dime que necesitas nena - sus dedos comenzaron a moverse mucho más rápido haciendo que mi respiración se volviera entrecortada.

- Más rápido... - Edward llevo su boca hasta la mía acallando los gemidos y gritos que salían de mis labios.

Su mano comenzó a moverse a mayor velocidad - si eso era posible - mientras tomaba mi pezón entre sus dedos para darle tirones y su lengua se enredaba con la mía, cosa que hizo que mi orgasmo explotara dejándome casi convulsionando entre sus manos.

Solté un gemido de protesta cuando sentí como sus dedos salían, mis ojos se abrieron cuando se alejó de mí solo para ver como llevaba sus dedos a su boca y pasar su lengua sensualmente por ellos.

- Mmmmm... Eres más dulce que la misma miel - dijo para acercarse a mí y hacerme probar mi sabor. Mi vista no se aparto de la suyo mientras pasaba mi lengua lentamente por sus dedos, era la primera vez que me probaba, pero no me importo en lo mínimo al ver como un fuego crudo, ardiente a más no poder se apoderaba de sus ojos esmeralda.

- Creo que tenemos que irnos o los chicos se comenzaran a preguntar por qué desaparecimos los dos - comente cuando nos separamos, pero él bajo sus besos a mi cuello.

- Los chicos ya se fueron, les dije que yo te llevaría - murmuro contra mi hombro.

- ¿Como que ya se fueron? - gemí al sentir sus besos en un punto sensible, traté de alejarlo de mí, pero la verdad es que no tenía muchas fuerzas - ni ganas - para hacerlo.

- Emmett y Jasper tenían que regresar a la universidad mientras que Rose y Alice se sentían un poco mal por lo que había dicho, les comente que no pensaba que estuvieras molesta pero les sugerí que me dejaran llevarte para que terminaras de calmarte - era sorprendente como Edward era capaz de entenderme con el poco tiempo que teníamos conociéndonos, aunque sabía que mis amigas me interrogarían por las miradas que me dio durante la cena y su ofrecimiento de llevarme.

- ¿Y qué pasa con el baño? ¿No crees... que se preguntaran porque entraste... a-aquí? - mi voz se volvía entrecortada en el momento en que sentí su aliento caliente en mi oído.

- El dueño del restaurante es un cliente frecuente de "Eclipse" así que me hizo el favor de poner el letrero de "fuera de servicio" - acercó su boca a la mía, pero al contrario de los besos que habíamos compartido hacía unos momentos este era más calmado, dulce y tierno.

Después de unos minutos más nos alejamos y pude sentir su mirada clavada en mí mientras arreglaba mi ropa y retocaba mi maquillaje, también tuve que asegurarme de que no hubiera dejado alguna otra marca aparte de la que estaba encima de mi pezón derecho.

- ¿Es verdad lo que dijo Jacob? ¿Que se van a casar después de la graduación? - pregunto cuando nuestras miradas se encontraron atreves del espejo.

- Ese es el plan que TIENEN nuestras familias y él - dije resaltando la palabra para que entendiera que esos no eran parte de mis planes mientras le miraba con seriedad.

- ¿Y cuáles son tus planes entonces? - pregunto.

Por un momento quise decirle lo que tenía planeado, pero aún faltaban muchos detalles por lo que simplemente me encogí de hombros.

- Aún tengo tiempo para pensar en algo - fue lo único que le dije antes de que saliéramos del baño, obviamente por separado.

Era más que obvio que nunca me había subido a una motocicleta, pero desde el primer momento en que mis ojos se posaron en ella aquella mañana mi cuerpo picaba por estar encima de semejante bestia y como decía Rose: "Ver si todo se parecía a su dueño".

No podía negar que Edward estaba bien equipado, estaba segura de que con el tamaño de su pene había hecho gozar a más de una mujer, sentí celos por un momento ante mi pensamiento, pero no podía cambiar su pasado y si eso le había enseñado a ocasionar el placer que me proporcionaba, bienvenido sea.

- ¿Estás lista? - pregunto cuando ambos estuvimos sentados en la motocicleta, yo estaba detrás de él con mis brazos en su cintura y fuertemente agarrada de su chamarra negra, por fortuna parecía que siempre llevaba un casco extra.

- Si - respondí más con emoción que con nervios.

En el momento en que sentí las vibraciones del motor contra mi sensible centro no pude evitar soltar un gemido mientras mis manos se cerraban con más fuerza.

Sin duda esa fue una de las mejores experiencias en mi vida.

Entendía por qué tenía la motocicleta.

Sentir el aire rozar tu piel, la sensación de viento contra ti, era como si volaras.

Mi cuerpo no podía parar de estremecerse por la adrenalina que sentía por la emoción, por el olor de Edward, por la sensación de su cuerpo, por las vibraciones que sentía contra mí muy necesitado sexo.

Cuando llegamos a los límites del pueblo bajo la velocidad para después detenerse en un camino de tierra que se adentraba al bosque y en un rápido movimiento sentarme frente a él con mi espalda recargada en su pecho mientras posaba sus brazos en mi cintura apoyando su barbilla en mi hombro mirando las luces de la ciudad que habíamos dejado atrás.

