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Cuatro.
De ex novios y hermosas super modelos
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Sakura agarró un ritmo mientras caminaba por la calle, ignorando el chasquido que sus tacones de 8 cm hacían cada vez que pasaba por el pavimento.
Normalmente trataba de ser agraciada con sus pies—eran su mejor característica, después de todo, y por lo tanto deberían ser tratados con el mayor 'cuidado' posible (eso decía, siempre y cuando se vieran hermosos, nada más importaba). ¡Incluso llegó al extremo de comprar esos zapatos ridículamente caros que lastimaban al usarlos sólo para garantizarlo!
¿Qué era eso que decían en su drama favorito? "¿Un hermoso par de zapatos te traerán a los más hermosos lugares?" ¡Claro que sí, ella creía eso!
Aún así dolían, demonios.
Maldijo fuertemente y trató de recordar porqué había escogido sus mejores tacones hoy. Este particular par era su 'par de la suerte', aunque lastimaran como un demonio, y secretamente los había puesto bajo el escritorio en su oficina, guardándolos para Ocasiones Verdaderamente Especiales.
No había pensado que el almuerzo con Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto fuera un Ocasión Verdaderamente Especial, pero algo la había animado a cambiar su cómodos y de-todos-los-día flats azules con estos Prada asesinos.
Que sabia decisión. Nada bueno salió de ese almuerzo. ¡Nada!
Sakura suspiró y observó a su alrededor, de inmediato conteniendo el aire cuando se dio cuenta a dónde la habían llevado sus pies. Lentamente, se dio la vuelta a la otra dirección y comenzó a caminar, sus pasos pesados. Se sentía como para golpearse una y otra vez, pero luego de un momento de considerarlo, suspiró y se dio la vuelta de nuevo, entrando a un antro.
Era demasiado temprano para estar bebiendo, pero eso no fue lo que quería hacer de todos modos. Parada de piedra en la entrada, observó a las trabajadoras, quienes estaban haciendo sus respectivos trabajos—reacomodando los estantes, limpiando las mesas, trapeando…
—Lo siento, señorita, pero no abrimos hasta —uno de los de la bármanes, el primero en notarla, comenzó a decir, pero fue rudamente interrumpido por un femenina voz aguda que Sakura pensó familiar.
—¡Sakura-san! —Sakura estuvo de repente cara a cara con una pequeña y delgada mujer que tenía una escoba.
—Hola… —Sakura le dio un rápido vistazo a su credencial, —Yori.
—Siento lo de Takashi, Sakura-san —la mujer continuó, —Es nuevo aquí, así que no sabe de usted.
Sakura decidió ignorar la segunda parte de su oración, y luego preguntó, —¿Él está aquí?
—¡Sí, está! —Yori asintió alegremente, y luego hizo una seña en dirección hacia la puerta trasera. —Por esa puerta, Sakura-sa—
—No lo he olvidado, Yori —intervino Sakura, formando una helada sonrisa en su rostro. Obtuvo en respuesta una alegre y ajena sonrisa, y suspiró interiormente. Sólo había visto a Yori unas cuantas veces antes, pero ya la encontraba agravante—un poco curiosa, quizás, en especial con cosas que no eran de su incumbencia en lo absoluto.
Yori la miró ansiosamente. —¿No va a ir?
—No, no voy a ir —respondió Sakura fácilmente. —Tan sólo estaba aquí para… —pasó saliva. ¿Para qué? Ni ella misma lo supo, no exactamente. Miró el bar con desesperación. —¿Puedo tener una bebida, quizás?
La mujer le mandó una mirada, y luego sonrió amablemente. —¿Pasa algo malo?
—No —Sakura respondió cortantemente. —Sólo… no tengo nada qué hacer, eso es todo—en su interior gruñó y se dio una cachetada. ¿Qué demonios? ¡Eso la hizo sonar increíblemente patética e inútil!
