Disclaimer |©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad desu autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.
Advertencia | AU. BL. Ereri. Shotacon. Lemon.
&Palabras: 2500 [Definitivamente ya no es un drabble (QwQ)]
Al Fic.
Faunúnculo
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Lolita, esto quizá no tenga pies ni cabeza, pero debo decírtelo.
La vida es muy corta. Ven conmigo. Vente así, como estás.
Y viviremos felices el resto de nuestras vidas.
—Vladimir Nabokov—
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Eren se quedó inmóvil durante un minuto cuando aquellas palabras salieron de esa boquita rosa alocada y perforaron sus oídos, luego una sonrisa rota se dibujó en sus labios y se tragó las lágrimas. Verdaderamente, aquello debía acabar. Se debía olvidar.
—No. No mi niño, yo te he confundido. Lo siento. Olvida esto, olvídalo por favor—le suplicó, con la firme disposición de marcharse de aquel lugar, desaparecer de la vida de aquel infante antes de que en verdad lo destrozara.
—No lo has hecho. Sé lo que quiero—murmuró Levi, levantándose despacio y dio unos pasos hacia una mesa de noche, sacó un revólver de las gavetas y lo apuntó con firmeza, los rayos de luz crepuscular que entraban por balcón le besaban la piel húmeda de las mejillas, bajo aquel resplandor parecía tan diferente. Su verdadera identidad revelada. Mitad niño, mitad demonio. Malvado e inocente a la vez—. C'est entendu?
El castaño se quedó con los ojos abiertos y su respiración se detuvo. Trató de acercarse, entender que estaba pasando por aquella cabecita.
—Debes comprender Levi—habló considerado, retrocediendo unos pasos, pero la voz embravecida y extraña de Levi lo congeló.
—¡No! ¡No lo hago, no señor! Y acércate, o te daré en medio del pecho—volvió a sollozar y el click del seguro retirado inundó la habitación—. ¿Por qué te arrepientes ahora? ¿Uhm? Tú me quieres ¿Por qué haces esto y me miras como si hubiese enloquecido?
—Levi, por favor.
Los hombros de Levi temblaron con mayor fuerza, muestra de su llanto atragantado, negó varias veces antes dejar caer el revólvery cubrirse el rostro con las manos.
—¿Por qué si tú me quieres, te arrepientes? ¿O es que acaso solo querías aprovecharte de mí una sola vez y luego largarte? —rebatió de manera tormentosa—.Entonces hazlo, ven, te dejaré ver todos mis escondrijos—sus manos se movieron con suavidad, como plumas cayendo del cielo. Como si supiera lo que estaba haciendo, porque en verdad… no sabía, no sabía lo que estaba provocando. Se sacó la chaqueta con una endemoniada lentitud mientras las lágrimas aún viajaban por sus mejillas, levantó su camisa con dedos temblorosos, pero que no se detendrían, y la prenda siguió a la anterior. Luego las plateadas calzas se deslizaron por las piernas de porcelana, hasta que quedó solo en los blancos bóxers que apretaban su sexo púber. Dio unos pocos pasos cerrando las distancias, fundiendo ambas miradas, hipnotizando al mayor. Cuando estuvo frente a él, respirando su mismo aire, se paró sobre los pies aún cubiertos por la horrendas medias que habían causado malhumor en Eren y se puso de puntillas alcanzando nuevamente aquellos labios carnosos que besó castamente—. Hazlo—le incitó con voz dulce y seductora, mientras se separaba unos centímetros del cuerpo contrario y le daba un suave empujoncito para hacerlo caer nuevamente en la cama, aprovechando para subirse a horcajadas sobre él—. Destrózame—un nuevo susurro, un nuevo ofrecimiento tentador.
Dentro de Eren todo se revolvía, se sentía atrapado en una nebulosa oscura en donde cualquier paso podía conducirlos al desastre. Tal vez de lo único que estaba seguro era que no quería hacer daño a aquel niño y por eso no debía continuar. Debía detenerlo. Así que hizo lo que consideró correcto. Lo tomó de los hombros e intentó separarlo de sí, invirtiendo las posiciones, pero su dominio solo duró un segundo porque Levi lo forzó a volver a la posición anterior, aunque de igual manera aquello tampoco duró, y volvieron a invertir papeles, escuchó la risilla del niño antes de que lo atrapara con los brazos en su cuello y las piernas en sus caderas… y el beso llegó desesperado, sus bocas devorándose, en una necesidad hambrienta que él rompió con brusquedad separándose apenas un poco de él, quedando de pie a la orilla de la cama.
