DÍA 4: PARQUE DE DIVERSIONES
CAPÍTULO 4: "AVENTURA EN SIX FLAGS"
Disclaimer: Los personajes de Big Hero 6 y Coco no me pertenecen; pertenecen a Disney y a sus respectivos creadores. Sólo los uso por afición y nada más.
NOTA: Miguel y Hiro ya tienen +20. Pero en las memorias del diario de Miguel tienen desde 16-18 hasta la actualidad (mayores a 20 años, pues) Contenido +13, palabras vulgares/altisonantes, FEELINGS, amor, felicidad y tristeza. Nothing more.
NOTA 2:
Basado en hechos reales XD/ Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
¡Ahora sí: A LEER!
CAPÍTULO 4: "AVENTURA EN SIX FLAGS"
Faltaban pocos días para que Miguel y Hiro regresaran a México y pasaran la Navidad con la familia Rivera.
Entre los preparativos, las fiestas y el equipaje, Hiro decidió dejar todo a última hora y revisar el diario de Miguel otra vez. El moreno se estaba dando un baño, pues debían alistarse para ir a comprar los regalos para su familia y de paso, despedirse de Tía Cass (u obligarla a viajar a México con ellos).
Pero Hiro estaba más preocupado por otro asunto. Ese asunto era el diario. Se había vuelto su "libro favorito", y quería leer algo nuevo: una aventura en México, de las tantas que tuvieron.
Empezó a hojear el compendio de aventuras, seleccionando una hoja que llamó su atención.
Recordaba perfectamente ese día, pero se dio a la tarea de leerlo desde la perspectiva de Miguel. Se acomodó en la cama y empezó a leer.
….
"GUÍA DE SUPERVIVENCIA EN EL SIX FLAGS"
Decidí viajar a México durante las vacaciones para visitar a la familia, para comprar una guitarra nueva y para pasar tiempo de calidad con mi prometido (ah si, ya nos habíamos comprometido en ese entonces). Un día de tantos, cuando Hiro y yo estábamos en el departamento, lo invite a Six Flags.
Decidí llevar a Hiro porque él estaba muerto de aburrimiento en el departamento del Centro, y aunque yo no tenía muchos ánimos de ir... Sabía que Hiro amaría ese lugar.
¡Iba a casarme con un tipo que era superhéroe! Y serlo conlleva muchas actividades extremas: volar, evadir ataques, defensa personal, ataques directos, innovación de trajes y armas, y un sin fin de cosas más. Obviamente, Hiro iba a amar ese lugar. ¡Él amaba las situaciones extremas!
Me entusiasmaba la idea de llevarlo por primera vez a un parque de diversiones sin arriesgar su vida. Pero yo tenia muchas ganas de ir. Y de verdad no quería, no era amante de la adrenalina ni de los juegos mecánicos.
Odiaba subirme al dragoncito de la feria cuando era niño... Y nunca había visitado un parque de diversiones... Pero por Hiro era capaz de subirme al Popocatépetl, abordar un helicóptero y aventarme desde esa altura en paracaídas.
Si, lo sé. Soy bien intenso.
Íbamos en el metro para dirigirnos a Six Flags. Hiro estaba emocionado por mi invitación, no dejaba de hablar de lo bien que seguramente se iba a sentir esa experiencia:
—¡Imagina que estamos por las alturas! ¡Que el viento corre por tu cara mientras el carrito va subiendo, alejándose más del sueño! Y pronto—hizo un ademán con la mano para ejemplificar su idea— ¡BOOM! El carrito sale súper rápido, ¡Y alzas las manos en la montaña rusa cuando va descendiendo! ¿Imaginas la velocidad con la que saldríamos disparados, Miguel? Ah, seguramente será increíble—decía Hiro, mientras yo tragaba saliva pesadamente...
No me atraía la idea de sentir como eras sacudido bruscamente por los juegos ni de salir disparado como cohete de Fiesta patronal mientras iba sentado en una cabina incomoda, pero ya no podía arrepentirme.
Salimos del Metro y tomamos un camión que nos dejó en el estacionamiento de Six Flags. Desde ahí, pudimos ver una parte de los juegos y pudimos escuchar los gritos de las personas.