—Bueno, todavía no hemos abierto… —Yori observó el bar cuidadosamente.
Sakura forzó una sonrisa. —Bueno, si no está bien, entonces me voy.
—¡Espere! —Yori la detuvo, la gran y cálida sonrisa de nuevo en sus labios. —¡Está bien. La atenderemos! Es una de nuestros más especiales clientes, de todos modos. ¿Qué es lo que quiere, Sakura-san? ¿Un Cosmopolitan, como siempre?
—Um… —Sakura había siempre, siempre bebido Cosmopolitan, pero no quería verse como si nada hubiera cambiado desde que eso pasó, así que dijo, —No, gracias. Un Bloody Mary estaría bien.
—Está bien —la mujer sonrió, y luego se giró al barman conocido como Takashi. —Hazle un Bloody Mary, Takashi.
—Pero —la miró, casi fulminándola, pero luego suspiró en resignación y prosiguió con su deber.
Sakura se sentó en la barra, y un momento después, la bebida ya estaba frente a ella. Alzó la copa, la observó por un momento, y luego la bebió con cuidado.
Solemnemente, murmuró, —Gracias.
—De qué —Yori dijo, y luego agarró su escoba de nuevo. —¡Disfrute su bebida, Sakura-san! Siempre puede llamarme si necesita algo.
Sakura miró cómo la pequeña mujer caminaba hasta la puerta trasera, barriendo, y luego dirigió su atención de nuevo a su bebida, maldiciéndose.
Esta era un estúpida idea, escoger estar ahí cuando en definitiva podía haber ido a cualquier otro lugar, hacer un poco de compras o algo. Estar ahí era completamente patético, especialmente en ese momento del día, ¡cuando debería en vez estar en su oficina haciendo su trabajo!
Esa fue una estúpida, estúpida decisión.
Tener un mal día no significaba que estuviera bien para ella ir ahí, de todos los lugares. Si Tenten se enteraba de eso, estaría muy molesta con ella por tener una estúpida id—
—Sakura.
De inmediato se congeló en su silla.
Esto era exactamente porqué no debió estar ahí a esa hora del día, porque él estaría ahí también. Pasó saliva inconscientemente, y luego se dio la vuelta, forzando una sonrisa en sus labios. Estuvo de inmediato cara a cara con el hombre de cabello negro y ojos oscuros, su rostro tan, tan dolorosamente familiar…
Y luego lo saludó, —Sai.
Una sonrisa se rompió en sus labios, —Hola.
—Hola —respondió, ligeramente pasmada. Habían pasado tres largas semanas desde que habían hablado, y el sólo verlo ahí de esa forma, escuchando su voz de esa forma, la hacían sentirse ligeramente nostálgica.
—No esperaba verte aquí —continuó Sai, la sonrisa todavía en su rostro. —¿Cómo has estado?
Realmente sonaba a: ¿Cómo has estado después de nuestro rompimiento?
La respuesta real sería "apenas sobrevivo", pero no quería que él lo supiera, aunque sabía que él sería capaz de ver la verdad. Siempre lo había hecho.
Era una de las desventajas de salir con tu mejor amigo desde la preparatoria, de todos modos. Él te habría entendido mejor de lo tú lo hacías. Y cuando él se fue, el dolor estaba cerca de ser inimaginable—perder a tu mejor amigo y amante al mismo tiempo no había sido para nada bueno.
De hecho, había sido una completa pesadilla.
—Bien —respondió de todas formas, porque una debía al menos mantener su dignidad.
—Eso está bien.
—Ya sé —dijo altaneramente, y luego lo miró con duda en sus ojos.
—Yo también estoy bien —Sai sonrió de nuevo, sabiendo exactamente lo que ella quería. Estuvo callado por un momento. —Sin embargo, te extraño mucho, Sakura.
