Siento mucho al demora. Ya lo tenia hecho y se lo pase a mi beta (Dantes Solei) pero como ella tiene mucho que hacer... (Le agradezco mucho que haga un espacio para corregirla. Te quiero amiga) y como no quiero subirlo con errores pero bueno aquí esta.
Ya saben los personajes no me pertenecen le pertenece a Stephany Meyer.
Espero que los disfruten.
Capitulo 4
(PVO Bella)
Después de la fiesta paso una semana y no había visto a ninguno de los 2. No le di mucha importancia; ya que hoy llega el maestro suplente y ya saben que hay 2 tipos de maestro: puede que sean buenos que no te encargan mucha tarea o los malos y que te encargan tarea esta el cansancio, de esos que acaban con una hectárea de arboles en una sola tarea, pero casi siempre son los malos. Las clases pasaron lentamente más cuando tienes a la chismosa de la escuela y no para de hablar.
Ángela y yo estuvimos platicando de Ben… más obvio no podía ser… Bueno él la invito a una cena hoy. Patrañas, es una cita. Él le dijo que le tenía que decir algo muy importante. Y eso la tenía muy nerviosa. La estuve convenciendo de que se lo tomara con tranquilidad. En fin, así fue toda la hora del almuerzo hasta que fue hora de volver a clase para conocer a nuestro nuevo maestro suplente.
Al llegar para mi sorpresa ya estaban todos en su sitio, se nota la curiosidad por saber quién será. ¡Claro! Jessica me estaba contando sobre eso, creo que me dijo que el maestro era guapo y joven. Que lo más probable es que fuera mentira. No era común que alguien guapo sea maestro.
-Hay vienen- dijo Joshua que estaba mirando el pasillo por la puesta. Rápidamente todo mundo se acomodo en sus asientos.
-¿Cómo será?-me susurro Ángela que se sentaba a mi lado.
-No sé-negué con la cabeza.
-Orden- dijo la directora. –Como saben, el maestro Oconer está incapacitado, así que para que no pierdan más clases, estar con ustedes el maestro Florent Mothe.*- El maestro entró y estoy segura que todos nosotros nos quedamos con la boca abierta. El era alto, como 1.85, con ojos oscuros como la noche. Su cabello largo negro casi azul, amarrado con en una coleta baja. Su ropa era extraña, parecía un vampiro, con su larga y sexy gabardina… Otra vez los palabras de las chismosas, debo de dejar de escuchar a esas. Su mirar hacia que te estremecieras hasta el fondo de tu alma. En pocas palabras, aterrador. Nos examinó a todos con su mirada penetrante dejándonos fríos del miedo.
-Gracia Maestra- Dijo con una voz tan profunda que me hizo temblar. Él avanzo hacia el escritorio con sus manos entrelazadas por detrás sin ningún gesto en su bello rostro. Dejo su maletín en el escritorio, el cual no lo había visto cuando entró. –Ya puede retirarse- Le dijo a la directora sin siquiera mirarla. Ella titubeó pero al fin se fue. Ya que se retiró, suspiró fuertemente; empezó a revisar unos papeles. Lo miré con curiosidad y miedo. Una vez terminado nos volvió a mirar. Todo mundo se tensó.
-Bueno, yo soy su nuevo maestro. Pueden llamarme Sr. Mothe, soy muy estricto: no me gusta la desobediencia. Yo los calificaré de acuerdo al trabajo que hagan, no doy puntos extras y nada para mejorar sus calificaciones, ni recibo trabajos tarde, si no lo entregaron no se molesten perder tiempo. Tengan dignidad – ¡Valla que tenía razón! Los maestros suplentes siempre son peores ¡Diablos! ya decía yo que no podía ser tan bueno, alguien tan guapo no podía ser buen maestro. – ¿Alguna pregunta?- Nadie le contesto nada. –Muy bien- Miró el reloj en su muñeca. -Parece que con la presentación no nos alcanzara el tiempo de dar una clase. Así que les dejaré tarea- Por milagro no se oyeron quejas. Debe ser por lo intimidante que se veía. Sacó el libro de su maletín y empezó a hojearlo. –Van a leer las páginas 314 a la 339- Esta vez sí se oyeron quejas, el Sr. Mothe los calló con una mirada. –Ya que tienen mucho entusiasmo por la tarea, habrá un quiz de la lectura. Pueden retirarse- Tomó sus cosas y se fue. Dejándonos extrañados y molestos. Salí del salón con Ángela. Nos dirigimos a la salida para irnos a nuestras casas.
-El maestro se sobre-pasó con la tarea- Comentó Ángela
-Sí, pero solo nos hubiera encargado leer si los demás no se hubieran quejado- Contesté. Si creía que el maestro se había pasado, pero también creo que si hubieran mantenido la boca cerrada no tendría que leer el libro con atención. Me despedí de Ángela que tenía que arreglarse para su cita. Yo me dirigí a casa, tal vez iría a patinar si termino la tarea. Una vez en casa, hice de comer. Esperaba que mamá viniera antes del anochecer; desde que hace una semana estaba empezando a ponerse oscuro más temprano y no me gustaba mucho la oscuridad desde que papa murió.
