Daré las indicaciones de siempre.

Aclaraciones:

Narración.

Diálogo —

"Pensamientos".

(*) Esto es un apartado para alguna palabra o concepto que aclararé al final del capítulo.

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales explícita-implícitas.

Lenguaje inapropiado o soez.

Género: Romance.

Clasificación: T | M.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Rumiko Takahashi.

Nota de Autor:

Hola.

Antes que nada me disculpo por la tardanza, la verdad es que he tenido algunos problemas para actualizar. Entre ellos el más importante y principal es que he estado sin computadora desde el mes de diciembre, bueno, básicamente ha sido un poco complicado escribir algo. Sí la tenía, pero las fallas me daban mucha lata y finalmente se la llevaron en el mes de enero, recién me la han devuelto y por lo que parece el problema ha sido solucionado porque no me ha dado más inconvenientes. Ahora, por otro lado, mi inspiración con respecto a este fic ha estado flaqueando y es que, se me acaba la paciencia y les voy a decir porqué. De hecho, voy a responder al anónimo que sigue con su terquedad...

Tú sabes quien eres, ya no escribiré tu nombre. Te digo una vez más y no lo volveré a repetir, si no te gusta mi argumento, si no te gusta mi manejo de personajes, si no te gusta mi historia. La solución es simple: no la leas. De esa manera tú te ahorras las quejas y a mí el disgusto de leerlas. No voy a cambiar mi fic solo porque no te gusta como es Akane, como es Ranma, como es Mousse, etc. No voy cambiarla para darte gusto. Y si sigues con la misma cantaleta, seré más drástica y desactivaré los comentarios anónimos. Si llego a ese extremo no es por capricho ni mucho menos, es porque mi paciencia llegó a su límite. Lo expliqué, lo repetí y sigo diciendo lo mismo; todavía con cuatro capítulos publicados. Me molesta enormemente sigas haciendo hincapié en algo que no cambiará, así que espero esta vez si entiendas.

Es esto lo que realmente me ha detenido para actualizar, debo ser honesta al decir qué no sé cuanto tiempo me tarde en publicar un nuevo capítulo. Técnicamente es porque, si bien inicié este proyecto con inspiración, de a poco se han ido minando la ganas de seguir escribiendo. Así que pueda que pase vario tiempo sin actualizar, ya que no quiero escribir por escribir y llevar algo hecho a la ligera y nada más para rellenar. Espero comprendan, y no se decepcionen, voy a pensarla mejor y a ver que sale. Agradezco los comentarios, los favoritos y las alertas, mil gracias. Un abrazo de oso y un beso con mucho cariño para todas/os ustedes.

Con eso me despido, hasta la próxima.


CAPÍTULO III.

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CONVERSACIÓN.

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‹‹No hay nada más cierto en el amor que su incertidumbre››.

Walter Riso.


Mousse lamentaba las aflicciones de su mejor amiga, porque sí, consideraba a Akane como su mejor amiga, y posiblemente la única. Ya que si no fuera por ella, seguramente en ese momento se encontraría retando a Ranma y sufriendo por Shampoo. Daba gracias al cielo que Akane le abrió los ojos y a él por ser tan receptivo a aceptar otras posibilidades. Después de todo, había tocado fondo y la afabilidad de la menor de los Tendo consiguió trastocarlo lo suficiente como para no entregarse a la depresión que conllevaba el amor no correspondido. Mousse consintió que, de vez en cuando, extrañaba los días en los que retar a Ranma a un duelo era más divertido que estar solo en su departamento leyendo libros. Ese tipo de cosas en las que piensas cuando te sientas en el sillón frente a tu ventada, una tarde lluviosa de invierno. Memorias que acuden a la mente incontrolable, que nos hace desear volver a aquella época y disfrutar plenamente, sin odios ni rencores de por medio.

