Hola de nuevo!

Ya vuelvo a estar aquí con otro capítulo de este fic! (Creo que me están saliendo un poco ooc, así que me disculpo de antemano)

Disfrutad del capítulo!

{Red}


Capítulo 4 - Descubrimientos

-¿Choromatsu? Cariño, ¿estás despierto? –la voz de mi madre y los golpecitos que estaba dando al llamar a la puerta me despertaron aquella mañana. Miré el despertador de mi mesita, aún quedaba media hora para que tuviera que levantarme, por lo que me di la vuelta en la cama, dando la espalda a la puerta –Sí, mamá… ¿Qué ocurre? –respondí aún medio dormido, cerrando los ojos para tratar de dormirme de nuevo –Hay aquí un chico muy guapo que dice ser tu amigo y que ha venido a recogerte. ¿Le dejo pasar? –de forma inconsciente le dije que sí, no había oído del todo lo que me había estado diciendo.

Entonces oí abrirse la puerta de mi habitación y a mi madre hablar antes de irse. Yo seguí tranquilamente intentando dormirme, estaba totalmente destapado, los pantalones extremadamente cortos de mi pijama un poco descolocados por haberme estado moviendo aquella noche, y la camiseta levantada, por el mismo motivo que los pantalones. Alguien se aclaró la garganta, riendo suavemente antes de hablar –Si me vas a recibir con estas vistas todos los días que te lleve a clase, me parece que me merecerá la pena madrugar para llevarte cuando me lo pidas –esa voz…

¡Mierda! Me senté corriendo en la cama, bajando la camiseta y tratando de cubrirme con la manta –¡¿Q-que haces aquí?! –Osomatsu continuó riendo, dándome una bolsa que había traído consigo –Dijiste que no querías llegar tarde, así que aquí estoy. Además, pensé en venir antes de la hora para darte esto –Me puse mis gafas antes de abrir la bolsa, sacando de su interior la chaqueta de un uniforme de mi nueva escuela con su correspondiente pantalón –No pareces el típico chico al que le gusta ir destacando por ser el nuevo, y este uniforme ya me queda un poco pequeño. Pensé que podría quedarte bien –el de rojo me dedicó una sonrisa sincera, volviendo a hacer aquel gesto de frotar su nariz con el dedo índice. Por mi parte, yo estaba sin palabras, mirando al chico que estaba en frente de mí –um…. ¿Te… dejo un poco de intimidad para que te vistas? Espero bajo en el salón, ¿vale? No tardes mucho –asentí, volviendo a mirar la chaqueta mientras él cerraba la puerta a sus espaldas.

Por algún motivo, llevé la prenda a mi nariz, detectando inmediatamente el olor de Osomatsu en aquella chaqueta. Totalmente sonrojado, comencé a vestirme con mi nuevo uniforme, el cual abotoné completamente sobre la camisa blanca que me había puesto bajo la chaqueta. Cogí mis cosas y bajé al salón, donde Osomatsu me estaba esperando conversando con mi madre –Buenos días –me acerqué al lugar donde se encontraban ambos, dedicándole una pequeña sonrisa al de rojo que, ahora que me fijaba, llevaba una camiseta ajustada en lugar de su habitual sudadera. Me sonrojé un poco al darme cuenta de aquello, desviando la mirada para ver a mi madre mirarme algo pensativa, alternando la mirada entre los dos –Es un precioso detalle que tu novio te haya dejado su antiguo uniforme para ir a clase. Aunque te queda un poquito grande –mi madre dijo aquello sonriendo inocentemente. Osomatsu se sonrojó muy levemente, aunque me guiñó un ojo cuando le miré, sonriendo de medio lado. Yo en cambio, me puse totalmente rojo -¡M-mamá! ¡No digas esas cosas! ¡É-él no es mi novio! –antes de que cualquiera de los dos pudiera empeorar más la situación, cogí del brazo a Osomatsu y me lo llevé fuera, anunciando que nos íbamos a clase.

Esperé a que él se subiera a la bicicleta para sentarme yo detrás, agarrándome a su cintura para no caerme, porque a la velocidad que iba siempre este chico, cualquier día me mataba. No tardamos ni la mitad de lo que yo solía tardar en llegar al instituto, por lo que la mayoría de aulas estaban vacías cuando entramos.

