Ranma ½ no me pertenece, pertenece a Rumiko Takahashi.

"Nada es perfecto" no me pertenece, pertenece a Zpu.

La musa aún no me abandona. ¡Voy a seguir aprovechándome de ella!


Capítulo 4

- Mira es allí - dice Akane soltando el brazo de Ranma para señalar un pequeño local de estilo occidental - me lo ha recomendado Nabiki.

Entonces Akane coge a Ranma de la mano para dirigirse al restaurante. En la puerta un hombre bajito y corpulento les observa llegar.

- ¿En qué os puedo ayudar? - pregunta amablemente.

- Querríamos cenar aquí - contesta Akane sonriente. Ranma se limita a mirar para todos los lados, quiere ver que clase de comida hacen allí.

- No podéis - dice de manera un tanto seca.

- ¿Cómo? - dicen sorprendidos los dos chicos.

- No hay mesas disponibles.

- Pero si el local está medio vacío - dice Ranma señalando alrededor.

El hombre empieza a sudar, se le ve alterado.

- Esto… es que… están… ¡están reservadas todas las mesas! ¡sí eso! están reservadas.

- ¡Ah ya entiendo! – Murmura Ranma chasqueando los dedos - muy bien… ¿cuantos yenes nos va a costar cenar aquí?

- No, no entiendes… es que no puedo dejaros pasar… lo siento habéis venido muy tarde - cada vez se está poniendo más nervioso - yo… si fuera vosotros… me iría a casa a cenar - dice despacio y guiñando un ojo.

Ranma y Akane no entienden nada. ¿Qué le importa al hombre este dónde van a comer?

- Akane, definitivamente, Nerima atrae a todos los locos del país… - le susurra Ranma a Akane poniendo una mano en su boca hacerse el disimulado.

- Ranma por favor - ríe Akane dándole un codazo - hagamos una cosa - ahora se dirige al señor - usted nos da comida para llevar y nosotros nos la comemos en casa.

- Es que, no sé si puedo hacer eso. Si me disculpáis un momento…

La pareja ve como el hombre se dirige hacia el teléfono. La distancia que los separa no les permite escuchar nada. Finalmente el hombre asiente un par de veces y secándose el sudor vuelve al lugar donde se encuentran ellos.

- Lo siento - dice haciendo una especie de reverencia - no puedo. Váyanse a casa ahora mismo, lo digo muy en serio.

Dos hambrientos caminan por la calles de Nerima, cogidos de la mano y a paso lento. Lo que diga el hombre sudado les trae sin cuidado, no quieren volver a sus casas… no por el momento.

- ¿Son las tuyas o son las mías? - dice Akane llevándose una mano a la barriga.

- Creo que tus tripas se están quejando casi tanto como las mías - ríe el chico. Entonces se queda pensando un rato y de repente exclama - ¡Tengo una idea! - se acerca a Akane y la coge en brazos - ¡Sujétate fuerte Akane!

Dos hambrientos vuelan por las calles de Nerima, abrazados y saltando de tejado en tejado. Akane ya echaba de menos estar así en brazos de su prometido, hace tiempo que no se meten en problemas. Ella desea que el trayecto sea infinito. Cierra los ojos para respirar el aroma de Ranma… de repente se detienen. Al abrir los ojos no entiende nada. Mira el edificio que tiene en frente y mira a Ranma, vuelve a mirar el edificio y otra vez a Ranma, repite esa misma operación tres veces más.

- ¿Qué se supone que hacemos aquí? ¿No deberíamos ir a algún sitio a comer algo?

- Aquí tienes toda la comida que puedas desear. Sólo necesitamos monedas y casualmente yo tengo unas cuantas - dice sonriendo de manera triunfal.

- Ranma… ¿te estás volviendo idiota por momentos? A mi puedes contármelo - dice fingiendo preocupación - Tú sabes que para entrar necesitaríamos también una - sus palabras mueren en su boca… Ranma sujeta en su mano unas llaves… - ¿De dónde demonios la has sacado?

- Después del verano empiezo a trabajar aquí. Ayer vine a firmar el contrato y me dieron las llaves.

- Ranma no lo sabía - se siente orgullosa - enhorabuena.

