Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Trémula paz: aprendiendo a vivir en las doce casas
Advertencias: Lenguaje inapropiado
Lemon
Dedicado a Itatechi98, por su cumpleaños, un abrazo linda que disfrutes mucho esta etapa tan bonita de tu vida.
Poniendo la casa en orden. I Parte
A pesar de la larga convalecencia en cama, a consecuencia del ataque sufrido días antes, Shion de Aries no dejó de cumplir su jornada y por más que los caballeros dorados idearon mil formas de alejarlo de sus deberes patriarcales, el obstinado lemuriano continuó dirigiendo la Orden desde su lecho.
-Eres testarudo como tu maestro…
-No remuevas el recuerdo de Hakurei -Shion habló sin dejar de escribir en un pergamino. Había varios rollos esparcidos sobre el edredón rojo que lo cubría hasta la cintura, todos llenos de esquemas, gráficos y anotaciones que solo él comprendía- necesito terminar de cuadrar estos planes y te prometo que descansaré unos días
-La idea sería que descanses ahora que lo necesitas -Dhoko tomó otra uva del tazón que su amigo tenía para merendar- pero allá tú… recuerda que hoy te cuida Alde, así que más te vale portarte bien con el grandote, sino quieres que te arrope como el otro día -advirtió el chino con una risita de burla.
-Eso no fue arroparme… fue amordazarme -Dhoko soltó una sonora carcajada- ríete cuanto quieras -el lemuriano comparó el contenido de dos pergaminos y sonrió satisfecho- listo… he terminado...
-Se puede saber qué fue exactamente lo que terminaste -otra uva fue a parar a la sonriente boca de Dhoko.
-Mi plan para preparar al Santuario -al chino esas palabras le borraron la sonrisa del rostro y la uva que tenía en la boca se quedó sin masticar.
-¿A qué te refieres?
-¿Es que no lo sientes? -el chino arrugó el ceño, pero no respondió nada- una nueva fuerza se ha liberado… una fuerza capaz de manipular el tiempo y destruir el espacio tal y como lo conocemos… el fin y principio de la historia amigo mío… el fin del eterno retorno
-Shion…
-Nuestro tiempo se ha cumplido Dhoko y nada podemos hacer nosotros… pero guardo la esperanza de que los chicos encuentren las respuestas necesarias
Las consignas fueron claras y de carácter obligatorio. Shion solía tomarse suficiente tiempo para planear las estrategias, sin embargo a la hora de transmitir sus intenciones era conciso y directo.
Como los guerreros más poderosos y mejor calificados de la Orden de la diosa Atena, los Caballeros Dorados, estarían al frente de las primeras misiones asignadas bajo el mandato de Shion.
Uno a uno y para sorpresa de los hombres que portaban las armaduras doradas, las notificaciones para audiencia privada, llegaron por medio de los mensajeros hasta sus manos y al parecer el lemuriano mayor había calculado todas las variables hábilmente.
Ahora solo quedaba esperar qué tenía preparado Shion para cada uno.
Vecinos invasores
Ahh el invierno… ninguna estación se le compara.
Un par de meses faltaban para la primavera y pensaba disfrutarlos a sus anchas, eso, aunque el universo conspirara en contra de su tranquilidad o en este caso, Milo de Escorpión.
Desde siempre, el invierno fue su estación favorita y ahora disfrutaba enormemente de la excesiva frescura de las ráfagas de viento que cruzaban por su templo, trayendo consigo las fragancias de los jardines cercanos. Aquellos impresionantes espacios, no morían a pesar de las heladas, gracias a que se alimentaban del cosmo de su vecino más cercano y por ello, los embates del clima no mancillaban la dulce esencia de las rosas.
Se despertó con los primeros rayos del Sol y agradecido con la frescura del ambiente, llenó sus pulmones de los exquisitos aromas que la brisa invernal arrastraba desde el jardín de Piscis. De la veladora al lado de la cama, tomó el rollito de pergamino en el que Shion le enviaba una citatoria para ese día a la una de la tarde y sonrió; eso significaba que después de años de inestabilidad, una misión le aguardaba y al fin asumiría sus funciones como Caballero Dorado
Con muy buen humor, se levantó de un tirón y se aseó rápidamente, hizo la cama y se dirigió a la cocina a preparar un desayuno ligero para antes del entrenamiento matutino; doscientos cincuenta mililitros de jugo de zanahoria con manzana y dos tostadas de pan blanco ligero, una untada con mermelada y la otra coronada con dos cucharadas de queso cottage.
Dirían que era obsesivo compulsivo, pero poco le importaban los odiosos calificativos con los que sus hermanos de armas lo etiquetaban, de todos modos los hermanos estaban para importunar ¿o no? Y es que Camus de Acuario se regía por reglas desde hacía mucho y éstas eran fundamentales para mantener un confortable equilibrio en su vida, incluso cuando tuvo que encargarse de dos aprendices pequeños cuando era un adolescente. Por eso no dejaba de seguir sus lineamientos personales y así era más que feliz.
Se sentó a desayunar con parsimonia, sin embargo se dio cuenta de que no tenía servilleta en la mesa y reprochando el descuido, se levantó para buscar una en los cajones de la cocina. Aún era temprano para ir al Coliseo y le gustaba tomarse media hora para desayunar, no más, no menos. Cuando volvió al comedor, la escena que se encontró en la mesa le provocó un tic en el ojo izquierdo y un vaho comenzó a emerger de su cuerpo, dibujando heladas florituras a su alrededor.
Y es que así como el viento de invierno traía consigo las exquisitas fragancias florales, también arrastraba otras cosas más inoportunas.
-Buenos días Camie… qué frío del demonio hace aquí -soltó Milo con un trozo de su tostada con queso cottage en la boca - que buen queso... supongo que desayunarás en forma en el gran comedor... esto no es suficiente para mantenerte hasta el almuerzo- dijo con la boca llena, antes de beber el jugo y continuar hablando- ¿es dieta?... ¿o es que ya no te queda la armadura?
-Pe...pero ¿qué haces Milo? -tartamudeó Camus en el momento en que el griego se lanzó el último pedacito de tostada con mermelada en la boca- ese era... mi... mi
-¿Tu qué? -preguntó Milo con la boca llena y al tragar todo se dio cuenta que le faltaba algo de líquido para no ahogarse- Camie… ¿me traes más jugo?... pero esta vez solo de manzana por favor.
Camino al Coliseo
-¡Es que no la entiendo... realmente no entiendo a las mujeres! -Camus hizo un mohín de desagrado, no había dicho una palabra desde que salieron de Acuario hacía quince minutos y Milo no paraba de hablar- el sexo es maravilloso, ambos lo disfrutamos y lo sé porque grita como loca -Camus frunció el ceño. Detrás de los dos dorados, brillaba un camino de escarcha plateada, señal inequívoca del mal humor que cargaba el francés.
-Y tiene que arruinar la magia con sus discursos acerca del compromiso -Milo se agarró los mechones que caían sobre sus hombros y compuso una mueca de espanto tan sincera, que incluso a Camus con su enojo, le pareció divertida- ¿te lo imaginas?... ¿yo comprometido? o peor aún... ¿casado?
-Nop... definitivamente no me lo imagino -contestó fríamente el francés, ya que no estaba para nada contento con el asalto de Milo a su desayuno.
-Si yo fuera mujer seguramente sería una zorra… ¿¡Por qué no solo disfrutan el rato y ya!?...
-Porque son mujeres y están socialmente condicionadas a no hacerlo, además la Ley de las Amazonas las compromete a ellas, no a nosotros
-Patrañas... voy a pedir una abolición de esa estúpida ley en el próximo Consejo Dorado y así resolvemos el dichoso problema...
-Te advertí hace mucho acerca de enredarte con una amazona… aunque pidas una abolición de la ley, las generaciones actuales están supeditadas a las tradiciones y eso no cambiará tu problema con Anaya… deberías terminar con ella ahora...