Osomatsu y yo nos quedamos hablando sobre algunos detalles de las nuevas canciones que teníamos que ensayar, diseñando un horario para compaginar las horas de ensayo con las horas en que Osomatsu y yo quedaríamos para estudiar. Según iban entrando nuestros compañeros, se iban parando para mirar al de rojo y asegurarse de que estaba allí de verdad. Al parecer jamás había venido a primera hora, porque la cara de los alumnos que veían a Osomatsu eran un poema. Incluso la profesora, cuando entró a clase, se quedó sorprendida de ver al chico de ojos rojos en su asiento, conversando conmigo.

Durante las primeras clases, Osomatsu estuvo atendiendo la mayor parte del tiempo, ignorando únicamente la lección de geografía en favor de dibujar algo en su libreta. Karamatsu, en cambio, se pasó toda la mañana mirándose al espejo. Excepto una de las horas, que se la pasó mirando por la ventana las pistas deportivas, donde una clase de primero estaba haciendo deporte. Me pareció ver a Ichimatsu y Jyushimatsu corriendo, bueno, al de amarillo arrastrando al de violeta tras él mientras corría, pero no presté mucha atención, ya que estábamos en mitad de una lección importante.

Y, cómo no, no podría tener la clase en paz –hey, pst. Corderito –suspirando, giré la cabeza para mirar a Osomatsu, que trataba de susurrarme algo para que nadie lo oyera –¿sigue dolormatsu espiando a mi hermano? –volví a mirar a Karamatsu, ¿se refería a él? –¿Dolormatsu? ¿Te refieres a Karamatsu? –él asintió, haciendo un gesto de que guardara silencio, seguramente para que Karamatsu no supiera que hablábamos de él. Así que estaba mirando a Ichimatsu…

Asentí para responder al de rojo, quien suspiró y volvió a los dibujos de su libreta. Tenía mucha curiosidad por saber qué era lo que tenía a mi amigo tan entretenido, quería preguntarle qué dibujaba, pero no quería hacerlo en medio de la clase. A la siguiente hora, de camino al vestuario, decidí preguntarle –Osomatsu, ¿qué estabas dibujando antes en clase? Parecías muy concentrado en hacer aquel dibujo –le miré sonriendo un poco, esperando que me dejara su libreta, pero desvió la mirada –No es nada, solo son garabatos sin importancia –me volvió a mirar, devolviéndome la sonrisa. Aún seguía teniendo curiosidad, pero no tenía ningún sentido seguir preguntando en aquel momento.

Después de la clase de deportes tuvimos un ensayo con la banda. Habíamos comenzado la adaptación de dos canciones más para tenerlas listas para tocarlas en el festival en caso de que pudiéramos participar. A mitad de lo que sería un ensayo normal, Osomatsu y yo nos disculpamos con el grupo antes de marcharnos para comenzar las sesiones de estudio.

De nuevo Osomatsu se ofreció a llevarme a casa en su bici, ya que iba a quedarse allí hasta tarde estudiando, pero preferí recuperar por fin mi bicicleta. En comparación con aquella mañana, el camino hasta mi casa se me hizo larguísimo, ya que mi velocidad de pedaleo no era ni la mitad que la del mayor. Mi casa estaba vacía cuando llegamos, seguramente mamá estaría trabajando. Subimos a mi habitación y nos sentamos sobre la alfombra, uno al lado del otro, empezando a estudiar inglés. Pasamos toda la tarde repasando lo que habíamos estado dando aquel día en clase, haciendo esquemas y dando pequeñas explicaciones al mayor. La verdad es que Osomatsu entendía todo con bastante rapidez, y parecía tener buena memoria, por lo que no entendí qué le habría ocurrido para tener unas notas tan bajas que lo llevaran a repetir un curso.

En una semana ya habíamos cogido un buen ritmo de estudio, de vez en cuando nos distraíamos con alguna tontería que hacía el mayor, pero estábamos avanzando tan bien que al acabar el mes ya habíamos cubierto todo el temario que iba a entrar para los exámenes de finales del mes siguiente (a excepción de lo que aún no habíamos dado en clase, obviamente). Al estar tan avanzados, no vi necesidad de mantener todas las horas de estudio que habíamos estado teniendo hasta el momento, pero Osomatsu se empeñó en que, aunque fuera durante menos tiempo, continuáramos quedando después de los ensayos para estudiar. Sin embargo, como terminábamos en seguida, nos quedábamos el resto de la tarde simplemente hablando tumbados en mi cama o viendo algún anime.

Aquella tarde estábamos haciendo precisamente esto, tumbados sobre mi cama mientras hablábamos de distintos cotilleos del instituto –Hoy he hablado con Karamatsu y le he pedido que deje de mirar a mi hermano tan descaradamente –giré un poco la cabeza hacia él –¿Te ha admitido por fin que le gusta Ichimatsu? –el mayor asintió –Me costó mucho que lo admitiera, y al final le dije que si tanto le gustaba, que le dijera algo. Mirándole desde lejos no iba a conseguir nada –suspiré, volviendo a mirar al techo –Estos temas son muy complicados… Nunca sabes lo que siente la otra persona –Osomatsu asintió, suspirando de nuevo.