Pude acabar mis tareas para poder ir a patinar. Estaba a punto de salir cuando sonó el teléfono de la cocina. Corrí para contestar el teléfono.
-¿Bueno?-
-…
-¿Quién habla?-
-…
Me disponía a colgar cuando se oyó un "ten cuidado". Colgué con fuerza. No me gustaban ese tipo de bromas. Me aseguré de que todo estuviera cerrado y salí. Todo se veía tranquilo y silencioso. Era uno de esos días donde podías disfrutar de lo que te rodeaba alrededor y sin interrupciones. El patinadero estaba solo como de costumbre. Me puse los patines y los audífonos. Calenté un poco, di unas piruetas y casi me caigo en la última. Logré caminar de espaldas, estaba escuchando All the loves de Kylie Manogue. Moví mis manos al ritmo de la música, hice una pirueta en el aire. Caí en la pierna derecha mientras que la izquierda la dejé en el aire. Cuando la velocidad de la pirueta disminuyó, baje la pierna y me dí mas impulso hacia delante. Seguí haciendo piruetas hasta que me maree. Me detuve y puse mis manos en las rodillas como sostén y respiré lentamente. Empezaba a hacer más frío. Miré hacia el cielo, las nubes era de color gris casi negro. Me dirigí a la orilla para guardar todo. Me dirigía a casa cuando mi celular empezó a sonar. Busqué en mi bolso hasta encontrarlo.
-¿Bueno?- Seguí caminando
-Hola Bella-
-¿Quien habla?-
-Alexander-
-Hola, ¿Cómo conseguiste mi teléfono?-
-Tengo mis contactos- Rió.
-Pensaría que me estas acosando- Dije divertida
-Yo también lo pensaría si lo hicieran conmigo, pero como me conoces no hay problema-
-¿Y eso que tiene que ver?-
-Solo un buen argumento-
-Bueno- rodé los ojos – ¿A qué debo tu llamada?-
-Quería saber si podemos salir este sábado-
-Sí, bueno… si no tengo tarea-
-Vamos, si no acabas yo te ayudo el domingo- ¿Tantas ganas tiene de salir conmigo? Eso me hizo sonrojar.
-Está bien-
-Te recogeré a las 9-
-Tan tarde no creo que mi madre me deje salir a esa hora-
-Bella, a las 9 de la mañana-
-Ah, y ¿por qué tan temprano?-
-¿Quién te entiende?-
-Bueno te espero a las nueve ¿todavía te acuerdas dónde vivo?-
-Claro que si-
-Bye-
-Bye-
Llegué a casa y mamá aun no había llegado. Me puse a hacer la cena. No tenía muchas ganas de comer así que solo hice para mamá. Prendí la tele pero no había nada interesante que ver, así que subí a mi cuarto por un libro. Estaba viendo que leer cuando se oyó un golpe en la parte de abajo.
Fui al armario y saque el revólver, lo he escondido de mamá para que no lo votara. Me asomé desde arriba no se veía nadie. Bajé despacio, no había nadie en la sala. Miré hacia la puerta principal, no estaba abierta. En la parte trasera no se veía ni oía movimiento. Me puse en posición que toman los policías, entré a la cocina con el arma en alto. No había nadie, solo un gato comiendo de la olla que estaba tirada en el piso. Bajé el arma, le coloqué el seguro y la metí en el pantalón. Vi que la ventana estaba abierta, pensé que la había cerrado pero me sentía observada. Cerré la ventana y cuando voltee el gato me observaba. No le había prestado mucha atención pero era un gato de pelaje negro y sus ojos eran verdes, en cierta forma me recordaba a los de Edward. ¡Qué tonterías estoy pensando! me acerque lentamente para que no huyera.
Era bonito. No supe por qué pero extendí mis brazos y el gato saltó como si entendiera que quería que viniera conmigo. Prendí todas las luces para asegurarme que no hubiera nadie. Volví a guardar el arma, dejé el gato en mi cama y bajé para limpiar el desastre de la cocina. Suspiré por que tendría que hacer algo de comer de nuevo. Me decidí por lo más simple: unos sándwiches. Llamé a mamá para saber dónde estaba y me dijo que no iba a llegar, así guarde los sándwiches en el refri.
Volví a revisar toda la casa antes de dormirme. El gato estaba sobre la almohada que estaba en el piso. No pude evitar sonreír, era un gato muy listo.
-Si te vas a quedar aquí, necesitarás un nombre- El gato me miraba con su característica mirada penetrante.
–¿Ling?- El agachó las orejas
-Lo tomaré como un no- Me senté en la cama –mmm…Ya se te llamarás Pesadilla- El no dio ningún queja así que supongo que le gustó. Me acosté en la cama.
-Bueno Pesadilla espero que mamá te deje quedar, si no vivirás en la clandestinidad.- Estire mi brazo y acaricié sus orejas. –Buenas noches Pesadilla- Dije apagando las luces.
* Florent Mothe: es un cantante Francés del grupo de Mozart Opera Rock. Que ama mi amiga Dantes Solei. Si alguna vez llegara a leer esto espero que no se moleste por usar su nombre. Ah y nada que ver como lo describí aquí.
Saludos
Noctambula