-Mierda -a Milo de verdad le gustaba el sexo con Anaya, nunca se había entendido tan bien con alguien en ese aspecto y empezar a buscar otra amiga con derechos, se le hacía muy tedioso- para ti es fácil decirlo… tú tienes a esa bella princesa suspirando tu nombre desde una ventana del Valhalla -Milo pestañeó con coquetería y agudizó su voz lo más que pudo- oh Camie mi amor… ven y hazme un hijito con cejas bífidas como las tuyas...
Camus le dio tremendo golpe a Milo en el brazo y le miró con frialdad inusitada -¿y qué hay con eso?¿tienes algún problema?
-Ya, no te sulfures -Milo puso sus manos al frente para defenderse y rió de la actitud defensiva del otro- si quieres cásate joven y ten mucho hijitos... ¡auch!... qué grosero eres
-Mereces más que eso -Camus miró hacia las afueras del Coliseo, donde parecía, algunos peleaban y otros alentaban la pelea- ¿qué pasa ahora? -susurró sorprendido por la situación -vamos- decidido, jaló a su compañero del brazo para llegar rápido a su destino, allí donde más que todo aprendices y bronces comenzaban a rodear a dos caballeros de plata.*
-¿Qué quieres hacer?
-Poner orden por supuesto -Camus detuvo su camino para determinar bien a los involucrados- ¿Milo… esos no son dos de los aprendices de Albiore?
-Si y a juzgar por la perturbación de su cosmo, algo los tiene realmente alterados
Varios se apersonaron al sitio donde dos plateados se empeñaban en retar a todo el que pasaba, sin embargo, cuando los peleadores sintieron las presencias de Camus de Acuario, pero sobre todo de Milo de Escorpión, las cosas se complicaron de verdad.
-¿Qué sucede aquí? -el tono autoritario del de Acuario, se abrió paso entre la muchedumbre de curiosos, quienes de inmediato abrieron distancia entre los cuerpos para dejar pasar a los dorados.
-Traidor -gritó Reda al ver a Milo- ¡asesino!
El plateado, uno de los compañeros de Shun en la Isla de Andrómeda, estimuló con su cosmo el movimiento de su cadena con el fin de atacar directamente a Milo, quien no se inmutó para defenderse.
-¡Usted destruyó la Isla Andrómeda y asesinó a mi maestro ayudado del otro traidor dorado! -Milo enarcó una ceja ¿ese maldito enano lo había llamado "traidor"? -fue muy cobarde de su parte Caballero de Escorpión- continuó Reda, sin importarle que sus acciones lo llevaban más a un suicidio que a una victoria. Camus, tan perceptivo como siempre, notó de inmediato el temblor en la voz del joven, al igual que la forma en que el cosmo del chico se comportaba- tiene que pagar por eso y una vez acabe con usted... asesinaré a Aphrodite de Piscis...
-Reda... no lo hagas por favor -June venía del recinto de las amazonas cuando escuchó los gritos de Reda a la distancia y de inmediato corrió para acabar la hecatombe antes de que comenzara. Sin importarle las protestas de aquellos que empujó para abrirse paso, tomó a su compañero del hombro para detenerlo- ¿te has vuelto loco?
-¡Traidora! -gritó Spica señalándole- los dorados nos atacaron de una forma muy sucia y vagaste sola por años… ¿es que ya no lo recuerdas?
-¡Es hora de dejar eso atrás!
Reda se carcajeó -lo que pasa es que está que babea por uno de ellos… ¿no es cierto June?
-Vete al carajo Reda…
-¿Con esa boquita sucia, besas a tu amado? -June estuvo a punto de írsele encima a Spica, sin embargo el fuerte agarre de su maestro, impidió que enviara el golpe.
-June… no lo valen
Y es que la noche anterior, Reda y Spica se encontraron de casualidad con un par de amables extraños en Rodorio y después de charlar un rato, se dirigieron a la Torva para compartir una ronda de cervezas y continuar la reunión allí. Durante las siguientes horas, los dos hombres, quienes se identificaron como turistas serbios, condujeron la conversación hábilmente, logrando remover viejos resentimientos en los más jóvenes y de paso averiguando datos muy interesantes acerca de la Orden Dorada. Para cuando los dos plateados se dieron cuenta, el Sol estaba alto y faltaba solo media hora para el entrenamiento de la mañana.
-Atácalo Reda -insistió Spica señalando a Milo- él debe morir...
-Pequeño demonio encadenado -gruñó Milo al tiempo que un enorme aguijón escarlata, creció en el índice de su derecha- te lo buscaste...
Camus frunció el ceño, deformando apenas su hermoso rostro -está drogado... que se dé una ducha y discuten después- sin perder un ápice de dignidad, el caballero de Acuario se volvió, dándole la espalda al furioso muchacho para continuar su camino. Algunos de los que rodeaban la escena suspiraron tranquilos, otros bufaron decepcionados -Milo- le susurró Camus tomándolo de un brazo para llevarlo con él- mantén tu dignidad... recuerda que eres un Caballero Dorado... compórtate como uno
-Pero me llamó traidor -susurró el griego con un puchero.
-Ya te lo dije... el chico está actuando extraño
-¡Reda, Spica! ¡¿qué se supone que hacen?! -llamó un enfurecido Albiore- señor Milo, señor Camus -el argentino hizo una reverencia- disculpen el comportamiento de este par, quiero aclarar que no son alentados por mi persona -el aguijón escarlata bajó su tamaño y Milo asintió fingiendo seriedad.
-Dudaría que esto sea instigado por usted Albiore -dijo Camus estoico- algo sucedió a sus muchachos y no piensan con sensatez... aléjelos de aquí antes de que se metan en más problemas -Camus se acercó al argentino para susurrarle- le aseguro que Aphrodite no hubiera sido tan compasivo...
El rubio asintió agradecido, tomando a los dos menores con él y junto con June se los llevó de allí -ya... ya váyanse... aquí no hay nada que ver- Camus le hizo una seña a Milo para retirarse de allí, sin embargo Milo no pudo evitar mirar con admiración y dolor de conciencia a Albiore, quien arrastraba a sus dos discípulos a su cabaña para obligarlos a darse un baño que les sacara la resaca o lo que sea tuvieran.
Complejo de cabañas de la Orden de Plata
-No puedo creer lo que acaban de hacer... fueron insensatos e imprudentes… ¿es que no valoran su vida? -Albiore hablaba furioso, como June pocas veces lo había visto- tendré que hablar con el Patriarca para que no les dé de baja...
-Pero maestro -a Spica apenas y se le entendían las palabras. Caminaba a punto de tropezarse en sí mismo y no coordinaba entre cerebro y lengua- ¿por qué no pelea por su dignidad?
-Por sentido común… enfrentar a un dorado es una muerte segura
-Pero... ¡nos humillaron!
-Si Spica... hace años... déjalo ya -Albiore no aminoraba el paso y en el camino se toparon a un grupo de plateados que venían del Coliseo.
-¡Hey Albiore! -gritó Ptólemy, quien venía acompañado de Dio y Shaina- colócales un bozal a tus enanos antes de que terminen con un aguijón clavado en el culo- ambos plateados soltaron las carcajadas y eso avivó la cólera en el argentino, quien apresuró la marcha deseando llegar a la cabaña que compartía con sus discípulos para darles un baño de agua fría y amordazarlos hasta que se calmaran. Sin embargo y para su mala suerte, dos dorados habían decidido acortar camino por allí al regresar de su guardia nocturna, al verlos Dio y Ptólemy cesaron la burla y los demás, excepto los revoltosos, se tensaron de inmediato.
-Oh no -alcanzó a susurrar June al ver a los dos guerreros acercarse enfundados en sus armaduras doradas.
-Esto va a complicarse -le murmuró Shaina a su compañera amazona- y mucho...
-¡Maldito traidor! -gritó Reda, a pesar de los intentos de su maestro de mantenerlo quieto- ¡fuiste tú el que atacó a mi maestro por la espalda! ¡eres un pendejo!
