Ningún personaje de Sailor Moon me pertenece. :)
Capítulo 3
El señor Aino lucía elegante con su traje de trabajo y peinado prolijo. Con un suspiro de resignación cierra el periódico que estaba leyendo, lo dobla y lo deja caer en la mesa donde el desayuno ya estaba servido. Su esposa, ya con una expresión de impaciencia en su rostro se para de golpe casi logrando que la silla cayera.
-¡Aino Minako! ¡Llegarás tarde otra vez a la escuela!
Su esposo no se inmutó o movió de su sitio ante semejante grito de su mujer. Contó mentalmente hasta tres y como lo predijo escuchó la exclamación de su única hija.
-¡Me quede dormida!
Minutos después se escuchan fuertes y rápidas pisadas por las escaleras, por último la caída de un salto. Minako siempre saltaba los últimos tres escalones.
-¡Con que al fin despiertas niña! Grita su madre y le señala el dedo su plato. -¡Come rápido o llegarás tarde!
La adolescente se sentó sin decir una palabra. Su padre alzó la ceja pareciéndole extraño de que no dijera nada. Ni un "buenos días" o unas palabras de obediencia hacia su terrible e exigente madre.
Desayunaron en silencio. El pequeño televisor que estaba en la cocina daba anuncio que el programa de noticias de las mañana iba a comenzar.
El señor Aino fue el único que prestó atención a la pantalla. Al escuchar el nuevo anunció acomodó sus anteojos y acercó más la vista. Ya con semejante noticia no pudo resistir a que las dos mujeres de su vida lo vieran también.
-¡Miren!
Su esposa apoyó sus manos en el respaldo de la silla junto a su esposo. Minako alzó la vista de su plato y al ver la pantalla su rostro palideció.
Una voz de locutor comenzó hablar mientras una vieja filmación de la súper heroína Sailor V se reproducía. Era ella hace años saltando por los tejados usando su cadena como medio de balanceo.
"Pregúntense… ¿Están realmente a salvo nuestros hijos cuando una vigilante enmascarada siembra el caos en nuestras calles?
La imagen cambió. Ahora sus otras compañeras senshis estaban allí. Era una escena en las que peleaban con Youmas.
"Nuestros habitantes merecen vivir en un sitio mejor. Y un hombre se asegurarán de que lo consigan".
Ahora era una filmación más nueva. Era ella nuevamente con su traje de Salior Venus moviéndose y peleando con unos matones. Último a eso estaba la imagen de un hombre vestido de político, alzaba una pequeña niña en sus brazos y dos policías estaban junto a él mientras la bandera del país flameaba detrás de ellos.
"Vote por la ley. Vote por Akiyama Rou, Fiscal del Distrito".
El comercial terminó y volvió la programación normal. La familia Aino se quedó muda por unos cuántos segundos.
-¿Una campaña política contra esas jóvenes? Pregunta el señor Aino. –Pero… si nos han salvado la vida en múltiples ocasiones ¿Por qué ellas nos pondrían en peligro?
-Nos han salvado si… Admite la madre de Minako. –Pero ¿Sailor V? Ella varias veces ha roto y destruido múltiples instalaciones.
-Si… pero siempre para salvarnos. Ella no es villana.
Su mujer iba a seguir discutiéndolo pero al ver que su hija no estaba compartiendo más la mesa, giró la cabeza para encontrarla en la puerta de la casa colocándose los zapatos.
-¿Ya te vas Minako?
La joven contestó cerrando con un fuerte golpe la puerta.
Caminó rápidamente las primeras calles. Quería alejarse de allí. Aún no procesaba en su mente lo que acaba de ver en la televisión. ¿Una campaña política? ¿En contra de Sailor V y las demás Sailor Senshis? Es una locura. ¿Con qué objetivo? Ellas han salvado el mundo en múltiples ocasiones. Salvaron la ciudad de cosas que ningún ciudadano ha sabido.
¿Y ahora un político propone deshacerse de ellas? Debe ser un mal chiste. Una broma en la que todos deberían reírse. ¿Las chicas habrán visto el comercial? ¿Los ciudadanos empezarían a dudar de ellas?
Negó con la cabeza. Imposible. Los ciudadanos aman a Sailor V, los oficiales de la comisaría también. Tienen un videojuego sobre ella que miles de jóvenes lo juegan. No era posible que una simple campaña política cambiara la opinión de tantas personas.
