y bien jejeje aquí nos encontramos con un nuevo capitulo, espero que les guste a todos y poco a poco la historia tomara mas velocidad. como saben advina y yo seguimos trabajando en este fic y seguiremos subiendo capítulos cada semana o cada 2 semanas esperemos

y muchas gracia Ana Karen por tu gran apoyo, en verdad nos alegra que te este gustando el fic


Capitulo 4: nuevo mundo y nuevos misterios

–Ambos están lastimados –Comentó Inuki–, tenemos que curarlos.

Las tres chicas voltearon a ver a Helang, que estaba andando en círculos pequeños mientras se decía unas cosas en voz baja, que no alcanzaron a escuchar.

–¿Helang? –Llamó Jenna luego de unos segundos.

El halcón sacudió la cabeza. –Sí, ya voy, ya voy –Entonces se acercó a los lobos.

–¿Cómo vamos a curarlos? –Insistió Jenna–. No creo que nuestras personas puedan ayudar.

El ave las miró a las tres por unos segundos, sin parpadear. Luego giró la vista a Mega y Byte, y comenzó a repetir el movimiento de manera intermitente. Lo que fuera que estuviera pasando por su cabeza debía ser algo importante. Finalmente, suspiró de frustración y bajó la mirada.

–Ya que –Masculló en voz baja antes de mirarlas de nuevo–. Bien, denme espacio por favor, chicas.

Las tres se hicieron para atrás, de modo que Helang tuviera espacio… para lo que sea que fuera a hacer. Sin decir más, el halcón se volteó a ver a Mega, puso sus alas sobre el costado del lobo y comenzó a moverla con suavidad a todo lo largo.

–Aquí voy –Dijo tras unos segundos.

En cuanto terminó de decir eso, las alas del halcón comenzaron a brillar, primero de manera tenue y en aumento. Tras unos segundos, el pelaje de Mega comenzó a brillar también. Las chicas sintieron que el ambiente se relajaba mucho, se volvía más ligero y agradable, sin razón aparente. Las tres estaban boquiabiertas al ver tal suceso. Eso, eso era importante; algo tenía que ver con lo demás, y Jenna ya lo suponía, no eran animales comunes esos tres.

Más o menos un minuto fue lo que tomó antes de que Helang se alejara de Mega y fuera a con Byte para hacer lo mismo. El lobo, por su parte, se veía en perfectas condiciones. Rasguños, mordidas, heridas, sangre que hubiera sobre su pelaje, no quedaba nada de eso. Nada. Otro minuto se fue mientras el halcón curaba a Byte de la misma manera. Terminado el proceso sus alas se apagaron y volteó a ver a las chicas.

–Por favor, una a la vez –Les pidió antes de que tuvieran tiempo de preguntar.

Jenna habría querido pensar un poco más la primera pregunta, pero Inuki se le adelantó y habló casi de inmediato: –Está bien. Bueno eso es impresionante, ¿cómo lo hiciste?

–Con las alas –Respondió Helang mientras las movía un poco.

–No bromees, Helang, ¿cómo puedes curar con las alas? –Preguntó Jenna.

–¿Puedes hacer más cosas? –Agregó Inuki casi de inmediato.

Helang suspiró antes de contestar. –Está bien. Mega, Byte y yo aprendimos a hacer estas cosas desde muy pequeños. Todo lo aprendimos de nuestro maestro –Luego se giró hacia Inuki–. Sí, podemos hacer otras cosas, bajo ciertas condiciones. Funciona así: Nosotros aprendimos a utilizar todo lo que es energía, de diferentes maneras y a voluntad. Acabo de tomar energía del aire de este lugar y transmitírsela a Mega para acelerar el proceso de curación natural que su cuerpo conoce.

–M-Manipular… energía. Vaya… suena impresionante –Fue lo único que Jenna pudo decir, aún estaba procesando lo que había escuchado.

–Oh, vaya, energía del aire… y, ¿es difícil de aprender? –Preguntó Inuki, con un brillo de interés en sus ojos.