Ambos dorados se detuvieron en seco y Albiore se volvió hacia ellos, sin embargo por alguna mala pasada del subconciente, su mirada se detuvo en Aphrodite y no en Mu, quien atestiguaba desconcertado sin entender realmente la situación, ya que no conocía la historia detrás de la recriminación en la mirada de Albiore y la culpa en la de Aphrodite.
-Reda... déjalo -susurró Shaina y miró a Afro unos segundos, antes de tomar al chico del brazo para llevarlo con ella- Albiore… vámonos
El argentino asintió en silencio y nadie dijo nada, provocando tal tensión en el ambiente, que la brisa invernal pareció dejar de soplar por ese trecho.
Mu miró al grupo alejarse, aún desconcertado por todo -esto… si fue raro- murmuró el de Aries. Luego se volvió hacia su compañero, quien no cambió su semblante en ningún momento -Aphrodite... ¿qué fue lo que sucedió aquí?
El peliceleste suspiró y bajó la mirada, lo peor de todo es que Shaina hubiera estado allí para verlo todo -a veces crees que puedes huir de tu pasado... sin embargo tu pasado revive para perseguirte y cobrarse con tu presente…
En su mano izquierda, una rosa blanca se desfloró al no ser lanzada.
Habitaciones del Patriarca, diez de la mañana
La puerta de la habitación patriarcal resonó con dos pares de golpes, pidiendo permiso para pasar.
-Y te lo advertí, tienes que descansar aunque no te guste…
Shion revisaba uno de sus pergaminos y sonrió a la vez que tachaba una línea escrita en el papel -debe ser el primero… hazlo pasar
Dhoko caminó hasta la puerta y con una risilla, hizo una exagerada reverencia dedicada al dorado que esperaban en la puerta- sir… você pode ir…
-Abrigado -Aldaberán de Tauro entró tímidamente a la habitación y se acercó a la cama de Shion delante de la cual hizo una respetuosa reverencia -señor… me citó a las diez de la mañana, estoy listo para cumplir la tarea que vaya a asignarme…
-Bueno -interrumpió Dhoko- los dejaré para que conversen
-Quédate por favor -habló Shion con tono amable y no impositivo- vas a acompañar a Aldaberán en esta misión…
Dhoko enarcó las cejas y se acercó a Aldaberán, quien aún permanecía postrado -¿hacia dónde nos enviarás ahora?
-No tienes problemas con el frío... ¿verdad Alde? -el gigante no negó ni afirmó, sin embargo compuso una mueca de desazón muy divertida para el lemuriano -más te vale que alistes tu mejor abrigo, porque irán a Laponia
Escalinata entre Leo y Virgo
El viento de invierno había comenzado a soplar de nuevo, elevando consigo los sedosos cabellos de dos dorados que subían la escalinata hacia Aries en el más absoluto silencio, cada cual en sus propios pensamientos. Y es que después de quince minutos de obtener solo escuetas respuestas de parte de su compañero, el caballero de Aries decidió no decir más, hasta que tuvieran que separarse.
-¿Shaka? -habló Mu al toparse con el indio cuando éste bajaba la escalinata para supervisar el entrenamiento de los plateados- supongo que vas para el coliseo
-Supones bien… ¿vienen de la guardia nocturna? -Shaka miró a Afro, luego a Mu y de nuevo a Afro, quien no parecía estar muy atento a la conversación.
Mu asintió y miró de reojo al sueco -tuvimos un percance con unos caballeros de plata indisciplinados… algunos discípulos de Albiore de Cefeo
-Ya veo…
Al escuchar aquello, Aphrodite se despidió para cortar de antemano su participación en la charla -chicos… los dejo, que pasen buen día… Mu, nos vemos en la noche
-¿Te sientes bien?
-Solo un poco cansado -el sueco, se volvió regalándoles una melancólica sonrisa, antes de desaparecer como haz de luz dorada por la escalinata.
-Adiós Afro -murmuró Mu antes de volverse a Shaka con aquella mirada tan calma como la superficie de las aguas de un lago- está más ensimismado de lo normal… parece haberle afectado encontrarse con Albiore...
-Es natural que se sienta mal por lo de Cefeo… lo atacó a traición… ¿Albiore Intentó atacarlos?
-No para nada, solo que...
Una explosión en Aries y un intercambio de miradas confirmaron que ambos sabían exactamente quién era el culpable de aquello- no puede ser -murmuró el ariano- le dije a Kiki que no tocara nada hasta que volviera…
Shaka tomó a Mu de la mano y lo arrastró consigo hasta el Primer Templo, donde encontraron a Kiki intentando disipar con una toalla, el nubarrón de humo negro que inundaba la cocina y comenzaba a apoderarse de la nave central.
-KIKI- llamó Shaka al entrar al aposento siniestrado con Mu detrás de él -¿pero qué hiciste ahora?- dijo creando una brisa que sacó todo el humo por la ventana, dejando a la vista una mole de alimentos y utensilios carbonizados sobre la estufa, o lo que quedaba de ella.
-Es que yo… yo quería… preparar desayuno… tenía hambre -trató de disculparse el niño. A su lado Biralo se comía en contenido del frutero que estaba sobre la mesa y Nube rmordisqueaba un puñado de verduras en el piso.
-Eres un imprudente muchacho, si quieres ganar tu armadura, primero debes aprender a obedecer a tu maestro
-Ya Shaka -intentó calmarlo Mu. Si bien es cierto el indio no parecía iracundo, le hablaba a Kiki, con demasiada firmeza para su gusto.
-Tiene que darte a respetar -el rubio repasó con la mirada a las mascotas y al niño- entre esos tres destruirán el primer templo, junto con tu reputación como maestro…
Al escuchar esto, Mu se acercó a Shaka con paso decidido y lo jaló de un brazo fuera de la cocina, allí donde la brisa invernal cruzaba a sus anchas la nave central del templo -quien tiene que disciplinar a Kiki soy yo y nadie más que yo- recriminó Mu, una vez estuvieron solos. Shaka abrió desmesuradamente sus ojos, ya que no podía creer la forma amenazante en que el lemuriano se dirigía a él -así que espero nunca más vuelvas a cuestionar mi autoridad delante suyo…
-Me llevaré a Kiki a Virgo y le enseñaré a respetar las reglas… desaste de Biralo y de la cabra… un Templo Sagrado no es espacio para animales
Mu se volvió a Shaka y lo miró de una forma que el indio imaginó jamás -dos cosas… una… nadie se va de Aries y dos no quiero que te entrometas en la forma en que educo a Kiki
Shaka se quedó de piedra y comprendió que no valía la pena discutirlo más -ya veo… bien Mu -habló con mucha seriedad- creo que entiendo lo que sucede contigo… no diré más, cuando Biralo se coma a alguien y Kiki provoque una hecatombe junto con esa cabra, me darás la razón
-Eso no pasará
Por primera vez Shaka comenzó a enojarse por la testarudez del lemuriano, ya que realmente le importaba el bienestar de Mu y aunque no pareciera, el de Kiki también -bien… haz lo que creas correcto, pero no cuentes conmigo a partir de ahora…
Mu pasó saliva y un nudo se le atoró en la garganta. Sin embargo, su orgullo de maestro le impidió dejar correr las lágrimas -que así sea Shaka…
-Y así será...
Habitaciones del Patriarca, una de la tarde
-Pasen…
Camus de Acuario y Milo de Escorpión ingresaron concentrados en lo que parecía una apasionada discusión a las habitaciones del Patriarca -ya te lo dije Milo… algunos nacen para eso… quien sabe tal vez algún día encuentres a alguien y formes una familia con media docena de escorpioncitos corriendo por allí…
-No desees tanto mal a los demás… no puedo responsabilizarme ni con los que tengo de mascota -Shion levantó la vista para mirar a los recién llegados y una expresión divertida se marcó en su rostro. En cuanto divisaron la expresión del lemuriano se apresuraron para hincar la rodilla en el suelo y saludar a su Patriarca
-Señor… buenos días
-Desde pequeños tienen una relación muy estrecha -los chicos se miraron y asintieron- y por lo visto eso aún se mantiene… es por eso que quiero que asuman la tarea que tengo planeada para ustedes… ¿cómo están en materia de alpinismo?
