¡Hola a todos! Perdonen la tardanza, tengo un nuevo empleo y si se puede menos vida social (si alguien tiene una que les sobre me la pueden mandar para jugar Candy Crush). Perdón por ese chiste tan malo.
En estas semanas fuera había perdido mi norte, pero creo ya estoy en el camino. Sin más que agregar, he aquí el cuarto capítulo.
Advertencia: Cada uno de los capítulos tendrá el nombre de una canción perteneciente al álbum "Lo que te conté mientras te hacías la dormida" de La Oreja de Van Gogh; estará ubicado en un UA por lo tanto puede ser que me quede OoC, demasiado diría yo. Este fanfic es un crackpairing
Disclaimer: Los personajes de Bleach son propiedad de Kubo Tite. El uso de los títulos así como de fragmentos de las canciones no tiene fines de lucro, y sus derechos pertenecen a sus respectivos autores. Fecha capítulo IV: 12/10/2017
Perdóname
Rukia
Hay veces en la vida donde las personas lastiman a sus seres queridos sin darse cuenta de ello. En la adolescencia ocurre con tanta frecuencia que suele confundirse con el egoísmo o incluso con la desconsideración a los sentimientos ajenos.
Dice un refrán popular: "el que no sabe es como el que no ve". Así que, mientras se ignoran los sentimientos de otras personas, se confunden las señales o se sobreentiende las impresiones que se observan en familiares y amigos, sin querer también se es inconsciente de las consecuencias que estas omisiones generan en ellos. Se puede dañar un corazón mientras se cree que se está protegiendo. La ignorancia aísla al ser humano y le impide ser feliz.
En el caso particular de Rukia Kuchiki, existía un estigma: el orgullo. Como un miembro del clan Kuchiki, debía vivir acorde a las exigencias de su grupo familiar, lo cual forzaba muchas veces su ánimo y temple. Con el correr de los años Byakuya había logrado conseguir que la pequeña niña forjara ese semblante "marca Kuchiki" que, estaba seguro, le serviría en su adultez.
El punto negativo estaba en que para poder lograr ese cambio tuvo que quebrar un poco a la chiquilla. No era fácil ser padre, aunque Rukia lo viera como a un inflexible hermano mayor, él se consideraba más un padre que un tutor, y por ello si deseaba que Rukia sobreviviera a las exigencias de los patriarcas que formaban el Consejo Kuchiki debía endurecerse ante su carácter tan travieso e inocente.
A mediados de invierno, luego de la cena en conmemoración del cumpleaños doce de Rukia, le sorprendió recibir las primeras alusiones al compromiso de ella con el heredero del clan Kano.
Byakuya sabía perfectamente que aquella era una medida de presión. Desde la muerte de Hisana no había manifestado interés en ninguna otra mujer, y los ancianos querían un heredero para el Clan Kuchiki que llevara su sangre. No permitirían que Rukia asumiera esa posición y por eso planeaban casarla con el heredero de otro clan, por supuesto que aquello sucedería apenas terminara sus estudios universitarios. Primero estaban el honor y el orgullo. Todos los Kuchiki's, aunque fueran adoptados, se habían graduado de la mejor universidad en el archipiélago nipón, y Rukia no sería la excepción.
Para Byakuya, aquellos años serían intensos, por lo cual consideró que lo mejor era poner a Rukia sobre aviso, así se prepararían mentalmente. Serían demasiadas las emociones y pruebas a pasar.
A este coctel de sensaciones había que agregarle un ingrediente más: inseguridad. Dentro de la mente de Rukia, "Temor" se apoderaba de los controles mientras "Tristeza" lloraba a mares, "Alegría" intentaba controlar la creciente ira de "Furia" y de paso animar a "Apatía". Todo ello mientras el botón que marcaba el inicio de la adolescencia brillaba intermitente pidiendo ser activado.
