Blood magic

4 - El boggart

—De donde vengo hay muchas criaturas mágicas y la verdad es que la mayoría no dudan en atacar a los humanos o magos, las más comunes y visibles no suelen ser tan peligrosas, las que sí lo son cuesta un poco más encontrarla.

Ya hacia un buen rato que los nefilims y los magos charlaban en aquella enorme sala. Theo les contó cómo llegó a este mundo, Magnus confirmó la historia y los anfitriones realizaban alguna que otra pregunta cada tanto.

—Bien, ¿veamos si estoy comprendiendo? —dijo repentinamente Will, quien extrañamente se había mantenido en silencio desde que entraron en la sala—…Se abrió un portal y algo arrastró a tu novia y a ti a nuestro mundo, has estado investigando con Magnus, quieres encontrar a tu novia y volver a tu mundo —Theo asintió, siguiendo con la mirada al pelinegro que caminaba de un lugar a otro en la sala—. Hace poco más de un mes notamos que alguien está generando portales…

—Will —lo interrumpió Gabriel, el castaño de ojos verdes, quien le lanzó una mirada gélida a su compañero pelinegro—… sabes que no puedes revelar…

—Gabriel soy yo quien toma las decisiones aquí —respondió Will mirando de reojo al castaño y luego a la muchacha de cabello negro—… estos portales son diferentes a los que hemos visto y usado, de alguna forma alteran el entorno…

—Queda un extraño sedimento mágico alrededor —agregó Tessa mirando a Magnus— y un rastro de destrucción…

—Todos los sitios que habíamos visto hasta ahora solo tenían rastros mágicos y de destrucción, pero hoy encontramos algunos demonios y vampiros tratando de llevarse todas las cajas que tenemos en el santuario —comentó Will.

—¿No atraparon a nadie? —preguntó Magnus mirando un momento a cada uno de los presentes.

—Uno logro escapar pero el resto —susurró Cecilyantes de centrar sus azules ojos en el castaño…

—Ahhh mis queridos cazadores, si están intentando averiguar algo, sería bueno que no mataran a todos los testigos —agregó Magnus antes de rodar los ojos y soltar un bufido.

—Esta vez no fui yo —dijo Will dibujando una sonrisa en su rostro—… más allá de todo eso, ahora tenemos una habitación llena de cajas que no sabemos si debemos tocar o no… quieres nuestra ayuda, hecho, pero nosotros también necesitamos tu ayuda —concluyó el pelinegro mirando a Theo— y antes de que digas cualquier cosa Gabriel, si no te gusta puedes irte y quejarte con quien quieras—agregó volviendo a mirar de reojo al castaño.

—Puedes estar seguro de que pondré mis quejas con las personas indicadas y también puedes estar seguro de que no dejare de vigilar a estos subterráneos mientras estén aquí —respondió Gabriel en un tono que revelaba su molestia, mientras se ponía de pie y se acercaba peligrosamente a Will.

—¿Gabriel cuando dejaras de ser así de desconfiado? —susurró Cecilyganándose una mirada fría del castaño y una enorme sonrisa de Will.

—Por supuesto, mi hermanita tiene razón, todos aquí nos llevamos bien con los brujos, menos tú —agregó Will.

Las miradas de ambos nefilims se cruzaron y el aire pareció tensarse a su alrededor, al igual que los músculos de ambos, lo que hacía evidente para todos los presentes que de un momento a otro se desataría una lucha entre ambos. De repente Tessa se puso de pie y con solo dos pasos se interpuso entre el pelinegro y el castaño.

—Ni se les ocurra, el primero que tire un golpe lo va a lamentar… tenemos mucho que hacer si queremos terminar con este problema de los portales y encontrar a esa chica —el tono de Tessa fue serio al igual que su mirada. Sus ojos grises se centraron en los azules de Will, quien soltó el aire lentamente y se mostró más relajado—… Bien ¿Theo quieres ayudarnos a ver qué es lo que hay en nuestro santuario? —preguntó la castaña, ahora en tono amable volteando a mirar al mago que seguía sentado junto a Magnus.

Theo asintió y sin perder mucho tiempo todos volvieron a encaminarse hacia el santuario. Al entrar en aquella habitación encontraron a Cyril moviendo y asegurando cajas. Podía verse la caja llena de duendecillos, asegurada con cadenas y varios objetos pesados sobre ella. El muchacho que arrastraba unas cajas apiladas, se detuvo al verlos ingresar y espero.

—¿Cyril, todo bien? —preguntó Will acercándose al muchacho.

—Si aunque… aquella caja no deja de moverse —dijo el muchacho volteando a ver la caja de madera que estaba casi en el centro de la habitación, sobre la que había dejado otra caja—… no quise ponerle nada más encima, por si tiraba todo y algo se rompía...

—Bien, nosotros nos encargaremos, gracias por todo Cyril… bueno Nott ¿comenzamos por esa caja? —comentó Will mirando a Theo y señalando la caja que en ese momento hizo un pequeño movimiento.

El mago se acercó a la caja y la inspecciono con la mirada antes de agacharse y acercar su oído a la madera, para luego dar unos golpecitos con sus nudillos sobre la madera. Escucho una especie de gruñido y a esa criatura golpeando las paredes de la caja, la cual volvió a moverse. El pelinegro volvió a erguirse y volteó a mirar a los presentes, quienes lo observaban con curiosidad.

—Creo que ya sé que hay aquí y será mejor dejarlo… comencemos por otro lado, pero antes quisiera que algo quede claro, solo tocan las cosas si yo les digo que es seguro ¿bien?

