CAPÍTULO 4. MI BELLA

Edward POV

- Hermano despierta! Deja ya el mundo de los sueños!- Ahora recordaba lo malo que era tener a mi hermano en casa

- Eddy levántate muñeco- escuché la gran risa de mi hermano, sabía muy bien que odiaba que me llamaran así.

Emmet era el mejor hermano del mundo, pero cuando quería se podía volver un fastidio

- Emmet no me molestes más, ya deja de hacerme cosquillas y déjame dormir- Siguió riéndose escandalosamente, cómo solo él lo hacía. Volví a coger las cobijas que él había tirado y me tapé todo hasta la cara.

- Ok hermanito está bien, sigue durmiendo y mejor le digo a la directora Jane que no estás interesado en la propuesta que te hizo

- ¿Cómo así? ¿La directora Jane? ¿Por qué no me habías avisado?- Estaba esperando la llamada de la directora hace tiempo y esta era mi oportunidad.

- Acabó de llamar y dijo que te necesitaba en la universidad lo más pronto posible- Me levante rápidamente quitándome ese gigante que estaba encima mío.

- Emmet, eres el colmo, esto es importante para mí y tú en vez de avisarme rápido te la pasas haciendo jueguitos tontos- Le di un puño en el brazo pero me dolió más la mano que a mi hermano el golpe. Emmet jugaba en las ligas profesionales de beisbol, era todo un gran deportista y parecía un completo luchador con todos esos músculos.

- Hermanito que pasa con esa fuerza, si quieres te ayudo a ser grande y fuerte cómo yo- Rió.

- Ya cállate músculo andante y más bien déjame arreglarme en paz

- Si vez Eddy acabas de herir mis sentimientos, tu no me quieres para nada, lo mejor es morirme- Salió haciendo su gran actuación. Lo reconozco, mi hermano me llegaba a estresar pero con sus bobadas siempre me hacía reír.

Me dirigí rápidamente al baño y me di una pequeña ducha. El agua tibia caía por mi cuerpo y me ayudaba a relajar cada músculo y a desestresarme; la noche anterior había tenido mucho trabajo y me sentía cansado.

Un jean, una camisa blanca y mi chaqueta negra fue lo primero que escogí; era una cita importante pero la verdad no iba conmigo el usar corbata o traje de paño. Llaves, celular, billetera, documentos, cabeza; estaba todo listo. Salí y me despedí de Emmet que estaba literalmente echado en el sofá de la sala. Se encontraba en temporada con su equipo aquí en LA y le dieron una semana de vacaciones; me tocaría aguantármelo aquí pero en verdad no me disgustaba tanto la idea, hacía arto que no lo veía y además su novia Rosalie lo tendría afuera y entretenido gran parte del tiempo.

Llegue a la universidad casi una hora después por culpa de un inmenso trancón, aparqué mi carro y me dirigí deprisa a la entrada. Mientras caminaba estaba revisando los papeles y me di cuenta que faltaba mi billetera, la había dejado en el volvo. Me estaba girando para devolverme cuando una mujer chocó conmigo, antes de que se cayera la sujete por los brazos y la ayude a pararse; cuando alzó su rostro y me miró sentí como todo mi cuerpo se tensaba de inmediato... Era la mujer más hermosa que había visto en mi vida; tenía el cabello castaño y caía en ondas; sus ojos eran de color chocolate y tenían un brillito muy particular; unos perfectos labios carnosos me provocaron una serie de sensaciones dentro de mí y desee en ese instante besarla; su piel era pálida pero en ese momento brotó de sus mejillas un adorable color carmesí que la hacía ver más preciosa; toda su belleza me cautivó totalmente pero tenía que volver a la realidad.

- Oh que pena, perdóname estaba distraído y no te vi. Te hiciste daño?

Ella se encontraba cómo paralizada en mis brazos, Oh no! lo peor que me podía suceder era que le hubiera causado un shock o algo así, definitivamente estaba en problemas.