–¿Quién fue su maestro? –Preguntó Luci con un poco de timidez.

Helang le contestó primero a Inuki. –No es difícil de aprender, más bien requiere paciencia. Tienes que calmar tu mente y concentrarte mucho.

–En cuanto a nuestro maestro… él es, bueno, un humano –Agregó Byte en respuesta a la pregunta de Luci.

Eso, de nuevo, dejó a las chicas impresionadas. ¿Cómo podía un humano hacer esto? Más aun, ¿enseñárselo a los animales? ¿Qué clase de humano era?

–¿Su maestro es un humano? –Dudó Jenna.

–Entonces, ¿son como… sus mascotas? –Preguntó Inuki.

–Un humano –Corroboró Helang–; y más bien nos ha tratado como alumnos.

–El mejor de todos –Agregó Mega con voz cansada y algo adolorida–. Nos crio a los tres.

–Entonces… supongo que su maestro sabe hace más cosas que ustedes –Dijo Jenna.

–Oh, sí –Respondió el halcón–, muchas más.

–Impresionante –Comentó Inuki. Jenna pudo notar su interés en todo eso de inmediato.

–Bueno, chicas, no quiero cortar nuestra conversación aquí, pero se está haciendo tarde y tengo que salir. Gracias por la ayuda –Les dijo Helang mientras inclinaba la cabeza.

–Por nada –Respondió Jenna– somos amigos, y los amigos se ayudan.

–Y esta vez espero que sí vuelvan a visitarnos –Agregó Inuki, frunciendo el ceño pero con un tono amigable.

–Bueno, si les estoy dejando a ese par aquí a descansar, entonces creo que pueden estar seguras de que volveré por ellos. ¿No sería molestia que Mega y Byte pasaran aquí la noche?

–Para nada –Le dijo Jenna al ave–, se pueden quedar aquí sin problema.

–Un momento, ¿cómo que yo me quedo? –Reclamó Byte– El más herido fue él.

–Así como suena, Byte –Respondió el halcón simplemente–; sigue siendo peligroso allá afuera y tengo que asegurarme de que nadie nos haya seguido. Gracias de nuevo, chicas.

Sin dar tiempo para responder, Helang extendió las alas y alzó vuelo, saliendo del granero en un segundo.

Hubo un pequeño silencio, quizás de un minuto o dos, antes de que Jenna hablara de nuevo:

–Bueno, creo que les traeré algo de comida, deben tener hambre los dos.

–En realidad yo no tengo hambre –Respondió Byte– pero aun así…

–Yo tampoco tengo hambre –Interrumpió Mega–, gracias por la oferta, Jenna.

La loba se giró a ver a su hermano. –¿Cuándo será el día que dejes de interrumpirme, Mega? Iba a decir que aunque no tengo hambre y nosotros no comemos de manera normal deberíamos hacerlo en este caso, para recuperar fuerzas. Lo vamos a necesitar.

–¿Según quién? –Desafió Mega mientras comenzaba a ponerse de pie–. Mírame, tan fuerte como un drag… –El lobo no soportó su propio peso y cayó de nuevo– Como un… dragón herido. Sí, aceptaré tu oferta, Jenna, gracias.

–Ahora vuelvo –Les dijo Jenna antes de salir del granero.

–Tranquilo, Mega, pronto serás un dragón fuerte y sano –Dijo Inuki, sonriendo, cuando el lobo terminó de acomodarse de regreso en su montón de paja–. Vaya, nunca me imaginé que tuvieran esa clase de… poderes, je, je, je… Byte, ¿tú también puedes sacar energía del aire?

–Sí –Respondió la citada–, pero no sólo es del aire. Del agua, del suelo, de la luz y la oscuridad, de la comida y de varias cosas más.

–Vaya, eso suena genial –Respondió Inuki, cada vez más interesada en la vida de sus tres amigos.

–Sí –Coincidió Luci, aun con un toque de timidez en su voz.

