Luego de una tarde agotadora entre órdenes y deberes, detuvieron el barco cerca de un pequeño pedazo de tierra, siquiera digno a llamarse isla, y le prestaron únicamente atención a dormir durante un momento para poder, luego seguir con su camino.

En aquel sueño, Silena, se encontraba sentada en el césped como todas las tardes de Narnia, acompañada de Uma y su lora, pero esta vez estaban también Ed, y Caspian, los cuatro riendo mientras charlaban animadamente.

Su propia vestimenta le llamo la atención, estaba hermosa, estaba perfecta, se sentía parte de la realeza, un gentilhombre se acerco a ellos muy serio y gentil.

-Reina Silena? Se le apetece algo?-pregunto prestando atención en su mirada perdida

-eh? Reina? Yo?-pregunto la ojimiel algo confundida.

-que sucede Silenita?-le preguntaba Ed.- claro, tu, reina-intento explicarle el mientras la miraba asustado aunque intentando sonreír sarcástico

-Silena? Estas bien?-dudo preocupada su rubia amiga.

-Uma, no me siento bien…-le respondió alterada mientras intentaba ponerse de pie y sus piernas le fallaban.

-Silena los movimientos bruscos no os hacen nada bien, tranquila, cálmate-le decía Ed, demasiado preocupado

-Uma, que sucede? A mí y a quien mas no nos hace bien?-cada vez estaba más alterada y fue cuando la mano de su amiga se poso en su hinchado vientre que esta lo comprendió.

-ahora, por favor, toma asiento, nos estas preocupando amor…-aunque intento ver quien le decía aquellas palabras no puedo ver su rostro.

En ese momento volvió a la realidad sintió como una mano áspera le tapaba la boca mientras la sacaban de su camarote, el cual compartía con su amiga Uma. Pero su rubia compañera no se encontraba ya, allí.

Tiraban de ella hasta que se frenaron en la cubierta, su majestad estaba sentada como toda una dama sobre uno de los barriles con las manos atadas y amordazada.

Casi toda la tripulación ya estaba allí, y también algunos hombres más que no pudo reconocer. La ataron y amordazaron al lado de su amiga, quien la miraba con ojos preocupados aunque serios.

-sodtadnos pada poded daros una padiza-se entendió a medias lo gritado por la reina sentada a su izquierda, quien se removía incomoda y al ver a su tío y al primo de su mano derecha, abrió los ojos cuan platos y señalo las espadas con la mirada.

-parece que alguien tiene mal carácter-se burlo lo que se supone era un pirata.

-sí, y udno mud mado-volvió a gritar mientras lo miraba con odio e intentaba patearlo.

-pues le bajaremos los reales humos a su real alteza-la amenazo otro al que le faltaba un ojo.

-oh, vamos, no se rebajarían a matar a una dama-se burlo una de las ratas.

-en eso coincido con mi amiguito, no seriáis tan cobardes de matarla estando atada, o si? Al menos dejadla competir en un duelo justo- los reto Edmund siendo sabedor del poder sobre la espada que tenía su sobrina

-sí, no sería justo jefe…-se quejo uno de ellos, al cual el capitán miro y solito salto al agua sabiendo que le esperaba.

-bueno, si porque no? Dejaremos que pelee en un duelo, pero contra quien? Contra quien quieres pelear, niña?-le pregunto con sumo sarcasmo en la última palabra y corto la mordaza con la punta de la espada.

-con quien más? Contigo maldito estúpido-escupió como insulto y dio un salto para bajar del barril

-valla, si yo creí que hablaba con una dama-dijo el pirata

-pues lo haces o no sabes diferenciar sexos idiota?-volvió a insultar ella mientras mordía las ataduras de sus manos y las cortaba exitosamente.

-pues parece que una dama demasiado maleducada-protesto el moreno

-cállate inútil que estas frente tu reina-con la mano en la que sostenía una daga, el hombre le abofeteo el rostro logrando cortarle el labio con el filo. La reina al sentir un líquido cayendo por su labio se relamió el labio inferior, al llegar donde provenía la sangre su rostro cambio por el agridulce sabor y miro con sumo odio al estúpido pirata.

Tomo su espada del suelo y comenzó con el duelo intentado decapitarlo. Aunque a la primera no lo logro siguió intentando con las estocadas más cargadas de odio que nadie jamás allá visto hasta que pudo acercarse lo suficiente a su amiga y corto sus ataduras, Silena se destapo la boca y tomo su espada mientras enfrentaba a algunos piratas a la vez.

Hasta que uno de ellos cometió el peor error de toda su existencia, con la espada cortó las puntas del cabello de la castaña haciendo que ella lo mirara furiosa y le decapitara sin ninguna otra palabra más que un "eso pasa cuando no preguntas que corte quiere una dama"

Los otros con quienes peleaba se asustaron de tal modo que saltaron por la borda dejando las tres espadas en la cubierta, Ed y Caspian peleaban por allí, con uno u otro pirata.

Uma ya le había cortado la pierna derecha al capitán, pero antes de clavar su espada en el corazón del bandido le susurro al oído "y ahora quien es la mujer maleducada? Eh? Quien es la damisela en peligro?" y su espada traspaso en pecho del pirata mientras su rostro se distorsionaba de dolor y ella tiraba en cadáver al mar.

-el que no quiera seguir el destino de su capitán, ya fuera-grito la reina haciendo que todos dejaran de luchar y le dirigían una mirada al destrozado y ahora casi hundido cuerpo de su jefe. Antes de saltar del navío y nadar lo más rápido que pudieran intentando huir de los tiburones llamados por la sangre.

-lograron robar algo?-pregunto la reina a uno de los minotauros.

-no mi señora, no lograron llevarse nada de nada-respondió alegre ante la noticia que debía anunciar

-gracias, perfecto, ahora, sin más retrasos, regresemos a casa, no me quiero ni imaginar que deben haber hecho en tanto tiempo sin reina-grito Silena a la tripulación mientras elevaban el ancla y partían directo a su hogar dulce hogar.

Silena seguía preocupada sobre su sueño pero intento restarle importancia y mientras ordenaba que limpiaran la cubierta y quitaran la sangre

En otra parte de la embarcación cierta rubia se encontraba en la cocina limpiando su labio con agua fresca mientras alguien la sobresaltaba

-te encuentras bien?-le pregunto Caspian mientras tomaba una naranja del canasto destapado

-sí, solo fue un cortesito- pronuncio mientras sacaba la gasa y miraba el poco de sangre que se encontraba en ella con asco

-déjame ver, puede que necesites una puntada- se acerco a ella y miro el labio ligeramente cortado, al sentir la fría mano palpar su labio se removió incomoda hacia atrás chocando con un barril.

- no… parece que no fue tan grave, sanara rápido, no fue profundo y no sale casi nada de sangre ya-le respondió ella y salió de la cocina corriendo tan rápido como llego. El la observo confundido mientras se perdía por la escalerilla, dejando solo allí abajo, solo con su naranja.