Volvii! D... iba a subir ayer, pero tenia un cumple de 15 y no tuve tiempo...
Arianita Black: A mi tmb me cae mal Jeremy ¬¬ jaja, pero habrá q ver que hará Nat con él... gracias por tu R&R!
Simplemente Yo: Gracias por tu R&R, besitos de chocolate para vos tambien jeje...
Pilar: gracias x tu consejo y tu lindo R&R!
BiAnK rAdClIfFe: Claro que Sirius es de lo mas tierno celoso! es tierno de todas formas jaja,, gracias por tu R&R!
Kirsha: Gracias por tu R&R!
Erised.Black: T.T perdon por que no entiendas algunas palabras, es que no se cuales ni como cambiarlas xD Gracias por leerlo igual! de verdad muchisímas gracias!
Espero que les guste este cap... beso,,!
Capítulo 4
Un poco de todo
(A little all)
Aquella noche, después de lo ocurrido, tanto Los Merodeadores, como las chicas se pusieron al tanto de las cosas. Los chicos tuvieron que esperar a que Jeremy se durmiera para poder hablar, quien le dirigió una mirada de asco a Sirius antes de acostarse. El moreno le respondió de igual forma, mientras Remus le susurraba que no se pusiera violento. Ninguno pudo conciliar el sueño esa noche. Sirius se movía a cada rato en su cama, enroscándose entre las sábanas de muy mal humor y murmurando cosas sin sentido por lo bajo, en las que todas se podía sólo entender la palabra: "Nathaly". James ni siquiera se había acostado; permanecía apoyado en su ventana mirando sin expresión alguna el lago que estaba frente a él, sin dejar de pensar en cierta pelirroja. Remus observaba el techo meditando sobre lo que había estado a punto de suceder en la biblioteca; al igual que Hilary en su cama. Lily estaba aferrada a su almohada con furia sintiéndose culpable por todo lo que le habían dicho sus amigas; se había comportado mal, después de todo James le había salvado la vida, y Nathaly aferraba su dragón contra su pecho con un extraño sentimiento. Sabía lo que estaba ocurriendo, sabía perfectamente que aquel engreído Black que ella tanto odiaba la estaba enloqueciendo. Pero no enloqueciendo como siempre hacía, sino enloqueciendo de amor. ¿Amor? Bueno esa es una palabra muy fuerte, pensó, digamos que me gusta demasiado... Pero no, no voy a caer en sus redes…
Al día siguiente, los seis bajaron con una cara de sueño terrible y unas ojeras impresionantes, cosa que indicaba que no habían dormido absolutamente nada.
Tuve una noche terrible –comentó Lily mientras comía sus cereales con leche-.
Yo también –asintió Nat tomando la jarra de leche y volcándola sobre su tazón de cereales-.
Y yo –añadió Hilary mientras bostezaba-.
En ese momento, James se acercó y dijo:
Hola, lamento molestarlas pero¿podrían darme la jarra de café?
Lily lo miró. Tenía una mirada cansada al igual que ellas detrás de sus lentes, y un poco triste. Nathaly le alcanzó la jarra y preguntó:
Tu tampoco has tenido una buena noche ¿verdad?
Pues no –respondió él con un suspiro y una sonrisa cansada-. Por lo que veo tú tampoco –la muchacha asintió-. En fin, gracias Nat
Por nada
El chico estaba dispuesto a darse vuelta, cuando Hilary lo llamó:
Espera, James… eh digo, Potter –lo miró con una sonrisa-. ¿Puedo llamarte James? Me resulta más cómodo
Claro, Hilary –sonrió él-.
Pues entonces, James, no te vayas tan rápido, creo que alguien te debe una disculpa –dijo mirando a Lily, quien mantenía la vista fija en su tazón-.
¿Qué?- murmuró ella levantando la mirada-.
Hilary le hizo un gesto con la cabeza indicándole que se disculpara, pero la pelirroja negó con la cabeza.
Deja, Hilary –negó James mirando fijamente a Lily-. No la obligues
No, espera –dijo la rubia enfadada-. Lily¡deja de comportarte como una niñita orgullosa!- exclamó dirigiéndose hacia su amiga-.
Sí, Lils, James te salvó la vida… –se metió Nat-.