Tomó aire y suspiró para tranquilizarse sin éxito. Esta situación no la hacía sentir mejor ya que hace menos de 12 horas vio a tres criminales que ella había enviado a prisión por delitos graves. Delitos que no se deben dejar pasar por alto. ¿Lo habrán publicado en las noticias?
Ya de tanto pensar le dolía la cabeza. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de la presencia de Artemis hasta que se puso frente a ella.
-Oh… Hola Artemis. Saluda.
Artemis ladea la cabeza mostrando preocupación. –Se te nota algo angustiada. ¿Está todo bien?
La joven suspira nuevamente y emprende de nuevo su camino a la escuela. –No lo sé Artemis. Están pasando cosas extrañas.
Las orejas del gato se erizaron. -¿Un nuevo peligro?
-No. No es nada relacionado a nuestro trabajo como Sailors. Niega Minako ya decidida a contarle todo a Artemis. –Es relacionado a mi situación como Sailor V…
El pequeño felino estaba preparado para oír lo que tenía su dueña para decir. Pero ella se detuvo al ver que sus mejores amigas la esperaban en la esquina de siempre, sin embargo no estaban mirando su llegaba sino, miraban hacia arriba cruzando la calle.
Minako alcanzó a Ami, Makoto y Usagi que no separaban sus ojos ante nada. Ni la aparición de un Youma iba a poder despertarlas del trance.
-¿Qué están mirando?
Al no escuchar respuesta decidió mirar hacia aquella dirección para encontrarse con un gran cartel en un edificio.
Era una imagen de ella como Sailor Venus tirando su cadena con una gran señal de prohibido sobre ella. Alrededor de ella estaba Sailor Moon y Sailor Mars también acompañándola. Pero su imagen sin embargo resaltaba aún más.
"Recuperemos nuestra ciudad" "No más Sailor V"
-No puede ser… Susurra tan bajo que no pudieron escucharla.
Horas después, Ya habiendo terminado su día escolar se emprendió a su trabajo en la editorial. Hacía dos meses que ya estaba allí y ya todos la miraban como si fuese una más de la familia. Muchos admiraban su belleza y su juventud que desquebrajaba el ambiente de hombres y mujeres ya adultos. Había otros jóvenes de su edad que hacían pasantías como las de ella pero nadie trabaja e imponía más entusiasmo y brillo como lo hacía ella.
Ahora no podía quejarse que tenía dinero. Aunque por supuesto le gustaría que le pagaran más, era dinero suficiente para darse sus gustos. Entre esos gustos se estaba pagando unas clases de canto y actuación para seguir su sueño de ser una Idol.
Sin embargo, no todo es color de rosa. El jefe editor del periódico era un cascarrabias y un abusivo con sus empleados. Los trataba de mala manera; es más, despedía a cualquier persona ante cualquier error o motivo que lo molestara. La semana pasada despidió a un muchacho porque le dio su café medianamente tibio.
A los pocos minutos de llegar y ponerse a trabajar. Su encargado le pidió que llevara unas cajas con fotos a la oficina del Jefe editor. Con una mueca de fastidio obedeció y caminando por el pasillo llegó a la oficina que por extraño que pareciera, la puerta estaba abierta.
Fue inevitable que no pudiera escuchar lo que ocurría ahí dentro. El jefe editor Fuu Daiki estaba totalmente feliz estrechando con fuerza la mano de un hombre que Minako reconoció al instante.
Era Akiyama Rou. El político que se dio de candidato a Fiscal. El hombre que proponía la campaña contra Sailor V. Contra sus amigas Senshis. Contra ella.
-¡Me encanta, me encanta, me encanta! Reacciona con mucha felicidad su Jefe. –Lo vi esta mañana, lo vuelvo a ver ahora y lo reafirmo. ¡Me encanta!
Akiyama sonrió de forma orgullosa. -¿Así que podemos contar con su apoyo y el de su periódico Señor Fuu?
-Absolutamente. Dijo casi sin pensarlo.
Todos repentinamente voltearon al escuchar un ruido estrepitoso. A Minako se le había caído la caja.
-Señorita Aino. ¿Qué hace aquí? Pregunta su jefe con la voz amenazando a ser grosero. –Levanta eso ahora.
La joven pestañeó mostrando que había escuchado y empezó a recoger las pocas cosas que se le habían caído mientras le temblaban las manos. Extendió la caja que el colega de Fuu recogió y se quedo nuevamente petrificada en su lugar.