—¡Te digo que no, Levi!
Los ojitos plata del adolescente lo atravesaron con odio.
—Dé-bil—le regresó él, arrastrando las palabras—. Débil ¡Imbécil!
El sonido de la cachetada llegó un segundo después de aquella palabra y los ojos de Levi se llenaron de más lágrimas, de más furia contra el castaño.
—Débil, imbécil y cobarde. ¡Débil, imbécil y cobarde!¡Débil, imbécil y cobarde!
—¡Cállate de una puta vez! —explotó Eren y lo volvió a abofetear. Es que ese niño no entendía nada, lo que él buscaba era algo que podía destruir sus vidas, algo de lo que luego se podrían arrepentir y causaría heridas irreparables—. ¡Estás loco niño, ¿Qué no lo ves?! No, no lo haces, porque eres un mocoso idiota.
—¡No es cierto! Lo que pasa es que tú eres un cobarde—le acusó el infante—. Un idiota que vive temblando de miedo por lo que pueda pasar.
—No es correcto—rebatió Eren.
—¡Sí, si lo es, porque esta mierda es mutua!¡Pero tú no eres un hombre, si lo fueras no te estarías escondiendo detrás de prejuicios moralistas ridículos! ¡No señor! ¡Porque un hombre no se echa para atrás y no deja esperando a nadie!
«¡Detente maldita sea. Detente de una vez¿Acaso no ves lo que estás propiciando? ¿Qué no entiendes que es un amor que destruye vidas adultas?»
Las manos de Eren fueron directo al cuello infantil y lo apretaron con fuerza, hundiendo el cuerpecito menudo en el colchón, pero extrañamente Levi no luchó en contra de la agresión, en cambio se quedó laxo entre sus manos, con los brazos extendidos y su mirada fija en la suya.
La respiración del castaño estaba agitada. La del niño se volvía más pasiva a cada instante.
Levi sonrió y una última lágrima se deslizó hasta sus labios, mientras alzaba sus manos y hacia un recorrido en los brazos que le cortaban la respiración, suave, lento, hasta que llegó a las manos, las retiró con cariño para luego llevarlas a su rostro y restregarse contra ellas y finalmente lamer uno de aquellos dedos, introduciéndolo entre sus labios, raspándolos ligeramente con sus dientes, sus ojos jamás abandonaron los aguamarinas que poco a poco perdían ese brillo de alteración que había aparecido durante los últimos minutos.
—Eres un demonio—dijo Eren.
La sonrisa ladina volvió a surcar los labios de Levi.
—Y yo soy un imbécil—agregó casi como una sentencia.
—Lo eres, un imbécil que quiero mío, mío para siempre—sus piernas serpentearon elevándose, enroscándose en las caderas del otro, impulsándolo a que se rozaran entre sí.
El castaño hundió su rostro en el níveo cuello que olía a delicias desconocidas y lamió una, dos veces deleitándose con su sabor, con su temblor.
—Levi, esto puede arruinar tu vida y la mía ¿En verdad esto quieres? —levantó el rostro para encontrarse nuevamente con esos ojos que lo invitaban a sumergirse en el alma de su poseedor.
— ¿Me quieres o me deseas?
—Te quiero y por eso…
El adolescente negó y colocó un dedo sobre sus labios silenciándolo.
— ¿Me quieres de anhelo o me amas por "sobre todo"?
Esos ojos hermosos tenían hipnotizado a Eren, lentamente hundiéndolo en su mundo sin retorno.
—Te amo de "para siempre".
—Entonces no temas. No pasa nada, está bien.
Sus bocas volvieron a unirse, moviéndose coordinadamente, saboreándose entre sí, despacio, grabándose a fuego cada roce de sus lenguas, sus dientes y sus alientos, alineando sus respiraciones.
Levi se pegó más, presionando con cierta fuerza y ayudándose para quedar otra vez arriba de Eren pero sin romper el beso hasta que logró su cometido, fue entonces que se irguió quedando sentado sobre el otro y llevó sus manos al botón que sostenía el pantalón oscuro.
—De ahora en adelante—se inclinó para besarle suavecito—. Ne me quitte pas—le susurró contra los labios mientras desprendida el botón del ojal—Ne me quitte pas, jamais.
—Jamais—le concedió Eren.