—¿Enserio? —Sakura lo retó. Ella también lo extrañaba, en especial su sonrisa, y dolorosamente recordaba como solía ser más… honesta, más real. Ahora estaban de regreso al cuadro uno, él sólo le daba falsas sonrisas.
Él había sido especialmente bueno para eso.
Él ignoró la pregunta. —¿Qué haces aquí?
—Sentada —respondió, sin perder el ritmo, y luego lo miró directo a los ojos. —Este es el único bar que conozco que abre bastante temprano. Y me siento con la necesidad de una bebida.
Él no hizo ningún comentario sobre eso. —¿Un Bloody Mary, huh? —alzó un ceja, su atención ahora en la bebida. —¿Qué pasó con el Cosmopolitan?
—Ya no me gusta —Sakura respondió con altivez, sus ojos fijos en él, como si lo retara a que le preguntara sobre su decisión. Estuvo de repente contenta de que hubiera ordenado un Bloody Mary.
—Sakura, sabes bastante bien que no es bueno beber a las… —le dio un vistazo al reloj, —Tres PM de la tarde.
Se encogió de hombros desinteresada. —Me siento para beber.
Su mirada se suavizó. —¿Qué pasó? ¿Tuviste un mal día?
—No.
—¿No? —Sai pareció como si estuviera a punto de preguntarle sobre eso, pero la pregunta nunca llegó. —Bueno, eso está bien—dudó un poco por un momento, y luego comenzó, —Sakura, pienso que necesitamos—
—Hora de irme —murmuró rápidamente, cortándolo de repente. No le importaba que pareciera como si estuviera evitándolo—demonios, lo estaba evitando, y no iba a intentar esconderlo si él se iba a dar cuenta de todos modos. Se puso en pie a toda prisa, dejando unos billetes sobre la mesa, y luego lo miró, —Soy requerida en el trabajo.
Él sólo asintió, un poco decepcionado. —Está bien.
—Está bien —dijo, y luego se dio la vuelta y salió del bar, y al mismo tiempo sintiéndose un poco mejor y mucho más peor que antes.
Mierda.
Era realmente, realmente, desgarrador saber—no, recordar—que él todavía tenía ese efecto en ella.
xx
Ya eran la diez PM, pero el lobby del hotel seguía todavía lleno de gente.
Una alta mujer rubia estaba sentada en uno de los sofás, tranquilamente bebiendo su champagne, sus ojos persistentemente sobre el lobby. Dejando su copa sobre la mesa, se paró y se encaminó al baño de mujeres.
Una vez que se retocó el maquillaje, le dio un vistazo a su reloj y asintió a su reflejo en el espejo, una sonrisa segura adornando sus labios.
Una mujer sólo era una mujer cuando sabía cuál era el momento perfecto para hacer su entrada, después de todo, y este era el momento perfecto.
Encaminándose hacia la recepcionista, alzó su barbilla en el aire, sabiendo que las personas la voltearían a ver sin importar lo que hiciera. Con un aire de confianza, saludó a la recepcionista, —Hola.
—¡Hola! —la recepcionista resultó ser un pequeña mujer pelinegra con amistosos ojos y una cálida sonrisa. Su tarjeta decía Ichiro Satsuki. Ella ensanchó su sonrisa aún más. —¡Bienvenida a nuestro hotel! ¿Cómo la puedo ayudar?
—Estoy aquí por Uchiha Sasuke —dijo la mujer tranquilamente. —Si tan sólo pudieras darme su número de habitación, por favor.
—Oh—sobre eso, señorita, lo siento, ¡pero son reglas de nuestra compañía no dar los números de habitación de nuestros clientes! —Satsuki dijo, todavía alegre. —¿Hay algo más en lo que la pueda ayudar, entonces?
La mujer sólo bufó, sin hacer esfuerzo alguno para esconder su molestia. Nivelándose con Satsuki para mirarla, repitió, —Estoy aquí por Uchiha Sasuke, así que si tan sólo pudieras amablemente darme su número de habitación, por favor, mi trabajo aquí estará hecho y tú podrás continuar con tu manera alegre.