Oh¡de acuerdo!- resopló la ojiverde con fastidio. Se levantó, y caminó hasta quedar frente al joven, lo miró a los ojos y sintió como se derrumbaba por dentro. Aquella mirada triste y curiosa del muchacho había borrado por completo lo que pensaba decirle, así que ruborizándose ligeramente murmuró-. Lo siento… no, no debí pegarte… sino agradecerte… -desvió la mirada incapaz de seguir mirándolo-.
Disculpa aceptada, Evans –sonrió el chico-. Pero me gustaría que la próxima vez te disculparas por ti misma, y no porque tus amigas te presionaran –y dicho eso dio media vuelta con la jarra de café encaminándose hacia sus amigos-.
La pelirroja se quedó unos cuantos segundos allí parada observando como se iba.
Planeta Tierra llamando a Lily Evans… -la llamó Nat, mientras Hilary reía-.
¿Qué?- inquirió ella volteando la cabeza atontada-.
Sus amigas rieron y ella, confundida, se volvió a sentar.
¿Qué sucede¿Por qué se miran así?- preguntó al ver que Hilary y Nathaly se miraban misteriosamente-.
Sus amigas se miraron nuevamente, para fastidio de Lily, y la rubia dijo:
Ay, Lils¿por qué no lo admites?
¿Admitir qué?- inquirió ella nerviosa-.
Que James te mueve el piso –respondió Nat guiñándole un ojo-.
¿Qué?
Oh, vamos Lily… -sonrió Hilary-. Recién lo miraste como hipnotizada… ¿No será que te gusta y nos lo quieres ocultar?
¿A mí gustarme Potter?- inquirió la ojiverde y soltó una risa forzada-. ¡Eso es el colmo!
¡Oh, vamos!- exclamó la morena divertida-. Sabemos que tienes ganas de comértelo enterito… y no te lo discuto, es un bomboncito…
Nat¿qué estas diciend…?
Y de hacerle unos cuantos mimitos… -continuó Hilary riendo-.
¿Qué? No digas pavadas…
Y de tenerlo para ti solita… -siguió la morocha ignorando a la pelirroja-.
Chicas, no es gra…
Y de abrazarlo dulcemente… -murmuró Hil con voz soñadora y abrazándose a sí misma-.
Hilary, yo no… -trató de decir la pelirroja poniéndose muy colorada y furiosa-.
Y de qué él te susurre en el oído "Lily, te quiero"… -rió Nat y Hilary soltó una carcajada-.
¡¡Ya basta!!- estalló la ojiverde parándose de su asiento-.
Sus amigas pararon de reír al instante y miraron a Lily, quien estaba hiper enojada y las miraba con furia. Muchos giraron sus cabezas intrigados.
¡A mí no me gusta Potter!- chilló en voz baja para que nadie la escuchara-. ¡Antes muerta¡No entiendo de dónde sacan esas estupideces¡Así que mejor que se dejen de decir pavadas antes de que me enoje de verdad!
¿Es que acaso estás enojada de mentira?- sonrió Nat burlonamente-.
Lily la fulminó con la mirada.
Bueno, Lils –intentó calmarla Hilary-. Al menos no puedes negar que no es guapo…
Eso no lo puede negar nadie –le espetó la pelirroja mientras sus mejillas tomaban el color de su pelo-. Pero no por eso tiene que gustarme. Ya saben que a mí no me gusta la gente sólo porque sea linda…
Está bien –asintió Nat-. Ahora siéntate y tranquilízate. Sólo fue una pequeña broma. No es para tanto
Es que ustedes me fastidian –murmuró Lily dejándose caer nuevamente en el asiento-. Hoy no es mi día. Estoy malhumorada.
Pues casi siempre estás malhumorada –susurró Hil por lo bajo, pero su amiga la escuchó y le dirigió una mirada de enfado-.
Tengo una idea para alegrar el día –sonrió Nat-. ¿Qué les parece si practicamos un poco de música en el aula de Encantamientos cerca de las seis? Está vacía.
¡Me parece una buena idea!- asintió Hil alegre-. Hace tanto que no practico…
Esta bien –aceptó Lily-. Segura que no hay nadie ¿no?
La morocha asintió.
Quiero enseñarles una nueva canción que escribí este verano –comentó contenta-.