Todos asintieron incluso Gabriel, quien lo hizo con pocas ganas, era más que evidente que no le agradaba el mago.

Theo comenzó abriendo una caja que tenía casi un metro de ancho, dentro de esta encontró varios chivatos, en otra había frascos llenos de diferentes ingredientes para realizar pociones. Decidieron simplemente dejar las cosas en las cajas para que Theo luego las revisara con mayor detenimiento y creara un inventario de todos los objetos.

Después de una hora de abrir y mover cajas encontraron, chivatos, ingredientes para pociones, plantas, pociones, libros, algunas criaturas encerradas en frascos mayormente insectos, algunas serpientes y diversos tipos de huevos.

—Bueno una cosa es segura, en mi mundo también deben estar preocupados por estos portales, esos libros pertenecen a la biblioteca del ministerio de magia —comentó Theo señalando una de las cajas que Will acababa de mover—, y los de la caja anterior eran de Hogwarts…

—¿Son todos de magia? —preguntó Magnus sacando un libro de la caja.

—Sí, cuidado con ellos… aunque me preocupan más esos huevos, por favor déjalos donde estaban —dijo Theo centrándose en Cecili, quien acababa de agarrar un frasco que contenía unos huevos en alguna especie de gel, la muchacha miró al pelinegro y volvió a dejar el frasco donde estaba—, son huevos de ashwinder, el gel los conserva pero si los tocas te quemaran y podrían incendiar todo el lugar.

—¿No crees que es demasiado espamento para lo que hay dentro de estas cajas? —soltó Gabriel en un tono despectivo.

—Si mal no recuerdo la primera vez que entre en esta habitación tú estabas escondido detrás de una mesa, evitando los ataques de los duendecillos, así que ¿tú dime? —respondió Theo en un tono igual al del castaño mientras la carcajada de Will inundaba el lugar.

—Oh, me agradas cada vez más —dijo Will mientras se acercaba a Theo riendo. Acto que molesto aún más a Gabriel.

El castaño se levantó de la caja donde estaba sentado y en cuanto hizo tres pasos la caja se movió y termino volteándose y abriéndose por el golpe. Aquella era la misma caja que había estado moviéndose todo ese tiempo, en la cual Gabriel se había sentado para que pudieran revisar la caja que estaba sobre esa.

—No puede ser… nadie se acerque traten de alejarse —ordenó Theo al instante, pero la caja parecía estar vacía pues nada había aparecido todavía.

Theo y Will quedaron frente a la caja. De repente un brazo, de persona, ensangrentado comenzó a salir de la caja, al instante salió el otro brazo y pronto todos pudieron ver a una Tessa toda ensangrentada y llena de heridas. Los ojos de Will no podían despegarse de aquel cuerpo, no podía creer lo que estaba viendo, no era posible, hacia un instante Tessa estaba bien. La respiración del nefilim comenzó a agitarse y solo atino a acercarse, pero cuando intento moverse le fue imposible. Alguien lo retenía, miró a su lado y vio a Theo completamente serio, quien comenzó a empujarlo hacia un costado.

—Aléjate —esa fue una orden fuerte y clara de Theo.

Will no comprendía bien que estaba pasando, dio un vistazo alrededor y vio a Tessa y a los demás observándolos muy sorprendidos. Dio dos pasos hacia la derecha y volvió a mirar al mago que seguía de pie frente a esa persona que acababa de salir de aquella caja.

Theo movió sus manos intentando llamar la atención de la criatura que seguía mirando a Will, y lo consiguió, cuando aquella ensangrentada Tessa centró sus ojos en él, comenzó a cambiar. El mago sabía que se enfrentaría a su peor miedo y con un suspiro se dijo a sí mismo "no es real."

El cuerpo cambio por uno un como más menudito, la ropa se trasformó en el uniforme de Hogwarts, el cabello rubio y ondulado caía en cascada por la espalda y aquellos ojos grises se mostraban completamente tristes. De repente una expresión de dolor se instaló en aquel bello rostro y diversos cortes comenzaron a aparecer en aquel menudito cuerpo, cortes largos y profundos, de los que comenzó a emanar sangre a montones. Theo sintió que le estrujaban el corazón y conteniendo la respiración levanto su varita y volvió a repetirse que no era real. El cuerpo completamente ensangrentado de Luna cayó al suelo y con la voz quebrada susurró "Theo."

—Riddikulus —susurró Theo, soltando aquella palabra con mucha dificultad.

Un rayo blanco salió de la varita y golpeó al cuerpo caído de Luna, el cual rápidamente cambió por el de un muchacho regordete, de cabello muy corto que comenzó a inflarse como un globo y a flotar, hasta llegar a un punto en el que parecía que iba a reventar, momento en el que el aire comenzó a salir por la boca del muchacho, y al igual que un globo el cuerpo comenzó a zigzaguear por el lugar desinflándose. Las risas inundaron el lugar por un momento y finalmente el cuerpo volvió a la caja, guiado por la varita de Theo y al instante la tapa volvió a cerrar la caja.

—Hay que marcar la caja, que diga Boggart y asegurarnos de ponerla en un lugar muy seguro —dijo Theo con la respiración algo agitada mientras se sentaba sobre la tapa de la caja—… no sé quién estará haciendo esto, pero una cosa es segura tiene ayuda de alguien de mi mundo, no puedes atrapar un boggart a menos que seas un mago.

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Cochero