- ¿Fue emocionante el paseo? - pregunto contra mi oído en tono travieso, era más que obvio que se dio cuenta de lo que me hizo sentir.

- Nunca había sentido algo parecido - comente mientras me sentía relajarme en sus brazos.

- Eso mismo pensé la primera vez que estuve en una moto -

- Cuéntame sobre ello -

- Mmmmm, tenía unos amigos, con los que abrí el primer bar en Chicago - comenzó a decirme - Alec tenía una pasión y afición por las motocicletas y un día me invito a un evento de exhibición, en varias ocasiones me había dado algunas clases básicas de cómo manejar, pero esa vez fue la primera vez que me subí a una yo solo, su hermano Alistair me había retado a hacerlo por lo que lo hice - sus palabras resonaban contra mi piel mientras sus brazos se cerraban más a mi alrededor - La euforia, la adrenalina, la excitación, la sensación de libertad invadió mi cuerpo por completo.

- ¿Cuándo compraste tu primera moto? -

- Esta es la primera que compre, después de que Alistair y Alec regresaran a Rusia, decidí iniciar con la vida que yo quería y no la que mis padres me había impuesto, por lo que me di de baja en la universidad, vendí mi auto y me compre la moto como regalo de cumpleaños adelantado... - su voz poco a poco se fue apagando, yo conocía poco de su pasado por lo que me había contado Rose - Tenia todo planeado y el día de mi cumpleaños número veintiuno mi padre se enteró de todo... Salí de su casa mientras escuchaba gritarme que jamás vería un dólar de su fortuna si salía por la puerta pero no me importo, tenía dinero ahorrado, tenía la herencia que mi abuela materna me había dejado y las ganancias del bar... En fin, una pequeña fortuna que mi padre desconocía, bueno a excepción de la herencia de mi abuela, así que no me importo su amenaza.

- ¿Y después? ¿Y el bar? - pregunte intrigada y triste por su historia.

- Deje a una persona de mi total confianza a cargo del bar y comencé a vagar por las carreteras, conocí a personas que me enseñaron mucho más de lo que podía aprender en la universidad... Un día estaba en Seattle y recordé que mi padre tenía un hermano que también se "rebelo" contra lo que querían para él y vine a visitarlo, Carlisle llevaba años sin tener mucho contacto con la familia por lo que cuando di con él conocí a Esme y a Emmett... Ellos me aceptaron como era y apoyaron en lo que quería hacer, desde ese momento se volvieron mi única familia - le sentí dejar un tierno beso en mí mejilla que me hizo sonreír - Algunas semanas después supe por medio de un contacto de un bar en Seattle que querían traspasar y vi la oportunidad de abrir una nueva sucursal de "Eclipse".

- ¿Y qué haces cuando necesitas ir a visitar el bar de Chicago? -

- Como dije, tengo encargados de mi total confianza en ambos bares, de vez en cuando voy y los visito para revisar cuentas, hacer inventarios y ver que todo esté en orden - respondió - Estaba en Chicago cuando Emmett me hablo hace unas semanas y pedirme que dejara pasar a las amigas de su novia, siempre había escuchado hablar de ella pero no había tenido la oportunidad de conocerla, así que vi la oportunidad perfecta y sin decirle nada a Emmett regrese el día que irían al bar... - volvió a dejar un beso en mi mejilla pero esta vez comenzó a trazar un camino hasta mi oído y su mano bajo hasta colarse por mi falda llegando a mis bragas, donde las hizo a un lado y empezó a acariciar mi centro húmedo - Pero nunca me imaginé que conocería a una sensual morena que bailaba a mitad de la pista mientras alejaba a los tipos que se acercaban a ella con la intención de tener su hermoso cuerpo entre sus manos - mi cabeza cayo en su hombro mientras le sentía jugar con mi clítoris - Por lo que me acerque a ella con deseos de bailar solamente, pero termino por seducirme que tuve que hacerla mía por completo.

- Ah... Edward... - gemí al sentir como introducía sus dedos en mi interior - Por favor... - supliqué.

- Déjame sentirme dentro tuyo - susurro contra mi piel por lo que solamente pude asentir igual de deseosa que él - Levántate un poco - ordenó.

Apoye mis manos en el manillar de la moto para levantar mi peso, escuche como hacía algo, pero antes de que pudiera voltear a mirar tomo mi cintura entre sus manos y me hizo bajarme, sentí la punta de su pene en mi centro y como poco a poco se fue introduciendo en mi interior hasta que estuvo por completo haciendo que ambos soltáramos un suspiro de placer al sentirnos conectados por primera vez en días.

- Cabálgame nena - ordeno contra mi oído mientras me ayudaba a subir y a bajar con sus manos en mi cadera.

Mi cabeza cayó de nuevo en su hombro mientras comenzaba a moverme.

No sabía que tenía este hombre, pero hacer el amor con él era algo excitante, distinto, pero siempre me hacía sentir lo mismo.