- Señorita, señorita, estás bien?- La moví un poco para ver si reaccionaba

- Eee si estoy bien, tranquilo- De sus labios salió una dulce voz, y sus palabras me tranquilizaron.

- Menos mal, creí que te habías golpeado muy fuerte; ven te acompaño a que te revisen a enfermería, es mejor salir de dudas- La solté y un gran vacío se apoderó de mi.

- No tranquilo, todo fue mi culpa venía muy distraída, ha sido un comienzo de día complicado además voy muy retrasada a mi primera clase; me tengo que ir y perdón de nuevo.

- No te preocupes, dejémoslo entonces en que fue culpa de los dos- reí un poco, no quería hacerla sentir tan incómoda.

- Bueno- Le ayudé a recoger los libros que se habían caído, fijo su mirada nuevamente en mí y me dedico una hermosa sonrisa antes de marcharse muy deprisa.

- Chao- Fue lo único que se me ocurrió decir. Estos últimos minutos habían sido muy raros en verdad, sentí un revuelto de sensaciones dentro de mí, pero no entendía porque se había ido tan deprisa, de pronto estaba de afán o yo estaba horrible hoy. Me embargo una total tristeza al recordar que tal vez nunca la volvería a ver y ni siquiera sabía su nombre. 'Voy muy retrasada a mi primera clase; me tengo que ir', recordé sus palabras y una estúpida sonrisa brotó de mis labios, ella estudiaba acá y me era fácil averiguar quién era, definitivamente se me estaba componiendo el día.

Después de salir de mis pensamientos y volver a la realidad, me dirigí hacia el parqueadero y observe su celular tirado, lo recogí y recordé que ella estaba hablando antes de chocarnos, guarde el móvil dentro de mi chaqueta y continúe mi camino. Otra sonrisa mucho más amplia que la primera apareció en mi rostro. Tenía que conocer a esa hermosa mujer que me hizo perder totalmente de la realidad.

En la reunión con la directora Jane me fue muy bien, ella era una persona muy amable y me había llamado para contratarme en la universidad, era un puesto que tenía en mente hacía bastante tiempo y ya era la hora de poner en práctica todo lo aprendido.

Después de recibir mis clases en la Universidad de Artes y Letras porque allí estaba realizando mi maestría; me dirigí a mi apartamento, estaba llegando cuando mi móvil empezó a sonar.

- Aló

- Hola Edward, cómo vas?

- Bien Tanya, estoy llegando a mi casa y tú?

- Muy bien, estaba pensando en ti y me preguntaba si querías salir conmigo mañana

- Eee Tanya la verdad no creo que pueda mañana, ando ocupado en la universidad. Si quieres podemos el fin de semana, Emmet está aquí conmigo y podemos salir.

- Ya veo, no te preocupes precioso otro día será. Espero que te vaya muy bien. Besos- No se escuchó muy contenta.

- Ok Tanya, nos hablamos. Adiós

- Adiós

Tanya era la hija de la mejor amiga de mi madre; mi familia la quiere mucho y en especial Esme, siempre me ha dicho que debería estar con ella, que es la novia perfecta; pero la verdad nunca me ha llamado la atención, Tanya es muy linda pero su personalidad muchas veces no me agrada, es bastante superficial y eso no va para nada conmigo. Siempre busca la excusa perfecta para vernos y además está aliada con mi mamá y eso es demasiado incomodo y molesto para mí.

- Oso, oso, Emmet estás?- Entre y busque en mi apartamento y no estaba mi hermanito, seguro se había ido con Rosalie.

Entré a mi habitación y dejé todas las cosas, me estaba quitando la chaqueta cuando me acordé del celular que tenía en el bolsillo y nuevamente salió esa sonrisa. Me senté en el borde de la cama y prendí su celular, me sentía un poco raro cómo si estuviera espiando en cosas ajenas, pero seguro allí estaría el número de su casa y así podría verla de nuevo. Empezaron a llegar muchos mensajes de texto y de voz de un número marcado como duende, 'Bella ¿donde estás? Por qué no contestas ese celular! Me tienes preocupada, llámame por favor!'; definitivamente esta chica estaba preocupada, casi me quedo sordo al escuchar el mensaje.