Inuki iba a preguntar algo más, pero se escuchó la puerta del granero abriéndose y todos voltearon a ver. Jenna venía de regreso, cargando con un pedazo de carne y un pescado, ambos bastante grandes, que dejó cerca de los lobos.

–¿Con eso es suficiente? –Les preguntó al dejarlos.

–Es más que suficiente –Respondió Byte antes de agarrar el pescado y acercarle la carne a Mega–. Gracias, Jenna.

Una vez que ambos lobos estuvieron comiendo, Inuki aprovechó para hacer la pregunta que no había podido hacer por la intervención de Jenna.

–Aún hay algo que no entiendo, ¿Quiénes los atacaron?

–Un par de luces entrometidas –Respondió Mega de manera casual, como si no tuviera mucha relevancia, aunque los ojos de Byte reflejaban otra cosa.

La loba miró a su hermano. –Eso es extraño, y me preocupa. Parece que tanto luces como sombras están en nuestra contra…

–¿Luces? –Preguntó Jenna. Si Inuki iba a seguir preguntando y averiguando más sobre la vida de los lobos, lo menos que quería era conocer la terminología de lo que estaban diciendo.

–Sí, bueno… es complicado de explicar –Dijo Mega, encogiéndose levemente de hombros.

–Algo querían, los espectros no atacan si no tienen una razón –Comentó Byte, aun dirigiéndose a su hermano–. Estaban siguiendo órdenes, o quizás buscaban algo de nosotros… no lo sé, no lo sé.

La loba comenzaba a verse estresada, mientras que su hermano, en perfecto contraste, seguía comiendo tranquilamente y con la vista en ningún lado en particular. Pero Byte seguía estresándose, así que Jenna decidió distraerla.

–Es interesante que nos hayamos encontrado después de tanto tiempo –Comentó al aire.

–Y que lo digas –Le respondió Mega luego de tragarse un bocado–. Ahora Helang no me puede reprochar nada.

Al parecer Inuki también comprendió lo que Jenna intentaba hacer, pues justo cuando comenzaba a haber un silencio agregó:

–Bueno, entonces podemos aprovechar este tiempo para conocernos un poco más, ¿no creen?

Ambos lobos voltearon a ver a Inuki. Mega comenzó a mover lentamente la cola, claramente interesado en la propuesta de su amiga. Byte relajó un poco la expresión de su rostro y meramente asintió un poco. Luego se miraron entre sí, por varios segundos. Ninguno decía nada, pero aun así movían las cejas, la mirada y hacían leves gestos con la cara, como si se estuvieran comunicando de alguna otra manera. Quizás telepáticamente, después de todo, podían hacer cosas de ese tipo. Finalmente, Byte comenzó a negar con la cabeza.

–No, Mega, no te…

Mega no le hizo caso a su hermana y miró a las chicas de nuevo.

–Es algo apresurado pero, ¿podrían contarnos de sus sombras? –Les dijo a las chicas.

–¿De qué hablas, Mega? –Preguntó Inuki. Mirando a sus hermanas, llegó a la conclusión de que tampoco habían comprendido la pregunta del lobo.

–¿Ya ves lo que provocas? –Le reprochó Byte– Ahora tú les explicas.

Mega se encogió de hombros mirando a su hermana y comenzó a hablar:

. –Bueno, todos hemos tenido esas experiencias duras y desagradables que muchas veces son importantes y terminan moldeando parte de nuestra personalidad. Suelen convertirse en secretos y casi siempre nos las tragamos esperando que los demás no las conozcan ni se enteren de ellas. A eso les llamamos las sombras de alguien. Por ejemplo, Byte y yo no conocimos a nuestros padres, murieron el día que nacimos y el maestro nos cuidó por eso. Otra puede ser el hecho de que yo tuve pareja alguna vez pero me dejó, aunque yo la seguí y busqué por mucho tiempo, haciéndome daño sin saberlo –Hubo un silencio de algunos segundos, en el que las chicas miraron a Mega con los ojos bien abiertos–. Aunque bueno, no tienen que decirme si no quieren.