Nuestras respiraciones se agitaron casi de inmediato, Edward me ayudaba a subir y a bajar a una velocidad placentera para ambos, pero pronto paso uno de sus brazos por mi cintura pegándome más a él mientras extendía el otro para encender la moto.

Hizo que recostara mis senos en el frente de la moto haciéndome sentir las vibraciones en mis duros pezones mientras él comenzaba a moverse mucho más rápido que nunca.

- Dios, siento que mi pene se va a derretir en tu interior - dijo mientras escuchábamos nuestros gemidos junto con el choque de nuestras pieles.

No tarde mucho en sentir como mi orgasmo se formaba, aún continuaba sensible por nuestra actividad en el restaurante y por las vibraciones de la moto contra mi sexo durante el camino, también podía sentir como el miembro de Edward se hacía cada vez más grande en mi interior.

No supe cómo lo hizo, pero lo siguiente que note fue que me encontraba frente a él mientras nuestras bocas y lenguas se encontraban en una descomunal batalla para ver quien dominaba a quien, mis piernas estaban a cada lado de su cadera y sus manos en mis glúteos para pegarme más a su cuerpo mientras que mis manos tomaban su rostro masculino.

- Oh Edward... Más rápido - pedí en un suspiro cuando bajo sus besos a mi escote mientras mi espalda se arqueaba para facilitarle la tarea.

Él comenzó a moverse de manera en que su pelvis rozaba contra mí hinchado clítoris una y otra vez.

No duramos mucho, pero como cada vez que llegábamos al clímax dejamos salir un grito de placer mientras llegábamos al placer máximo.

- Sin duda... hoy pude hacer realidad... una de mis mayores fantasías - comento mientras aún nos movíamos tratando de prolongar el placer - Hacerte el amor en mi adorada motocicleta - finalizo para besarme dulcemente, este beso no era para iniciar otro incendio que nos devorara, este beso era como algo que dos personas que se quieren o se aman comparten después de hacer el amor - Tenemos que irnos o tu madre hará que tu padre salga a buscarte - agrego minutos después.

Me ayudo a volver a mi puesto en la parte trasera y emprendió el viaje, esta vez iba a una velocidad más baja - supongo porque ya estábamos en el pueblo - por fortuna ya era algo noche y no había muchas personas en las calles o mi madre se hubiera enterado al instante que estaba subida en "la monstruosidad". Durante el camino no pude evitar suspirar mientras recargaba mi cabeza en la espalda de Edward recordando los momentos que habíamos pasado desde que le conocí.

Desde ese momento en que su calor toco mi cuerpo hubo algo que me llamaba, sentir su piel contra la mía, sus besos, sus palabras, el tono de su voz, su toque, él adentrándose en mí, sin duda todo era maravilloso que hasta el punto de que me daba miedo sentir todo esto.

Hoy también había confirmado que no sentía nada por Jacob ni el más mínimo roce me hacía sentir algo como me pasaba con Edward.

Siempre había escuchado decir que el destino se encarga de poner en tu camino a la persona correcta o también escuchado la leyenda del famoso hilo rojo del destino y solo hasta ahora me daba cuenta de que tal vez eso era lo que había sucedido aquella noche.

Había conocido a la persona con la que estaba destinada.

Edward

Solo en ese momento me di cuenta de que me estaba enamorando de él.

Si, esa noche nos habíamos dejado llevar, pero el volverlo a encontrar y compartir momentos con él hacía que mi corazón se acelerara, no hablaba de solo nuestros momentos íntimos - no podía quejarme de que era lo mejor que me había pasado - sino también de cuando solo hablábamos de cosas sin sentido mientras permanecíamos abrazados o cuando me besaba dulcemente.

- Muy bien princesa, hemos llegado a su castillo - dijo cuando se estacionó frente a mi casa.

Me ayudo a bajar con cuidado y me ayudo a quitarme el casco, escuche como soltó ligera carcajada mientras tiernamente pasaba su mano por mi cabello.

- Listo - llevando su mano a hasta mi mejilla y paso su pulgar cariñosamente.

- Muchas gracias por traerme - dije acercándome a él para tomar su rostro entre mis manos y darle un suave y dulce beso, el cual respondió de inmediato tomando mi cintura - Y gracias por el momento - le di una sonrisa pícara para que entendiera a lo que me refería.

- Gracias a ti por ello - volvió a posar sus labios en los míos una vez más antes de separarse y cruzar la calle hasta la casa de Esme.

Sentí como mis labios formaban una sonrisa cuando le vi bajarse colocando los cascos encima de la moto y meterla al garaje.

Sin lugar a duda tenía que dar gracias al destino por poner a un hombre como Edward en mi vida.


* ¿Que les pareció este capítulo? Algo caliente, pero a la vez tierno y romántico a mi parecer, ¿O no? Lo siento siempre pongo un montón de Lemmons en mis historias, pero es que sufro de "Lemmonsitis Aguda" y no lo puedo evitar (Jajajajajajaja) En fin, dejen sus reviews y nos leemos en el próximo capitulo.