A las seis y media, las tres amigas estaban en el aula de Encantamientos dispuestas a ensayar. Lily había agrandado su viejo piano negro, y estaba sentada frente a él con un pergamino con notas a un costado. A su lado, Nathaly estaba sentada en una pequeña butaca rojiza, con una guitarra de madera con stickers de corazoncitos en violeta y rojo; y sobre el escritorio del profesor, estaba sentada Hilary con las piernas colgando y las manos en su regazo.
Bueno¿les parecer si ensayamos la canción?- propuso Nat mientras afinaba las cuerdas de su guitarra-.
Sus amigas asintieron, y empezaron a tocar. Unos tres chicos que pasaban por allí, escucharon sonidos, y se aproximaron sigilosamente hacia la puerta, la cual estaba entreabierta.
¿Esas no son Raider, Evans y Sween?- preguntó Peter desde debajo de la capa de invisibilidad de James. Estaban a punto de salir hacia los terrenos del castillo para ir al sauce boxeador y encontrarse con Remus, pues aquella noche era luna llena-.
Brillante deducción –susurró Sirius con ironía mientras observaba a Nat tocar la guitarra y hacer de coro, mientras Hilary cantaba-. Son buenas
Sí, mira a Evans –sonrió James-.
¿Chicos, no tenemos que ir al sau…?- inquirió Peter, pero sus amigos lo callaron-.
Silencio, Wortmail –susurró James-. Quedémonos hasta que acabe la canción, unos minutos más no nos harán nada…
Las chicas seguían cantando sin reparar en la presencia de los chicos:
Hilary:
Y esta noche una estrella brillará…
Lily y Nat (coro):
¡Brillará!
Hilary:
Iluminando la temible oscuridad…
Lily y Nat (coro):
Oscuridad…
Hilary:
Y gracias a ti, podré ser feliz
Por eso yo te digo que te quedes junto a mi… ohhh… yeah…
Lily y Nat (coro):
Junto a mí…
Hilary:
Junto a mí…
Todas:
Oh, junto a mi…
La canción terminó, y las tres chicas se aplaudieron sonrientes.
Nos salió muy bien –comentó Lily-.
Sí –asintió Hilary-. ¿Podemos cantar la de "Sombras en la habitación" de Nat, por favor¡Amo esa canción!
¡Si es re vieja!- rió la morocha-. La inventé en quinto
No importa, me encanta…
Muy bien –sonrió Lily y empezó a tocar el piano-.
James y Sirius miraban embobados a las chicas, hasta que Peter le dio un fuerte pellizcón a cada uno en el brazo, y ambos tuvieron que ahogar un grito.
¿Qué haces, Wortmail?- murmuró Sirius con una mueca de dolor mientras se frotaba el brazo-. ¡Eso dolió!
Lo lamento –se disculpó él-. Pero debemos ir a los terrenos, se nos hace tarde…
Oh, de acuerdo –suspiró James-. En marcha… mientras les cuento una idea que se me acaba de ocurrir…
Los tres jóvenes se perdieron por el siguiente pasillo, bajo la capa invisible.
-------------------------------------------
¿QUÉ?- gritó una alarmada pelirroja en el medio de la cena del siguiente día-.
Muchos alumnos la observaron divertidos, pues les fascinaba ver a Lily enfadada, aunque principalmente con James.
Cálmate, Lils –susurró Hilary intentando que su amiga recuperara la compostura-. Eso fue lo que me dijo McGonnagal. Dice que James, Black y Pettigrew fueron a proponerle eso al director y que él ha aceptado.
¡Los voy a matar!- gritó Lily revoleando su tenedor y haciendo que éste fuera a clavarse no muy lejos de la mano de Hilary-. ¿Cómo es que se enteraron de…?
Si quieres saber de cómo nos enteramos de que ustedes tocan y cantan, aquí tenemos la respuesta –dijo una voz masculina detrás de ella-.
La ojiverde se dio vuelta lentamente, como si deseara que la persona que sabía que estaba atrás sólo fuera una pesadilla. Nathaly se apresuró a tomarla de un brazo y a taparle la boca con una mano antes de que empezara a gritar y preguntó:
¿Y bien¿Cómo se enteraron?