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Dame un beso que me haga viajar
Dame una canción para esperar
Dame una razón para cambiar
Dame un sueño roto para coser
Dame un libro que me haga crecer
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La adolescencia debería venir con un manual de ayuda, una guía en la cual dijeran cómo responder a cada situación, qué hacer cuando un joven rebelde tiene siempre una mala respuesta o comienza a mentir a sus padres o responsables. Rukia no tenía a su madre, ni a su hermana para que la guiaran en el tortuoso camino que Byakuya le planteaba, pero si tenía algunos amigos. Isshin Kurosaki siempre la escuchaba y aconsejaba, la trataba como a otra hija, pero el irreverente hombre estaba limitado por la disponibilidad de tiempo.
Los constantes compromisos con su Clan, las actividades extracurriculares dentro de la primaria privada a la que asistía, así como el club de teatro los fines de semana absorbían su tiempo, algo a lo que estaba acostumbrada. Su agenda perfectamente planificada por Nanao, su institutriz, le permitía cumplir con todos los compromisos y aún así dedicarles tiempo a sus amigos.
En el último paseo a Chappylandia pudo confirmar que Orihime estaba enamorada de Ichigo. No sabía cómo sentirse o cómo actuar antes este nuevo descubrimiento. Tatsuki le sugería formar un grupo llamado "Ichi-Hime" con el único propósito de lograr que aquellas cabezas naranjas se confesaran y tuvieran un "felices para siempre". No entendía, pero aquella, sin duda, era la gota que derramaría el vaso.
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Cuando el mar no tenga sed y el amor sepa perder
Venderé mi corazón para darte algo mejor
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Desde ese día, y por un lapso de casi cuatro meses, se propuso observar el comportamiento de los dos jóvenes. Era evidente que cuando se trataba de Orihime, Ichigo era más dulce y paciente. Para ella nunca hubo en mal gesto o una palabra con doble significado. No era como si Ichigo se derritiera halagando las horquillas que llevaba en su cabello o lo hermosa que se veía cuando llevaba aquel vestido estampado, pero Rukia había comenzado a notar cierto sonrojo cada vez que Orihime le sonreía o cuando se iban a subir a solas en algunas de las atracciones del parque. Porque siempre era Orihime la compañera de Ichigo, eso era algo de lo que Tatsuki se aseguraba.
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Donde nadie llora más, donde el amor sabe mal,
Donde los besos se van, donde la vida da igual,
Donde nada es de verdad, donde no existe la paz
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Este sería el último año de Rukia en la primaria, Byakuya quería que estudiara la secundaria en la Academia Militar del Gotei 13, era la mejor institución educativa del país, pero también era un internado. Incluso viviendo cerca de la Academia no podría salir de visitas sino en sus vacaciones. Era momento de despedirse de sus amigos. Prometió escribirles cartas cada vez que pudiera y que alcanzaría la excelencia para que todos se sintieran orgullosos de ella, pero sobre todas las cosas, les prometió que sería feliz mientras asistía a ese internado.
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Cuando el mar no tenga sed y el amor sepa perder
Venderé mi corazón para darte algo mejor
Perdóname, abrázame
Te he visto llorar,
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"Temor" seguía al mando de los controles cuando Rukia pisó el vestíbulo principal que servía de entrada al edificio administrativo de la Academia. Pero rápidamente se recompuso. Ella era Rukia Kuchiki, y un Kuchiki jamás demuestra miedo.
La primera semana fue agradable, a pesar de la timidez inicial, no obstante al final de esa semana estaba feliz de tener dos amigas: Rangiku y Momo.
Hoy, mientras usaba su tiempo libre para sí misma reflexionaba, en los meses que llevaba allí seguía extrañando a su viejo grupo de Karakura, jamás se olvidaría de ellos, y por eso con el bolígrafo en mano se dispuso a escribirles, la que consideraba sería la primera de muchas cartas.
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Seireitei, 21 de noviembre del 2001.