Las manos morenas acariciaron la piel sedosa de aquellas piernas blancas, presionando de a poco, subiendo, explorando hasta llegar al elástico de la ropa interior para meter su mano ahí, tomar el pene y despertarlo debidamente, al hacerlo, se bebió el gemido ajeno oculto entre los labios que se despegaron un momento de los suyos. Aprovechó eso para levantar medio cuerpo y tomar el control. Sus labios y su lengua volvieron a atacar el cuello del adolescente, besando, lamiendo, succionando, dejando sus marcas húmedas y visibles. Sus manos abandonaron su nido momentáneo y fueron a las nalgas que tomó con fuerza utilizando aquel gesto como apoyo para levantarse, cargando al otro y finalmente acostarlo de espaldas a la cama. Entonces sus dedos retiraron la ropa interior, deslizándola con lentitud por aquellas bellas y perfectas extremidades, hasta el final. Sus ojos se embebieron de la imagen gloriosa de aquella piel lechosa, de apariencia suave y apetitosa. Su boca empezó un recorrido desde los rosados pezones, que succionó con fuerza arrancando sonidos que gustaron a sus tímpanos, para luego continuar por la línea que llegaba hasta el redondo ombligo en el que su lengua jugueteó algunos momentos, para finalizar su viaje en el pene pueril que ya lo esperaba caliente y ansioso. Lo succionó una y otra vez, disfrutando de los temblores y gemidos que llegaban hasta él. Rió suavecito cuando paró su tortura, porque Levi maldijo retorciéndose, halándole de los cabellos y apretándolo con sus rodillas incitándolo a que continuara.
—No solo tú tienes que disfrutar, yo también quiero—la sonrisa en sus labios se volvió más ancha.
—¿Quieres que te la chupe yo? —le dijo Levi con los ojos cristalinos, nublados de deseo.
—No, esa boquita tuya es muy pequeña, podrías atragantarte o es que…¿ya lo has hecho? —enarcó una ceja y vio como Levi negaba frenéticamente—. ¿Esta es tu primera vez? — preguntó como si no supiera la respuesta, el menor asintió y él rio nuevamente—. Estás loco mi niño—Levi se encogió de hombros—. Ven, no hagamos de esto un desastre—se levantó, separándose de él, sacándose la camisa y aligerado más sus pantalones, dejándole a la vista su sexo completamente desarrollado a Levi—. Anda—le hizo un gesto con la cabeza—. Levántate y apóyate en el respaldar de la cama—su contrario le obedeció, quedando de rodillas, de espaldas y en espera de él. Se pegó al menor, dejándole sentir su pene rozar entre las redondas nalgas mientras le volvía a besar el cuello, sus grandes manos acariciaban el vientre plano y se afianzaban en sus caderas.
—Hazlo, hazlo ya, métemela—jadeó Levi al sentir como esa boca caliente se deleitaba con el lóbulo de su oreja antes de bajar por su cuello hasta sus omoplatos y luego por sus vertebras.
—Tranquilo, te dolerá si lo hago así tan rápido.
—No me importa—su cuerpo se contrajo cuando los dientes de Eren mordieron una de sus nalgas durante un segundo, porque luego él elevó el rostro y volvió en busca de un beso ahogado.
—Pequeño demonio loco, no seas tonto—le regañó el castaño.
—Es que…
—Shhh—le silenció él, moviendo sus manos, acariciando delicadamente la pequeña cintura, abandonándola después para ir a aquella línea que ocultaba el lugar que él pronto proclamaría como suyo—. Hay que hacerlo bien—ensalivó sus dedos, antes de separar las nalgas y meter uno de sus dedos en aquel agujero apretado, escuchó el jadeo adolorido del otro ante la intromisión y lo calló con un nuevo beso para distraerlo de aquella preparación. Así estuvo durante unos buenos minutos hasta que lo sintió acostumbrarse y fue ahí que metió el otro dedo, el temblor del cuerpo ajeno lo excitó más, ese temblor hermoso que se volvió más intenso cuando un tercer dedo se unió. La espalda perlada de sudor del menor se rozaba deliciosamente con su pecho y su boca le regalaba toda su entrega junto a los gemidos que se quedaban estancados ahí. Después de un rato lo sintió listo, había llegado el ansiado momento—. Ya mi niño, es hora, me tendrás muy profundo dentro ti—le anunció con perversión—. Solo deja que me ponga un condón, ¿sí? —rió con suavidad.