Bueno, –siguió James sonriente- la cuestión es que pasábamos por cierto pasillo del aula de Encantamientos, cuando oímos unos sonidos musicales. Decidimos inspeccionar y… ¡Oh¡Sorpresa! Nos encontramos con que tres preciosas muchachas estaban cantando y tocando una bonita canción –sonrió ante la mirada de furia de Lily-. Entonces, a mí se me ocurrió la brillante y magnífica idea de ir a proponerle a nuestro queridísimo director, que ustedes tocasen un par de canciones para el día de San Valentín, ya que para Navidad la mayoría se va a su casa y no podrán verlas.
¿Y por qué hicieron todo eso sin consultarnos?- inquirió Nat alzando una ceja-.
Queríamos que fuese una sorpresa, Raider –sonrió Sirius, quien se había acercado-.
La morena lo miró y se detuvo en un pequeño corte bastante profundo bajo su ojo izquierdo ¿Qué le habría pasado?
Bien, yo no tengo problema –comentó desviando sus pensamientos-. Ahora no se las chicas…
Yo tampoco –sonrió Hil-. A propósito, Nat, –añadió dirigiéndose a su amiga- suelta a Lily o se va a asfixiar…
Nat soltó rápidamente a la pelirroja, quien respiró con un poco de dificultad y miró fijamente a James y Sirius como si fuesen un par de escregutos con mocos.
De ninguna manera cantaré frente a todo el colegio –negó la ojiverde-. Estoy segura de que es una trampa para hacernos caer en alguna de sus bromas… -señaló a los jóvenes con la cabeza-.
¿Por qué siempre piensas lo peor de nosotros, Evans?- inquirió James un poco molesto-.
¡Porque ustedes me lo hacen pensar!- chilló la joven-.
Lily¿quieres bajar un poco ese malhumor tuyo?- pidió Hilary-. Siempre andas negando todo… ¿Por qué no puedes aprovechar esta oportunidad para enseñarles a todos nuestro talento? A nosotras jamás se nos hubiera ocurrido preguntarle esto a Dumbledore…
Es que pienso que estos sinvergüenzas traman algo –respondió la muchacha cruzándose de brazos-.
No tramamos nada, Evans –dijo Sirius con fastidio. ¿Por qué tenía que ser tan negativa?-. Sólo vimos que eran muy buenas y decidimos preguntarle a Dumbledore si podían hacer un pequeño show.
Pues decidido –afirmó Hil sonriente-. Le diremos al director que aceptamos.
Me parece excelente, señorita Sween –comentó una voz muy alegre-. Estoy seguro de que disfrutaré mucho su espectáculo.
El profesor Dumbledore, se había acercado a la mesa pacíficamente al ver que los jóvenes estaban discutiendo. Hilary se ruborizó un poco, pero sonrió.
¡Espera!- exclamó Lily. No iba a hacer su típica escenita de rabia, ya que el director estaba presente, pero tampoco iba a quedarse de brazos cruzados-. Yo no he dicho que quería.
Lily¿quieres dejar tu negatividad para otro momento?- suplicó Nat con enojo-.
Señorita Evans¿por qué no desea usted mostrar su talento?- preguntó Dumbledore con tranquilidad mirándola fijamente por detrás de sus lentes en forma de medialuna-.
Porque… porque… -tartamudeó ella-. Porque presiento que no es una buena idea –concluyó-.
Oh, desde luego que lo es –sonrió Dumbledore-. Yo deseo que usted demuestre sus capacidades junto a sus compañeras. Si es usted realmente una buena amiga, deberá hacerlo por las demás.
Lily se limitó a asentir pesadamente. ¿Qué otra opción le quedaba? Pero entonces se le ocurrió una idea:
Señor, yo acepto si Potter y Black aceptan también mostrar su talento musical con nosotras.
James y Sirius la miraron alarmados. Ellos no sabían hacer nada de eso. Por otra parte, Hil y Nat reían por lo bajo. Sabían que Lily se iba a vengar de los dos jóvenes, aunque no tan pronto.
¡Oh, qué gran idea!- asintió Dumbledore-. ¿Qué les parece, muchachos?
Ambos chicos se miraron y asintieron contra su voluntad. No iban a quedar como unos cobardes frente a las chicas. Después de todo, sólo era un simple show ¿Qué podía salir mal?