—Señorita, realmente espero que entienda —la sonrisa de Satsuki ahora era forzada, a pesar de que su tono era amable. —Pero realmente no podemos dar el número de habitación de nuestros clientes. Es contra las reglas, como verá.
—Esta es mi última advertencia, Ichiro Satsuki —la mujer continuó, su sonrisa agradable. —O llamaré a tus superiores. Podemos hacer esto de forma fácil, tú di.
—Señorita —la voz de Satsuki se volvió dura. —Por favor, no quiero meterla en problemas, pero dar el número de habitación es estrictamente en contra de las reglas, y si no puede entender eso—
—Demasiado tarde.
Satsuki miró, un poco impaciente, como la mujer frente a ella habló por teléfono. Era llamativa, elegante, de un forma que nadie más podría darse el lujo de ser. Casi nadie conocía personalmente a sus superiores, sin embargo, así que no estaba tan asustada.
La mujer, sin embargo, lo sabía aún mejor. Sonriendo de forma más agradable, le pasó el teléfono a Satsuki. —Él quiere hablar contigo.
Satsuki observó el teléfono por un momento, tomó una bocanada de aire y respondió a la otra persona. —¿Hola? Habla Ichiro Satsuki.
—Ichiro-san —un voz masculina repitió, y sin siquiera tener que mirar, Satsuki se dio cuenta que podría estar en un gran problema, mientras él continuaba. —Esa es uno de nuestros clientes más valiosos en frente de ti, y apreciaría mucho si le das lo que quiere.
—N-nara-san… —el labio inferior de Satsuki tembló una vez que estuvo segura que ella estaba, de hecho, hablando con el mismo dueño de la cadena hotelera. —Y-yo lo siento. N-no sabía eso, así que…—
—No, eres nueva, así que es lógico que no supieras sobre esto —continuó, —Sólo te pido que seas más cuidadosa en el futuro.
—¡Si! ¡Por supuesto! ¡Gracias, Nara-san!
—Regresa el teléfono a ella, por favor, me gustaría hablar con ella por un minuto.
Satsuki, a regañadientes, le regresó el teléfono a la mujer frente a ella, quien estaba en esos momentos sonriendo de forma triunfante.
—Sí, sí —la mujer respondió en el teléfono. —Muchas gracias por tu ayuda—continuaron hablando por unos minutos más antes de que colgara, regresando su atención a Satsuki. Su sonrisa era agradable, —¿Qué fue lo que dijo?
Satsuki trató de dar su mejor sonrisa de empleada. —Lo siento mucho por el problema, señorita.
—Está bastante bien —la mujer hizo un ligero ademán de mano. —Confío en que no cometerás el mismo error en el futuro.
—Nunca más —Satsuki asintió con vehemencia, y salió bruscamente de ella cuando se dio cuenta de lo poco profesional que era. Cambió su expresión, asintió. —Por supuesto, si eso es de su conveniencia. Ahora déjeme ayudarla —. Sse movió a la computadora y comenzó a teclear, antes de alzar su vista unos minutos después. —Me temo que el señor Uchiha específicamente ha ordenado que nadie lo molestara esta noche, señorita. Puedo darle su número de habitación si todavía lo quiere—
—Me gustaría mandarle un mensaje ahora, por favor —la mujer intervino. —Dile que hay alguien esperándolo abajo.
—Ah, sí, por supuesto —Satsuki asintió. —Um, ¿su nombre, señorita?
—Ino —suministró despreocupadamente, sus carnosos labios formando una perfecta sonrisa, —Yamanaka Ino.
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tbc.
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¿Alguien quiere una galleta y a un Sasuke-kun? XD
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Dejen entonces R&R y yo les cumpliré el deseo ^^
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He logrado demostrar que tengo poderes mágicos *o*
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Sasuke-glamour off!