-Pues yo... -titubeó el de acuario.
-Escalada… suena magnífico… vamos Camie, será muy emocionante -la expresión del francés estaba entre fastidio y duda- señor lo haremos -contestó con seguridad el escorpión.
-Perfecto, porque irán a Katmandú… necesito que traigan una reliquia
Habitación de Mu de Aries
Se giró a la derecha, luego hacia la izquierda, sin embargo no pudo dormir. Horas antes, no pensaba en nada más que descansar toda la mañana y tarde, pero el incidente con Shaka bastó para robarle la tranquilidad por completo.
Más temprano y después de que el rubio saliera fúrico de la primera casa, se dispuso a reprender a los perpetradores del desastre ocurrido en su cocina y a pesar del cansancio, tuvo que dedicar unas cuantas horas a limpiar todo, antes de enviar a Kiki y compañía a pasar la tarde con Aldaberán.
El pequeño pelirrojo se mostraba realmente arrepentido de su accionar. Y es que Mu le había advertido en incontables ocasiones acerca de los peligros de la cocina de gas, pero el niño no obedecía. Molesto con su pequeño aprendiz, lo envió a dar cuarenta vueltas al coliseo antes de irse al Segundo Templo.
Se había resignado a que ese día no tendría su ansiada siesta. Y es que a pesar de que los lemurianos no necesitaban más que un par de horas de sueño al día, Mu llevaba varias guardias nocturnas acumuladas y otras tantas noches en las que el amanecer lo sorprendió en su taller, trabajando las armaduras más dañadas por el trajín pasado.
Pero a pesar que el cansancio le pesaba en los párpados, la desazón por su enfrentamiento con Shaka de Virgo, era más fuerte que las alertas que su cuerpo le enviaba desde hace varios días. Sintiéndose pesado, decidió dejar de obligarse a descansar y se dispuso a arreglarse para iniciar una nueva guardia nocturna.
Jardín de la casa de Piscis, un rato después
-¡Afro! -llamó Mu desde la entrada trasera del doceavo templo. Aquella desde donde se extendía el jardín de rosas- ¿puedes venir hasta aquí? -el apuro de Mu se debía a que la guardia nocturna comenzaría en unos minutos y el arconte de Piscis permanecía en medio del mar de rosas rojas como adormilado -tus flores me marean...
Y es que los cambios de humor en el doceavo guardián, afectaban directamente a las rosas y ese día en particular, aquel jardín, que desde que volvieron a la vida fuera para el disfrute del Santuario, ahora destilaba nubarrones de toxinas escarlata, por lo que nadie se atrevía a pasar.
El caballero de Piscis se encontraba acuclillado en medio de las rosas, a decenas de metros de Mu. Los rizos celestes caían sobre la armadura dorada, la cual reflejaba los últimos rayos de Sol que bañaban el recinto sagrado aquella fría tarde de invierno.
-¿Afro? -cuestionó Mu pensando que la indiferencia de su compañero se debía a que no le había escuchado- ¿con quién hablas? -preguntó extrañado al escucharlo murmurar.
Y aquella pregunta no era por mera curiosidad, Mu no era así. Sin embargo le llamaba poderosamente la atención que el sueco conversaba con alguien que podía estar con él en ese jardín tóxico y eso… eso no podía ser posible.
-Hey borrego... ¿qué diablos pasa? -la voz era de Angello, quien venía de los aposentos patriarcales, donde Shion le acababa de asignar la supervisión de los caballeros de plata. La idea de Shion, era que el italiano no saliera del Santuario hasta que naciera su hijo- tuve que saltar desde el gran Templo… este jardín apesta a veneno...
-Ah... buenas tardes Angello -a pesar del trato tosco de Angello, Mu saludó con amabilidad- tengo media hora tratando de que Afro responda, es mi compañero de guardia -dijo bajando la mirada preocupado- pero parece que hoy no es un buen día para él... está hablando solo…
-Mierda, otra vez... déjamelo a mi
-Sé paciente
-Si… si -Angello se acercó lo más que pudo y gritó con fuerza- hey pesce... ven de una puta vez, o te estampo lo primero que me encuentre en esa linda cara tuya
-¡No es necesario maltratar Angello, solo venía a recogerlo para la guardia!
-¡Pesce... que el borrego necesita que salgas de allí! -pero Afro no contestó- pesce de mierda... no te atrevas a ignorarme... ¡no a mi cabrón!
-Vete -contestó el peliceleste vía cosmo.
-¿Vas a venir si o no?
-¡Estoy ocupado!
-Maledetto cornuto pesce cazzo
Angello gruñó y se mordió el puño debido a la frustración -ahora entiendo- dijo Mu atando cabos- me pidió belladona en el almuerzo y le entregué un frasco grande de tintura…
-Mierda… ¡pesce!… ¿dime que no tomaste ninguna mierda otra vez cabrón?
-Vete
-Te está mintiendo -dijo Mu preocupado.
-Tienes razón -Angello suspiró de nuevo y apoyó las manos en sus rodillas, sin embargo antes decidió averiguar primero- dime una cosa borrego… ¿sucedió algo de lo que deba enterarme?
-Esta mañana cuando regresábamos de la guardia, unos caballeros de plata le recriminaron el asesinato de Albiore… luego otros se unieron para echarle en cara algunos ajusticiamientos y parece haberle afectado mucho…
Angello asintió y con grandes zancadas comenzó a adentrarse en el jardín -¡pesce cazzo! ¡voy a ir por ti desgraciado!
-¡Angello!... ¡Angello no lo hagas!
Y Angello lo hizo, después de unos metros dentro del mar de rosas comenzó a tambalearse y Mu atrajo el cuerpo del italiano con telequinesis -Angello… cuidado...
-Como lo odio... cuando hace esto -murmuró el italiano de rodillas en el suelo, mientras tosía fuertemente, tratando de recuperarse de los vestigios del veneno escarlata.
La facilidad del pisciano para caer en depresión y su obsesión desmedida por hacer de su sangre la más venenosa, lo había llevado a consumir altas dosis de sustancias tóxicas naturales, a niveles que ni siquiera el ejército ateniense resistiría, pero Angello creía que detrás de esos arrebatos, se escondía un evidente afán suicida.
-Pesce -llamó recuperándose del veneno- si te atreviste a tomarte otra mierda tóxica, te juro que... -el italiano amenazó con todas sus fuerzas y su afán de írsele encima a Afro por haberlo ignorado, se extinguió cuando un "algo", se escabulló por en medio del jardín, dejando escuchar sus pasitos sobre el follaje, mientras sacudía las rosas al abrirse paso entre ellas.
Angello abrió los ojos impresionado y Mu compuso una mueca de desconcierto al buscar en la mirada del italiano una explicación.
-Les dije que se fueran -susurró el de Piscis con la voz apagada y caminando hacia ellos, el muchacho traía la botella de belladona, estaba vacía.
-Pesce… -Angello le susurró a su amigo, mirándolo angustiado. La escena le recordó las tantas veces que había encontrado al sueco hablando "solo" cuando eran niños y él percibía esas presencias alrededor de él- ¿está todo bien? -articuló las palabras con dificultad, tratando de no huir de allí por la apabullante energía que inundaba el lugar y que los hacía retroceder como si los empujara hacia el lado contrario.
-Estoy bien -aclaró el peliceleste con voz rasposa y volviendo un poco en sí.
Mu intervino con precaución- ¿no estás intoxicado?... es decir, te tomaste esa botella de belladona -el aludido solo negó con la cabeza sin agregar nada más.
-Pesce -quiso seguir Angello, Mu se mantenía callado, pero con un dejo de temor en la mirada que confirmaba que estaba sintiendo lo mismo que él. El italiano decidió preguntar a pesar de que sabía que la respuesta no le gustaría ni un poco- pesce… ¿con quién hablabas?