- Normal, no lo sabe nadie. Eres a la primera persona a quien se lo digo - dice avanzando, ella no se mueve - venga no seas lenta, vamos a entrar - grita abriendo la verja.

Mientras caminan por los pasillos cientos de recuerdos vienen a sus mentes: las peleas de Akane contra todos los chicos que querían salir con ella, las peleas de Ranma con Kuno "ohhhh mi chica del cabello de fuego", las horas que pasaron sujetando cubos llenos de agua por llegar tarde, los partidos de baloncesto, las clases de educación física, el horrible director, la rara de miss Hinako…

- Entonces serás el maestro Saotome en el instituto Furinkan ¡eh! Quién te ha visto y quien te ve - dice Akane dando con un dedo golpecitos en la mejilla de Ranma.

- Ya ves, estuve haciendo prácticas aquí y les he gustado. Si es que nadie puede resistirse al encanto Saotome.

"No se puede ser más ególatra" piensa Akane "detesto cuando Ranma se pone creído, vale que puede creérselo, pero voy a bajarle los humos".

- Yo puedo resistirme.

- ¿Seguro? Eso tendrás que demostrármelo - muy confiada se ve la actitud del moreno.

- Te lo demuestro donde y cuando quieras - ella no se queda atrás, habla con un tono desafiante.

Ranma se acerca a Akane y le pone una mano en la cintura.

- ¿Qué te parece aquí y ahora? - susurra cada vez más cerca de ella.

Entonces se miran a los ojos. Akane se siente nerviosa, "¿Cómo salgo de esta? claro que no me resisto al encanto Saotome. ¿Y ahora qué hago?". Unos ruidos procedentes del estómago de Ranma la salvan. Se echa a reír diciendo:

- Con ese ruido acabas de perder todo tu encanto Saotome - mientras ríe su estómago también cruje.

- Te diría que tú también has perdido tu encanto, pero… ¿ ¡cómo perder algo que nunca se ha tenido! ?

- ¡IdiotaaaaAAAaaaa! - Ranma sale volando por el techo del instituto. Es como volver al pasado.

- Vale me lo tenía merecido - habla Ranma detrás de Akane, la muchacha se gira asustada. No esperaba que él estuviera allí tan rápido, no sólo había mejorado en fuerza sino también en velocidad - mira allí están las máquinas expendedoras, vamos a coger algunas chocolatinas, patatas y bebidas.

Y así siguen,

hablando entre bocados y algún trago.

- ¡Asame mmáfs pfatatas! - Akane le pasa la última bolsa de patatas que les queda.

- No hables con la boca llena guarro. ¿Sabes Ranma…?

De golpe Ramna empieza a toser y le hace señas para que Akane le de golpes en la espalda porque se está ahogando. Akane le da unos toquecitos que acaban con el sufrimiento del chico. Akane no le da importancia al incidente (está más que acostumbrada) y sigue con su discurso:

- Estar aquí me trae muchos recuerdos - dice poniendo una mirada soñadora.

- ¿Te refieres a estar aquí en la azotea?

- En la azotea, en el instituto, todo en general. Ranma, rápido, sin pensar dime un recuerdo que te venga a la cabeza - a Akane le parece divertido el juego. Ranma pone dos dedos en su barbilla y piensa, es que son tantos - te he dicho sin pensar, vamos eso no debería costarte tanto, para ti eso de no pensar es de lo más normal.

- El día que me citaste en la azotea por San Valentín para darme unos chocolates que ni siquiera eran tuyos porque eran de la niña aquella que estaba enferma.

- ¿De todas las cosas que nos han pasado te quedas con eso?

- Claro, estamos en la azotea y es lo primero que me ha pasado por la cabeza.

Qué simplones pueden llegar a ser los hombres. Akane esperaba otro recuerdo del tipo "cuando me quedé sin fuerza y tú te arriesgaste para salvar el pergamino" o "la competición de patinaje cuando dije delante de todos y por primera vez que eras mi prometida" o mejor todavía "cuando hicimos de Romeo y Julieta, aunque no llegáramos a besarnos de verdad". Ranma mira de reojo a Akane, ve como ella encoje las piernas y rodea con sus brazos las rodillas. La ve algo incómoda, demasiado pensativa. Tiene que hacer algo.

