¿Pensaron que estaba muerta? Pues si lo estaba, ahora lo estoy un poco menos, gracias a los que siguen leyendo este fic y disculpen la demora.

El plan de Sasuke.

Pocas veces Kiba Inuzuka se había despertado tan desorientado, y es que pocas veces se había emborrachado tanto en una noche. La primera vez fue a los 14 años y se trató más que nada por la inexperiencia, su madre le había dado una tunda de esas legendarias y le había hecho pasar la peor resaca de su vida encendiendo la aspiradora a eso de las ocho de la mañana en día domingo. La segunda fue en su cumpleaños número 21, había que celebrar la mayoría de edad a lo grande, nuevamente Tsume Inuzuka lo había hecho pagar, tuvo que dormir en la bañera para no vomitar por toda la casa, y bueno de eso ya varios años, despertar encogido en una bañera había sido extraño, pero no tanto como despertar por el olor del desayuno recién hecho, como en ese momento.

Café de grano, bollos de canela recién horneados, salchichas y tocino, su nariz era rápida detectando olores, una habilidad que Akamaru le había transferido después de vivir tanto tiempo juntos.

Lo que lo despertó fue el exceso de luz, luego vinieron los olores y luego los colores, el cielo de un pulcro blanco, paredes color lila suave, estantes color blanco, llenos de libros perfectamente ordenados y un tocador sacado de una melosa película de princesitas de Disney. Y el olor, el olor enloquecedor que le hacia chirriar las tripas.

Kiba se encontró toqueteándose la entrepierna, queriendo cerciorarse de que efectivamente había despertado en su propio cuerpo y toda la situación no se trataba de algún conjuro en el que él despertaba en un cuerpo de chica en una habitación que definitivamente no era la suya mientras la dueña de ese cuerpo despertaba en el cuerpo de Kiba en un dormitorio que no era tan femenino ni tan ordenado como el suyo, no tenía senos y eso era bueno, además tenía una erección matutina, buena señal, gracias a kami-sama que todo estaba en orden.

Se incorporó con la cautela de un perro despertando de la anestesia, las sabanas que lo cubrían eran suaves, inspeccionó la habitación en busca de pistas que le indicaran su paradero hasta que encontró indicios de la vida personal de la dueña de ese cuarto, se levanto y acercó a una cómoda, sobre ella descansaban un montón de fotos enmarcadas en bonitos marcos de colores pasteles, lo que vio en ellas lo desconcertó: la familia Hyuga, la gran familia Hyuga, pero en especial fotos de Hiashi Hyuga, Neji y Hanabi Hyuga, en unas cuantas acompañados de Hinata.

No había que ser un genio, esa habitación no era ni de Neji ni Hanabi, demasiado femenina y ordenada, demasiado acogedora, el olor del apetitoso desayuno era solo una señal más. Estaba en el dormitorio de Hinata, en el departamento de Hinata, quién sabe a que hora llegó allí, en qué condiciones y qué declaraciones poco apropiadas le había hecho.

Se miró al espejo del tocador, aspecto desaliñado, cabello desaliñado, se le notaba la noche de parranda a cientos de leguas de distancia, parecía un milagro que una joven como Hinata lo hubiese recibido en esas condiciones en plena madrugada, definitivamente ella era demasiado buena ¿Era él suficientemente bueno para una mujer como ella?

En la cocina se escucharon el movimiento de trastes, el agua correr en el fregadero, la voz de Hinata ascendía melodiosamente en lo que parecía una canción.

Lo que me gusta de ti mi amor, es tu dulzura al mirar —la voz de Hinata era suave, afinada, Akamaru la habría aprobada sin duda —, lo que tus bellos ojos cautivan con solo mirar…

Sin duda Kiba sabía ciertas cosas en ese momento, estaba escondido en el dormitorio de la mujer que amaba, su mejor amiga a quien había amado desde hace mucho tiempo, escondido como un cobarde, se había dado cuenta muy tarde de todo.

—He sido un cobarde.

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Pocas veces Sasuke Uchiha se había interesado en ayudar a sus amigos con alguna chica, había perdido la cuenta ya de cuantas veces Naruto le pidió ayuda con Sakura Haruno, él nunca lo hizo, en parte porque era un caso perdido y en parte porque no quería ver como Hinata Hyuga sufría por el bobo de Naruto Uzumaki. Alguna vez se forzó por reconocerse a si mismo como imparcial frente a la situación de enamoramientos y desamor entre sus compañeros de clase, años después se había dado cuenta que él había formado parte de esa estúpida dinámica al guardar sentimientos hacia Hinata.