-Con alguien
Era la respuesta recurrente que recibía de Afro cuando eran muy pequeños y el mismo escalofrío recorrió su espina dorsal -ven acá…
El sueco por fin obedeció y se acercó a sus compañeros, siendo recibido por un abrazo del italiano. Mu no podía creer una reacción con ese nivel de dulce por parte de Angello y miraba la escena con la boca entreabierta por la impresión.
-Recuerda que no tienes que jugar con amigos imaginarios Krist… porque puedes salir lastimado...
Escalinata frente al Templo de Escorpión
-Siete de febrero -Aioria se pasó el dorso de la mano sobre su barbilla rasposa- estamos a una semana… con tan poco tiempo no nos va a quedar de otra que llevarlo a la Torva y que beba hasta que se olvide de su nombre…
-Camus no hará eso -Milo le dio un trago a su cerveza e inclinó el cuerpo hacia atrás con desfachatez- si ese día está en modo desgarbado, lograremos que pida un cognac y lo tendremos ebrio en diez minutos...
-Y hasta allí llegará la fiesta...
-Exactamente...
Aioros iba subiendo hacia su casa, cuando se topó con el par conversando en la escalinata -¿planeando cómo conquistar el mundo?- preguntó con una risita.
-Algo así… queremos convencer a Camus de festejar su cumpleaños en la taberna…
-Ohh -Aioros se sentó en la escalinata y Milo le pasó una botella- difícil misión chicos… sacar a Camus de la biblioteca es una aventura y llevarlo a un antro una proeza… ¿le han mencionado algo?
-Ni locos que estuviéramos -Aioria dio un largo trago- no quiero terminar con cubos en vez de bolas… Milo es su mejor amigo, que se lo diga él
-Oye… yo todavía tengo mucho por qué vivir
-¿Y por qué no le celebran de una forma que a él le guste? -preguntó con sensatez Aioros- no me imagino a Camus borracho en la Torva… nop -Aioros negó con la cabeza- no es su estilo…
-Camus es demasiado refinado -bufó Milo- seguramente le gustaría una elegantísima cena y aburrida música de cámara…
-Que demonios... francés aristócrata -Aioria tiró la cabeza hacia atrás y luego se enderezó para acomodarse el abrigo, odiaba el invierno porque no podía calentarse aunque se tirara todo el día frente a la chimenea y tomar cerveza en la escalinata no le ayudaba a bajar los constantes escalofríos- malditas heladas…
-Sé más respetuoso con las brisas de Eolo -sonrió Aioros- aún queda un mes de invierno
-Sí -suspiró Aioria y de pronto se respingó cuando se le ocurrió una grandiosa idea- chicos… ¿y qué les parece si...?
Audiencia: habitaciones del Patriarca, dos días después
-Estás de buen humor hoy
-Me siento bien
-Angello me contó que tuviste un lapsus el otro día -ambos muchachos subían la escalinata a zancadas de dos o tres. Se les había hecho tarde porque Milo los detuvo en el camino para contarles acerca del cumpleaños de Camus- ¿cómo estás hoy?
-Bien -escueto como siempre, Afro le dio una palmadita a Shura en el hombro- me alegra ser tu compañero otra vez
-Años hace que salimos juntos por última vez -Shura sonrió con tristeza- ¿recuerdas?
-Campamento de entrenamiento en Isla de Pascua…
Shura correspondió con una cariñosa sacudida de cabellos -te he extrañado, a ti y a Angello… nos pondremos al día… en mi templo si quereis
Afro rió sinceramente- sí June te escucha decir eso, seguro se pondrá celosa…
-Ella sabe que camaradas son camaradas -recitó melodramático Shura, sosteniendo con ambas manos su pecho- anda tío… no os voy a cambiar por una mujer…
-Bah… no mientas -bromeó Afro, empujando la pesada puerta de roble que protegía la habitación del Patriarca- en cuanto te embobes de verdad con ella, te olvidarás de nosotros y comenzarás a reproducirte -Afro comenzó a reír de verdad- ¿te imaginas unas cabritas con cola de camaleón?
-Estas muy chistoso hoy...
-Tack slovenka**
-Bienvenidos sean -dijo el Patriarca desde su cama, abriendo los brazos para recibirlos.
Ambos hombres se hincaron delante de la cama del mayor y le saludaron con un beso en la mano -me alegra verle mejor señor- saludó Shura con sinceridad.
-¿Y tú? -dijo el lemuriano con cariño, deseoso de la respuesta del peliceleste, ya que Angello le había informado del extraño comportamiento de su amigo días atrás.
-Estoy bien señor -contestó el más joven inclinando la cabeza para ocultar su mirada, acción que le dio a entender mucho a Shion, sin embargo, a pesar de que le tentaba leerle la mente, prefirió no hacerlo.
-Bien… eso espero hijo -Shion se incorporó para mostrarle a los dorados algunos documentos que tenía en su regazo y en los cuales detallaba los pormenores de la particular tarea que asumirían en unos días- tendrán una misión muy especial… en el sur de América, irán a la selva…
Shura pasó saliva. Esa última información, no le gustó nada.
Cerca de Cabo Sunión
La creciente de febrero estaba maravillosa, así que decidió ir a dar un paseo después de su ronda de las tres de la mañana.
Por obvias razones, Kanon odiaba Cabo Sunión, sin embargo caminaba por los calabozos de vez en cuando, para recordarse a sí mismo que un guerrero como él nunca debe dejarse llevar por sus pasiones.
Después de cinco minutos de andar, llegó a unas rocas que se adentraban en el mar y que quedaban al descubierto cuando bajaba la marea. Le gustaban las noches de invierno ya que podía pasear en solitario. ¿Por qué?... porque solo un incauto como él, saldría con un endemoniado frío como ese.
Se sentó para disfrutar del aroma a salitre que desprendía su bienamado mar y mantuvo los ojos cerrados para evitar que cualquier cosa interrumpiera el sonido de las olas al reventar contra la roca.
Ahhh deliciosa sensación... nada podría arruinar ese momento... ¿o sí?
-Pero qué desagradable lo que encalla en los arrecifes...
Al escuchar la bella voz femenina, dejó que sus párpados se abrieran despacio, como quien no quiere encontrarse con la peor de sus desgracias -vaya- susurró y enarcó una ceja con pereza -¿cómo estás cola de pez?
-No me quejo... ¿y qué hay de ti orangután?... también me alegra verte
Kanon suspiró -meditaba acerca de la vida... disfrutando del aroma de la brisa, hasta que un fastidioso bicho marino vino a interrumpirme...
Ligeia rió con una malicia muy propia de ella y apoyó su torso en la roca, sin dejar de mirar al dorado -que no te engañe tu arrogancia, estás en mi territorio- la sirena no podía mostrar indiferencia ante la espectacular vista de Kanon enfundado en su armadura dorada -me encantan los hombres de armadura ¿sabes?
El pelizul volteó a verla, percatándose de que la sirena no cubría sus pechos con el cabello y no se preocupó en disimular su agradecimiento por ello.
-¿Te gustan? -preguntó ella al adivinar la dirección en la mirada del dorado.
-Bah... he visto mejores -dijo él en son de broma- además... no creo que hayas nadado vaya a saber desde donde... solo para mostrarme tus bondades...
-Estaba aburrida -ella le dio la espalda y con un grácil movimiento se incorporó para sentarse en la roca, junto al griego- pensé en venir a visitarte... desde la cosecha no nos vemos...
-Tú te fuiste...
-Lo sé y no pensaba volver... pero tengo que confesarte que me pareces hermoso como nunca había visto -Ligeia lo miró con deseo y deslizó hábilmente una mano por el muslo hasta debajo del faldón de la armadura, donde Kanon la detuvo antes de que llegara a su objetivo.
Kanon sonrió y ambos invadieron el espacio personal del otro -me haces sentir como un pedazo de carne...
-Lo eres, precioso -le susurró ella al oído- juguemos a la Luna de Cosecha... ¿qué te parece?
