Discleimer:
lo personajes :de stephanie Meyer (y algunos míos)
Las historias: ideas enredadas mias
A la mañana siguiente intentaba levantarme de la incomoda posición en la que estaba pero cuando me pude voltear tan solo un poco a la izquierda note un por de ojos verdes que parecían intentar descifrarme con la mirada.
El dueño de esos ojos estaba por decirme algo pero un grito de incoherencias no se lo permitió.
-pero es que se puede saber que esta pasando con la gente de hoy en día - gritoneaba una monja que estaba frente ala puerta
Una mujer de ojos claros y muy profundos ,con piel clara ,vistiendo la ropa que seguramente era designada una vez tomado el titulo de servidora del señor y en su cara un seño fruncido que profundizo al ver a mi acompañante .
-tranquilícese señora- intento calmarla Edward -por que pude recordar su nombre-.
-no intentes decirme que debo o que no debo hacer jovencito que usted no tiene palabra alguna aquí , que acaso cree que por ser quien es tiene permitido ir por allí atropellando a quien mas le de la gana e intentar arreglarlo con una disculpa ?
Yo vengo aquí en nombre de Dios a decirle a usted señor que es un irresponsable al atentar contra la vida de los demás-
Wow, ella si que estaba furiosa, quizás no todas las mujeres que intenten "ayudar" sean tan buenas.
-fue todo un accidente- se defendió
-y no me e molestado- decidí intervenir por primera vez, ya que han estado hablando de mi como si no estuviese
- silencio- me grito esa bruja, malvado pingüino .
-no la calle-
-bien no por el momento pero ya vera de lo que es uno capaz –apunto un dedo al techo (o al cielo)- vengo por parte de alguien mas.
Diciendo esto salió de la habitación con su gran seño fruncido y azotando la puerta .
- que adorable monja- intente mejorar el ambiente iniciando una charla
-yo no creo que en realidad vuelva –dijo seguro de si mismo
-lo haría?-
-bueno en realidad no lo se -se encogió de hombros- algunas personas son enserio testarudas con lo que desean -
-obstinadas o tercas-
-si ,supongo-
Tres golpes en la puerta llamaron nuestra atención y acelerándome el corazón, pero para mi fortuna era solo la enfermera.
-hola cariño, es hora de tus calmantes -
-no los necesito-
-yo creo que si-
antes de que pudiera protestar algo todo se puso borroso -tramposa-.
Esa enfermera y Edward se las arreglaron para tomarme por despistada para darme los sedantes.
Cuando volví a la conciencia escuche gritos acercándose y distinguir voces que se apresuraban por entrar a mi habitación.
-le digo que se aparte-era otra ves la fastidiosa monja.
-y yo le digo que la pobre tiene que descansar- le respondió la voz de la amable –y astuta- enfermera que me atendía.
-descansara pronto en un lugar mas seguro y con personas que la atenderán muy bien- valla que se ponía terca.
Fue cuando me di cuenta que Edward que me acompañaba la mayor parte del tiempo ya no estaba ¿A dónde se podría a ver ido? Claro que no esperaba que se quedara siempre ,solo quería que me dejara a Lucy ,espero que la cachorra se quede cerca, en cuanto pueda iré a buscarla y volveremos a casa si es que se le puede decir así a mi pequeño cuchitril, pero de una forma u otra seguí triste por no tener la oportunidad de despedirme de eso ojos verdes.
Cuando sentí un tremendo jalón que era imposible para la debilucha de la monja.
-vámonos- ordeno esa voz mas masculina que distinguí de afuera.
-no, por que?, que derecho tiene usted?- dije en cuanto pude abrir los ojos y ver todo con mas claridad.
Un hombre de cabello largo y recogido en una coleta me levanto con brusquedad de la que ahora parecía ser mas cómoda cama.
-por que se que aquí no tienes familia y tengo derecho total a llevarte a un mejor lugar- respondió el pingüino antes de que el mastodonte lograra abrir su boca.
-claro que no- ahora la terca seria yo.
Y claro para mi mala fortuna aparecieron un par de gorilas a mi lado que la ayudaron a sacarme y arrastrarme asta un coche ignorando mis jaloneos y gritos y mucho mas aun que estuviera descalza en bata que no dejaba mucho a la imaginación de mi parte trasera y con un montón de gente mirando y ablando .