Mousse no se permitía pensar mucho en el pasado, porque no le gustaba sentirse melancólico. En perspectiva, aceptaba que si pudiera dar unos cuantos pasos atrás en el tiempo, haría muchas cosas de nuevo y cambiaría otras tantas. Pero si hay algo que no evitaría nunca, sería estar al lado de Akane. Eso no lo alteraría por nada del mundo. Por esa razón se sentía con el derecho de hablar con Ranma e intentar hacerlo reaccionar, que acabara con ese charada de las prometidas y plantara los pies sobre la tierra. O que se los hiciera plantar a ellas cuando menos.

Se desplazó unos pasos hacia las puertas corredizas que daban al patio, se plantó contra una de las columnas de madera y miró al cielo. No estaba despejado, unas cuantas nubes surcaban la atmósfera disolviéndose como enormes algodones de azúcar tirados al agua. El entorno ya no era cálido, pronto llegaría el invierno y el clima se tornaría helado. Descendió la mirada para contemplar las tiendas de campaña arrinconadas en el patio de la residencia y sonrió al reconocer la de Shampoo.

Respiró profundamente, llenó sus pulmones del delicioso aroma que provenía de la cocina. A lo lejos escuchaba a Kasumi tararear una canción de cuna, mientras removía utensilios en su afanada labor ya que pronto llegaría la hora de la cena. Al mismo tiempo oyó las pisadas firmes y fuertes de Ranma. Más temprano que tarde lo sintió detenerse a su lado y contemplar el horizonte con aire nostálgico.

¿Qué es lo que sucede, Mousse? — preguntó con voz meticulosa.

El aludido lo miró de reojo, la preocupación que se esfumó en cuanto tuvo a Akane en sus brazos había vuelto con la fuerza de un huracán. Sus facciones continuaban tranquilas, pero sus ojos turbulentos dibujaban líneas de sentimientos indefinidos. Mousse soltó el aire, no se había dado cuenta que lo estaba reteniendo.

Tú sabes bien lo que sucede, Saotome — dijo conservando la calma —. Esto no puede continuar así, un día de estos la matará — continuó paseando la mirada por las tiendas de campaña de las tres mujeres que lo acosaban.

Sabes bien que no es mi intención, que no he planeado nada de esto — se justificó.

Ranma sabía que su excusa era patética y estúpida, ¿pero qué más podía decir? Había arruinado todo con su idiotez de la boda, lastimándola como siempre. ¿Por qué las cosas eran tan difíciles? ¿Por qué los sentimientos tenían que ser tan complicados?

Esa excusa no te la crees ni tú — bufó Mousse, un poco molesto por la incapacidad de Ranma de admitir su parte de culpa en todo ese problema —. Siempre la pones en línea de tiro, Ranma, siempre. Lo único que debes hacer es admitir lo que sientes y hacer lo correcto, pero prefieres continuar con esta patética charada… — suspiró, no quería perder los estribos, no debía perderlos. Lo único que deseaba era ayudar a su amiga, pero Ranma siempre lo indisponía con su cabezonería —. Mira, no soy quien para decirte que hacer ni cómo hacerlo, ¿de acuerdo? Akane es mi amiga y la quiero demasiado como para permitir que continúes haciéndole daño… Puede que tú no lo notes, pero la lastimas al no ponerle fin a esta situación — señaló al improvisado campamento de sus autoproclamadas prometidas.

Definitivamente, Ranma supo que Mousse le diría algo como eso. No podía culparlo, no se sentía con el derecho de hacerlo… Estaba tan ocupado evitando un enfrentamiento entre esas mujeres, que no se daba cuenta que indirectamente hería a Akane. Se comportaba injustamente, lo tenía claro. Pero, ¿cómo poner fin a algo que aunque no deseó terminó asumiendo por culpa de su irresponsable padre, y de sus propios temores?

La verdad no sé qué hacer… — derrotado, caminó unos cuantos pasos y se dejó caer en uno de los escalones de madera.

Mousse suspiró, entendía mejor que nadie por la disyuntiva que atravesaba Ranma. De hecho, mentiría si no dijera que en más de una ocasión se colocó en su lugar. Tendría que estar hecho de piedra sino sintiera empatía por él. Había estado en ese lugar, había pasado por esa indecisión que finalmente cambió drásticamente su vida. Pero el que no arriesga no gana, Ranma debía aprender a tomar decisiones y ser firme en ellas, o terminaría perdiendo a la única mujer que amaba.