-Ahora fuera. Esto no es un campamento de verano. Señala con firmeza su jefe.
Minako sin decir nada cerró la puerta. Sus ojos miraban el suelo mientras no podía borrar de consternación. Su estado de ánimo no sumaba al hecho que aún podía escuchar lo que su jefe conversaba con el político.
-¡Me gusta la idea de la campaña! Nuestros lectores deben ver la verdad detrás…
Nuevamente en su hogar, llegó y sin saludar a su madre subió las escaleras a su habitación. Se dejó caer en la cama dejando que su rostro chocara con la almohada. La abrazó con fuerza y ahogó un grito para luego patalear como un pequeño niño cuando hace riña por querer un dulce.
Artemis no tardó en aparecerse en la ventana de su habitación para llegar a ella restregarse por su cabeza como muestra de apoyo y cariño.
Minako levantó la vista y se dejó acariciar por su compañero, devolviéndole las caricias. Pero no dijo ni una palabra hasta que se pudo calmar. Artemis esperó con paciencia y comprensión hasta que ella finalmente habló.
-Regresaron los matones de Pèng Bùdé.
Los brillantes ojos verdes de Artemisa se dilataron ante sorprendente afirmación. Él esperaba que le dijera lo molesta que estaba con la publicidad de este político. Pero La declaración de Minako fue tan firme y directa que ahora tardó unos segundos él en recomponerse.
-¿Cómo estás tan segura?
-Peleé con ellos anoche. Cuando salí de Sailor Venus a patrullar. Estaban amenazando a un hombre que les debía dinero.
Artermis bajó la cabeza con algo de angustia. –Esto no suena a nada bueno.
Minako intenta ahogar las pequeñas lágrimas. –Han pasado dos años Artemis. Deberían estar pudriéndose en la cárcel. Si ahora están libres significaría que tal vez…
No se animó a finalizar la oración. Era muy doloroso pronunciar su nombre. Con solo pensar en él su cuerpo empezaba a sentir una incontrolable ira y tristeza.
-No saquemos conclusiones aún Mina. Intenta animar Artemis. –Tal vez las cosas no estén tan mal…
-¿¡Qué tonterías dices Artemis!? Minako no pudo soportarlo. –Nada puede estar bien. Ahora hay una campaña en contra de Sailor V. Toda la ciudad va a estar en contra de la heroína que los salvó todo este tiempo. Las chicas también están afectadas por esto.. Todos van a empezar a dudar sobre si las Sailor Scouts son realmente heroínas de la ciudad. Esto es terrible, no va a terminar nada bien.
Con un gruñido de resignación se acuesta boca arriba y se tapa la cara con la almohada. Estaba pasando el peor día de su vida. Los recuerdos de hace dos años derivaban en su cabeza torturándola. Había fallado en salvar a dos personas. Y los responsables de sus muertes ahora estaban libres paseando por la ciudad con su ego de matones y sus pistolas cargadas.
Escuchó que alguien tocaba la puerta pero no se movió ni un centímetro. No quería que su madre la molestara. Pero no fue hasta el segundo golpe que ella contestó.
-¿Qué?
-Vinieron tus amigas Usagi y Makoto. ¿Las hago pasar?
Minako se sacó la almohada y vio a su mejor amigo. Él la miró dándole señal que debería dejar que vengan. Eran sus mejores amigas, ellas podrían darle el ánimo que necesitaba.
Poco después las dos jóvenes estaban en la puerta de su habitación. Usagi tenía un papel en su mano.
-¡Mina! Saluda Makoto sonriendo. -¿Cómo te sientes?
-Cómo si me hubiera arrollado un autobús. Bromea dejándose caer nuevamente en la cama. –Esos anuncios políticos no me dejan tranquila.
-¡Qué le den! Es un político. Gruñe Makoto entrando poniéndose cómoda a los pies de la cama. –Ya en unos días todos se olvidarán de esto. Ya verás.
Usagi asiente y le regala su mejor sonrisa. -¡Eres Sailor V! La más grande heroína de todos los tiempos. Todos te aman, es imposible que de la noche a la mañana todos te teman.
-Ya escuchaste a todos en la escuela. Intenta animarla la Senshi de las tormentas. –Nadie le cree a ese sujeto ¿Quién se cree que es para hacer una campaña con la intención de eliminarte?
Minako sonríe sintiéndose un poco aliviada, hasta que vio el papel que estaba en las manos de Usagi.
-¿Qué tienes en la mano Usagi?