—No—lloriqueó ansioso Levi—. Así, así, solo así. Ven, tómame entero.
Y esta vez, Eren no se contuvo, enfiló su pene en la delicada y virginal entrada de Levi y se hundió de un solo embiste que fue acompañado con el gritillo lastimero del chiquillo. «Al fin nuestro» murmuró perverso su instinto acompañado del latir de su corazón. Cerró los ojos dejándose llevar y volvió a empujar sin darle tiempo al niño a reponerse, hasta sentir que lo albergaba por completo.
—Ya está, está hecho—le animó sacando su falo un poco para volverse a meter con fuerza en el menor.
—Duele—dijo el azabache, bebiéndose sus lágrimas, liberando su voz con dientes apretados—. Duele mucho.
—Ya se pondrá bueno—le contestó Eren meciéndose suavemente—. Solo espera un poco.
Levi asintió, confiando en sus palabras, tragándose el nudo que se formaba garganta y eran los soniditos adoloridos por el ardor en su interior. Cerró los ojos sintiendo los movimientos lentos que iban escaldando su piel, en algún momento Eren tocó algo dentro y no pudo parar el gemido agudo de placer que brotó de entre sus labios y abrió los ojos ladeando la cabeza. La imagen que lo recibió le hizo hervir con mayor fuerza.
De frente a sus ojos, al lado, alejado, se encontraba un espejo de cuerpo completo que los reflejaba a ambos.
El gemido se volvió más agudo y sus deseos emergieron en palabras.
—Más.
Eren le dio más, apretando sus caderas, obligándolo a girar el rostro para que se unieran en un nuevo beso que se volvía desesperado igual que los movimientos de sus pelvis. Estaban tan cerca del clímax.
—¿Más? —le tentó lamiendo sus labios, succionándolos un poquito y volviéndolo a besar.
—Más—suplicó el chiquillo obnubilado, perdido en el goce, derritiéndose para Eren.
Eren estaba deleitado con las reacciones del infante, con su voz, su calor, su entrega y la delicia de su piel sedosa que temblaba ante su tacto y causaba que lo apretara en su interior de manera placentera, cargando a su cuerpo de chispas eléctricas que reventaban en cada poro.
Conforme avanzaban los minutos, los embistes se volvieron rudos, rápidos y fuertes, elevándolos más y más hasta que estallaron en un orgasmo potente que dejó a sus corazones al límite, sus cuerpos exhaustos y perlados de sudor y sus esencias.
Las piernas de Levi estaban temblando a ese punto y ya no pudo sostenerse más, se deslizó junto a Eren que lo sostuvo y se quedó entre aquellos fuertes brazos con una sensación de ensueño que lo llevó a cerrar los ojos sintiéndose feliz, pleno y completo. Aunque cuando volvió a abrir los ojos, Eren ya no estaba, solo su olor estaba en su piel y las lágrimas hicieron un nuevo camino salado en sus pálidas mejillas. Entonces pensó, que hay cosas que no están destinadas a darse como tal y que si pasan, solo son fugaces, que los amores no son iguales en los corazones y los adultos no entienden los sentimientos de los niños porque su mente se cierra en cosas absurdas y limitadas. Se cubrió el rostro con las manos y lloró con más fuerza dejando emerger una sonrisa que se caía en sus comisuras mientras murmuraba un herido «¡Adióoooos!» en un tono cariñoso para su dulce, inmortal, desaparecido amor.
Notas finales|
-Le tira un zapato a Eren y se esconde en su matorral-
¡Promesa cumplida mis nenas! ¿Qué os pareció? ¿Un buen final? –le lanzan piedras-. Calma mis nenas, aun falta el desenlace. Gracias inmesas por acompañarme en este viaje. Nos leemos en el próximo que es el final de este 'mini-fic'-tenían razón, lo es-. Graciass. Las amo a todas en especial a estas bellezas: Taurus95; jesiquiyaoi; Ame8910; YoshiUchiha; deysizg501; Luna de Acero; x-VaneYaAckerman-x; Narzisseblume; ElisaM2331.
Por favor decidme como quedó el Lemon, que ustedes saben que soy mala en eso y tal vez me salió del lastre. Me encantaría saber su opinión.
PD: Perdón por los errores/horrores ortográficos.
Gracias a mi Kuri-chan Lunita por todo el apoyo y el beteo. I love my bride
Con amor
Charly*