Hiro había vestido ligero, con una playera negra, su sudadera, sus bermudas y sus tennis rojos. Yo llevaba una playera blanca, pantalón de mezclilla y mis botas cafés, además de que cargábamos lo esencial: celular, cartera y dinero.
Al llegar, vimos una fila ENORME. Tuvimos que esperar al menos 30 minutos para llegar hasta la taquilla.
—Buenas tardes señor, ¿Qué desea?
—Estar en mi casa tocando la guitarra...—se me salió decirle a la chica. Ella me miró extrañada y repuse—Ah, digo... Eh... Serán dos entradas de adultos, por favor.
La chica comenzó a teclear algo y preguntó:
—¿Cuenta con el pase anual o alguna promoción?
—Creo que no.
—De acuerdo. Son $1,300 pesos, por favor.
Cuando escuche el precio, casi me iba de boca. ¿Era en serio? ¿Tanto dinero por solo dos entradas? No es que fuera tacaño, pero ese día solo llevaba $3,000 pesos que se suponía eran para toda la semana...
REGLA No. 1: "LLEVA MÁS DINERO DEL QUE CREES NECESITAR"
Adiós dinero. Hiro, si alguna vez lees esto, déjame decirte que sales muy caro, pinche chino.
Busqué en mi cartera y le pague a la chica. La mano me temblaba de tan solo pensar que en menos de cinco minutos me había gastado tanto en dos mugrosa a entradas. Solo esperaba que ese parque valiera la pena...
Hiro me miró emocionado y me llevo de la mano hasta la entrada. Pero los guardias nos detuvieron y nos pidieron que dejáramos nuestras cosas en una bandeja para pasar por un detector de metales.
—Pasen de este lado, piernas separadas y brazos a los costados.
Bien... Eso era raro.
Hicimos lo que nos pedían, pasaron la bandeja por el escáner y nos comenzaron a examinar. Pasaron por mi cuerpo una especie de detector de metales. Me sentía como en la cárcel…
De pronto, me percaté de que ese guardia de seguridad estaba empezando a tocar a Hiro. Me enoje y rápidamente le dije:
—Épale cabrón. Cuidadito por donde tocas. Si quieres un chino, consíguete el tuyo—tome a Hiro de un brazo y lo pegué a mi cuerpo.
El guardia me miró incrédulo y no me respondió. Pasamos por nuestras cosas y nos dirigimos a la entrada.
—¡Miguel, pero no me tocó demasiado!—dijo Hiro bastante apenado y regañándome—Que vergüenza...
—Ah no, no voy a dejar que ningún pendejo te ande toqueteando en frente de mis narices.
—¡Idiota! Es su trabajo: revisar que no lleves armas o droga en la ropa—me dijo el pinche chino.
Procesé la información y supuse que Hiro tenía razón... Uhm, quizá si la había regado.
—Más vale prevenir—le dije mientras pasaba un brazo por su hombro e íbamos caminando hacia la entrada.
Nos pidieron los boletos y rápidamente entramos a Six Flags.
—¡WOOOOOOO!—dijo Hiro, en cuanto vio a muchísimas personas en una fila listos para entrar al Pueblo Polinesio—¡Corré Miguel! ¡VAMOS A ÉSTE!
Hiro señaló un lugar enorme, al parecer eran sólo tres columnas pero los árboles me impedían ver del todo. No tengo idea de cómo se llamaba, pero estaba seguro que esa madre no iba a ser generosa con nosotros.
—¿No te gustaría empezar con algo más ligero? Mira, ahí están las tazas que giran. O mira ese, hay cochecitos.
Hiro me miró incrédulo.
—Miguel… ya casi cumples 23 años y ¿todavía quieres subirte a los carritos?
Bien, ese era un buen punto. Hiro me miró socarronamente y dijo:
—Gallina.
Paren todo… Eso sí me había afectado. Mi orgullo Rivera jamás permitía que me dijeran "gallina", "cobarde", "sacatón" o "a que no te atreves" y mucho menos dejar que mi pinche chino me retara. Ah no.
—¿A quién le llamas gallina? Sólo lo decía porque… No creo que tú puedas soportar todo esto de golpe.
—JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA—Hiro comenzó a reírse con ganas—¿Lo dices en serio? Por favor, he enfrentado a mutantes, a arpías locas, deshice un portal y volé muchas veces arriba el puente de San Fransokyo ¿crees que esto no podré soportarlo?