-Me parece muy extraña tu disposición y más aún tus halagos...
-Quería verte...
-No te creo una palabra
-¿Cuándo vas a confiar en mi? -ella intentó soltarse del agarre de Kanon, pero tenía que admitir la fuerza de su contrincante.
-Nunca -siguió él ignorándola. Kanon solo sonrió sin decir más, pero se deshizo de la armadura y se ladeó para tomar el rostro de la rubia y besarla.
-No cariño- ella le colocó su mano en el pecho para detenerlo -por más dulces que me parezcan tus labios no puedo permitirlo...
-Vamos, es solo para calentar el momento... no te estoy pidiendo que te cases conmigo...
-¿Has oído hablar del beso de la sirena?
-Algo...
-Me ataría para siempre a tu destino... siendo un guerrero sagrado, a duras penas vivirás cuarenta años y una parte de mi esencia se hiría con tu muerte
-Se agradece el optimismo -respondió él saboreando con su lengua el sedoso cuello femenino- anda… si estás tan dispuesta… quítate la cola...
Ella había cerrado los ojos para disfrutar de la calidez de aquel humano maravilloso. Y es que aunque no quisiera admitirlo, Kanon le provocaba como nunca antes lo hizo otro amante humano.
Por eso a Kanon no lo besaría.
No lo volvería un juguete sexual hueco y sin conciencia. No sabía por qué, pero lo quería así como era, un rufián con mente de niño y lo disfrutaría mientras viviera.
-¡Oye... qué haces! -gritó él cuando en medio de risas, la sirena lo jaló consigo al agua, arrastrándolo a gran velocidad a través de las olas- me... me... estás... ahogan...
-Tranquilo amor... pronto llegaremos
-Do... ¿dónde?
-A mi casa...
Templo de Géminis
-¡Kanon! -Saga recorrió casi todo el tercer templo, en busca de su hermano- mierda… ¿dónde te metiste otra vez?
Una mezcla de furia y preocupación, ardía en su pecho, debido a la nueva escapada de su escurridizo gemelo, quien después de la ronda que ambos hacían a las tres de la mañana, desaparecía hasta la hora del entrenamiento.
Saga caminó hasta la entrada principal de Géminis, aquella desde la cual se vislumbraba el Segundo Templo y miró a su derecha; allí donde el Atlántico Norte se extendía como espejo infinito hasta el horizonte donde brillaba la creciente.
Una ráfaga de brisa invernal, levantó su cabello como si de una ola se tratara, llenando de aroma a salitre sus fosas nasales.
Saga suspiró preocupado, temía que el mar llamara a Kanon de nuevo.
En alguna isla cercana a la costa
Habían nadado unos diez minutos a alta velocidad hasta llegar un lugar que Kanon no reconoció. Cuando eran pequeños, Saga, Shura, Aioros y él acostumbraban nadar largas distancias en el mar para explorar las islas cercanas a la costa y en esos paseos descubrieron algunas cuevas y arrecifes coloridos y maravillosos.
-¿Por qué hiciste eso? -Kanon tosió trabajosamente, acuclillado en el playón de aquel extraño sitio- tragué litros de agua salada... qué asco
-Eres tan dramático mammut… es solo una cueva -rió Ligeia desde el agua, golpeando coquetamente la superficie con su grandiosa cola- literalmente te ahogarías en un charco de agua...
-Te odio...
-Como sea -la sirena cerró los ojos para concentrarse y pronto la cola azulada, se había transformado en un par de piernas humanas. Sin importarle su desnudez, se incorporó contoneando sus caderas y tomó de la camisa a Kanon, con el fin de que la siguiera.
-Aquí lavarás la sal de tu piel -ella entró en un estanque de aguas turquesas, en las cuales se reflejaba la creciente, junto con el manto de estrellas que mostraban su brillo en el cielo- es agua caliente pendejo... esta isla es de origen volcánico...
Kanon se dirigió hasta el estanque, mientras se deshacía de sus ropas empapadas -aún me cuesta creer que hayas venido solo a pasar un buen rato- metió un pie en el agua para asegurarse de que efectivamente no estuviera fría, ya que desconfiaba de las palabras de la ondina, quien nadaba disfrutando la cálida sensación del agua en su fría piel- tienes a cientos que caerían a tus pies... ¿por qué yo?
-Porque quiero -al verlo dentro del agua, nadó hasta que pudo rodearlo con sus largos brazos- ¿tú no quieres?
-Lo pensaré -él se sentó en el fondo de piedra y ella aprovechó para hacerlo sobre él, concretando de golpe la unión que anhelaban desde hacía mucho- demonios -gruñó él al sentirse dentro de ella- qué directa eres...
-Si mal no recuerdas... la primera vez fue por iniciativa tuya…
El respondió con un golpe de su cadera contra la de ella -pero no te negaste- le gruñó en la oreja, mientras le contorneaba la nuca con su lengua inquieta -nunca podrás hacerlo…
-Te crees demasiado irresistible mammut
-No sabes cuanto -las manos de ambos se recorrieron con desesperación, encontrándose una vez más piel a piel, generando un poderoso vaivén de caderas, que hizo desbordar la pasión que se impuso sobre la cordura y que al final llegó como un torrente de dulce y tibia salvia.
-Dime… dime que no quedarás encinta -preguntó mientras jadeaba el gemelo, besando aún la piel de la sirena- no tengo una pecera lo suficientemente grande en mi templo para un retoño con colita de pez…
-No tendría un hijo contigo aunque quisiera… las sirenas no podemos engendrar vida…
Él continuó catando el cuerpo a la altura de los pechos femeninos -no confío en ti
Ella hizo un mohín y a pesar de las desesperadas caricias del gemelos, se quitó algo que llevaba atado en la muñeca para entregárselo.
-¿Y esto? -preguntó cohibido, mientras miraba el objeto brillante en la palma de su mano.
-¿No la reconoces?
-Un dije de la Niké -murmuró realmente sorprendido, dejando de lado el juego- pero... ¿por qué?
Ella bajó la mirada -solo una ofrenda de paz... quiero que confíes en mi… ¿otra ronda?
El gemelo respondió besando el cuello de nuevo -otra ronda estaría muy bien...
Audiencia en las habitaciones del Patriarca, al día siguiente
-¿Dónde estuviste anoche?
-No me cambies de tema… ¿sabías que eres un idiota?… tenías que comprar mármol verde Saga… no rosa
-Soy daltónico… el idiota eres tú que todavía lees cómics como un bebé… deja de hacer eso que te vas a tropezar
-¿Daltónico? -Saga se le fue encima a Kanon para quitarle la revista- hey… no molestes -Kanon pasó otra página- es la serie de la invasión de los tanagarianos***
-Quiero verla…
-Hasta que yo termine -Kanon esquivó a su hermano hábilmente- la mujer Halcón me parece bellísima -Kanon movió las cejas de arriba a abajo- ¿no te lo parece? -dijo, abanicando la revista delante de su hermano, quien le golpeó el brazo para que dejara de hacerlo.
-No me gustan las mujeres con partes de animales… prefiero a la mujer maravilla -Saga encaró a Kanon y soltó con toda la mala intención- pero por lo visto a ti si ¿o me equivoco? -el menor desvió la mirada, señal inequívoca de que evadía el tema- ten cuidado hermano -advirtió Saga comprendiendo la actitud de su gemelo- de verdad no quiero que te hagan daño...
Kanon se paró en seco y canturreó con una risita -¿de verdad te preocupas por mi?
-No...
-Eso no es cierto -dijo en una carcajada- en el fondo de ese corazoncito de piedra me quieres -el menor abrió la puerta y dejó pasar al mayor con una palmadita en la espalda -te agradezco el gesto, pero tengo todo bajo control
Saga no siguió, sino que se volvió hacia Kanon -¿bajo control?... ¿y quién te controla a ti cariño?