- Me hubiera gustado que los chocolates fueran tuyos de verdad. Aunque luego me dieras uno pequeño por compromiso, es decir, porque creías que tenías que hacerlo, por eso de que nos obligaron a comprometernos - dice también abrazando sus rodillas y mirando al cielo.

- No fue por compromiso… me apetecía hacerlo - dice poniendo la cabeza sobre sus propios brazos mientras se gira a mirarlo.

Ambos piensan que no hay más que hacer

y olvidan los halagos más forzados,

sinceran sus palabras, se relajan.

- ¿En serio?

- La verdad es que me pasé toda la noche intentando hacer chocolates para dártelos al día siguiente. Quería hacerlos con forma de corazón pero parecían más bien patatas – ríe ante su propio comentario,había aprendido a aceptar sus defectos y en la actualidad Akane era totalmente consciente de que era una negada para la cocina, por eso aunque Kasumi ya no vive en el Dojo cada día les va a preparar la comida igualmente.

- ¿Y por qué no me los diste? – preguntó sorprendido por lo que se había atrevido a reconocer la chica.

- Después de ver los chocolates que te prepararon tus otras prometidas me dio vergüenza darte los míos, sabía que te ibas a reír de mi forma de cocinar.

- ¿Tan previsible era yo? - ella asintió con una sonrisa de medio lado. Ambos sabían que él se habría reído de ella.

- Al año siguiente sí que me salieron buenos, toda la familia me felicitó. Fue el mejor San Valentín de mi vida.

- Sí claro y yo voy y me lo creo. Seguro que les pagaste para que me dijeran eso. Yo no recuerdo nada.

- ¡Eso te pasa por glotón! ¿Quién te manda comerte todos los chocolates de Kodachi? Allí había somnífero para dormir a un elefante.

- Lo hice sólo porque tú te enfadaste conmigo porque comí de los chocolates que me hicieron Ukyo y Shampoo - ¿no se supone que no recordaba nada de lo que pasó aquel día? Había hablado otra vez más de la cuenta, suerte que Akane no se había dado cuenta, siguió hablando para que ella no se percatara de su metedura de pata - aún no me puedo creer que estuviera toda una semana durmiendo. Vaya loca. Suerte que luego se obsesionó con el tío aquel inglés. ¿Qué se habrá hecho de ellos?

- Se casaron - hubo un silencio, los dos miraron al cielo. La luna llena estaba allí rodeada de un manto negro y estrellado.

- Entonces - prosiguió Ranma - fue tu mejor San Valentín porque te salió bien algo en la cocina ¿no?

- Sinceramente, fue mi mejor San Valentín por aquello que me escribiste.

Ranma abrió los ojos como platos, no recordaba haberle dado aquella nota a Akane. Jamás habían hablado del tema.

- No sé de qué me estás hablando - Sabía perfectamente a lo que ella se refería pero no quería reconocerlo.

- De la nota que tenías en tu habitación cuando fui a llevarte los chocolates que te hice.

- Ah claro. Los chocolates que no existieron, vamos Akane, tú eres incapaz de cocinar algo comestible - una cosa es que Akane reconozca que es incapaz de cocinar algo, pero otra cosa es que los demás ser rían de ella por esto. Ese comentario le cuesta a Ranma un bofetón por parte de Akane - ouch, eso duele.

- Voy a pasar por alto lo que acabas de decir - después de darle el bofetón claro - y voy a intentar refrescarte la memoria. Yo te cité en el dojo para darte los chocolates, al ver que no bajabas subí muy enfadada a tu habitación.

- ¿Tú enfadada conmigo eh? Esta historia empieza a tener credibilidad.

- ¿Me dejas seguir? - Tras el sí de él prosigue con la historia - cuando llegué te vi sentado en el suelo enfrente del escritorio con la cabeza encima de los brazos. Te di un buen golpe en la cabeza por la rabia que me dio que te quedaras dormido. Entonces al ver que caías al suelo sin reaccionar supe que algo pasaba y decidí llamar al doctor Tofu. Pero antes vi una nota en tu escritorio donde leí mi nombre. El doctor te estuvo haciendo pruebas y resultó ser eso del somnífero.

