NUESTRO INESPERADO AMOR.

CAPITULO 4:

PVO: INUYASHA.

Hace unos días me había parecido sentir el olor de Kagome cerca del pozo devora huesos, por un momento había creído que Kagome se había arrepentido de tan absurda decisión y había regresado, me di cuenta que tan solo había sido mi cabeza jugándome una mala broma. Por si no fuera poco a los dos días cuando Rin llego de visitar a unos enfermos en la aldea vecina ocurrió exactamente lo mismo, mi olfato y mi mente me hacían sentir en la pequeña un tenue rastro de Kagome a su alrededor, inclusive le había preguntado si de casualidad se había cruzado con ella, obviamente ella negó diciendo que no sabía de qué hablaba. Fue entonces cuando me di por vencido y regrese a la aldea a vigilar los alrededores, aunque la mayor parte del tiempo lo destinaba a pensar en la última conversación que había tenido con Kagome, pues últimamente ningún monstro se atrevía a mostrar su cara cuando era bien sabido en los alrededores que unos caza demonios, un monje, unas sacerdotisas, un kitsune y un mitad bestia protegían esa aldea como si de eso dependiera nuestra existencia. Era por eso que la aldea se encontraba pacíficamente la mayor parte del tiempo y eso ocasionaba más tiempo libre, más tiempo de óseo, mas pensar en Kagome. Cuando les había contado lo sucedido a los demás se entristecieron pero me confesaron que ellos ya se lo esperaban, eso sin duda me sorprendió y me hizo preguntarme si en verdad yo me había equivocado. La verdad es que aún no tenia en claro mis verdaderos sentimientos, pero si sabía dos cosas: la primera era que todo este tiempo había tratado de encontrar la respuesta a lo que Kagome me había cuestionado la última vez y la segunda…En verdad extrañaba a Kagome como jamás había imaginado, lo único que rogaba era poder verla y decirle lo que en verdad sentía aunque fuera solo por una vez.

-¡Inuyasha es hora de comer! – La voz de Sango me hizo bajar del enorme árbol y caminar hacia su casa.

-¿Has regresado? – Dije en cuanto vi a Shippo sentado. Tan ensimismado estaba en mis pensamientos que ni siquiera me había dado cuenta que él había llegado.

-No, solo soy un espejismo…Por supuesto que regrese ¡Qué clase de pregunta es esa perrucho! – Me señalo y una pequeña vena comenzó a nacer en mi frente. Lo tome de su cabello y lo mire con molestia.

-Mira enano…Si solo viniste a insultarme y a hacerme perder la paciencia mejor no hubieras regresado – Mencione entre dientes, lo solté y tome asiento.

-Por favor dejen de pelear y coman civilizadamente. Sé que ambos se extrañaron – Una sonrisa apareció en el rostro de Sango – Pero ¿No deberían de empezar a mostrar su afecto de otro modo? – Shippo y yo enseguida nos volteamos a ver y con sincronización tomamos nuestro plato para comenzar a engullir nuestros alimentos. Shippo me miro y bajo su plato para hablar.

-En realidad vine por una razón – Su seriedad nos hizo prestarle atención.

-¿Qué sucede Shippo? – Pregunto Rin con esa calidez parecida a la de Kagome.

-Hace unos días cuando entrenaba cerca de las tierras del Oeste, me pareció sentir la presencia de Kagome – Abrí los ojos con sorpresa al escuchar esa declaración. Tal parecía que yo no era el único en extrañar y comenzar a enloquecer por Kagome. Sango le acaricio su pelo con suavidad, al parecer ella también creía que estábamos enloqueciendo – Se lo que están pensando y ¡Les aseguro que no es así! – Nos miró con tristeza - ¡Yo jamás confundiría el aroma de Kagome! – Todos nos miramos con cierta pena y fue entonces cuando decidí apoyar a Shippo en estos momentos, de cualquier forma de nada serviría decirle que estaba equivocado pues al igual que yo el aún mantenía la esperanza de que Kagome regresara.

-¿Y qué quieres hacer? – Le pregunte cruzando los brazos.

-Yo tenía pensado ir a investigar en cuanto sentí su aroma, pero me fue imposible llegar hasta las tierras de Sesshomaru, desde que se esparció el rumor de que pronto habrá un nuevo heredero de esas tierras los demonios se han alborotado - ¡Espera! ¿Qué acababa de decir? ¿Sesshomaru iba a ser papá? Aclare mi garganta y mire hacia otro lado.