Entonces caso cerrado. –anunció el director muy feliz-. El catorce de febrero espero su presentación –giró sobre sus talones, pero antes añadió-. Por cierto, señor Black tiene una fea herida debajo de su ojo
Oh, sí –asintió Sirius un tanto nervioso-. Es que… me he raspado con una rama del árbol cerca del lago, nada grave, señor… -mintió. Obviamente no le iba a decir que Remus lo había rasguñado sin querer la noche pasada-.
Dumbledore se limitó a asentir con la cabeza y caminó majestuosamente hacia la mesa de profesores.
No puedo creer que haya aceptado –comentó Lily angustiada dejándose caer sobre el asiento-. Supongo que el único lado bueno es que ustedes van a hacer el ridículo y ni sus admiradoras los van a idolatrar
James y Sirius rieron.
Nuestras admiradoras son fieles, Evans –sonrió Sirius con orgullo-.
Todo lo contrario a ti, Black –rió Nat-.
Sirius se limitó a hacer una mueca y dirigirse hacia el otro lado de la mesa, con James siguiéndolo.
--------------------------------------
El gran y primer partido de la temporada, llegó, y todos los alumnos (principalmente de Griffindor y Slitherin) estaban muy emocionados por lo que iba a pasar, aunque la mayoría estaba segura de que iba a ganar Griffindor. Desde que había entrado James al equipo en su segundo año, no habían perdido un solo partido, y habían ganado todas las copas de Quidditch. El día del enfrentamiento, estaba bastante lindo, excepto por algunas nubes grises que se asomaban de vez en cuando.
¡Coman, equipo!- exclamaba James en el desayuno, antes de salir al campo-. ¡Necesitan fuerzas!
¡Estamos comiendo como cerdos, James!- se quejó Joel con una sonrisa-.
Tampoco tanto, haber si se rompen las escobas –dijo el joven de lentes burlonamente-.
James, obliga a Nat a comer –pidió Jeremy-.
La muchacha estaba pálida y miraba fijamente su plato de tocino y huevos que su novio le había servido.
Nathaly, tienes que llenar tu estómago sino el viento te derribará –le sonrió James-.
Los nervios me impiden comer
Pues diles que por favor te lo permitan –dijo James divertido-.
La morena rió.
Veré que puedo hacer –comentó con una sonrisa-.
Al cabo de unos minutos, todos ya estaban cambiados en los vestuarios, listos para enfrentarse a lo que James llamaba "Las serpientes venenosas".
¡Ánimo, chicos!- exclamó el muchacho-. ¡Todo saldrá de maravillas!
Eso espero –murmuró Nat temblorosa. Aún estaba muy pálida-.
No te preocupes, jugarás muy bien –la animó Jeremy dándole un suave beso en los labios-.
Sirius los miró con fastidio. Ya deja de pensar en ella…, se dijo a sí mismo con enfado, El partido, piensa en el partido… Pero realmente se le hacía muy difícil teniendo al lado a la pareja metiéndose la lengua hasta la campanilla. Finalmente, salieron al campo entre los estruendosos aplausos de Griffindor y los abucheos de Slitherin.
Blint, Potter, dense la mano –ordenó Madame Hooch-.
Jonathan Blint, era el capitán y cazador de Slitherin. Tenía un cabello rubio y brillante muy corto, y era tan grande como un ropero. Cuando ambos se dieron la mano, intentó partirle los dedos a James, pero éste no hizo el más mínimo gesto de dolor.
¡Cuando suene el silbato se elevarán de sus escobas!- anunció Madame Hooch-. ¡Tres, dos… uno!
Se oyó el fuerte pitido del silbato, y quince escobas, incluida la de Madame Hooch, se elevaron en el aire.
