Capitulo 3:

Sakuya Ayusawa era un excelente chef, el cuál, tenía su propio restaurante. Él tenía 3 hijas. La mayor, Ayusawa Misaki, y la menor Ayusawa Suzuna.

El, tanto su Hermano, eran adictos al juego. Se los podía ver a ambos salir todos los fines de semana a la salida de los casinos famosos de Tokio. Además, luego de ahí, se iban a los bares donde hay bailarinas de barra.

En una de sus tantas veces en el casino, apostó más de la cuenta y perdió, quedando en una gran deuda y mandando, en palabras brutas, al infierno a su familia.

Con semejante cantidad de deuda, se fue de su casa diciéndole a su mujer que tenía que hacer un viaje de negocios.

A la semana Minako, su mujer, le llega una cuenta desde el banco, donde declara la deuda que tenían con ellos.

El restaurante en donde trabajaba su marido, se lo sacó el mismo banco, para pagar parte de la deuda.

Luego de esto, tanto su esposa como su hija mayor, tuvieron que trabajar para intentar pagar la deuda.

Misaki, que no podía dejar que su madre cayera enferma, ya que era débil, empezó a trabajar en un café, llamado Maid Latte.

Hubiera podido trabajar en otro lugar, ya que era fuerte, pero no tenía tiempo, ya que era la presidenta del concejo estudiantil y tenía que tener tiempo para estudiar.

Luego de 3 largos años de sufrimiento, y al haber terminado con la deuda que había caído sobre sus hombros, aparece el hombre que le arruinó la vida.

Ahora, Sakuya, con el rostro avejentado, volvió a su casa.

Misaki, que había llegado feliz, su sonrisa se desvaneció al ver al desgraciado que destruyó su adolescencia. Frente a ella, su padre, quien le hizo la vida miserable desde q se fue, aparecido desde la nada sólo para decir

- Lo siento

Esas palabras seguían sonando en la cabeza de Misaki, como si todavía intentará de procesarlo. Lo siento, eso era lo único que podía decir, después de todo.

Ahora, estaban los dos frente a frente, sin ninguno mover algún musculo. Misaki, todavía en la entrada de la cocina, sin saber cómo reaccionar ante las palabras que se reproducían una y otra y otra vez en su cabeza, como si fuese un disco sin terminar de reproducirse.

En la mesa, estaban sentadas una al lado de la otra su madre y su hermana, mirándolas expectantes por su siguiente reacción. Ambas sabían en dolor y la rabia que Misaki le tenía a su padre, pero ellas ya lo habían perdonado y estaban esperando que Misaki hiciera lo mismo, ya que, a fin de cuentas, era su padre.

Misaki, se empezó a mover muy lentamente hacia su padre, dejando la bolsa de las compras en el piso. Llego hasta donde estaba el y con la mano izquierda le toco la mejilla y le sonrío, pero luego, con su mano derecha, le pego una piña debajo de la mandíbula, seguido de un rodillazo en la entrepierna, haciendo que se callera al piso.

-¡NO!- gritaron su madre y su hermana, las cuales fueron a donde estaba el hombre en el piso, para ayudarlo.

- Misaki, debes dejar de comportarte así, ¿él es tu padre! Y de ahora en adelanto- dijo seria- empezara a vivir de nuevo aquí.

-¿qué?- pregunto ella confundida.

-Lo que escuchaste ONE CHAN- dijo Suzuna

Misaki, no sabía qué hacer, ni tampoco que decir, entonces, le dirigió una última mirada a su "familia" y se fue corriendo por las escaleras hacia su habitación, dejando a su familia perpleja.

Una vez allí, tomo su celular y llamo a la persona menos pensada.

-Hola abuela, soy Misaki- dijo mientras sollozaba- puedes… ¿puedes venir a verme?, es urgente

- Si cariño, ¿pero qué sucedió?

-Prefiero contártelo personalmente abuela

-Cariño, está bien, ¿Cuándo quieres que te vea?- dice ella y Misaki podía notar su preocupación.

- El viernes- se limpia sus lágrimas.

- Esta bien cariño, el viernes será.

- Nos vemos- dice Misaki y corta la llamada.

Se acercó a la ventana y movió la cortina. Miro el cielo, en el cual, solo se podía apreciar una sola estrella. Sentía como dejaba que las lágrimas empaparan sus mejillas y dijo para sí misma: te vez tan sola y sigues brillando, en cambio yo, estoy simplemente sola, sin nadie.

Cerró los ojos con fuerza y volvió a mover las cortinas. Se quedó un rato en la posición que ella estaba y luego, escucho que alguien tocaba su puerta, pero ella no abrió, solo se le quedo mirando perdida en su mundo.

La persona dejo de tocar la puerta y se marchó, sin antes decirle:

-Sé que lo odias one chan, pero vas a tener que acostumbrarte a que de ahora en adelante empezará a vivir con nosotros. Por el bien de todos, tuyo, mío y de mamá- dijo y se fue.

Misaki se sentó en su cama y empezó a mirar el piso, mientras lloraba.

Podía esperar cualquier cosa de su familia, menos que perdonaran y volvieran a depositar su confianza en aquella persona que les había apuñalado por la espalda.

Se acostó y cerro lo ojos. Lo único de lo que podía alegrarse era de que iba a ver a su abuela de nuevo. Hacía mucho que ella no la veía.

Nota del autor:

Hola, lose, es muy corto, pero ténganme paciencia, ya voy a ir mejorando.

Y, ¿qué les pareció?