–Vaya… ya veo –Dijo Jenna, sorprendida de que lo hubiera dicho con tanta naturalidad.

–Sí, bueno, mi hermano loco, aquí presente, ya trabajó sus sombras con ayuda nuestra, del mismo modo que nosotros trabajamos las nuestras con ayuda suya, así que le gusta andar de curioso preguntando por las de los demás. Lo que no sabe es que necesitaría un poco de tacto a la hora de tratar estas cosas –Les dijo Byte.

–Vaya, a parte de todas las cosas que aún no entendemos es lindo ver que se ayudan entre ustedes, como hermanos –Comentó Jenna.

–Sí, es lindo de ver, aunque Byte tiene razón, Mega deberías tener un poco más de tacto –Agregó Inuki.

Jenna se rio un poco. –Je, je, je, je, tú diciendo eso es gracioso, Inuki.

–¿Qué les puedo decir? –Dijo Mega– Lo importante de estar vivo es vivir. Lo cierto es que si fuera responsable y aburrido como Helang y Byte no nos habríamos conocido.

–Y tampoco habríamos tenido que salir huyendo de varios refugios por tu indiscreción– señaló Byte.

–Y bien, ¿las señoritas me harían el favor de contarme alguna sombra? –Le preguntó Mega, ignorando el comentario de su hermana– Sin presiones, no las quiero forzar a nada.

Las tres se miraron mutuamente unos segundos. El pasado que compartían no era el más agradable, probablemente clasificaría como una sombra. Jenna fue la primera en hablar.

–Bueno, mmm yo dejé de ver a mi padre desde muy chica… a los seis meses, si mal no recuerdo. Mamá y yo vivimos solas durante un tiempo, hasta que conoció al padre de Inuki y Luci.

–Luego de un tiempo nacimos nosotras –Continuó Luci–. Aunque poco después, cuando aún éramos pequeñas, nuestro padre murió.

–Finalmente, mamá cuidó de las tres ella sola, y no podía aguantar el duro trabajo para siempre, así que… no pudimos salvarla –Agregó Inuki.

–Aunque por ese evento conocimos a nuestras personas –Terminó Jenna en nombre de las tres.

Mega las miró a las tres intermitentemente. Pasaba su vista de una a la siguiente cada pocos segundos. ¿Qué pensaba, qué buscaba? Finalmente, abrió un poco la boca y dijo en una voz muy suave y serena, en comparación con la que había usado siempre:

–Vaya, son… son las primeras en decirme una sombra en realidad. G-Gracias, chicas –Les dijo mientras cerraba lentamente los ojos para abrirlos después–. Y honestamente… no estoy muy seguro de que hacer ahora… Ya sé.

Mega comenzó a levantarse, algo lento pero lo logró esta vez. Luego avanzó hacia las tres de manera algo torpe. –Les ofrezco… un abrazo –Les dijo mientras se sentaba y abría sus patas delanteras.

–Qué lindo eres, Mega –Le dijo Inuki, luego se le acercó y lo abrazó.

Pasaron unos momentos en ese abrazo, luego, lentamente, Luci se integró también, abrazando tanto al lobo como a Inuki. Jenna fue la última, y los abrazó a los tres. Pasaron varios segundos de esa manera.

–Chicas… –Les dijo Mega de pronto, con voz ahogada– no respiro.

Las chicas se dieron cuenta de que estaban abrazando al pobre lobo con demasiada fuerza y se apartaron de inmediato.

–¡Perdón! –Se disculparon al unísono.

–Nah, no importa –Les contestó Mega con su tono alegre habitual. Luego regresó cojeando a medias a su montón de paja–. Lo importante no es como se siente uno por fuera, si no por dentro.

–De acuerdo… eso es nuevo –Dijo Byte, aparentemente sorprendida por lo que su hermano había dicho.