-¿En dónde escuchaste eso? – No quise sonar muy interesado.

-El rumor se está expandiendo por todas partes. Si resulta ser cierto quiere decir que pronto serás tío, después de todo aunque él te repudie sigues siendo su hermano – Gire a mirarlo con el ceño fruncido por esas últimas palabras.

-¡No me importa lo que el haga! – Volví a mi posición de antes.

-Si no te importara no habrías cambiado el tema de Kagome por el de Sesshomaru – De nueva cuenta una vena creció sobre mi frente al ver el rostro sonriente de Shippo al decir aquello. Sango pareció notarlo e intercedió.

-Si eso fuera cierto Rin ya te lo hubiera dicho ¿Cierto? – Sango giro a ver a Rin. ¡Es verdad! Si alguien sabía algo al respecto esa alguien era Rin, no por nada era la protegida de Sesshomaru desde hace años, por lógica al ser una de las pocas personas cercanas a el suponía que tenía el privilegio de ser una de las fuentes confiables para saber si era o no cierto ese rumor.

-¡Aquí el punto es que Inuyasha debe de cerciorarse si Kagome se encuentra bien! – Mi atención de nueva cuenta cambio a Shippo.

-Creí que tú también estabas interesado en buscar a Kagome.

-¡Por supuesto que soy el más interesado! – Se levantó exaltado – Si no fuera así ¿Por qué otra cosa habría venido a buscarte perrucho? – Trate de respirar para no perder la paciencia – Si mi examen no estuviera próximo ¡Yo mismo iría a buscar a Kagome! – Levanto su dedo apuntando hacia el cielo.

-Si como no… solo – Sonreí con burla y esta vez el frunció el ceño.

-¡Por tu culpa Kagome se fue! – Me señalo - ¡Así que es tu deber ir a buscarla y traerla de vuelta estúpido! – Me levante y mi puño se estrelló en su cabeza comenzando así una pelea.

-¡No pueden! – El grito de Rin nos hizo mirarla con confusión. Ella se tapó la boca al darse cuenta de su acto y bajo la mirada. "Sospechoso" retumbo en mi mente.

-¿Qué quieres decir con eso? – Me acerque a ella - ¿Por qué no podemos ir a las tierras de Sesshomaru? – Ella levanto la mirada con nerviosismo.

-N-no es que no puedan ir – Sonrió nerviosa – P-pero ¡recuerda que tú no eres bien recibido ahí! ¿Y si te pasa algo? – Por alguna razón su comportamiento se me hacía muy extraño, algo me decía que esas no eran sus verdaderas razones. Mi instinto me hizo aferrarme más a la idea de ir en vez de hacer caso a sus advertencias, pues también tenía razón en lo que decía.

-No te preocupes… Nada malo sucederá – Di la vuelta – Saldré mañana muy temprano.

-¡Inuyasha! – Me detuve al escuchar la voz de Rin - ¡Iré contigo! – "Sospechoso" retumbo de nuevo en mi cabeza, sin embargo decidí hacer caso omiso.

-Está bien, partiremos temprano – Dije y salí de la cabaña de Sango con un mal presentimiento.

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PVO: KAGOME.

Sonreí con una gran felicidad al ver que mis poderes habían hecho cruzar a Sesshomaru a mi época. Trate de reprimir una carcajada al ver tan sorprendido a Sesshomaru, el pareció notarlo y de nueva cuenta su cara se volvió seria.

-¡Bienvenido a mi época! – Grite aun sabiendo que él me ignoraría.

-Este lugar apesta – Vaya que Sesshomaru sabía cómo apagar el ánimo, aunque también era casi seguro que para el sí oliera mal, después de todo el aire de aquí no era tan puro como en el Sengoku y si a eso le agregábamos que la cantidad de humanos aumentaba considerablemente en esta época y para él no era nada agradable todo lo que tenía que ver con humanos podría ser que tuviera razón.

-Sígueme – Dije comenzando a caminar hacia mi casa segura de que el me seguía a unos cuantos metros. En cuanto entre a mi casa mi madre me dio la bienvenida como de costumbre.

-¡Kagome! Hija que bueno que estés de regreso – Dijo todo aquello mientras me envolvía en una abrazo.