—Estoy siendo considerado contigo—estaba empezando a molestarme.
—Ajá. Cobarde, no durarías ni un segundo en la montaña rusa.
—¿Quieres ver que sí puedo?
—Necesito pruebas, Miguel—Hiro sonrió con suficiencia.
Ese era un buen punto. Como sea, Hiro me estaba retando.
—Bien, pinche chino… hagamos algo. ¿Cuánto apuestas a que nos subimos a todos los juegos? Es más, a los que tú elijas. Si yo aguanto todo…
—¿Qué, Miguel?
Me quedé pensando. Debía haber algo que de verdad lo frustara y fuese un castigo por intentar retarme.
—¡Tendrás que sacar a pasear a Dante todos los días que estemos en Santa Cecilia!
Hiro ni se inmutó, mostrando su confiada mirada, como diciendo "Te voy a ganar y me vale madres lo que hagas"
—De acuerdo, pero si yo gano… deberás limpiar la caja de arena de Mochi por medio año. Tía Cass se irá de viaje y en cuanto regresemos, nos encargará al gato ese tiempo.
Esa era nueva información, pero accedí de inmediato. ¿Qué tan difícil era limpiar la caja de arena de un gatito?
Ahora sé que ese gato tiene problemas de digestión, o no sé que rayos comía. Siempre dejaba "sorpresas" apenas ibas a limpiar la caja. Creo que la mayor parte de las ganacias del Lucky Cat estaban destinadas a la compra de arena para gato…
En fin, acepté y fuimos corriendo al primer juego mecánico que vimos: EL KILAHUEA
Supuse que no era tan malo.
—¿Pff, no quieres uno del área infantil?—le pregunté, tratando de hacerme el fuerte. Voltee a ver el dichoso juego y ¡VIRGEN SANTÍSIMA! ESTABA ENORME.
Era una especie de torre triple, que tenia un triángulo en la parte superior. En cada torre, había un círculo de asientos como si fuera un anillo que subía y bajaba, y había nueve asiento, divididos en tres secciones, en cada columna.
Sentía que me estaba desmayando. No iba a arrepentirme… bueno, siempre podía saltarme la valla de seguridad y esconderme en el bote de basura más cercano, pero UN RIVERA JAMÁS SE RAJA.
Esperamos nuestro turno, todavía faltaban algunas personas para poder pasar, sólo faltaban pocas personas para que llegara el nuestro.
Me quedé platicando con Hiro para poder concentrarme y evadir el pinche miedo que me estaba acalambrando las piernas. Pero no sirvió de mucho.
—Mira… se ve tan grande y tan alto
—Hiro, ya basta…
—Imagina lo que sentirás hasta allá arriba... y que luego te dejen caer. Creo que utiliza el efecto antigravedad. Lo mismo que las naves espaciales…
—Hiro…
Y lo peor vino después. Presté atención en cómo los encargados de los juegos empezaban a preparar a quienes subirían al juego y dándoles indicaciones acerca del cinturón de seguridad.
Un encargado estaba ajustando el cinturón de una niña y escuchamos claramente cuando le dijo:
—Con cuidado, te agarras bien porque este cinturón se zafa con facilidad.
REGLA NO. 2: NO CONFÍES EN LOS ENCARGADOS DE LOS JUEGOS
¡NO MAMES!
La chica comenzó a impacientarse y jaló el cinturón, mientras gritaba desesperada.
—NO, NO MANCHES, NO, ME QUIERO BAJAR, NO ME VOY A SUBIR A ESTA COSA, ME QUIERO BAJAAAAAaaaaa…r
La ignoraron por completo, pues el juego se activó y la mando al cielo. Literalmente. Su grito se perdió entre los demás.
Nos hizo gracia y empezamos a reírnos. Ya quería verme trepado ahí, gritando peor que esa niña.
Bien, era nuestro bendito turno.
Hiro y yo nos acomodamos en los asiento, bajamos el protector y nos colocamos el cinturón. El mismo tipo intentó hacerme la misma broma:
—Con cuidado, porque el cinturón se zafa con facilidad…
—CHINGA TU MADRE—lo dije con sinceridad.