–Y yo por dentro me siento cansado –Prosiguió Mega–, así que, ¡buenas noches!

Mega cerró los ojos y se acomodó para descansar. Las chicas le desearon buenas noches y luego siguieron conversando con Byte por un rato más, hasta que el sol comenzó a ponerse.

–Chicas, creo que ya deberíamos entrar a cenar y a dormir, ya está anocheciendo –Le dijo Jenna a sus hermanas–. ¿Estarás bien aquí, Byte?

–Totalmente; descansen, chicas –Respondió la loba, inclinando un poco la cabeza en agradecimiento mientras las tres se dirigían a la salida.

La noche cayó poco después, y en ambas casas todos dormían. Fuera, algo lejos de la zona, se encontraban platicando tres seres de nuevo.

–Muy bien, logramos reducir mucho el área –Estaba diciendo la primera, la que estaba al mando al parecer–. Todo indica que el pilar está en esa casa de allá –Luego señaló una de las pocas casas que se encontraban por esa zona–, y tenemos que encontrarlo y reclutarlo.

–De acuerdo –Respondió la única voz masculina del grupo–, pero me pregunto quién será, ¿ese perro, la linda gata o el hámster?

–De algo estoy segura –Comentó la tercera voz de manera fría y seria–: esa rata no puede serlo.

–Pues tendremos que buscarlo entre los tres y dejar a los otros dos fuera –Declaró la primera–. Sólo nos sirve el pilar. Yo investigaré al perro, Jaden, hazte cargo de la… "linda gata", y Starly, ya que no crees que el hámster pueda ser el pilar, entonces tendrás que cuidarlo.

–Sí, me gustará pasar tiempo con la linda gata y espero que sea el pilar –Comentó Jaden–. Si reclutamos a este nuestra líder ya tendrá cuatro, y podremos terminar de una vez con todas esas sombras.

–¿Voy a tener que cuidar a la rata? –Se quejó Starly– Bueno… con algo de suerte conseguiré comida.

–No te comas al animalito, Starly –Le advirtió–; y, Jaden, mide tus acciones. Ciertamente, con cuatro pilares no dejaremos nada de oscuridad. Mañana mismo haremos contacto con ellos.

Starly bufó y luego pensó por unos momentos.

–Bueno, tienes razón, dudo que sepa bien –Dijo al aire.

–No haré nada –Prometió Jaden–; ya quiero que sea mañana, será un lindo día.

–Muy bien, tomaré la primera guardia –Le indicó a Jaden y Starly–. Ustedes vayan a descansar.

–Como digas Shiny, despiértame cuando tengas sueño –Le dijo Jaden antes de recostarse–. Y pues supongo que eso significa que serás la última en guardia, Starly.

–Bien –Respondió dicha sin darle mucha importancia.

Ambos terminaron de acomodarse para dormir y Shiny se alejó un poco de ellos, se sentó y se quedó mirando el cielo nocturno, pensando en muchas cosas. Un pilar más y serían cuatro; cuatro pilares y destruirían a las sombras; sin sombras habría paz por los alrededores; eso haría que las cosas volvieran a la normalidad, lo más posible al menos…

(-)

Bolt comenzó a despertar, estirando sus patas y dando un bostezo, justo antes de sentir a Mittens recostada junto a él. Entonces recordó lo que había pasado el día anterior. Y, curiosamente, esa noche él había dormido a la perfección, sin ningún tipo de sueño confuso o desagradable. El perro se rascó el cuello y luego miró a su amiga recostada junto a él.

–Buenos días –Le dijo.

La gata ya estaba medio despierta, pero también seguía medio dormida. Abrió los ojos, parpadeó un par de veces, bostezó y entonces respondió: –Buenos días… –Sólo para detenerse a la mitad, momento en el que Bolt notó algo. Sus mejillas se habían tornado ligeramente rojas– orejón…

El can no le dio mucha importancia a eso, aunque le pareció curioso.

–¿Dormiste bien, Mittens?