-Gracias Mamá – Dije separándome de ella. Observe que enseguida su mirada se dirigió atrás de mí y sonreí con nerviosismo. Me aclare la garganta para que mi madre me mirara – Él es Sesshomaru madre…Es el medio hermano de Inuyasha y también es el padre de mi hijo – Un silencio se formó de repente y mis nervios crecieron. Mire que mi madre se llevó una de sus manos a la boca y eso me preocupo.

-¡Dios mío es muy guapo! – En cuanto dijo eso casi me voy de espaldas, mi madre no conocía la palabra discreción para nada – Ahora si estoy segura que mi nieto será muy guapo – Me sonroje aún más y decidí cambiar el tema.

-¿Y el abuelo? – Mi madre me miro y sonrió aún más al entender mis razones.

-Se fue a visitar a tu hermano, yo tenía algo que resolver y fue por eso que regrese, pero estaba por irme.

-¿Te iras? – Pregunte con preocupación.

-Lo siento mucho hija – Mi madre me acaricio el cabello con ternura al comprender mis sentimientos – Es necesario que regrese, tu hermano necesita mi ayuda. Lo entiendes ¿Cierto? – Yo asentí con un puchero y mi madre sonrió divertida – Además… - Tomo su maleta – Creo que ustedes necesitan estar solos – Mi madre me guiño un ojo y sentí mi rostro arder.

-¡Mamá! – Grite y Naomi solo soltó una carcajada. Se detuvo enfrente de Sesshomaru y hablo con un poco más de seriedad – Siéntete como en casa. Fue un gusto conocerte – Se inclinó levemente y para mi sorpresa Sesshomaru le correspondió el saludo haciendo una leve inclinación de cabeza.

-¡Es adorable! – Menciono mi mamá haciendo un gesto extraño. Respire con resignación y la vi caminar hacia la salida.

-¡Cuídate! –Grite antes de que saliera y ella giro su cabeza.

-Igual ustedes – Dijo saliendo de la casa - ¡Espero que puedan dormir bien juntos! – Grito y en realidad no entendí a lo que se refería hasta que observe las habitaciones de Souta, el abuelo y la de mamá. Un tic nervioso comenzó a hacerse presente en mi ojo derecho.

-¿Es enserio? – Dije entre dientes al ver que la única habitación disponible era mi cuarto pues las demás se encontraban en remodelación. Suspire resignada y guie a Sesshomaru a mi cuarto – Esta es mi habitación – Mencione indicándole que pasara. De inmediato el comenzó a mirar todo con curiosidad y cierta precaución, por inercia comencé a enseñarle los nombres de todo lo que había en la habitación y para que servían. Inclusive él se había tomado la molestia de preguntarme el funcionamiento de algunas cosas como la computadora, la regadera y libros, especialmente estos últimos le habían despertado cierto interés. Tome un libro de los tantos que tenia de medicina y se lo ofrecí - ¿Sabes leer?

-Por supuesto que si – Dijo un poco ofendido y tomo el libro mirándolo con mucha curiosidad e interés. Sonreí y lo deje entretenido con aquel libro mientras iba a la habitación de Souta a buscarle ropa para esta época. Mamá tenía la costumbre de comprarle a mi hermano ropa más grande según ella para cuando creciera, así que estaba segura que unas cuantas mudas le quedarían perfectas a Sesshomaru. Cuando entre de nueva cuenta a la habitación me fue imposible no quitarle la mirada a Sesshomaru no sabía si era porque me impresiono verlo leyendo dos libros al mismo tiempo o porque se veía sumamente apuesto leyendo con esa expresión de tratar de entender algunas cosas. El pareció notar mi presencia y mi mirada en el pues a los pocos segundos levanto la mirada y nuestros ojos se encontraron. Por unos segundos ambos nos quedamos mirándonos como si tratáramos de adivinar lo que pasaba por el pensamiento del otro, sin embargo después entre en razón y rompí aquel extraño momento.

- ¿Por qué tienes tantos libros de medicina? – Su pregunta me sorprendió bastante, jamás me hubiese imaginado que Sesshomaru expresara abiertamente su curiosidad con una pregunta y menos que me la dijera a mí. Sentí su mirada esperando mi respuesta y tome asiento en mi cama.