-Ese es el punto… tengo todo lo que necesito para controlar mi vida
Saga bufó -es la excusa más pobre que he escuchado…
-Tan pobre que no puedes replicarla ca-ri-ño -Kanon sonrió con suficiencia.
El sonido de Shion aclarándose la garganta, bajó el calor en la discusión de los gemelos, quienes de inmediato entraron a honrar a su padre -música para mis oídos- se burló el lemuriano- hace tanto no los escuchaba discutir por nimiedades que hasta lo he disfrutado…
-Saga se equivocó en el color del mármol para el piso del templo -acusó Kanon arrodillándose frente al peliverde, a quien después de un momento besó en la mano- su excusa es que es daltónico…
-Saga habla con la verdad, te lo informé muchas veces, pero seguramente pensabas en las heroínas de tus historietas cuando te lo decía -se burló Shion mirando la revista que el menor traía en sus manos.
Kanon hizo un puchero a sabiendas de que había perdido el round y Saga sonrió triunfal al saludar a su padre -¿a qué debemos tu llamado? -preguntó después de besar la frente del lemuriano. Por razones obvias, la audiencia con los géminis sería más informal que la del resto.
-Vamos al grano… ustedes saben que nunca me ha gustado que cambien de lugar para engañar a los demás -los dos enarcaron las cejas, pero asintieron- sin embargo… esta vez necesito que lo hagan...
Durante el entrenamiento, a la mañana siguiente
A diferencia de los tiempos oscuros de Arles, ese día era especialmente luminoso para la Orden de Atena. Y es que Shion decidió que los entrenamientos de los dorados serían públicos. No habían pasado quince minutos desde que la noticia trascendió, cuando ya la algarabía se generalizó entre los bajos rangos. Plateados, bronces, aprendices y guardias, corrieron presurosos al coliseo en busca de un buen sitio en la gradería para presenciar los ansiados combates.
Cuando llegó la hora acordada, el patriarca se hizo presente apoyándose en el brazo de Saga. Una vez instalado en el balcón, Shion susurró algo al oído de Dhoko. Aún estaba débil y no tenía las fuerzas para dirigir el entrenamiento, sin embargo decidió asistir para desmentir los rumores que se habían extendido acerca de su salud y a la vez para observar la práctica de sus muchachos.
-¿Estás seguro de que los demás los vean entrenar? -cuestionó Dhoko cuando escuchó el pedido del Patriarca.
-Solo quiero que todos aprendan de ellos… con Arles los entrenamientos no eran fiscalizados y he visto deficiencias terribles en las técnicas de plateados y algunos bronces, confía en mí… esto es importante
-De acuerdo -el chino dejó su sitio al lado del lemuriano y se dirigió hacia los presentes- buen día Orden de Atena -saludó Dhoko en nombre de Shion desde el palco patriarcal- hoy la plegaria del zenit, se hará en agradecimiento por la recuperación de nuestro bienamado patriarca, Shion de Aries -los vítores no se hicieron esperar en las graderías, sacando una sonrisa de gratitud al mayor de los lemurianos. Dadas las escandalosas muestras de alegría, el caballero de Libra levantó los brazos para calmar a los más jóvenes- tranquilos todos -los gritos descendieron hasta convertirse en apagados murmullos- por primera vez en años, los combates de entrenamiento entre los miembros de la élite dorada serán públicos y todos probarán fuerzas contra ellos -el de libra hizo un gesto a los muchachos que se encontraban en su acostumbrada formación de dos hileras y el sonido de los murmullos desde la gradería fue en crescendo, hasta que el desorden imperó de nuevo.
-Con razón tanta gente Milo
-Me siento como un animal en exhibición
-Creo que lo peor que puede pasar es que una de nuestras técnicas termine hiriendo a alguien...
-La idea es que demuestres el dominio de tu poder gato... deberías saber apuntar
-El que sabe apuntar bien es Angelo... tremenda barriga la de Geist
-Que no te extrañe... soy todo un semental Kanon...
-Espero no te lo tomes en serio... no es necesario que engendres a la próxima Orden Dorada completa...
-Maledetto caprino...
El caballero de Libra prosiguió entonces con su discurso -la idea es mostrar el equilibrio entre fuerza y técnica que debe dominar un guerrero sagrado para obtener la victoria en batalla… por eso los miembros de la Orden de Plata, serán los primeros en enfrentar a los Caballeros Dorados…
Comentarios y caras de espanto entre los rangos menores no se hicieron de esperar, mientras los doce dorados más jóvenes parecían desconcertados.
-¿Será una broma del maestro? -le susurró June a Shaina.
-Pues parece hablar muy en serio -respondió la peliverde con recelo.
-Ma… Marín -tartamudeó Anaya desde donde estaban sentadas las amazonas- eso no puede ser… cualquiera de ellos nos matará
-Es un mano a mano -susurró Marín tratando de mostrarse tranquila, aunque sentía que se le oprimía el pecho- si no usan sus cosmos… estaremos bien… creo
-Tranquilos todos por favor -calmó Dhoko- no tiene por qué haber pánico… vamos a comenzar
Y ante la mirada desconcertada de los dorados y la aterrorizada del resto, Dhoko se dirigió a Shion para que sacara un nombre del casco de un guardia. El chino leyó el papelito y sonrió -Albiore de Cefeo- llamó y el aludido dio un paso al frente, tratando de parecer tranquilo.
-Maestro Albiore -a pesar de ser un caballero de plata, Albiore era uno de los hombres respetados de la Orden- tiene usted la palabra… escoja un Caballero Dorado al que le gustaría retar
Albiore se lo pensó unos momentos. El Coliseo se había quedado en completo silencio y el de plata no hacía más que meditar. Poco a poco los murmullos comenzaron a escucharse en las graderías, justo en el momento en que el argentino se aclaró la garganta para mencionar el nombre de su contrincante -maestro Dhoko… elijo a Aphrodite de Piscis
Cabañas de los caballeros de plata
-Qué maldito dolor de cabeza… ¿cuánto habremos dormido?... lo último que recuerdo es al maestro Albiore muy enojado
-No recuerdo nada de lo que pasó -Reda se incorporó en su camastro, tomándose la cabeza por las sienes- esos dos turistas sí que lograron emborracharnos…
-Es raro -señaló Spica incorporándose también- no recuerdo haber tomado tanto como para sentirme tan mal…
-Aquel par de tipos sí que sabría armar una fiesta en cualquier parte…
-¿De dónde dijeron que venían? -a Spica la voz le salía pastosa y cada afirmación venía acompañada de un bostezo.
-Krakina… Krajina… o algo así
Spica se terminó de incorporar y un mareo lo invadió antes de hablar -pero Reda… Krajina desapareció como estado hace muchos años
-Spica -dijo Reda tratando de verse serio- ¿será que nos tomaron el pelo?
-Pero… ¿por qué?
De vuelta al Coliseo
Mu y Angello miraron de inmediato a Aphrodite, quien a pesar de mantener el semblante impasible, no podía ocultar la culpa de su mirada.
-No es necesario que lo hagas -le dijo Mu vía cosmo- es algo difícil de enfrentar y por lo que he visto no estás preparado…
-Con justa razón el argentino quiere venganza… tranquilo Mu, sé lo que tengo que hacer
-Alumina -esa era la voz de Milo en su cabeza- ¿de verdad le darás gusto?… sabes lo que se dice de todo este asunto de la Isla Andrómeda
-Lo sé… y tú estás involucrado por cierto…
-Mierda… pero eso pasó hace mucho
-Milo -Camus decidió intervenir en la curiosa "conversación"-sabes lo que tienes que hacer…
-No me vengas con eso Camie…
-No fue un combate honorable y tú lo sabes Milo, tienes que asumirlo
-Diablos contigo… eres como la maldita voz de la conciencia
-¿Pesce?... ¿estás seguro? -preguntó por la misma vía el de Cáncer, el peliceleste asintió disimuladamente y el italiano frunció el ceño.
