CAPITULO 3
A TRAVÉS DEL TIEMPO
Me preguntaba como sería mi vida si no hubiera rescatado a Bella cuando se perdió en el bosque, tenia 10 años y yo estaba en mi forma humana, salí a cazar para comer, cuando una voz a gritos decía algo, la deje pasar, pero a poco esa voz se hacía más y más fuerte, pude identificar lo que decía ¡Papito sálvame! ven a buscarme, no me dejes papito ¡Por favor papito!, pude identificar el matiz de histeria y angustia que la teñía, me acerqué sigiloso, no quería asustar a esa voz y pude reconocer el pequeño cuerpo de un niño, pero al acercarme me di cuenta que era una niña.
Hola – le dije de la manera mas suave que pude, era una niña pequeña con su cabello color café y unos ojos color chocolate que estaban enmarcados por una largas pestañas mojadas por las lagrimas, estaba ahí paradita sin siquiera reaccionar; pensé que se pondría a gritar era un completo extraño, me miro de arriba abajo, suspiro muy fuerte como tratando de recuperarse de su ataque de llanto.
-Hola soy Isabella, pero me gusta mas Bella, ¿Charlie te mando a traerme? por favor no le digas que lloré y que le dije papá, pues entonces perdería mi apuesta y ya no tendría mi colección de libros nuevos, así que por favor llévame ya, en verdad pensé que me quedaría olvidada en este bosque no es que sea miedosa nada de eso, pero todo esta muy callado – solo me dediqué a mirarla, en verdad era una niña pequeña que hablaba demasiado o estaba alucinando.
Yo – hacía tanto tiempo que no hablada con nadie aunque ese alguien sea una niña – yo – me miro incrédula – no sabes hablar o solo sabes decir yo – me dijo sería, muy fuerte y claro – esto, sé hablar solo que a mi, no me envió tu papá – al escucharme su expresión cambió, pánico, miedo cruzaron por su rostro se quedo seria, su respiración cambió, se aceleró – tranquila Bella, no voy hacerte daño, no soy peligroso, mi nombre es Jacob y te prometo llevarte con Charlie y tranquila no diré nada.
Su mirada me evaluó y entonces tendió su mano y me dijo – mucho gusto señor Jacob un placermucho gusto Bella – le dije – amigos – me dijo ella – así ya no eres un extraño y rió. – me arrodillé para estar a su altura y tomé su mano entre la mía sonrió plácidamente –
Su risa me dio una sensación extraña. Me sentí vivo, la acompañé hasta los limites del bosque y fue fácil localizar su casa, era una niña realmente inteligente para su edad, solo que se perdió por alejarse de la aburrida pesca en la que se encontraba su padre, camino demasiado y cuando quiso regresar se perdió, mientras hablaba y hablada me parecía realmente complaciente escucharla hasta que me preguntó
-¿Y tú, dónde vives?, mis padres estarán de acuerdo conmigo en que debemos invitarte a cenar para agradecerte el gesto – el pánico se apoderó de mi, hoy era mi último día en el que podría ser hombre.
No creo que sea conveniente Bella, yo vivo en el bosque, ahí es mi casa y además no creo que tus padres les guste la idea de que hayas platicado con un extraño – hizo una pequeña mueca en desacuerdo – claro que nos conocemos, tu eres Jacob mi salvador y yo Bella la princesa en peligro – y volvió a reír – creo que dejaré de leer cuentos de princesas – estaba realmente asombrado por su manera de ver las cosas.
¿Segura que eres una niña pequeña? – le dije entre risas – no tu primer error es que yo soy una niña grande ya tengo 10, bueno mi mamá dice que nací teniendo 30 así que probablemente tenga mas años – me dijo seria y me saco la lengua – muy grande – y reímos los dos.
Así conocí a mi Bella, mi mejor amiga
POV Ixchel
Mi alrededor era oscuro no había nada. Durante años me enclaustro para dejarlo libre, lo que sigue impresionándome es el vacio que siento, porque estaba sola, completamente sola, necesitaba algo; no, alguien que me salvara de estas tinieblas en las que estaba sumergida por voluntad propia, donde mis tormentos eran inmensos.
Yo me condené, peor lo condené a él.
Me cuesta aceptar que ya no soy ni la sombra de lo que fui, ya no lo soy, he cometido atrocidades simplemente porque no acepto el hecho de perderlo, me he encargado de pedir en sacrificio a cada doncella en la que he descubierto mis sentimientos por Jacob, cuando cumplen 20 años, el sentimiento despierta, por suerte cada vez que reencarnaba era en una doncella de la tribu a la cual Jacob pertenecía, su veneración por mi hizo que fuera mas fácil y mas sencillo deshacerme de ellas, me había encaprichado con saber que allá afuera había alguien profundamente enamorado de mí, era un motivo suficiente para matar, sí me había vuelto una persona demasiado horrible.
Cuan puro puede haber sido el amor que sentía por él, me lo pregunto tanta veces, ¿Valió acaso la pena mi sacrificio?, convertirme en un ser despreciable, no lo sé, cada noche revivo en los sueños de esa mortal el amor que alguna vez palpito en mi vacio corazón y parece que en verdad lo amé, ella es la poseedora de tan grande sentimiento, pero el amor es mío, no de ella. Envidiosa de su suerte deseé que él jamás la encontrara y ahora están frente a frente, acaso él también sentirá esa atracción irresistible, una fuerza magnética mas allá de lo imaginable que lo atraerá irremediablemente a ella.
La pregunta que ronda en mi cabeza era ¿lo permitiría? Antes, mi mayor deseo era que fuera libre, que viviera su vida como humano, pero me volví egoísta y envidiosa porque él es mío, cada noche se que me mira es su único consuelo y estoy tan acostumbrada a ello, porque ahora no siento nada, los placeres vanos de la vida no me satisfacen, la admiración y adoración que sienten por mi los mortales llenan mi vanidad, pero estoy vacía sin él, me quede vacía.
Ahora me aterra la proximidad de esa joven, incluso antes de que ella siquiera naciera me molestaba sobre manera el creciente afecto que siente por esos humanos, sus ataduras con ellos son fuertes, son lazos irrompibles, pues realmente los quiere, los adoptó como su familia, familia que Itzamna y yo le quitamos.
Hoy volveré a alzarme sobre la noche y ahí estará él, esperándome devotamente para mostrarme su amor, eso era algo que a pesar de los siglos jamás cambiaria, después pensaría como alejar a esa insignificante criatura de el.
Hoy la visitaría en sueños y le dejaría claro que la dueña del destino de Jacob soy yo, nadie más porque yo soy su destino.