-La medicina es mi especialidad – Trate de buscar palabras que el entendiera, no es que pensara que fuera un idiota, pero era obvio que había cosas que el aun no entendía por más inteligente que fuera – Yo me dedicare a cuidar de la salud de las personas, es por eso que trato de aprender cómo hacerlo.

-¿Ayudar a las personas? – Dejo los libros en el escritorio y tomo otros de la repisa.

-Si…ayudar a todas las personas – Dije mirando todas sus acciones. Abrió la pasta del nuevo libro y comenzó a hojearlo.

-Por todas quieres decir ¿Buenos y malos? – Hablo sin despegar su vista del libro. Su cuestionamiento me dejo un poco sorprendida pues quería encontrar las palabras adecuadas para explicarle mi punto de vista ante su pregunta, pero de nuevo el hablo – Si dices que ayudas a todas las personas ¿Qué hay de las que has matado? – Era obvio que se refería a las personas y monstruos que había matado en el Sengoku. Sonreí con cierta tristeza.

-Tienes razón…Fui muy hipócrita al decir tan a la ligera aquellas palabras – El levanto la mirada y dejo de nueva cuenta el libro en el escritorio – Creo las circunstancias son diferentes. En el Sengoku no existe la justicia, igualdad, entre otras cosas. Eso me ha llevado a proteger a la gente de la única manera que es posible allá. Además, no me arrepiento pues he salvado a personas inocentes y siempre he tratado de dar segundas oportunidades, tal vez es estúpido, tal vez para otras personas mi punto de vista no sea igual al mío, pero así es como yo pienso y me siento bien. Tanto en esta época como en la otra siempre he tratado de hacer lo correcto. Tu y yo no somos muy diferentes – Me levante y me acerque al escritorio observando los libros - ¿Por qué proteges a Rin? ¿Por qué matas a otros? – Tome un libro que presentía le gustaría y di vuelta para dárselo – En cuanto termines de leer los demás lee este – Se lo ofrecí con el propósito de cambiar la conversación, al final de cuentas mi intención no era que el me respondiera aquellas preguntas si no que tratara de entenderme aunque sea un poco.

-He terminado de leer aquellos – Dijo tomando el nuevo libro que le ofrecía.

-¿Éstas bromeando? – El me miro con seriedad y tomo la ropa que había dejado en la cama.

-¿Qué es esto? – Extendió las prendas para mirarlas mejor. Me acerque con cautela pues el momento que tanto había temido se acercaba.

-Es para ti… - El levanto una ceja.

-No usare cosas de humanos – La arrojo.

-¡Oh vamos Sesshomaru! – Sin querer pose mis manos en su pecho para detener su caminar – Si no usas eso no podrás salir de aquí y tienes que acompañarme a ver a nuestro hijo – Lo mire con cierta suplica y el tomo mis manos con delicadeza para girar y tomar de nuevo la ropa. Estaba segura que por décima vez en el día estaba sonrojada ¡Que imprudente podía llegar a ser! Me dije mentalmente cerrando los ojos con vergüenza, menos mal Sesshomaru no me había matado por tocarlo o a lo mejor solo se había detenido por nuestro hijo – Gracias hijo – Susurre sin querer y abrí los ojos como platos al darme cuenta que Sesshomaru podía escucharme… ¡¿Qué demonios?! De inmediato mis manos se posaron en mis ojos al ver el pecho de Sesshomaru desnudo ¡Me mataría! ¡Me mataría!

-Humana.

-¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! ¡Te juro que no fue mi intención! – Grite como loca y coloque mis manos enfrente agitándolas con nerviosismo. Mis ojos se posaron nuevamente en sus músculos - ¡Ahhhh! ¡Lo siento! – Cubrí mis ojos de nuevo.

-Humana necesito ayuda – Baje con cautela mis manos y lo mire discretamente.

-¿Qué dijiste? – Trataba de asegurarme que no había imaginado a Sesshomaru pidiéndome ayuda. El solo frunció el ceño y movió sus manos haciendo referencia a los botones de la camisa.