Estaba impaciente. Ya había pasado como un minuto y nada de nada…
Miré a Hiro mientras trataba de darle mi mejor sonrisa, pero fracasé, al sentir como nuestros pies dejaban el suelo y quedaban colgando de los asientos. ¡CABRONES! Activaron el juego de repente y sin avisar.
—¡AHHHHHHHHHHHHHH!/¡WOOOOOOOOOOOOOOAHHHHHH!—gritamos.
Sentí que el alma se me salía y que los chilaquiles que habia desayunado volvían a mi estómago. La sensación era espantosa, pero Hiro parecía divertirse. Eso era una excelente recompensa.
Al llegar a una altura considerable, bajaron lentamente los asientos, los volvieron a subir pero ahora hasta lo más alto…
Me quedé estupefacto por la vista panorámica. Era lo mejor que ese juego podía ofrecer. Se veía absolutamente todo el Valle de Mexico, incluso ciudad Satélite.
—NO MAMES, NO MAMES, NO MAMES, AHHHHHHHHHHHHHH—ojalá pudiera gritar así en los conciertos.
Pero el gusto me duró poco, porque bajaron los pinches asientos de nuevo, los volvieron a subir y los volvieron a bajar. Sólo sentía una sensación de cosquilleó en mi estómago, como si subiera y bajara igual que el pinche juego.
REGLA NO. 3 "NO TE SUBAS AL KILAHUEA, A MENOS QUE HAYAS COMIDO LIGERO Y QUE QUIERAS SENTIR BIEN PINCHE FEO EN EL ESTÓMAGO"
Finalmente, nos bajaron y nos quitaron los cinturones…
Me quedé pasmado. Bajé como pude y cuando nos llevaron a la salida casi me desmayo.
—Jajajajaja, fue increíble ¿verdad?—dijo Hiro completamente contento.
Me apoyé en mis rodillas, respirando profundamente. Creo que eso fue lo peor que experimenté… bueno, lo segundo peor. Una vez, un muerto me aventó desde un edificio (fue caída libre), y comparándolo con eso, no se sentía tan feo…
Me repuse de inmediato mirando a Hiro y sonriéndole de lado:
— ¿Eso es todo lo que tienes, Hiro?
Hiro alzó la ceja y en seguida me llevó al Boomerang… fuck. Esa fue una excelente idea.
El Kilahuea fue lo peor de ese día. Nos subimos al Boomerang, al Batman, al Joker... A todos los juegos. Y en cada uno pasó algo gracioso. Pero me limitaré a contar los mejores y los más desconcertantes.
En el boomerang, sentí como si se me fuera la sangre a la cabeza por tantas vueltas que dimos. Me imagino que mi cara fue como para morirse de risa, porque Hiro sacó su celular e intentó sacarme una fotografía.
Sin embargo, no nos dijeron que el juego también iba de reversa. Por la fuerza, Hiro soltó su celular y se hizo pedazos. Sumado a esto, las monedas que había
Terminó completamente enojado y queriendo desquitarse conmigo.
REGLA NO. 4: JAMÁS SAQUES TU CELULAR NI TU DINERO EN LOS JUEGOS.
Pero supe tranquilizarlo, y lo animé a ir al Huracán. En ese lugar, unos estudiantes de secundaria se sentaron al lado nuestro. Era como quince alumnos, pero de entre todos… ¿Por qué le tocó al más gritón al lado de mi novio? Apenas el juego comenzó a elevarnos, el chico comenzó a gritar horriblemente.
Eso, sumado a los rechinidos del metal oxidado, lo hacía insoportable. Ni siquiera íbamos a la mitad, cuando el mecanismo nos puso de cabeza y empezó a girar.
—TE ODIO, MICHELLE—le gritó el niño a su amiga de al lado. Pero Hiro no se contuvo.
—YO TE ODIO A TI, NIÑO PENDEJO, CASI ME DEJAS SORDO—Bien… Hiro no era muy bueno con los niños, mucho menos con los pubertos.
REGLA NO. 5: NUNCA HAGAS ENOJAR A HIRO EN LOS JUEGOS MECÁNICOS.
Al terminar, fuimos corriendo a la Catapulta. Convencí a Hiro de que ese juego no sería tan malo.
Consistía en una especie de martillo que se movía. Lo sé, suena extraño, pero el juego tenía forma de eso.