–S-Sí. Gracias por dormir conmigo.

–No fue nada –Le dijo el de forma amable. Realmente también le había gustado dormir con ella, se había sentido muy bien.

–¿Podrías ayudarme a bajar las escaleras? –Le preguntó la gata, y Bolt notó que acababa de levantarse, aún sin apoyar su pata herida.

–Por supuesto que sí.

–Gracias –Bolt notó que Mittens aún tenía sus mejillas algo rosadas.

El can ayudó a su amiga a bajar las escaleras, una a la vez, hasta que llegaron al primer nivel. Era algo más tarde que el día anterior, Penny probablemente ya estaría en la escuela y su mamá en el trabajo, así que no resultó extraño que al llegar a la cocina el único presente fuera Rhino.

–Buenos días a los dos –Les dijo al verlos. Luego miró su plato, lleno esta vez, y regresó su vista a Bolt–. Hoy sí los esperé a desayunar, ¿qué tal?

–Gracias, amigo –Respondió el can, luego rió un poco para sus adentros. El hámster lo había dicho como si fuera una hazaña digna de recordarse.

–¡Un placer! –Rhino se puso firme por unos momentos y luego comenzó a comer –Y decidí que hoy saldré a conocer a las vecinas nuevas –Agregó con la boca llena.

–Genial, hoy será un día excelente –Dijo Bolt antes de comenzar a comer también.

Mittens, que ya había tomado un bocado propio, se lo tragó antes de decir:

–Aunque creo que no podré jugar. Aun me duele la pata.

¡Pero claro, la pata de Mittens! Ella no podía jugar así…

–Bueno, si quieres podría quedarme adentro contigo y hacerte compañía –Le ofreció Bolt de inmediato.

Las mejillas de la gata se tornaron rojas de nuevo. ¿A qué venía eso?

–Bueno… podríamos salir de todas formas y recostarnos en el pasto. Piénsalo, Bolt, si nosotros no salimos, Rhino tampoco lo hará –Razonó Mittens, aun con sus mejillas coloradas–. Y gracias… por ofrecerte a acompañarme.

–Claro, Mittens. Entonces saldremos los tres.

–¡Sí, voy por mi esfera! –Dijo Rhino emocionado, saliendo de la cocina a toda velocidad–. No me tardo, no salgan sin mí –Añadió desde el corredor.

Bolt dio un último bocado y volteó a ver a Mittens. Sorpresa la suya, la gata también lo estaba mirando a él fijamente. El can entonces comenzó a perderse en la profundidad de sus ojos verdes esmeralda y su pelo negro como la noche. No pudo evitar sonreír al pensar al respecto, Mittens era muy, muy bella. Lo siguiente solamente reafirmó su pensamiento: la gata comenzó a sonreír también. El corazón del can se comenzó a acelerarse ante tal imagen.

Se ve muy linda sonriendo. No sé qué es esto, pero me gusta cómo me siento con ella cerca.

–¿Bolt?

El llamado lo sacó de sus pensamientos. –¿Sí, Mittens? –Le preguntó mientras se fijaba en ella de nuevo. Sus mejillas estaban muy rojas y parecía estar tratando de armarse de valor para algo. ¿Para qué?

La gata comenzó a titubear. –Y-Yo… quiero decirte… q-que…

–Listo, ¡vayamos a salvar el mundo! –Gritó Rhino, de vuelta en la cocina y dentro de su esfera.

Bolt se sobresaltó al escuchar a su amigo, al parecer igual que Mittens. –Sí, amigo, vamos afuera.

Ahora Mittens había salido de la cocina y Rhino estaba esperándolo en la entrada de la misma. ¿Qué le habría querido decir?


y bien amigos aquí acaba este capitulo, cualquier duda que exista pueden dejarla en su review y advina o yo les responderemos aunque algunas cosas seguirán siendo misteriosas y se resolverán mas adelante en la historia

sin mas que decir aquí nos despedimos, hasta la próxima