-¡Oh sí! ¡Claro!... ¡Ayuda! – Reí con vergüenza mientras me acercaba a el – Comencé a abotonarlo de abajo hacia arriba – En ese caso hubiera mirado mejor – Dije entre dientes y en cuanto me di cuenta otra vez de mi error mordí mi labio inferior y un poco cohibida mire a Sesshomaru que me miraba extrañamente. Baje de nueva cuenta la mirada hacia los botones y sin querer al abrochar el ultimo botón toque su piel y una sensación bastante rara me recorrió el cuerpo. Quite de inmediato mi mano y salí de la habitación casi corriendo excusándome con irme a cambiar. Una excusa bastante estúpida pues la ropa se encontraba en mi habitación, por lo tanto me dirigí a la habitación de lavado y busque cualquier prenda que pudiera ayudarme a olvidar ese momento tan raro y esa excusa tan estúpida.

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PVO: SESSHOMARU.

En verdad no entendía el comportamiento y las estúpidas acciones que hacía o decía la humana. La verdad no me sorprendía, los humanos siempre son estúpidos en la forma en la que se comportan, pero de alguna manera ella lograba exasperarme más de la cuenta, quizá se debía a que ella era de esta época, quizá era más estúpida que los demás, quizá…quizá solo le estaba prestando atención más de lo normal por ser quien llevaba en su vientre a mi heredero. Termine de vestirme y fui afuera de la habitación comenzando a seguir el rastro de la miko. En cuanto me vio entrar a la sala se levantó de aquel sillón y me miro con una sonrisa nerviosa. Sin poder evitarlo mis ojos la escanearon de arriba hacia abajo, pues la vestimenta que traía se me hacía poco apropiada para una dama, aquella tela solo le cubría la mitad de sus muslos y la tela que traía arriba era muy ajustada. Regrese mi mirada a su cara cuando la escuche hablar diciendo que llegaríamos tarde a la cita. Sin decir nada la seguí muy de cerca y entramos a un artefacto que caminaba por sí solo, ella me explico que era un taxi y que su función era transportar personas a sus destinos. Me di cuenta que le gustaba mucho hablar pues todo el camino se la paso hablando y explicándome sobre lo que se veía por fuera. Cuando llegamos, entramos a un edificio (como ella lo había llamado) caminamos por un pasillo totalmente blanco y con un olor extraño. Ella se acercó a una humana que al momento que me vio me sonrió y comenzó a hablar con ella.

-Buen día, tengo una cita con el Dr. Sawa – La miko le sonrió como siempre a la otra mujer y ella comenzó a buscar en la computadora. Cuando dejo de usarla su mirada fue de sorpresa, primero miro a la miko con recelo y después me miro a mí con más sorpresa. La miko pareció notarlo y frunció levemente el ceño - ¿Hay algún problema? – La mujer sonrió con cierta malicia. Me puse en alerta.

-Creo que está equivocada. La única cita que tiene en unos minutos el Dr. Sawa es con una chica embarazada, creo que te equivocaste de día niña – De repente sentí como el aura de la miko subía mostrando una sonrisa extraña.

-Yo soy Kagome Higurashi…Estoy segura que en su computadora aparece el mismo nombre, yo soy la MUJER embarazada y… - La miko se acercó a la mujer y susurro – Aquel hombre de atrás es el padre de mi hijo – La mujer detrás de la computadora frunció el ceño – Pasare a mi cita en este momento – Dijo la miko comenzando a caminar. Observe que la otra mujer cruzo los brazos con molestia y seguí a la miko – Estúpida mujer ¿Quién se cree? – Bufo con molestia, al parecer ella podía arreglárselas sola, mejor para mí, una molestia menos. Entramos a un cuarto con aparatos que había reconocido al leer el libro de la humana y observe como un hombre saludaba amablemente a la miko. Observe con mucho cuidado todos sus movimientos, no me inspiraba confianza.

-Bueno Higurashi acuéstate aquí y descúbrete el vientre de favor – Fruncí el ceño al escuchar aquello, a pesar de que había leído algo al respecto no era lo mismo verlo que leerlo. Ella me importaba un comino, pero también era cierto que si algo le pasaba a ella mi heredero sufriría las consecuencias y ciertamente no me hacía gracia que ella tuviera que mostrar su piel a cualquiera – Me imagino que usted es el padre. Tome asiento a lado de su esposa - ¿Esposa? Retumbo en mi mente…Como dije…Los humanos eran unos completos imbéciles.

-¡Oh no! Nosotros no somos esposos – Dijo la humana completamente roja. Inmediatamente olfatee deseo y felicidad por parte de aquel hombre.