Cuando nos subimos, ajustaron la palanca se seguridad. Sin embargo, creo que a la chica encargada se le pasó la mano conmigo, pues al ajustar la palanca, ejerció más fuerza de la debida.
Cuando comenzó el juego, los asientos se elevaron y los mandaron para atrás, sin embargo, de un momento a otro, la dirección cambió y giró hacia enfrente…
Sentí como si me extrangularan la entrepierna. FUE HORRIBLE.
Y el movimiento se repetía. Sólo descansaba cuando íbamos para atrás. Y CUANDO NOS ELEVARON, NOS DEJARON COMO UN MINUTO VOLCADOS HACIA ENFRENTE.
REGLA NO. 6: SI ERES HOMBRE, CUIDADO CON LA PALANCA DE SEGURIDAD EN LA CATAPULTA.
Al bajar, tuve que irme sobando discretamente.
El siguiente juego fue la Medusa. Decían que era una de las mejores atracciones de ese lugar. Al llegar una chica estaba casi gritando y haciendo un escándalo. Ella estaba contoneándose y aclamando ser una amante de la adrenalina. Me quedé muy confundido. ¿No era ella quien había suplicado piedad en "El Kilahuea"? Claro, era ella.
Bien, pues le sucedió algo similar con la Medusa.
El encargado estaba ajustando el chaleco de seguridad y le dijo:
—Debes de tener cuidado, a veces se cae al carrito y este asiento no trae cinturón. Ya ves que la Medusa está hecha de madera, pero no te preocupes. Sólo te astillarás un poco.
La niña abrió sus ojos con miedo y trató de sacarse el chaleco, pero no pudo.
—No, NO MAMES, no, no no, ¡NO VAYAN A ACTIVAR EL JUEGOOOO!—gritaba. La ignoraron por completo. El chico que manejaba el mecanismo apretó el botón de eyección y el carrito salió disparado.
Esa niña iba a regresar a su casa traumada.
—No creo que se caiga la estructura—dijo Hiro—A menos que las termitas hagan su trabajo y esa chica termine peor que en Final Destination 3.
—A veces creo que eres muy pesimista, amor—le dije con sinceridad.
Fue un recorrido extremo, donde al final nos sacaron una fotografía. Salimos con las manos alzadas mientras gritábamos a todo pulmón. Todavía conservo esa fotografía.
Después de eso, nos dio hambre y decidimos ir a comer algo en la sección de comida.
REGLA NO. 7: LA COMIDA ESTÁ MUY, PERO MUY CARA
¿EN SERIO, UNA PINCHE HAMBURGUESA TODA FEA A 80 PESOS?
Terminamos comiendo unos nachos, una hamburguesa y un refresco… Obviamente no nos llenamos y pedimos una crepa y dos cafés para compartir.
Después de eso, nos fuimos directamente al Superman.
En ese lugar, nos tardamos casi una hora para ingresar. Había un chingo de gente (y porque me distraje viendo toda la sala temática de Superman).
Cuando por fin llegamos a la fila limitada por vallas de seguridad, nos tomamos el tiempo para conversar tranquilamente, sólo que algo me estaba inquietando.
Un poco más adelante, habia un grupo de güeros desteñidos. Al parecer eran alemanes porque hablaban demasiado brusco. Me sacaban mínimo una cabeza de altura, los desgraciados eran altos y (joder, debía aceptarlo) bastante atractivos.
Los hubiera pasado desapercibido, de no ser porque volteaban a mirarnos muy seguido. Cada vez que sentía una mirada pesada, ya sabía que eran los malditos güeros altotes.
Lo que pensé inicialmente era que quizá estaban viendo a mi prometido. Porque ¡VAMOS! ¿Quién no se fijaría en un chinito como Hiro? Era guapo, era hermoso y su belleza deslumbra a cualquiera.
Me enojé ante la posibilidad de que uno de esos güeros le dirigiera una sola palabra y pasé un brazo alrededor de los hombros de Hiro. Él odiaba las muestras de afecto en público, así que me miró muy mal.
—Miguel, aquí no—golpeó mi mano para deshacer el agarre y avanzó en la fila.
Cuando por fin estábamos a punto de pasar, nos asignaron asientos diferentes. Miré a Hiro con pesar, pero si tenía suerte, quizá podíamos volver a subirnos sin que nadie se percatara de eso.