Después de buscar entre sus contactos, encontré el número de su casa, me sentía como adolescente nervioso llamando a una chica para invitarla a salir, ahora recuerdo que eso mismo era lo que iba a ser- me reí mentalmente- definitivamente con Bella me sentía distinto, salía una parte de mí que hacía mucho tiempo no veía.

- Aló- Escuché su dulce voz y sentí nuevamente una rara sensación por todo mi cuerpo.

- Buenas noches, por favor Bella

- Si con ella, con quién hablo?

- Hola Bella, no sé si me recuerdas, soy con quien te tropezaste esta mañana en la universidad

Hablamos un momento de como conseguí el numero de su casa y de por qué tenía su celular.

- No te preocupes y bien, dónde nos podemos encontrar para dártelo?- Que conveniente fue encontrar su móvil.

- Pues no sé ,dime, si quieres en la universidad mañana en la entrada principal

- No voy mañana a la universidad, mira más bien nos encontramos a la 1 en el café La Bella Italia queda tres cuadras más abajo de la universidad o si no le preguntas a alguien de ahí, es muy conocido.

- Ok, muy bien entonces allí nos vemos.

Nos despedimos y sentí unas grandes ansias de que fuera mañana para poder ver nuevamente a esa hermosa mujer.

Me encontraba realizando unos últimos talleres para mis siguientes clases, quería dejar gran parte del trabajo organizado además ya casi iba a ser la 1 e iría a verme con Bella.

Baje rápidamente y me subí a mi Volvo. Sentía que ella era más que una simple chica como las que me encontraba diariamente; veía en sus ojos que era sincera y muy especial.

- Buenas tardes, te ofrezco algo- Me dijo una muchacha como tratando de insinuárseme.

- No gracias, ahorita más tarde ordeno

- Con mucho gusto y si me necesitas mi nombre es Lucía- Me dio una gran sonrisa y se retiro.

Después de casi media hora de estar sentado en el café, me estaba sintiendo muy mal, por mi mente me pasaban demasiadas ideas de por qué no llegaba Bella. Decidí esperarla diez minutos más; si no llegaba me iría y después llamaría a su casa para averiguar si le ocurrió algún problema, preferí pensar eso y no saber que me habían visto la cara de estúpido.

Sentí una mano tocar mi hombro y deseaba que fuera ella

- Hola ahora si vas a pedir algo, llevas rato aquí esperas a alguien?

Me desilusioné totalmente al ver a esa misma mujer que me atendió cuando llegue

- No gracias, al igual ya pronto me voy- Contesté un tanto molesto, la verdad no tenía ganas de tomarme ni un café, me gire y volví a ver hacía la mesa

- Ok- fue lo último que escuché de Lucía. Después de unos minutos sentí como otra vez tomaban mi hombro y no estaba de ánimos para que me siguiera molestando.

- No gracias, ya me voy- Me paré para irme cuando vi a Bella al frente mío con cara de que no entendía nada. Estaba muy linda, traía un vestido color azul el cual le resaltaba con su bella piel nívea, sus ojos chocolates me envolvieron nuevamente y casi no puedo hablar.

- Hola Bella, que pena contigo, no quise decirte eso, creía que eras otra persona que me estaba incomodando un poco, la verdad pensé que ya no llegarías- le dije mientras corría su silla para que se sentara

- Hola, no te preocupes y en serio que pena contigo, salí un poco tarde de la universidad porque estaba arreglando materias y casi no salgo de mi casa estaba ayudando a mi papá que se encontraba un poco débil- Me sentí pésimo por haber pensado mal de ella.

- Tranquila más bien aprovechemos ya que estás aquí- Me regaló una sonrisa hermosa, pero después empezó a morderse un poco su labio inferior parecía como preocupada o nerviosa

- Pasa algo Bella?

- Pues verás, con todo lo que ha pasado, todavía no sé cuál es tu nombre- Me dijo con una risita a la cual me uní, se me había pasado algo muy importante.