-Supongo que eso vendrá después – Dijo aquel estúpido aplicando una sustancia extraña en el vientre de la miko. Sin esperar más tome asiento a lado de la humana. El humano levanto la mirada y lo observe con demasiada seriedad dejándole claro que hiciera su trabajo lo más cuidadosamente posible. El bajo la mirada enseguida y tomo un aparato pequeño para después colocárselo a la humana en el vientre. Mis sentidos se alertaron y mire a la humana para saber si se encontraba bien.

-Todo está bien – Dijo con una sonrisa. Cruce los brazos y a mis oídos llego con más claridad el latido del cachorro. Por inercia mire hacia una pantalla, pues de ahí provenía el sonido.

-Ese es su hijo – Escuche al humano y enseguida algo comenzó a ocurrir dentro de mi estómago, sin embargo lo ignore pues de inmediato mi sentido del olfato me indico que la humana estaba llorando. Gire de inmediato y tome la mano de aquel humano apartándola de ella.

-¿Qué sucede? – Pregunte. Ella me miro con asombro y se secó las lágrimas de inmediato.

-Discúlpame fue la emoción – Su mano toco la mía y pensé en matarla por ser la segunda vez en el día en que me tocaba, pero claramente eso no sería buena idea en estos momentos. Pensé entonces en advertirle que dejara de hacer eso, pero la voz del humano me detuvo.

-Si están de acuerdo continuare – Lo mire de nuevo con mala cara y lo solté. Regrese mi mirada a la pantalla. El humano comenzó a enseñarnos las partes del cachorro aunque la verdad es que yo no le encontraba sentido alguno a lo que decía y veía, pero por alguna razón me parecía interesante lo que mostraba aquella pantalla. Un punto blanco se mostró en la pantalla y comenzó a parpadear, de nueva cuenta sentí que algo le ocurría a mi estómago.

-Es hermoso – Escuche decir a la humana y por primera y única vez creí estar de acuerdo con ella. Después de todo estábamos hablando de un Taisho, claro que sería atractivo y muy poderoso.

Cuando salimos del lugar no me fui sin antes darle una mirada de muerte a aquel humano. Me aseguraría de que no volviéramos aquí bajo ninguna circunstancia. Observe que le entregaron algo a la humana que ella acepto gustosa y por fin salimos del lugar, la miko guardo aquello en una mochila y caminamos un par de cuadras en silencio. A pesar de que sabía que ella quería decir algo por el olor que desprendía, de vez en cuando volteaba a verla de reojo para advertirle que se abstuviera de hablarme, sinceramente desde que salimos de aquel lugar y desde que caminábamos y olfateaba la excitación de los hombres y mujeres que nos observaban mi humor había empeorado si es que era posible. Seguí caminando con aquella aura que claramente decía "no me mires" "no te acerques" "no respires cerca de mí" y de un momento a otro sentí que la miko había parado. Gire a mirarla con enojo y eleve mi youki para hacerle saber que no estaba dispuesto a esperarla como un sirviente. Ella giro y me miro sin importancia, cosa que hizo que me hirviera la sangre, camine dispuesto a enseñarle que conmigo se tenía que comportar y de repente ella estiro la mano ofreciéndome algo extraño.

-Es un helado…Es muy rico – Dijo, fruncí el ceño y di la vuelta retomando mi camino.

-Que amargado – Escuche y gire a verla con mi ira contenida. Ella paso de largo y comenzó a lamer aquella extraña cosa. Estaba a punto de enseñarle una lección cuando hablo.

-Sé que estás en tu limite – Me miro – Pero en verdad tu hijo y yo moríamos por un helado.

-Eso es una estupidez – Dije, la tome de la muñeca sin ninguna delicadeza y comencé a arrastrarla hasta su casa. A los pocos minutos de empezar nuestra caminata me di cuenta que había perdido el helado que había obtenido antes, pero poco me importo seguí arrastrándola hasta llegar a su casa. Un cosquilleo pasó por mi brazo derecho y la solté. Me miraba con rabia y eso me hizo de alguna manera feliz, eso quería decir que había sufrido un poco por perder aquel helado. El resto del día fue de alguna manera pacifico, estaba tan enojada que solo me dirigió la palabra para ofrecerme comida, después de eso se retiró a su habitación hasta que llego la noche. Abrí los ojos cuando escuche que bajaba las escaleras.