- Y es cuando estuve durmiendo una semana. Bonita historia con un bonito final - no le interesa que Akane le recuerde que ponía en la nota. Quiere acabar con la conversación sea como sea. Entonces señala el cielo y dice - mira una estrella fugaz, pide un deseo.

- No me cambies de tema que no hay ninguna estrella ¿acaso acabas de recordar lo que ponía en la nota? - Ranma se tensa, Akane decide continuar - "Akane: Gracias por luchar cuando yo he desfallecido y por estar llena de fuerza cuando a mi ya me han vencido*. Ranma"

- ¿Estás segura de que yo puse eso?

- Bueno, no ponía Ranma, sólo había una R. Supongo que los somníferos te hicieron efecto y te dormiste antes de escribir tu nombre.

- Pues supones mal. La nota la pudo haber escrito otro, yo ya te he dicho que ese día no lo recuerdo. A lo mejor me la dio Ryoga para que te la diera, te recuerdo que por aquellos entonces ese cerdo estaba coladito por ti. - Ranma realmente piensa que la explicación va a colar.

- Eso es imposible - refunfuña Akane.

- ¿Por qué? - está convencido de que Akane no tiene ningún argumento para rebatir su "excusa".

Y se olvidan de querer aparentar

ya no trabajan estrategias,

ya no hay palabras necias sólo magia.

- Porque yo por Ryoga jamás he luchado. Y la nota la escribiste después de lo de Jusenkyo. Cuando luché por ti cuando tú casi habías perdido, yo saqué fuerzas de donde pude, fuerza que perdí cuando casi… - no salían las palabras, un nudo se formó en su garganta al recordar aquello. La mirada se le nubló tanto como al muchacho que tenía al lado.

Hablaron a la vez. Ella dijo "…muero" y él dijo "…mueres". Hubo unos instantes de silencio, a lo lejos una sirena de ambulancia sonó. Ninguno de los dos supo qué decir. Akane ve que Ranma se dispone a hablar. Se teme lo peor ¿el bocazas dispuesto a fastidiarla más?

- Akane, acabo de recordar que ese día no vi a Ryoga… - a su manera le da la razón a Akane. Qué dulce que puede llegar a ser si se lo propone el baka.

- Tengo frío - a ella también se le da bien cambiar de tema.

- ¿Te he explicado alguna vez los viajes de entrenamiento que hacía con mi padre cuando era un crío? - los dos empiezan a reír, saben como acaba la historia.

- Ranma, ya sabemos como acaba la historia. Y si tú sabes… - dice Akane reuniendo todo el valor necesario - que te estoy pidiendo un abrazo - ahora juguetea con sus dedos - ¿Por qué no me lo das?

- Prométeme que no me llamarás pervertido y sobretodo prométeme que no me caerá un mazo encima.

- Lo prometo y lo prometo.

Ranma pone la espalda sobre la pared al lado de la puerta de la azotea y Akane se recuesta sobre su pecho mientras sus brazos la rodean. Permanecen así por un largo rato.

No lo piensa y le pregunta

si en la noche vendrá a casa.

- Akane, ¿quieres venir a mi casa esta noche? - los dos saben lo que conlleva esa pregunta. Akane siente que el corazón se le va a salir del pecho.

- No creo que sea buena idea - a Ranma se le para en seco el latir del corazón, con el silencio que se ha creado a su alrededor puede escuchar como caen los pedacitos de su corazón roto al suelo.

Continuará…


* Esta frase es copiada de otra canción de Zpu titulada "Sobran las palabras" ;)

Madame, BABY SONY , Akai27: muchisisisimas gracias por los reviws. Me alegro que os guste la historia. Espero que este capi también os haya gustado, ha salido algo romanticón pero esta semana me he despedido de mis alumnos y estoy algo sensiblona. Supongo que ya sabéis que el estado de ánimo influye a la hora de escribir.

Pues lo dicho, muchas gracias y que sepáis que acepto también criticas negativas ¡que sino al final me va a subir el ego al nivel de Ranma Saotome! :D