Era interesante que en los últimos días había estado recordando bastante sobre sus días de secundaria y universidad, quizás porque estaba nuevamente velando por el bienestar de esa chica que jamás había volteado a verle, siempre embobada por la cabellera rubia y ojos azul cielo de su mejor amigo, aunque eso parecía haberse calmado hace mucho ya, y posteriormente todo siempre le indicó que Hinata sería feliz con Inuzuka y eso al menos le daba cierta calma, que su amiga fuera al fin feliz.

¿Qué? ¿Pensaban que Sasuke había hecho todo eso por Kiba? Claro que no, no sean ingenuos, él solo estaba haciendo lo que pensaba que era mejor para su amiga.

Si bien la noche anterior todos parecieron rendirse en los planes, a Sasuke se le había ocurrido un plan, quizás había sido esa resaca del demonio, pero había amanecido inspirado, así que se levantó a una hora decente, contacto a Shino para hablarle del plan, a Aburame le pareció sensato y quedaron de juntarse afuera del departamento de Kiba para poner en plan en marcha.

—He contactado con el etiologo y reservé una hora a las cuatro de la tarde —le informó Shino.

Sasuke asintió satisfecho, luego golpeo la puerta de la residencia de su amigo, el siguiente paso consistía en que Kiba debía contactar a Hinata, pero nadie abría la puerta.

Pasaron quince minutos y nadie abrió la puerta, al otro lado de ésta podían sentir los pasos de Akamaru y el ladrido ansioso del perro, pero no habían señales de su amigo.

—¿Será que la resaca lo ha matado?

—Llamaré a su celular.

Shino sacó su móvil y marcó el número de su amigo, tres veces la llamada terminó en el buzón de voz, a la cuarta vez Kiba contestó, con voz pastosa y un tono preocupante.

—Estamos fuera de tu casa —le informó Shino, hubo una pausa —¿En casa de Hinata?

Sasuke se llevó una mano a la frente, estampándola con violencia disimulada, ya veía como todo se había ido a la reverenda mierda, ciertamente un hombre ebrio en casa de Hinata, declarándole sus sentimientos y todos los planes estúpidos que habían hecho, definitivamente no era nada prometedor, si él hubiese sido Hinata ni siquiera se hubiese apiadado de su estado de embriaguez. Bueno, si él hubiese sido Hinata muchas cosas serían distintas.

—Pregúntale que qué tanto le ha dicho —le indicó a Shino.

Hizo la pregunta. —Dice que no recuerda, que estaba demasiado ebrio.

—Creo que Inuzuka empieza a superar a Naruto en la carrera del gilipollas del año.

Shino siguió hablando en monosílabos en su mayoría, Sasuke lograba escuchar algo sobre que estaba escondido en el dormitorio y no se atrevía a salir, luego al parecer Hinata lo llamó a desayunar y la llamada se cortó.

—Sasuke tiene un plan, comunícate en cuanto puedas —le informó Shino antes de colgar.

—Estoy a tres segundo de mandarlo a la mierda e irme a dormir de nuevo a mi casa.

Shino, oculto tras sus gafas de sol parecía igual de cabreado, pero el mejor amigo de Kiba no parecía querer rendirse tan fácilmente. Paso junto a Sasuke, rebuscó una llave en uno de los cuantos bolsillos de su gabardina y sacó una llave, la introdujo en la puerta e ingresó como si nada al interior.

Sasuke levanto una ceja.

—Hubieses aclarado desde un principio que tenías la llave de la puerta de entrada —masculló Sasuke mientras lo seguía al interior.

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—Kiba-kun, que bueno que despiertas —su amiga parecía de buen humor, eso era bueno para Kiba, significaba que puede que no haya montado un show de aquellos estando ebrio —, preparé salchicha y tocino, son tus favoritos ¿no?

Kiba trago saliva, no podía creer que aquella mujer lo conociera tan bien ¿Cómo no se había dado cuenta antes, cuando aún había tiempo?

Había otro punto importante, puede que Hinata no estuviese furiosa o distante pero porque ella jamás se comportaba así, es decir que aún cabía la posibilidad de haberla cagado magistralmente por la madrugada.