Querido Isshin:
Ante que todo reciba un cordial saludo. He querido escribir tantas veces, sólo que esperaba algún acontecimiento importante para poder relatarles. Primero que nada, estoy muy bien, mis compañeros de clases son todos agradables y los profesores han puesto retos de aprendizaje que me han mantenido ocupada y no he escrito con la frecuencia que les prometí, tendrán que disculparme por eso.
Claro que este sacrificio ya ha dado sus frutos y estoy entre los primeros lugares por mi índice académico a nivel de toda la academia. Mi hermano me ha enviado una edición especial del Embajador de Algas junto a Chappy como incentivo. Quiero que usted también se sienta orgulloso de mi esfuerzo y trabajo, sobre todo que sepa lo mucho que ha influido positivamente en mi vida. Mil gracias.
Escríbame contándome como le va en la clínica, estoy deseosa de tener noticias de ustedes.
Anexo envío una carta para cada uno de los chicos, por favor entrégueselas a cada uno personalmente en sus manos.
Con amor, (\ /)
Tu tercera ( . .)
hija, Rukia c(")(")
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Dame un par de noches y te amaré
Dame una sonrisa y no te olvidaré
Cuando el mar no tenga sed y el amor sepa perder
Venderé mi corazón para darte algo mejor
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Seireitei, 21 de noviembre del 2001.
Señor Fresa:
Extraño mucho a tu familia y a nuestros amigos. Sobre todo extraño nuestra camaradería. Seguí tu consejo y abrí mi corazón a nuevas oportunidades, por ello ahora tengo dos nuevas amigas. Una está muy loca, se llama Rangiku y es demasiado irreverente y graciosa, siempre se queda dormida en clases. Momo es totalmente opuesta, una niña muy inteligente, nuestras pijamadas en mi dormitorio son noches de estudio y de novelas. He compartido con ellas mis novelas de Slayers y ellas me han mostrado el maravilloso mundo del shoujo.
Soy feliz en la academia, no tienes que preocuparte ya que me he adaptado. Así que decido devolverte el favor: No pierda más el tiempo, háblale a Orihime de tus sentimientos. /(*˃ᆺ˂)\
Con amor, Rukia.
(\ /)
( . .)
c(")(")
Donde nadie llora más, donde el amor sabe mal,
Donde los besos se van, donde la vida da igual,
Donde nada es de verdad, donde no existe la paz
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Era lo mejor, para todos. Cerró el sobre tamaño carta en el cual iban todas las misivas para sus amigos, y con ello también decidió cerrar esta etapa de enamoramiento infantil que había tenido con su príncipe naranja. Ella aún se consideraba muy joven para estar enamorada.
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Te he visto llorar,
Donde los besos se van, donde la vida da igual,
Donde nada es de verdad, donde no existe la paz
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Ichigo
Ichigo dobló la hoja que celosamente había escondido para que nadie más leyera las palabras que la conejita había escrito para él. Ella era una pequeña caja de sorpresas, por un lado se sentía feliz porque la "enana" tenía nuevas amigas, pero por otro lado quería creer que ella lo extrañaba tanto como él la añoraba a ella. Estaba seguro de acabar de inventar un nuevo termino: zona de amigos; dentro de la cual por lo visto ocupaba un sitial de honor, y por alguna extraña razón eso era malo.
La adolescencia apesta, pensó sumido en su mar de confusiones. Hace apenas un año atrás todo estaba claro para él, y ahora estaba comenzando a desconocerse.
Había leído aquellas palabras unas cuatro veces y aún no podía creerlo, Rukia le pedía que le hablara a Orihime de sus sentimientos cuando ni el mismo sabía que sentía. ¿Acaso ella podía ver el futuro y ya se esperaba todo el embrollo en el cual estaba sumido su corazón?
Nota de la Autora:
Ni modo, creo que debo pedir perdón, pero soy de la sincera opinión que no se puede estar gastando las palabras. No gano nada con pedir perdón cada vez que actualizo tarde si soy consciente que seguiré tardándome en escribir. En relación con mi otro fic, UnderWorld voy a retomarlo una vez que culmine aquí.