-Sesshomaru – Gire mi cabeza para poder mirarla. Lo primero que note es que se había cambiado de ropa, nada diferente de la que traía pues esta al igual que la anterior dejaba mucho al descubierto, también percibí un aroma diferente en ella, una combinación de vainilla y fresas, nada mal… - Quiero enseñarte algo ¿Puedes subir?

-No me interesa – Dije y ella inflo las mejillas molesta.

-¡Vete al demonio! – Grito - ¡Estúpido perro! – Dio la vuelta y se dirigió a su habitación. Apreté mis dientes, maldita humana como se atrevía a hablarme de esa manera. Sin poder evitarlo me levante y me dirigí a su habitación, me detuve antes de entrar. Si bien no me importaba irrumpir en su habitación, tenía que admitir que mis modales me hacían querer tocar la puerta antes de entrar, así que lo hice y ella enseguida me permitió pasar. Me dio una rápida mirada y volvió su atención al libro que tenía en sus manos. Me quede parado observándola fijamente, comencé a sentir su ansiedad ante mi mirada. Suspiro, bajo el libro y me miro.

-Podrías dejar de mirarme de esa manera…Es exasperante.

-Fuiste tú quien me llamo – Ella se acercó a un buro que tenía a lado de su cama, lo abrió y saco el sobre que le habían entregado en aquel lugar. Ella se levantó de la cama y me ofreció algo.

-Quiero que te quedes con esto – Dijo. Yo lo tome, lo mire y después volví a mirarla esperando que me dijera algo – Son las fotos del ultrasonido…Es nuestro hijo.

-Lo sé – Respondí. Lo que me interesaba saber era el porque me lo daba a mí, seguí mirándola y ella pareció entender pues de nueva cuenta hablo.

-Pensé que te gustaría tenerlas – Sonrió y saco algo más del sobre – ¡Yo tengo las mías! – Levanto unas fotografías idénticas a las que me había dado - ¿No crees que a tu madre, Jaken o Rin les gustaría ver a nuestro hijo? – La mire fijamente tratando de entender sus acciones. En verdad no entendía la mayoría de las cosas que decía.

-Es frustrante – Susurre por inercia.

-¿He? – Menciono y como era costumbre la ignore. Guarde aquellas fotos y me senté en una sillón que se encontraba ahí. Observe que ella regreso a la cama y tomo el libro que tenía antes. Se veía muy concentrada en lo que hacía, algunas veces sonreía sin razón alguna, otras veces su ceño se acentuaba ligeramente y tal parecía que tenía un problema con meter su bolígrafo a la boca cuando trataba de pensar más de la cuenta.

-¡Sesshomaru! – Su grito me hizo mirar hacia otra dirección. Aclare mi garganta y cuando gire a verla me encontré con que estaba a pocos centímetros de mi – Eres alguien súper inteligente ¿No? – Levanto el libro que tenía en sus manos - ¿Leíste este libro? Resulta que soy muy buena en muchas cosas, menos para los números.

-Miko – Hable.

-Para mí desgracia mi profesión tiene alguna que otra relación con los números y…

-Miko – Hable por segunda vez.

-Si no logro entender esto será muy malo para mis pacientes. Entonces quería… - Me levante, la tome de la cintura para evitar que tocara el suelo (pues como he mencionado antes es bastante estúpida), le cubrí la boca con mi mano libre y la mire seriamente.

-Cierra la boca – Dije y ella asintió solo con la cabeza. La solté, recogí el libro que había tirado al suelo cuando la sorprendí y me acerque a su escritorio tomando una hoja en blanco. La mire para indicarle que se acercara y así lo hizo, comencé a escribir paso por paso lo que tenía que hacer. En cuanto termine le arroje la hoja y ella sonrió ampliamente.

-¡Wooouu! Eres muy bueno – Dijo al momento que guardaba la hoja en una mochila – Gracias – Dijo regresando a su cama – Puedes tomar mi cama si lo deseas.

-No es necesario – Dije cortantemente.

-Bien – Dijo con resignación por primera vez en todo el día. Cruzo los pies mientras abrazaba una almohada y me miro.

-¿Qué quieres ahora? – Pregunte. Retiraba lo dicho de hace un momento, tal parecía que ella siempre tenía algo que decir.