Pasamos un rato en silencio hasta que yo decidí preguntar una cosa que me había estado picando –Osomatsu… ¿Puedo preguntarte una cosa? –Osomatsu hizo un sonido que interpreté como un sí –Tú sabes muchas cosas sobre mi vida antes de conocernos y aunque aún hay muchas otras cosas que no te he contado, en comparación yo no sé nada sobre ti –el mayor se levantó de su posición recostada a mi lado, sentándose de modo que me estaba mirando –Dime qué quieres saber y, si puedo contártelo, te lo contaré –Decidí hacer como él y sentarme en frente suya, pudiendo apreciar mejor su pequeña sonrisa –Bueno… todo este tiempo que hemos estado estudiando juntos, he visto que en seguida entiendes las cosas, y además tienes muy buena memoria para recordar los datos que estudiamos… ¿Por qué tus notas eran tan bajas si tienes capacidad para al menos aprobar todo? –Osomatsu bajó la mirada, suspirando por tercera vez aquella tarde –Es una larga historia... Y no puedes contárselo a nadie, ¿entendido? –asentí, prometiendo que no le diría nada a nadie –No quiero aburrirte con la versión larga de la historia. Digamos que estuve saliendo con alguien durante esos dos cursos, pero la cosa se torció al final. Yo salí bastante mal parado, y perdí las ganas de todo. En el segundo curso dejé de estudiar, dejé de ir a clase, de hacer deporte… hasta abandoné la música. Karamatsu y mis hermanos me ayudaron lo suficiente para que al menos tratara de desahogarme con la música, ya que era algo que amaba. Fue por eso por lo que empezamos el grupo en un principio. Íbamos a mi casa al terminar las clases y tocábamos música juntos, incluido Jyushi, que venía muy a menudo a ver a Ichimatsu. No pudieron conseguir que volviera a tomarme en serio los estudios, pero al menos consiguieron que siguiera en el instituto –miré a Osomatsu sin saber bien qué decir –Esa persona… Fue Totoko-chan, ¿verdad? –él asintió volviendo a tumbarse –Si te perjudicó tanto estar con ella, ¿por qué seguís siendo amigos tan cercanos? –aparté un momento la mirada antes de añadir –si te incomoda hablar de esto, no hace falta que respondas –él me sonrió, cruzando los brazos tras su cabeza –Nah, está bien. Es una amiga de la infancia, y no quería que esto afectara a nadie más. Tú eres el único al que le he contado toda la verdad. Mis hermanos y Karamatsu no conocen el motivo por el que me deprimí de aquel modo –asentí, tumbándome a su lado y agradeciéndole que me lo hubiera contado. Eso para mí significaba mucho, ya que demostraba que confiaba en mí lo suficiente como para contarme algo que ninguno de sus otros amigos, ni sus hermanos sabían… Un momento, ¿hermanos?

Me levanté de golpe, mirando a Osomatsu –Antes has dicho hermanos. ¿Es que tienes algún hermano más aparte de Ichimatsu y no me lo habías dicho? –el de rojo se rió, cerrando los ojos –No es algo tan importante. Ya te lo presentaré cuando vengas a mi casa –Dejamos la conversación por el momento. Yo me tumbé de nuevo mientras volvía a mirar al techo pensando en lo que me había contado Osomatsu, aún quería saber muchas más cosas sobre él, pero por el momento lo dejé estar.

Me desperté un par de horas después, no recordaba cuando me había dormido, pero estaba envuelto por algo cálido. Había empezado a refrescar un poco porque antes me había dejado la ventana abierta y por las noches estaba haciendo frío últimamente, por lo que me acurruqué un poco más en aquella calidez antes de decidirme por abrir los ojos para ver qué hora era.

Al abrir los ojos lo único que podía ver era que mi cara estaba enterrada en el pecho de Osomatsu, quien me tenía abrazado contra su cuerpo mientras seguía durmiendo plácidamente, y aparentemente no tenía mis gafas puestas. Por un momento pensé en volver a dormirme, aprovechando lo cómodo que estaba en aquel momento, pero mi sentido común hizo que me pusiera completamente rojo al analizar la situación, decidiendo despertar al de los ojos rojos y levantarnos ambos.