—Si… si, un desayuno lleno de colesterol —bromeó para calmarse a sí mismo —, me encanta iniciar el día tapándome las arterias.

Se sentó a la mesa frente al humeante tazón de café, el cual era suyo, tenía la cara de Akamaru, habían sido mejores amigos por tanto tiempo que Hinata ya le tenía su propio tazón en su hogar para cuando él la visitaba, la había mandado a estampar ella como una divertida sorpresa.

El gato de Hinata se despertó, era enorme y el pelaje largo solo aumentaba su tamaño visualmente, era color negro y tenia la pancita y el hocico blancos, al igual que las patas delanteras que aparentaban unos elegantes mitones blancos, se acercó ronroneándole a Kiba, paseándose por sus pantorrillas en busca de cariño.

—Oh, Mitón-chan, no molestes a Kiba-kun.

Trato de espantar a la gran mota de pelos pero este persistía en su amor por él, siempre había sido así, parecía que entre más lo repelía el gato más insistía en hacerse amar por Kiba, todo lo contrario que con Naruto, que perseguía al gato como un crío de 4 años mientras el pobre Mitón corría espantado de semejante capullo.

—Atrás, atrás, hoy llevo camiseta negra —como toda respuesta Mitón le saltó sobre el regazo y aumentó el ronroneo como una locomotora a vapor —, joder, Hinata, tu gato se ha tragado una motocicleta, estoy seguro.

Hinata rió ligeramente mientras servía las salchichas y el tocino en su plato, luego puso los bollos de canela sobre la mesa, su boul con leche y cereales y se sentó junto a Kiba a desayunar.

A Kiba no le quedo de otra que acariciar a Mitón para que lo dejara comer tranquilo, aunque el gato comenzaba a interesarse en las salchichas de su desayuno y para Kiba eso fue inaceptable y pronto el felino había sido expulsado de la mesa.

—Por favor no le cuentes sobre esto a Akamaru —bromeó, haciendo reír a su amiga.

Comieron entre risas y conversaciones sobre asuntos quizás poco relevantes para muchos, pero muy importantes para ellos dos, se sugirieron novelas e intercambiaron memes, como siempre, todo era demasiado natural entre ellos dos.

Ella estaba riendo cuando Kiba la visualizó de esa forma, todas las mañanas desayunando a su lado, verla despeinada por las mañanas en su pijama de estampado de gatitos y luchando para que Mitón no robara su desayuno, con el sol de la mañana entrando por la ventana en doradas lenguas que bañaban toda la cocina, iluminaban su cabello azulado y su piel blanca y jugosa.

—Gaara es un tipo con suerte —le dijo —¿Desayunar todos los días estas exquisiteces? A los treinta y cinco habrás logrado taponar todas sus arterias.

Hinata rió mucho mas alto —Ay, Kiba-kun, me has descubierto, quiero matar a mi futuro marido a punta de tocino.

—Hombre con suerte.

Los dos siguieron riendo, se apretaban el estómago y golpeaban la mesa en pequeños espasmos imposibles de controlar, cuando se hubieron calmado Kiba decidió que debía ponerse un poco más serio, no podía evadir todos sus problemas con chistes sobre colesterol.

—Hinata —ella lo observó con atención —, respecto a lo que sucedió, te debo una disculpa, digo… llegar ebrio a tu departamento en plena madrugada —hizo una pausa para escoger las palabras, nunca había sido bueno con las formalidades —, de verdad eres muy paciente conmigo, y yo solo soy un gilipollas.

Ella lo miro comprensivamente, se tomo el último sorbo de café y sonrió.

—No te preocupes Kiba-kun, si no pudiese ayudarte en momentos así ¿Qué clase de amiga sería? —ella no sabía el enorme alivio que Kiba sintió en aquel momento —. Además fue muy divertido verte ebrio y oírte hablar tantas tonterías.

—¿Ton-tonterías? —comenzó a sudar frío.

—Si, llegaste diciendo que Akamaru se había enojado contigo y te había echado fuera de tu departamento por haber llegado ebrio —le contó entre pequeñas risas entrecortadas —. Y acariciaste mucho a Mitón diciendo que preferías a los gatos.

—¡Yo jamás diría algo así! —protestó esta vez más animado.