La princesa de la Luna vio el papel. Parecía que se había olvidado que lo tenía allí.
-Hablamos con Ami… y también con Rei. Y pensamos que para una persona que difunde una campaña para eliminar Sailor V tal vez quiera descubrir tu identidad… Así que armamos una lista con las personas que saben que eres Sailor V…
Mina recibe el papel y no se detiene a leerlo. -¿Y que hago con esto?
-Tal vez con estos nombres tengas alguna idea o predicción de quien está pagando la campaña política de este tal Akiyama. Es un político, no piensa. Se les pagan a otras personas para pensar por él. Seguramente alguno tuvo la idea de esta propuesta de eliminar a Sailor V. Y puede ser que sea alguien que conozcas…
Esa idea no sonaba tan descabellada. Minako con un poco de esperanza leyó la lista. No pudo evitar reírse al leer el primero nombre que era Usagi.
-No dejamos ningún nombre atrás. Ríe Makoto con ella.
-Muy bien… Lee Venus en voz alta. –Usagi, Mamoru (con un corazón), Makoto, Ami, Rei, Haruka, Michiru, Setstuna, Hotaru, Chibi Usa, Luna, Artemis, Motoki, Natsuna Saturada, Toshio Wakagi…
Los dos últimos nombres repercutieron en su cabeza. Los dos oficiales de policía. Los conoció cuando comenzó su carrera Amateur como Sailor V. Natsuna era su fan Nº 1 y Toshio al principio no le gustaba la idea que una heroína se metiera en su trabajo pero al final terminaron siendo buenos amigos. Tendría que hablar con ellos de todo esto. Tal vez ellos tuvieran información sobre quienes están detrás de toda la campaña.
E incluso podrían tener información de porque unos ciertos delincuentes ahora estaban libres…
-Tendría que pasar a visitar a mis dos amigos policías… Dice Minako. –Tal vez pueda tener alguna pista.
-Buena idea. Sonríe Makoto. -¿Quieres que te acompañemos?
-No. Niega con firmeza. –Quiero ir sola, si no les molesta claro…
Sus dos amigas intercambiaron miradas y se acercaron más a su amiga y líder del equipo.
-Nos damos cuenta que algo te preocupa Mina… Admite Usagi con angustia. –Y que tal vez no tenga que ver con todo este problema…
Minako abrió los ojos sorprendida. Algo dentro de ella hizo ruido; miró a Artemis que no había dicho ni una palabra desde que las chicas llegaron. Él no iba a contarles, era su compañero y sabía que la protegería. Pero eso no significara que la apoyara con la idea de contarles realmente lo que le sucedió años atrás.
-Te vimos algo angustiada y preocupadas en la escuela. Sabes que puedes contar con nosotras para lo que sea. Afirma Makoto tocando su hombro. -¿Lo sabes verdad?
Minako simplemente asiente con la cabeza y es regala una gran sonrisa. –Gracias chicas y lo sé. Se que puedo contarles todo. Pero tranquilas, todavía estoy algo sorprendida por todo este día. Fue todo muy repentino…
Usagi y Makoto asintieron no del todo convencidas, no iban a presionarla.
La madre de Minako vuelve a tocar la puerta invitándolas a comer unas galletas que habían salido del horno. Usagi totalmente entusiasmada acepta y Makoto no tarda en seguirla.
Sin embargo Minako dijo que ya las alcanzaba ya que quería cambiarse la ropa de trabajo. Pero en realidad se quedó unos segundos sentada en la cama mirando la lista de nombres con la letra alborotada con tenía Usagi.
Artemis vio como Minako agarró una birome que tenía en su mesita junto a la cama y escribió un nombre. Luego dejó la hoja en la cama, se cambió y bajó a la cocinar a acompañar a sus amigas.
Entonces decidió saltar a la cama y leer con cuidado el papel. Los nombres de Usagi no habían cambiado, simplemente Minako agregó un nombre más a la lista.
Ese nombre era Josh Thour.
¡Hola! Increíble cosas de la vida. 5 años desde que publiqué este Fic. A esa edad era muy insegura y no quería mostrar los fics que he escrito. Pero finalmente he vuelto. Espero que los viejos lectores estén presentes para darles una segunda oportunidad a este fic. Y a los nuevos, ¡Bienvenidos! Espero que esta historia (muy diferente a muchas otras) les sea de su agrado y gusto. ¡Se aceptan reviews y crítica de todo tipo! Gracias lectores. J