- Mucho gusto bella dama- dije cogiendo su mano delicadamente- Mi nombre es Edward Cullen que pena no haberme presentado antes y cuál es el suyo señorita?- Nos reímos nuevamente juntos, me encantaba verla sonreír.

- Isabella Swan, pero me gusta más que me digan Bella

- Un gusto Bella Swan- deposité un pequeño beso en su mano- hermoso nombre.

- Gracias- Nuevamente brotó ese hermoso sonrojo de sus mejillas, esta mujer era perfecta.

- Bien ahora que ya sabemos nuestros nombres, ¿quieres comer algo?

- Si Edward- Me encantó como sonó mi nombre de sus labios. Llamé a Lucía y Bella pidió fruta y yo solo un café, no tenía mucha hambre.

- Y tú que estás estudiando en la universidad Bella?

- Estudio Bellas Artes enfocada en el dibujo artístico, siempre he querido ser artista.

- Que bien, me alegra mucho eso, yo soy licenciado en dibujo artístico, a mí también me encanta el arte y me encantaría algún día tener mi propia galería y enseñarle a muchas personas esta fascinante profesión

- Eso es genial, me alegra mucho conocer a alguien con mis propios gustos, a veces me siento rara entre tanto abogado y doctor- Reímos nuevamente, nunca me cansaría hablando con Bella.

Seguimos hablando cuando Bella me propuso algo.- Edward por qué no jugamos, es decir, yo te hago preguntas cortas y me respondes y después tú haces lo mismo y así sucesivamente, te parece?

- Si está bien, me parece buena idea y entonces yo comienzo- Le di una sonrisa un tanto malévola la cual la hizo reír.

- Ok dale

- Tienes otro nombre?

- Si es Marie, pero me gusta mucho más Bella y sigo yo; tú tienes otro nombre?

- Si es Anthony, pero también me gusta más Edward- Reímos, no sé qué era lo que tenía esta mujer que me hacía despegarme completamente de la realidad y querer estar con ella todo el tiempo.

Así continuamos el juego preguntándonos muchas más cosas como el color favorito, canción preferida y muchas más cosas. Salimos del café y dimos una pequeña vuelta por un parque cercano; llegamos al tema de la enfermedad de su padre y nos dimos cuenta que mi papá era el doctor que lo atendía, definitivamente este mundo es un pañuelo. Después de un rato la llevé a su casa.

- Olor preferido

- Desde hoy el olor a fresas- la mire fijamente, ese era su olor y desde ahora sería mi favorito.

- Llegamos señorita, es aquí?- Frené el Volvo y me voltee a mirarla

- Si es aquí, gracias por todo Edward fue una tarde muy bella

- Gracias a ti por aceptar y hacerme pasar esta linda tarde- Vi cómo se sonrojo y me regaló una pequeña sonrisita

- Una última pregunta Bella

- Dime

- Saldrías el viernes conmigo a cenar?

- Si, me gustaría- Solo con ver su bello rostro mi corazón empezaba a latir mucho más rápido.

- Que bien, entonces paso por ti a las 8 ¿te parece?

- Si claro, hasta el viernes a las 8- Me baje del auto y le abrí la puerta, cuando salió nos acercamos y me dio un beso en la mejilla; sentí un corrientazo por todo mi cuerpo.

- Adiós Edward

- Adiós Bella- Se giró y estaba caminando hacía la entrada de su casa cuando recordé el por qué esta ahorita con ella

- Bella, mira- Volvió a mirarme y los dos empezamos a reír por lo que tenía en la mano

- Casi se nos olvida este detalle

- Si, pero le debemos mucho, sin tu celular no estaríamos aquí hoy

- Si, fue bueno que se me perdiera- Reímos- Bueno ahora si me voy, gracias por cuidarlo, nos vemos.

- Nos vemos- Volvió a girarse y vi su delicada figura desaparecer tras la puerta. Nuevamente mi sonrisa de ponqué volvió a aparecer, me sentía demasiado feliz de haber conocido a esta hermosa mujer, a Bella, mi Bella.