—Umm… bueno —fingió estar muy concentrada —, puede que eso último no ha-haya sucedido —rió —. Aunque si me criticaste por haberlo despojado de sus joyas (1).

—Oh si, eso último si suena a algo que yo diría.

A pesar de que Hinata se burlara de él, otra vez el corazón le volvió a latir normalmente, al menos solo había hecho el pino y no una estúpida declaración de amor que arruinaría su amistad para siempre.

—Y dime Hinata ¿Dormimos juntos? —quiso molestarla.

—Eh, umm bue-bueno sí —admitió completamente descolocada, se había coloreado como un tomate —, pe-pero mi cama es grande y tú tú dormiste toda la no-noche como tronco.

Kiba aulló como un lobo y apaciguó una risa escandalosa.

—¡Hinaaaaata, eres una chica afortunada!

—¡Ki-kiba-kun!

Antes de que pudiera replicar su celular volvió a sonar, miró la pantalla donde salía una borrosa fotografía de su amigo Aburame (la única fotografía que había logrado sacarle), pensó en no contestar para no arruinar el ambiente, pero Hinata se disculpó y comenzó a recoger la mesa, así que contestó y se retiró hacia el dormitorio para contestar.

—¿Si? —escuchó atentamente lo que su amigo le decía, hablaba sobre un nuevo plan, le explicó los detalles y le dio instrucciones a seguir, Kiba se lo pensó bien antes de contestarle algo —Escucha Shino, agradezco que aún quieras ayudarme… pero creo que si intento hacer algo más solo la voy a cagar, tendré que conformarme solo con su amistad ¿oíste? —en la otra línea hubo silencio, luego Shino emitió un seco "¿Qué?" y escuchó la voz de Sasuke Uchiha diciendo "era demasiado obvio", luego recordó que jamás había admitido sus sentimientos frente a sus amigos, otra vez la había cagado. —. Di-digo… aagh mira olvídalo, no quiero meter mas la pata —Sentenció finalmente.

Iba a colgar cuando Sasuke se puso al celular y comenzó a hablarle, lo hizo rápido, en tono seco y soltando tacos que Kiba jamás de los jamases pensaría que Sasuke solía utilizar en su vocabulario diario, soltó unas cuantas amenazas más y finalmente con una repentina calma se despidió y colgó la llamada.

Se quedó mirando a las musarañas por unos largos segundos, en su mente resonaban las palabras de Sasuke, no sabía si golpearlo o agradecerle, agradecerle porque se dio cuenta que no podía rendirse tan fácilmente.

Se volvió a dirigir a la cocina, ella lavaba los platos y tarareaba nuevamente la canción que la había escuchado cantar anteriormente.

—Hinata —tragó saliva, ella volteo a verlo con las manos llenas de jabón —, eh, bueno, Hana consiguió al fin una cita con un eteologo, llevaremos a Akamaru, ya sabes por el asunto ese de orinar los zapatos de la gente que no le agrada ¿Te gustaría acompañarnos esta tarde? Di-digo Shino irá, puede que Sasuke y Naruto —trató de actuar lo más natural posible, algo muy difícil para él que siempre había sido alguien más bien sincero de una manera bastante bruta, actuar no era un don para la gente como él.

—Suena muy bien, Kiba-kun, pero ya tenía planeado salir con Gaara-kun…

—¡Pero si Gaara puede ir también! E-eso sería muy bueno, así Akamaru aprende a no orinar sus zapatos también, después de todo pronto se verán mucho más seguido ¿no?

Hinata pareció pensarlo.

—Creo que tienes razón, sería bueno que se llevara bien con Akamaru.

—Aunque los zapatos de Gaara son muy feos.

—Kiba-kun…

—¡Solo bromeaba!

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Por la tarde se reunieron en el parque cerca de la casa de Shino.

—¡Primero haremos unos estiramientos! —indicó el extravagante sujeto ayudando a Akamaru a hacerlos —¡No solo Akamaru, todos los haremos!

Se quedaron todos mudos expectantes, se miraron las caras y volvieron a mirar al hombre pensando que se trataba de alguna broma, pero vamos, no parecía ser una broma viniendo de un sujeto que vestía un mono de spandex verde, lucía corte de príncipe y se mantenía las cejas de ese grosor.

—¿Estas seguro de que no es un charlatán? —susurró Kiba a Shino.