-Completamente seguro…
-De acuerdo, pero todo será culpa tuya
-Tú tranquilo, yo estresado escorpión
Milo y Aphrodite salieron de la formación en hileras que mantenía hasta ahora los dorados y dejando a todos con la boca abierta, se dirigieron al centro de la arena, allí donde se encontraba Albiore de Cefeo esperando por el de Piscis.
-¿Dos dorados contra uno de plata? -era la pregunta que se extendía como diáspora por la gradería.
-¡Esto es culpa de Reda y Spica! -le reclamó con vigor June a la nada, mientras corría a la arena seguida de Shaina, con el único deseo de detener la pelea, si es que esta se daba- cuando ese par se despierte me van a escuchar
Dhoko se volvió hacia Shion, a la espera de una reacción del lemuriano, quien asintió con tranquilidad -creo que los chicos están madurando- le dijo Dhoko vía cosmo a su amigo lemuriano.
-Eso es humildad, mi querido Dhoko
-Albiore -habló Milo una vez estuvieron los dorados frente al de plata. June se detuvo con el corazón en la mano- no venimos a pelear- el rubio aspiró una gran cantidad de aire y sin que la mayoría se diera cuenta, tomó fuertemente la cadena con sus manos.
Aphrodite hizo un pequeño gesto de respeto con la cabeza -con humildad… vengo a pedirle disculpas -el sueco entregó un saquito al rubio, provocando exclamaciones de asombro entre los presentes- y como muestra de eso… quiero entregarle estas semillas, las cuales llenarán de vida las tierras áridas de Andrómeda
Todos se quedaron con la boca abierta, pero el más sorprendido era el mismo Albiore, quien recibió el regalo con una mezcla de desconcierto y complacencia. ¿Las tierras inertes de la Isla Andrómeda llenas de vida?... era una ilusión demasiado bella y una broma muy cruel de parte de los dorados si aquello no fuera cierto.
Desde el otro extremo de la arena, una sonrisa se dibujó en los labios de June y Shaina suspiró orgullosa del caballero de Piscis.
-Maestro Shion- habló Milo y ambos dorados se volvieron al mayor de los lemurianos y se hincaron en reverencia- ambos queremos solicitarle su permiso para ayudar en la reconstrucción de la Isla Andrómeda, antes de partir a nuestras respectivas misiones
Shion sonrió orgulloso y asintió -partirán mañana con sus compañeros de misión y trabajarán en la reconstrucción de los daños de la isla… tienen licencia de recurrir a sus poderes cuando sea necesario...
-Señor -llamó Shaina también y Afro se volvió a mirarla de reojo, ya que estaba postrada cerca suyo- yo quiero ayudar también… debo pagar por mis acciones deshonrosas en los días oscuros…
Shion asintió y se puso de pie con dificultad -todo está dicho… Albiore de Cefeo
-Señor -el rubio se hincó delante del trono patriarcal, sin salir aún de su asombro.
-¿Estás satisfecho?
-Absolutamente señor, los caballeros dorados mostraron ser hombres de honor...
Habitaciones del Patriarca. Última audiencia de ese día
Mu llegó temprano a los aposentos de su padre y mentor. Sabía que Shion le había asignado tareas a todos sus compañeros dorados, sin embargo no estaba emocionado como los demás, debido a su reciente desencuentro con su mejor amigo Shaka de Virgo.
Junto con su familia, Shaka era la persona más importante para él… pero con quien tenía mayores y más fuertes diferencias de criterio. Mu suspiró cansado y lleno de incertidumbre se dirigió hasta la habitación de Shion por un pasillo oculto que pocos conocían y cuya entrada estaba en la torre del reloj.
Al llegar a la habitación, posó las manos en la superficie de roble y tomó aire antes de empujar la puerta. Y como si se tratara de un capricho del destino, sentado junto a Shion, se encontraba Shaka de Virgo aguardando por él.
-Bienvenido seas hijo mío -saludó Shion desde su cama- te estábamos esperando…
Shaka saludó al lemuriano con un ligero movimiento de cabeza, comedido como siempre. Mu no pudo disimular una ligera molestia y Shion notó de inmediato el detalle -buenas tardes a los dos- agregó a secas el pelilila.
Notando la tensión entre Shaka y su hijo, Shion no quiso dar pie a más problemas, sin embargo, aquello lo dejaba con dudas respecto al cumplimiento de los objetivos planteados para esa misión en específico.
-Muchachos -dijo al fin, después de tomarse unos minutos para observar la tensa interacción entre los jóvenes- necesito que asuman una misión juntos -ninguna emoción de parte de los dos, Shion decidió proseguir- la razón por la cual los escogí a ambos para esto, es su capacidad de utilización del cosmo… y esta misión requiere que trabajen en equipo… que se complementen y unan sus energías -silencio absoluto, Shion se acomodó los lentes y los miró por encima- de acuerdo chicos… deben viajar a Irak…
-¿Irak?
-Exactamente Mu, Asterión trajo evidencia de un objeto muy poderoso que se encuentra en las ruinas del primer imperio babilonio
-Ese lugar debe estar muchos metros debajo de la arena señor -añadió Shaka- será muy difícil entrar allí…
-Además está lleno de presencias antiguas… muy peligrosas… por eso necesito las habilidades de ambos y aunque no les guste -ambos muchachos fruncieron el ceño- la única forma de que logren su objetivo es apoyándose entre ambos… ¿algún problema con eso? ¿Mu?
El pelilila negó levemente. Definitivamente el universo estaba conspirando contra él.
En algún lugar cerca de los Elíseos
Acariciaba su bajo vientre para transmitirle algo de calor al diminuto ser que llevaba dentro. Aquello que en circunstancias normales sería maravilloso, para ella y su bebé, significaba una condena eterna.
-Tu padre es el mejor y más noble de los hombres mi pequeño... quisiera que algún día tuvieras la dicha de conocerlo -la voz se le fue quebrando conforme hablaba- pero es designio de los dioses que estés lejos de él hasta que tengas la fuerza para enfrentar el destino para el que fuiste engendrado…
Un golpecito leve dentro de ella, fue la respuesta afirmativa del pequeño ser que crecía en cuerpo y alma en su vientre y Dhorte no pudo evitar sonreír, mientras unas cuantas lágrimas resbalaban por sus mejillas.
-Serás grande mi amor… tanto como tu padre
Continuará
*Por qué Reda y Spica de plata? Porque así lo entendí cuando vi la serie
**Gracias señorita en sueco
***Esto es de la Liga de la Justicia
Perdón... perdón… perdón. De verdad no pude terminar antes, octubre siempre es un mes complicado para mi y me ha costado mucho hilar la historia porque los ratitos que tengo para escribir son pocos y cortos.
Como siempre, muchísimas gracias por sus bellos comentarios. Itatechi98, un abrazo de verdad muy grande (que te vaya super con los exámenes de bachillerato, todas las buenas vibras además). Quería dejar un capítulo en el que todos los chicos reconocieran a Shion como su "papá" adoptivo, por eso el homenaje. Kennardaillard, pues lo del video se me ocurrió porque me he topado con personas mayores que odian los dispositivos electrónicos y cuando aprenden a usarlos les encantan, pero el proceso es muy divertido. En cuanto a Shura, ese español candente (cof, cof… es que no puedo evitarlo) es uno de mis favoritos, lo amo. Y si, me parece que él como uno de los más "maduros", sea de los que más experiencia tiene para estar al mando. Lo he planteado desde "Los Asesinos de Arles", cuando horas antes de la batalla de las doce casas, se hace cargo de las tropas de la guardia. Además le luce ;)... ¿no crees? Además un abrazo por tu review, muchas gracias. KarliCM, PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN y mil veces PERDÓN, por el atraso en este cap también, espero estabilizarme para poder sacar más tiempo para escribir.
A las demás, Princess, 203, Mariana Elias, Jabed, betterWithACupOfCoffee y Artemiss90, muchas gracias, la respuesta a sus bellos reviews estará en sus casilleros personales. Abrazo muy grande para todos, espero sigan la historia todavía.
Nos vemos en la siguiente, Shakary