Sin embargo, visualicé en la parte delantera a los güeros que no dejaba de vernos.
Hiro pasó al lado de ellos y mi sangre comenzó a calentarse, al creer que lo detendrían y comenzarían a coquetearle en frente mío. Pero no, no pasó nada de eso. Lo pasaron por alto.
Me tranquilicé enseguida, pensé que quizá había malinterpretado todas las intenciones de esos chicos. Lo que me desconcertó fue que uno de los gueros se dirigió hacia mí lugar.
Su grupo de amigos se adelantó, él les gritó algo en su lengua y ellos comenzaron a reírse mientras se despedían.
El asiento a mi lado estaba vacío, entonces él preguntó con un buen español:
—¿Puedo sentarrme al lado tuyo?
Asentí, un poco más aliviado de haber confirmado que no estaba interesado en Hiro.
Nos pusimos los cinturones y la barrera protectora. Él me sonrió bastante nervioso y me preguntó:
—¿Es tu prrimerra vez aquí?
Comencé a reirme, porque su acento me causaba gracia. La pronunciación de la "r" me mató de risa.
—Sí amigo, ¿y la tuya?—pregunté con un poco más de confianza.
—Igual—se aferró un poco a la barra protectora.
Intenté saludar a Hiro antes de que comenzara el recorrido, pero a él le había tocado hasta el frente, y a mí en el medio.
—¿Cómo te llamas?—me preguntó.
—Miguel. Un placer…. AHHHHHHHHHHHHHH
Si, los idiotas comenzaron el recorrido sin previo aviso OTRA VEZ. La parte más aterradora fue la PUTA SUBIDA.
—NO MAMES, WEY… NO MAMES, NO MAMES, NO MAMES—me dejé llevar un poco por mis mexicanismos. Tengo esa mala costumbre.
—Cabrrón, esto está de la chingada—me respondió, aferrándose a su asiento y soltando una carcajada nerviosa.
Me reí bastante, ese chico quizá me entendía y quizá había vivido en México por algún tiempo. ¿Qué clase de extranjero te dice eso?
—Nos vamos a morir acá, cabrón.
—¡LEVANTA LAS MANOS PARA SENTIR QUE VUELAS!—me gritó cuando nos detuvimos en la cima.
Él las levantó y yo lo imite, intenté preguntarle:
—¿POR ESO LE DICEN EL SUPERMAAA…? AAAAAAHHHHHHH NOMAMESNOMAMESNOMAMES!—empecé a gritar a mitad de mi pregunta.
Fue uno de los mejores recorridos, fue muy divertido, pero me hubiera gustado que Hiro estuviera conmigo en ese recorrido.
Cuando bajamos, le dije a mi "nuevo amigo":
—¡Estuvo chingón!—salté del carrito y me dirigí a la salida para buscar a Hiro—¡Nos vemos luego!
Me despedí con la mano y salí en busca de Hiro, porque no había visto cuando él se bajó del carrito.
Al salir, me di cuenta de que nos habían fotografiado otra vez. Busqué en la pantalla a Hiro y sonreí al verlo tan animado. Estaba con sus ojitos rasgados bastante abiertos, gritando con su extraño cabello siendo levantado por el aire y con las manos levantadas. Una chica se había sentado al lado de él, pero le dije a la señorita de la foto:
—Por favor, recorte a esta persona de la toma e imprima sólo la foto del chico.
Ella asintió y me dio la foto, la pagué y me dirigí a la salida. Hiro me estaba esperando hasta el final de la tienda de souvenirs. Lo saludé y le mostré la foto. Él me miró y me dijo:
—Si, también vi tu foto.
Estaba un poco serio, ¿qué le había sucedidó?
—¿Hiro, tienes algo? ¿te cayó mal la comida?
REGLA NO. 8: "NO COMAS EN SIX FLAGS, LAS TORTAS DE AFUERA ESTÁN MEJOR"
—NO, TONTO, es sólo que…
Escuché unas escandalosas risas a nuestras espaldas. Eran los alemanes, quienes estaban palmeando a mi amigo del Superman. Él sujetaba su foto con ambas manos y me saludó a lo lejos.
Le devolví el saludo cordialmente, pero sentí que Hiro haló de mi playera con fuerza.