—Rock Lee lo recomendó y comprobé su título en los archivos de la universidad —le respondió.

Joder, en qué había metido a su pobre Akamaru.

Los primeros en obedecer las indicaciones alegremente fueron Naruto y Rock Lee –que había insistido en participar para aprender de ese sujeto.

—Wow, que buena pose —exclamó Naruto maravillado, imitando a Akamaru con una pierna por sobre su cuello —, puedo sentir como se alinean mis chakras.

—Esto no es yoga, dobe —gruñó Sasuke.

Luego le siguió Hinata y Shino, aunque un tanto incomodos, intentaban alcanzarse la punta de los pies con las palmas de las manos ¡pero sin doblar las rodillas! Como había destacado el etiologo.

—¿A-asi esta bien Guy-san! —inquirió Hinata, haciendo un real esfuerzo.

—¡Llamame Guy-sensei, niña y sí, lo estás logrando! —exclamó casi gritando —, tú el de la capucha, debes alinear tus chakras con los de Akamaru.

Shino pareció confundido, y Kiba no lo culpaba, no entendía mucho de que iba todo, pero ese etiologo por muy famoso y con titulo que tuviera jamás entendería mejor a Akamaru de lo que él lo hacía, no por nada eran inseparables, pero bueno había que seguir el plan así que comenzó a hacer sus respectivos ejercicios de estiramientos.

Sasuke y Gaara se mantuvieron separados de los demás, atrás, silenciosos.

Luego de los estiramientos Guy-sensei (como había pedido que lo llamasen) sugirió que debían llevar sus propios monos de spandex, a lo que todos se negaron exceptuando a Lee y Naruto, que aceptaron gustosos y corrieron a cambiarse.

Capullos.

—Akamaru —habló el sujeto, esta vez de una manera mucho mas seria —, por favor comunícame tus más profundas molestias, solo así sabremos porqué te desquitas usando orina contra tus enemigos —acto seguido comenzó a masajear la cabeza del can, éste ultimo no parecía demasiado molesto —. Necesito que todos repitan el mantra conmigo: ohmmm.

Como era de esperarse Rock Lee y Naruto comenzaron a repetir el mantra, muy seriamente, a Kiba le sorprendía que esos dos confiaran realmente en Guy, sinceramente a él le parecía un charlatan estafador, no podía creer que estaba gastando tanto dinero en un psicólogo de perros que vestía con spandex color verde.

De todas maneras se puso a repetir el mantra como un idiota, al menos Hinata también lo hacía.

—Ahora lo entiendo todo —Guy se veía muy seguro de lo que hablaba —, Akamaru necesita mucha mas comprensión de parte de todos, no solo se trata de un plato de agua, comida y una cama donde dormir, ¡deben entender a su perro, tienen que sentir a su perro, deben ser el perro!

—Di-disculpe Guy-sensei —inquirió Hinata —¿cómo podemos ser el pe-perro?

—Muy buena pregunta, chiquilla —los ojos de Guy refulgieron en fuego —, pero primero ven aquí y pídele perdón a Akamaru.

—¿Pe-perdón?

—Solo así sabrá que ahora lo entienden realmente.

Kiba no podía creerlo, todo se tornaba cada vez más inverosímil, le gustaría haber agarrado a su perro y largarse, también llevarse a Hinata y darle un buen punta pie en su plano trasero a Sabaku no Gaara.

—¿Esté era el plan de Sasuke? —murmuró a Shino —pues vale mierda.

—Solo espera.

Hinata fue la primera en arrodillarse frente a Akamaru, lo abrazo y pidió perdón por no haberse dado cuenta antes de sus sentimientos, también le pidió que dejara de orinar los zapatos de su primo Neji. Naruto se disculpó por pisarle la cola sin querer y Rock Lee le prometió sacarlo a entrenar por el parque más seguido.

Sasuke se adelantó. —Creo que es turno de Gaara.

—Entre mejores relaciones existan desde el principio la convivencia se tornará mucho más amena —añadió Shino, se acomodo las gafas que ocultaron la mirada que cruzó con Sasuke.

Gaara se adelantó posicionándose frente a Akamaru, lo miró con sus ojos inexpresivos, luego adelantó su mano.

—Disculpa por mirarte solo como a un perro. —Akamaru le devolvió la pata.