Bienvenidos al primer partido de la temporada: Griffindor contra Slitherin –gritó una voz femenina por un megáfono mágico. Roxy Baxter, era la comentarista del partido. Iba a la casa Hufflepuff, a sexto año. Tenía un cabello muy largo con ondas color negro y una cara redonda como una galleta-. ¡Comencemos! Slitherin está en posición de la Quaffle. El que la tiene es Guillet. Guillet se dirige veloz hacia los aros, esquiva una bludger enviada por Jeremy Tinns, de Griffindor, se abre paso… esquiva a Nathaly Raider, la nueva cazadora de Griffindor, y está tan sólo a unos metros de los postes… ¡Bien hecho, Jack! Jack Turner, de Griffindor, le quita la Quaffle a Guillet, y se la pasa a Joel Rex por detrás…
Pasaron unos quince minutos aproximadamente, y Griffindor ya llevaba la delantera. Iba ganando treinta a cero, con dos goles metidos por Joel y otro por Jack. Nathaly se sentía un poco perdida. Los jugadores de Slitherin le quitaban tan fácilmente la Quaffle, que parecía que le hacían un encantamiento convocador. Hilary y Peter gritaban como locos en las gradas, mientras que Remus, (ya curado, aunque con unos pequeños rasguños en la nariz) sostenía un gran cartel con la ayuda de Lily, el cual rezaba: "¡Vamos Leones!" con letras en dorado y encantado por la pelirroja para que lanzara destellos en violeta y las letras cambiaran de imprenta a cursiva.
Raider se acerca peligrosamente hacia los aros de Slitherin… ya está allí… esquiva con gran habilidad una bludger… y… ¡TANTO PARA GRIFFINDOR!
Todos aplaudieron fuertemente, mientras Nathaly muy contenta, volaba cerca de las gradas de los leones con una sonrisa.
¡Vamos, Nat!- gritaron Lily y Hil cuando ella pasó cerca-.
Pasaron unos cuantos minutos más y la cosa estaba peleada: sesenta a cincuenta, a favor de Griffindor. James volaba despreocupadamente cerca de las gradas de Hufflepuff moviendo los ojos velozmente en busca de la pelotita dorada. Podía ver por el rabillo del ojo como Raison, el buscador de Slitherin, lo marcaba continuamente. James se acercó a las gradas de Griffindor y dio una espectacular voltereta, haciendo que sus admiradoras gritaran de la emoción.
¡Engreído!- le gritó Lily con furia en cuanto el muchacho pasó cerca suyo-.
¡Yo también te quiero, Evans!- le respondió él sonriente pasando como un rayo delante de ella-.
Dio un viraje brusco, haciendo que por unos centímetros, Raison no chocara contra la grada de Ravenclaw. Aceleró un poco más. Realmente se estaba aburriendo, ya que para él los nervios no existían en un partido de Quidditch, solo la emoción y ansiedad. Buscaba algún rastro de la Snitch, pero ésta no mostraba señales de vida. Griffindor ya iba ganando ochenta a cincuenta, ya que Nathaly y Jack habían anotado dos tantos más. Hizo unos vuelos en zigzag, mientras sus admiradoras le gritaban frases amorosas desde las gradas. El muchacho sonrió. Si Lily fuera la que me dijera eso…, pensó con un suspiro. Hizo otro giro, y la vio. Estaba a unos pocos centímetros del piso, brillando intensamente como un diamante. Se tiró en picada, sin importarle si Raison lo seguía o no. Aceleró al máximo. El fuerte viento que le pegaba en la cara y en los oídos, no le permitía escuchar absolutamente nada. Ya estaba a unos centímetros de la adorada pelotita. Estiró el brazo sin reducir la velocidad. Luego de unos cortos segundos, su mano derecha encerró a la Snitch. Sonrió, pero entonces supo que ya no podía parar la escoba. Andaba a máxima velocidad, así que intentó frenar sin éxito y cayó al suelo rodando unas tres veces por el frío césped, hasta quedar boca arriba. Por suerte, estaba a unos pocos pies del suelo. Pudo escuchar el silbato de Madame Hooch indicando que el partido había terminado, y con gran felicidad, se levantó. Pudo ver como todo el equipo se le venía encima, los alumnos de Griffindor gritaban de la emoción y saltaban como locos, mientras bajaban de las gradas.
¡Este es mi amigo!- gritaba Sirius una y otra vez con una sonrisa de oreja a oreja, mientras que con Arnold, levantaban a James y lo acercaban a la multitud-.
¡Vamos a festejar a la sala común!- propuso Joel sonriente mientras saltaba de alegría junto a Jack-.
James asintió, y dirigió la vista hacia las gradas. Justo en ese momento le pareció ver a Dumbledore guiñándole un ojo, y sonrió con alegría.
Ojala les haya gustado
Dejen reviewss!!!
Un beso,, nos vemos prontiñoo :P