Iba a reclamarle, pero mi pinche chino me calló con un beso, al que yo correspondí con ganas. Cuando me separé de él, mi amigo alemán ya no estaba.
Después de eso, nos dirigimos a otros juegos…
Cuando pasamos cerca del Splash, mojaron a Hiro. Fue muy gracioso, porque no lo esperábamos. Mi novio iba caminando al lado mío, conversando acerca del buen día que era, y de un momento a otro, una ola de agua mojó a Hiro, pero yo no me dí cuenta.
—¿No sentiste una pequeña brisita? ¿Será que está empezando a llover?—le pregunté a mi novio, mientras caminaba todavía. Pero él no me respondió.
—¿Hiro?—voltee hacia atrás al no escuchar su respuesta, y traté de no reirme… se los juro. Pero me resultó imposible
Mi novio estaba con el cabello completamente mojado, escurriéndole por la frente, empapado hasta los huesos.
—JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA….
. Creo que Hiro era como un pequeño gato a quien el agua molestaba ante el más mínimo contacto (Por algo, Mochi y el se llevan muy bien). Y como si se tratara de una señal divina, En cuanto subimos al Splash, nos quedamos completamente mojados; cuando bajamos del juego, pasamos por un puente hehco de piedra, y una poderosa ola de agua golpeó a Hiro. (Otra vez)
Obviamente, me empecé a reir con ganas. Ese día Dios quería bañar a mi chinito a como diera lugar.
Sin embargo, el karma existe…
Pues en el Río Salvaje me caí de la lancha. No mames, el agua estaba completamente helada. No pregunten cómo me caí… Sólo me resbalé intentando tirar a Hiro de la lancha.
A pesar de eso, fueron los juego acuáticos más chingones a los que me había subido, pero no contábamos con una cosa: LA ROPA
No habíamos llevado otra muda, entonces tuvimos que comprar ropa en Six Flags.
REGLA NO. 9: "NO TE SUBAS A LOS JUEGOS ACUÁTICOS SI NO LLEVAS ROPA EXTRA"
Como sea, cuando nos fuimos a comprar la ropa. Elegí una playera de Batman y una de Superman para Hiro, así como pantalones y un par de boxers de nuestra talla.
Tuvimos que cambiarnos en la sección de lockers a escondidas, porque no teníamos acceso a ellos.
Estabamos a punto de cambiarnos, cuando vimos a un guardia de seguridad rondando por ahí; nos apresuramos a meternos en un cuarto de servicio, al parecer ahí guardaban las cosas de la limpieza y esperar a que el guardia desapareciera de ahí.
En cuanto el tipo se fue, traté de abrir la puerta para volver a los lockers, cambiarnos e irnos de una vez… pero no me percaté de la cercanía que tenía con Hiro.
Ambos estábamos semi-desnudos, con la poca ropa mojada, nuestros cuerpos muy cercanos… Y él inició todo.
Empezó a tocarme descaradamente, aprovechando que sólo tenía puesto el pantalón. Y yo… bueno, soy un hombre débil a los encantos de semejante espécimen asiático.
No quiero entrar en detalles ahora, porque me voy a calentar y Hiro está en el trabajo, por eso escribiré que en ese cuarto de limpieza, Hiro
Cuando salímos de ahí, nos dimos cuenta de que nuestra ropa ya estaba seca, incluso los zapatos.
Avergonzado, pero muy feliz, tomé a Hiro de la mano y nos dirigimos a la entrada del parque.
Estuvo increíble. Todavía tengo ganas de regresar algún día a Six Flags.
…..
Hiro terminó de leer al mismo tiempo que Miguel salía del baño, envuelto en una toalla y secándose el cabello con una más pequeña.
La visión se le antojó al pelinegro, el agua curriendo por esos músculos de piel morena… y esa toalla que delimitaba su trasero… mierda, lo estaba volviendo loco.
Pero no era momento, quizá mas tarde… en la noche, podría abusar todo lo que quisiera de su esposo.
—¿Estabas leyendo sin mí?—pregunto Rivera, bastante ofendido.
—Te estabas tardando—dijo Hiro, dándole la espalda. Debía encontrar algo con lo cual contraatacar. Miró el diario y se le ocurrió una idea—El que debería estar enojado soy yo… En esta cosa, dijiste que alguien más se te habia hecho atractivo…
Miguel lo miró confundido, Hiro le enseño la página donde Miguel alababa la belleza de los gueros alemanes y el moreno comenzó a reírse.