El rostro de Kiba se contrajo en una mueca de ira reprimida, sentía la traición en aquel truco que él le había enseñado a Akamaru apenas a los 4 meses de edad utilizando pedazos de salchichas, y ahora le daba la pata ¡su perruna pata a ese sucio ladrón de chicas!

—¡Oooh que emocionante encuentro! —Guy no disimulaba su emoción —siempre es bueno ver una reconciliación, creo que mi trabajo aquí ha terminado.

—Gaara-kun, esto me alegra muchísimo —Hinata se acercó a él acariciando dulcemente uno de sus brazos.

Una vena se asomó en la frente de Kiba.

¿Qué estaba pasando ahí? ¿Dónde coño estaba el plan de Sasuke?

Entonces lo vio, a Sasuke, disimuladamente metió su mano en el bolsillo de sus vaqueros y extrajo un pequeño aparato, de esos que se usan para condicionar a los perros a el sonido del click, Kiba tenía uno y su hermana también los utilizaba, pero jamás se le paso por la mente que Sasuke supiera algo sobre entrenar perros.

El click fue imperceptible y antes de que Kiba pudiera confundirse más Akamaru reaccionó, su pata trasera se levantó del suelo y la orina salió despedida en un amarillento chorro que fue a dar en los zapatos de Gaara.

Todos quedaron estáticos, expectantes.

—Gaara-kun, lo siento ta-tanto —Hinata extremadamente ansiosa se disculpó con su novio.

Todos los demás miraron a Guy-sensei.

—No… —levanto un puño apretándolo fuertemente, bajo la mirada clavándola en el pasto del parque y un montón de lagrimas comenzaron a bañar sus mejillas —¡No se en que he fallado! —gritó amargamente.

—Gaara, creo que tus disculpas no fueron sinceras —Kiba comenzó a improvisar —, por favor hazlo con sinceridad.

Nadie daba crédito, nadie en su sano juicio se disculparía de un perro que acaba de orinar sus propios zapatos, es más, la respuesta mas normal seria una réplica violenta hacia el can. Gaara miraba atonito sus zapatos y Hinata le rogaba que no se enojara con Akamaru.

"Por favor amigo" —pensó Kiba mirando a Akamaru —"perdóname por meterte en estos asuntos"

Entonces Gaara comenzó a retroceder, sacudiendo el resto de orina de sus zapatos, sus pasos retrocedieron hasta que en un punto giró y se alejó de ellos, caminando con paso calmado hacia su auto.

Se fue.

—Gaara-kun… —intentó detenerlo Hinata, con sus ojos clavados en la espalda del jersey burdeo de su novio.

Kiba quedó atónito, no podía creer que el plan de Sasuke había dado resultado, Hinata y Gaara se habían peleado.

—No-no puedo creerlo —se lamentó Hinata.

—No todos tienen el mismo amor por los animales, Hinata —se adelantó Sasuke, posicionando su palma sobre la espalda de la chica.

—Pobre Akamaru…

Inuzuka poso sus fieros ojos en Sasuke como si de un lobo robando a su presa se tratara, él otro le devolvió una sonrisa de medio lado casi imperceptible. En la mente de Kiba reverberaron las palabras que el Uchiha le había dicho por la mañana en su conversación telefónica.

"—Si no lo haces tú, Inuzuka, lo haré yo, no eres él único que siempre esperó que olvidara al imbécil de Naruto"

—Hey chicos, ¿por qué no vamos a comer ramen? —Naruto interrumpió el caldeado ambiente —vamos todos, hay que subir los animos.

Guy y Rock Lee se unieron, Shino miró a Kiba, Kiba miró a Sasuke y Hinata, esperando adelantarse a sus movimientos.

—Esa es una gran idea Naruto-kun —y comenzaron a caminar uno al lado del otro, seguidos de Akamaru.

Sasuke y Kiba observaron como de nuevo el rubio le quitaba las oportunidades, de todas maneras comenzaron a caminar detrás del resto con lentitud.

—Así que eras tú el que le enseñó a Akamaru a orinar los zapatos de Neji. —comentó Kiba, recordando todas las reuniones en que Akamaru había hecho de las suyas sobre los zapatos del molesto Hyuga, no supo en que momento Sasuke había realizado el entrenamiento.

—No lo dudes por ni por un segundo —respondió Sasuke, casi triunfal.

(1) El gato de Hinata está castrado, a eso se refiere.