Ranma, sé que no es fácil — dijo sentándose cerca de él.

El azabache lo miró, Mousse tenía la mirada clavada en el estanque. Lucía tan sereno, tan juicioso… No se parecía en nada al chico que años atrás lo perseguía retándolo, lloriqueando por el amor de Shampoo. Tuvo que admitir que esta versión adulta le agradaba más, por lo menos contaba con el consejo y el apoyo de alguien que, a pesar del daño que le provocó al robarle la atención de la chica de la que estaba enamorado; se hallaba ahí tratando de ayudarle.

Debes tomar una decisión, sea a favor de Akane o no — Mousse vaciló a propósito.

No ignoraba la profundidad de los sentimientos de Ranma hacia Akane, claro que no. Solo un ciego sería incapaz de darse cuenta del intenso amor que sentía el uno por el otro. El problema era que ambos eran tercos y orgullosos. Además, Ranma siempre había sido incapaz y cobarde cuando se trataba de mostrar sus emociones. Tal vez se debía a la crianza que tuvo, a la incapacidad de Genma por mostrar algo que no fuera egoísmo y ambición.

Pese a que los factores acerca de las fallas emocionales de Ranma Saotome eran muchos, Mousse se prometió a sí mismo que le daría un empujoncito. Quería demasiado a Akane como para permitir que siguiera sufriendo, y no estaba dispuesto a verla desmoronarse de nuevo. No después de todo el calvario que tuvo que pasar cuando volvió a Nerima.

Escuchó al artista marcial suspirar profundamente.

Lo sé — respondió Ranma cerrando los ojos —, solo debo pensar como lo haré.

Los labios de Mousse se estiraron en una imperceptible sonrisa, por lo menos consiguió su objetivo, hacerlo reflexionar. Lo demás dependía de Ranma. Aunque claro, él siempre estaría pendiente de Akane.

Ninguno de los dos dijo nada en los siguientes minutos, fue como si su silencio pactara un convenio. Se quedaron sentados viendo como la brisa fresca movía las ramas de los árboles y el sol se perdía en el horizonte, pronto caería la noche.

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Una hora más tarde Ranma subió para ver cómo se encontraba Akane, y también para darse una ducha. Al entrar en la habitación que compartían se la encontró exactamente en la misma posición que la dejó, si acaso se había movido unos cuantos centímetros. La luz de lamparilla iluminaba tenuemente la estancia, el suave resplandor lechoso irradiaba el delicado contorno del cuerpo de su prometida, los finos rasgos de su rostro. Akane gimió y se removió levemente, su pecho se inflamó ligeramente agrandando sus senos, Ranma apretó los puños y no pudo reprimir el impulso de acercarse, alargar la mano y tocarla… Delineó exquisitamente el contorno de sus facciones. Notó inmediatamente que ella relajó el ceño y suspiró con deleite, como si supiera que era él quien la acariciaba.

Sonrió.

En otro tiempo, Akane no solo habría notado su presencia; sino que se hubiese despertado enseguida. Pero después de lo que sucedió en China y el diagnóstico médico… Su sueño se volvió pesado y a veces, le costaba despertarse y levantarse de la cama. El doctor Tofu les aseguró que solo era un efecto del devastador desgaste físico debido a su falta de energía, que no debían preocuparse. Él lo hacía de todas maneras.

Con frecuencia extrañaba a la prometida terca, agresiva con excesiva fuerza bruta. Su cambio había sido radical. Dando paso a una chica serena, firme y delicada, muy femenina. Akane había florecido, y sería un mentiroso si no admitiera que la versión madura de su prometida no le atraía más que la adolescente. Debía estar loco para negarlo.

Te prometo que solucionaré esto, Akane… — murmuró, acomodándole un mechón de cabello que le cubría los ojos —. Te lo juro.

Titubeante depositó un fugaz beso en la frente de su prometida, posteriormente se retiró. Necesitaba una ducha, igualmente aclarar sus ideas ¿y por qué no también trazar algunos planes?