-Mi embarazo será igual que los de una youkai – No tenía intenciones de embargarme en una plática que se extendiera, pero de inmediato su preocupación y miedo inundo la habitación y era muy molesto aquel aroma. La mire y cruce los brazos.

-Tú no eres una youkai.

-Pero nuestro hijo tampoco es humano – Dijo un poco cohibida, tal parecía que ella pensaba que me molestaba lo que nuestro hijo sería - ¿Hay algo de lo que tenga que prepararme? ¿No voy a dar a luz en 63 días o sí?

-Si ese fuera el caso tu vientre ya estaría más grande – Ella sonrió.

-Tienes razón – Dijo.

-Sin embargo si tendrás que prepararte para dos cosas – Su preocupación y temor aumento.

-¿Qué cosas? – Arrojo la almohada y coloco ambas manos en la cama mirándome fijamente.

-El cachorro se alimentara de tu energía, en este caso de tu poder espiritual. Conforme más poderoso sea el cachorro más tomara de ti, si no logras alimentarlo bien tanto el cómo tu morirán – Sus ojos se agrandaron y se pusieron vidriosos.

-Quieres decir que si no soy lo suficientemente fuerte el morirá – Yo asentí y sus manos se posaron en su vientre.

-Te apoyare lo más que pueda – Ella me miro con esperanza.

-¿Puedes?

-Si puedo, pero no lo suficiente. Ya que es mitad demonio puedo transmitirle parte de mi energía a él. Sin embargo será doloroso para ti – Ella pareció entender a lo que me refería. Su mirada cambio de repente dejándome curioso.

-¡No me importa! ¡Yo soportare lo que sea por mi hijo! No lo dejare morir – Me miro con determinación.

-Lo sé – Pensé en voz alta.

-¿A qué te refieres? – Me cuestiono con duda en sus ojos.

-También el parto será difícil – Decidí cambiar el tema y al parecer funciono – Sera más doloroso que un parto humano y también usaras mucha energía – Ella trago saliva y se froto sus brazos con sus manos. Suspire…quizá me había sobrepasado un poco en el tono en que le había mencionado todo, después de todo era normal que tuviera miedo, era humana, primeriza, y lo que llevaba en el vientre no era ni humano ni demonio.

-Todo estará bien – Dije y ella levanto la mirada, me miró fijamente por unos segundos y después asintió con una sonrisa. El aroma a miedo disminuyo considerablemente.

-Sesshomaru… ¿Eres capaz de sentir las emociones del cachorro? Llamarlo cachorro es sumamente extraño – Dijo esto último para ella misma.

-Puedo, pero dado que es muy pequeño aun no me es posible.

-Ya veo – Miro su vientre y como era costumbre lo acaricio – Cuando seas capaz de hacerlo asegúrate de decírmelo – Me miro con una sonrisa. Se acostó y me di cuenta que aun quería seguir hablando - ¿En verdad te gustaría que fuera niño?

-¿Por qué crees que me importa su sexo? – En verdad sus preguntas eran muy extrañas, tanto que se me hacía difícil responderle algunas. Comenzaba a sentirme incomodo por alguna razón.

-Bueno, supongo que por ser el próximo heredero de tus tierras quieres que sea varón ¿No?

-Todos desean un macho – Dije sin complicaciones y cansado de su palabrería.

-Todos desean que sea niño, lo entiendo – Dijo para después bostezar – Pero no pregunte por lo que quieren los demás – Sus ojos comenzaron a cerrarse - ¿Tu qué quieres que sea? – Me miro por unos segundos y después los cerro por completo. Me quede un rato mirándola aun con su pregunta en mi cabeza. Me levante y tome la manta que se encontraba echa bola en la cama, la extendí y cubrí su cuerpo con ella. Abrí los ojos con sorpresa y me aleje de inmediato al reaccionar sobre mis acciones ¡Esa humana!...No, no definitivamente no tenía que ver con la humana. Desde que había observado a mi cachorro por medio de esa pantalla algo comenzó a cambiar dentro de mi ¡Sí! Esto era obra nada más y nada menos que de mi cachorro ¡Tenía que ser eso! Era mi hijo después de todo y por supuesto que me preocupaba su bienestar. Con ese pensamiento tome asiento de nuevo en el sillón y al olfatear que no había ningún peligro, decidí cerrar los ojos. Algo me decía que mañana sería un día muy largo.

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CONTINUARA…