NOTA: FairyTail y sus personajes no me pertenecen
Estaba en medio de… la nada, a su alrededor solo veía oscuridad, comenzó a caminar; de repente, escucho los llantos de una pequeña niña pero no sabía de donde provenían.
-Ayuda...
En medio de toda esa oscuridad, caminó, guiado por los sollozos.
- Auxilio...
Siguió caminando pero no veía nada.
- Es como nuestro interior... todo muerto... sin vida...
Paró en seco al escuchar esa voz, al mismo tiempo se oyó el aullido de un animal herido.
- Sálvanos...
No supo porque continuó caminando aun cuando su instinto le dijo que se detuviera.
- ¿Quizás sea el remordimiento?
No le hizo caso a la voz.
De la nada, apareció una pequeña figura vestida de blanco, abrazaba sus rodillas y se balanceaba de atrás para delante, sollozando y dándole la espalda. Se acercó cautelosamente a ella.
-¡Hey! … ¿Te encuentras bien? - pregunto casi en un susurro
La niña apenas escucho su voz dejo de mecerse y volteo a mirarlo
-No – le respondió, con una voz llena de rencor.
Gajeel retrocedió varios pasos, sorprendido y horrorizado al ver la cara de la pequeña; parecía haber sido atacada por animales salvajes, donde debería haber estado un ojo… solo había una cuenca vacía, del otro brotaba sangre; varias partes de su rostro mostraban la carne expuesta, producto de los arañazos y mordidas que tenia. La pequeña se paró y comenzó a caminar lentamente hacia Gajeel, su vestido, antes de color blanco, poco a poco se iba tiñendo de rojo y desgarrándose debido a los arañazos y mordidas que también comenzaban a rodear su cuerpo.
-Aléjate… - susurro él retrocediendo, pero sin poder apartar la vista de ella.
-Mentiroso…
-Vete
-Débil…
-Lárgate
-Cobarde…
-Lo siento
Apenas dijo esas palabras, la chica dejo de caminar y sonrió macabramente.
-Mentiroso…- fue la única palabra que dijo.
De debajo de los pies de Gajeel surgieron varios brazos delgados y pálidos los cuales lo sujetaron impidiendo que él pudiera moverse o huir.
-hey... onii-chan… quieres venir a jugar conmigo?- susurro malignamente la pequeña- … debajo de la tierra no hay muchas personas con quien divertirse…
Se hundió completamente en la oscuridad
-Gajeel... Gajeel!... despierta!...
Al oír una voz llamándolo y sin pensarlo dos veces, el ya despierto Gajeel transformó su brazo en una larga espada y ataco al sitio de dónde provenía la voz.
- Pero que... - se sorprendió Lily al ver la gran espada alzándose sobre él, solo dándole el tiempo suficiente para transformarse y detenerla a pocos centímetros de su cara - ¡¿Gajeel que te pasa?!
El joven parecía no escucharlo, respiraba agitadamente y sus ojos, desesperados, miraban al vacío.
- ¡Reacciona! - gritó el gato sintiendo que la presión sobre la espada aumentaba con la intención de cortarlo en dos.
Recién en ese instante, Gajeel despertó completamente y regreso su brazo a la normalidad.
- Lo siento, gato, pensé que eras... tuve un mal sueño - murmuro él sentándose en la cama y ocultando su rostro entre sus manos.
- Pues deberías llamarlo pesadilla y no mal sueño si te puso en ese estado - intentó bromear el exceed.
El mago no respondió.
Con un suspiro, Lily se dirigió a la puerta del cuarto.
- Mejor apúrate en cambiarte, debemos ir al gremio y conseguir un trabajo si queremos comprar comida y reparar la casa.
Gajeel seguía sin responder o moverse, Lily se fue.
- ¿Qué le pasara?- se preguntaba el gato mientras bajaba las escaleras.
Porque, si bien Gajeel le había contado toda su historia al exceed después que él aceptara ser su compañero, también sabía que el pelinegro se había saltado algunas partes de su vida, demasiado oscuras o dolorosas para contarlas, y él lo había comprendido.
-Hay cosas que solo uno mismo debe saber
Pero en estos momentos, él se preguntaba que parte de su vida pasada venía a atormentarlo en sus sueños.
- Quizás algún día puedas contarme, Gajeel- habló Lily sabiendo que Gajeel podía escucharlo desde arriba.Y
Mientras tanto en el segundo piso, un joven seguía sentado en la cama, sin moverse, pero escuchando lo que el exceed decía, con una pequeña risa descubrió su rostro y mirando a la nada, respondió.
-Lo siento, gato, pero ella tiene toda la razón... soy un mentiroso
"El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera.
Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida."
- Oscar Wilde