Me fue realmente difícil conseguir despertar a Osomatsu, pero cuando lo conseguí, solo abrió los ojos lo justo para verme y volvió a cerrarlos –Buenos días, corderito. ¿O mejor debería decir buenas noches? –él seguía sin liberarme de su abrazo. ¿Había dicho buenas noches? Miré hacia la puerta transparente que daba al balcón y, efectivamente, estaba oscuro fuera –Osomatsu, ya es de noche. Deberías irte a casa. Y, por lo que más quieras, ¡suéltame de una vez! –estuve mucho tiempo luchando por escapar de entre los brazos del mayor, pero estaba realmente fuerte. Por algún motivo, empecé a pensar en aquel momento en la situación, lo que pensaría mi madre si nos viera así… Y de pronto, comenzó a faltarme el aire.

Estaba teniendo otro ataque de asma. Como pude intenté pedirle a Osomatsu que me soltara, pero el mayor no quería ceder –O-os-somatsu… p-por fav-vor… -comencé a toser, lo que solo empeoraba el que apenas pudiera respirar. Al escucharme toser, el mayor abrió los ojos preocupado, soltándome al momento –Choromatsu, ¿qué ocurre? –él se había sentado mientras yo salí corriendo hacia mi escritorio, buscando mi inhalador en todos los cajones. Osomatsu no tardó nada en venir a ayudarme, vaciando los cajones en tiempo récord –¿E-es esto lo que buscas? –En su mano sostenía el inhalador. Asentí rápidamente mientras se lo quitaba de las manos, agitándolo para poder utilizarlo.

Después de unos minutos me repuse. Osomatsu estuvo preocupado abrazándome todo ese tiempo, disculpándose por no haberme soltado antes. Estar tan cerca suyo no ayudó a que me repusiera antes, pero no tuve el valor de decírselo. Realmente estaba muy preocupado por mí.

Conseguí que se fuera a casa a dormir después de explicarle lo de mis problemas de asma y aceptar a que al día siguiente volviera a llevarme a clase. Cuando volví a mi habitación tras acabar de cenar me fijé en que Osomatsu se había dejado una libreta en mi escritorio. Seguramente no se daría cuenta con todo el lío que se montó por mi ataque asmático.

Fui a guardarla en mi mochila para no olvidar cogerla a la mañana siguiente, pero al ver la tapa la reconocí como su libreta de garabatos. Me prometí a mí mismo que solo vería un par de páginas y haría como si nada hubiera pasado, pero una vez vi los primeros dibujos, no pude dejar de pasar las páginas. Había dibujos de varios estilos, pero principalmente manga y realista. Todos sus dibujos y bocetos eran increíbles, en especial los retratos. Me llamó la atención especialmente uno de Ichimatsu con otro chico que se daba un aire a Osomatsu, pero como más joven y adorable, por lo que deduje que ese sería su segundo hermano.

Continué pasando las páginas, viendo retratos de los chicos del grupo, distintos diseños para una guitarra, incluso letras de canciones con sus correspondientes acordes para guitarra. Pero las últimas páginas… estaban llenas de retratos míos, atendiendo en clase, sentado sobre una de las mesas del aula de música, tocando mi violín… Pero sobre todo me impresionó un dibujo que ocupaba una página entera en el que estaba sonriendo, mirando directamente a quién estuviera admirando el dibujo. Era como si me hubiera tomado una fotografía aquel día que le ofrecí mi ayuda para estudiar.


Qué os ha parecido? Osomatsu siendo un gran artista me encanta, soy la única?

Aunque no haya cambiado nada en este capi, pongo la aclaración para añadir las edades actuales de los chicos:

-Osomatsu Matsuno, segundo curso (18 (ha repetido un curso)). Vocalista, guitarra y batería. Hermano de Ichimatsu.

-Karamatsu Kishinuma, segundo curso (17). Bajo, vocalista y batería. Tiene un hermano pequeño.

-Choromatsu Takeda, segundo curso (16 (no es que esté adelantado un curso, solo que todavía no cumplió los 17)). Violín, el bajo y el teclado.

-Ichimatsu Matsuno, primer curso (16). Guitarra (se desconoce si algo más). Hermano de Osomatsu.

-Jyushimatsu Michaelis, primer curso (15 (lo mismo que Choro)). Batería y trompeta.

-Atsushi Yowai, primer curso (16). Manager-organizador. Hermano de Totoko.

-Totoko Yowai, tercer curso (18). Vocalista ocasional. Hermana de Atsushi.

-Iyami, profesor de geografía y supervisor del club de música rock.

Espero vuestros reviews!

Nos leemos!