—Jajajaja, Hiro, eso fue hace un par de años, ya ni me acordaba de ese cabrón—dijo mientras tomaba un bóxer negro y se lo colocaba. Curiosamente, el bóxer de Batman que había elegido en Six Flags—Pero no dije nada malo, sabes que sólo tengo ojos para ti.
Se acercó y le dio un beso corto a Hiro. Él pelinegro se acomodó en la cama y le dijo:
—¿Sabes que ese tipo quería ligarte?—Miguel se estaba poniendo su pantalón de mezclilla—Por eso te besé en frente de él.
El cantante se quedó pensando y miró a su pareja extrañado. Le preguntó:
—¿Cómo te diste cuenta? Es decir… pensé que sólo era amable conmigo—volteó de nuevo para buscar su camisa. Eligió una de rayas, de esas que le gustaba vestir y que se pegaba a su cuerpo.
—Te miraba mucho… y cuando fue a sentarse contigo en el Superman, lo confirmé. De hecho, cuando te besé, su cara de decepción fue increíble. Sus amigos sólo lo palmearon en la espalda y se fueron—dijo Hiro bastante divertido. Todavía recordaba la cara del pobre tipo cuando y su molestia cuando con señas le dijo "ÉL ES MÍO"
De hecho, Hiro no le contó a su esposo que le enseñó el dedo medio al güero mientras "marcaba su territorio".
Miguel no se lo creía ¿EN SERIO, UN ALEMÁN QUIZÓ LIGARLO?
—De cualquier manera, no te iba a dejar por un güero que hablaba chistoso—dijo Miguel, mientras se calzaba sus zapatos y se ponía desodorante.
—Lo sabía—Hiro miró el atuendo de su esposo, comenzando a sentir la sangre caliente—Quizá deberíamos regresar a Six Flags muy pronto ¿No crees?—respondió Hiro con un pequeño toque a su trasero en cuanto Miguel pasó cerca.
Su marido se estremeció al sentir ese roce. Llevaba años conociendo a Hiro, y sabía cuando él tenía ganas… Y el pobre moreno, no tenía opción; así que acorraló a su esposo entre su cuerpo y la cama.
—¿Estás seguro?—el moreno empezó a besar el níveo cuello de Hiro—Se nos hará tarde…
—Será rápido—dijo Hiro. Como siempre, había cedido a su deseo.
El moreno le sonrió de lado se apresuró a besarlo y a "empezar". Sabía que cuando Hiro tenía ganas, nada lo iba a parar, aunque eso ameritara volverse a bañar y volver a vestirse.
—Sí, definitivamente, deberíamos regresar algún día a Six Flags…
FIN DEL CAPITULO 4/DÍA 4
NOTA DE LA AUTORA:
Jajajajaja, espero que hayan gustado de este cap. La verdad, me divertí muchísimo creando este cap.
Y en serio, está basado en hechos reales x'D porque aquí su servidora, tuvo una experiencia bien fuerte en el Six Flags y en particular, en el Kilahuea. Wey, odio ese juego, pero me volvería a subir lml
Mi best friend, un amigo y yo nos aventamos a irnos al Six Flags y ¡Estuvo de locos! Me gustó. La historia de la niña es 100% real no fake, incluso la apodamos "la niña vergas"; lo de los alemanes no fue tan real (ay ) pero sí los ví ahí tratando de socializar con la gente (no mames, los hice gays en esta historia, pero tenía ganas de poner celoso a Hiro en este cap otra vez. Amo a Hiro celoso) y otras cosillas más… pero los dejaré con la dudaaaaaaa.
Asdfghjkl ¿Qué les pareció?
¡Sorry por la tardanza! ¡Y SIGAMOS CON LA HIGUEL WEEK! Que neta amo esta dinámica con todo mi corazón. ¡WEEEEEEY!, Todos los trabajos son maravillosos (TuT) me encantan
¡Me sorprende todo el talento que hay en este maravilloso fandom! Es HER-MO-SO.
¡NOS VEMOS MAÑANAAAAAA!
¡Los quiero! Atte: Only Darkness 3 orgullosa se pertener al fandom Higuel 3
