Sakura, Shikamaru y Kiba fueron a inscribirse a la posada de la aldea de la Arena, pero con motivo del festival de primavera estaba completa.
-Genial, ¿qué haremos ahora? –preguntó Kiba algo fastidiado. Ya se había hecho a la idea de quedarse al festival.
-Pues creo que deberemos volver a Konoha –dijo Shikamaru con su ánimo de siempre. Aunque en realidad le apetecía más quedarse a dormir.
-Sí, parece que no tenemos otra opción. ¿Nos iremos sin despedirnos? –dijo Sakura.
-No veo inconveniente –dijo el cansado Shikamaru.
-Pues yo sí: sería muy descortés. Estamos en una visita oficial y debemos hacer las cosas bien. Pero si no quieres venir… ¿vamos Kiba? –dijo Sakura "medio-regañando" a Shikamaru.
-Claro. Adiós, "problemático" –dijo con tono de burla.
Cuando se hubieron alejado un poco, Shikamaru suspiró con pesadez.
-Ahh…qué problemáticos –dijo con cansancio. Y empezó a seguirlos.
Sakura tocó suavemente la puerta del despacho del Kazekage. Cuando oyó el seco "Adelante", abrió la puerta y se encontró con que Temari y Kankuro también estaban allí.
-Hola Temari-san, Kankuro-san, Kazekage-sama. Veníamos a despedirnos –dijo Sakura dejando ver a Kiba detrás de él.
-¿Os vais? ¿No ibais a quedaros al festival? –preguntó afligida Temari.
-Sí, pero la posada está al completo y no queremos causar molestias –se excusó Sakura.
-Partiremos esta noche –dijo Shikamaru, que apareció por la puerta para sorpresa de Kiba y Sakura.
-Pero no os vayáis por una tontería como el alojamiento. En nuestra casa hay espacio de sobra, ¿verdad Gaara-san? –preguntó Temari.
Gaara sintió imperceptiblemente.
-¡Decidido! ¡Os quedáis en nuestra casa! –aplaudió felizmente Temari.
-No, Temari-san, no os molestéis, no… -intentó Sakura.
-Nada de excusas. No acepto un "no" por respuesta. Ahora vamos a la casa para que puedas arreglarte –dijo cogiendo a Sakura por el brazo.
-¿A-a-arreglarme? ¿Para qué? –preguntó Sakura aún aturdida.
-Es el festival de primavera, y una flor de cerezo como tú debe estar bien bella –dijo arrastrando a la pobre pelirrosa.
Shikamaru suspiró (qué raro en él xD) -Mujeres… Qué problemáticas…
-Vamos, Shikamaru, arregla esa cara. ¿No crees que Sakura se verá muy bella con kimono? –le animó Kiba.
Shikamaru soltó un seco "Tsk" y salieron del despacho con una ligera reverencia.
Gaara, quien había permanecido ajeno a todo, decidió no pensar en la pelirrosa y dejar todo arreglado para ir al festival de primavera.
Eran las 8 p.m. Shikamaru y Kiba estaban en un puesto tomando unos refrescos cuando el Kazekage se les acercó.
-¿Habéis visto a mi hermana? –preguntó serio Gaara.
-No, y tampoco hemos visto a Sakura –respondió Kiba.
Entonces se hizo un gran silencio en todo el festival. Los tres chicos se giraron para ver lo que ocurría, y lo entendieron: Sakura y Temari acababan de llegar, y estaban espectaculares. Sakura vestía un kimono lila apagado con detalles blancos y un obi de un morado más intenso. Su cabello lo llevaba suelto, alisado y peinado (tiene el cabello a la altura de la mitad de la espalda). Temari iba más discreta, con un kimono negro con flores plateadas y un obi rojo. Llevaba sus habituales coletas.
-Temari, ¿por qué nos están mirando así? –preguntó Sakura susurrando a su amiga.
-No creo que se estén fijando en mí precisamente –respondió sonriendo.
El silencio duró pocos segundos más, después todo volvió a la normalidad. Las chicas divisaron a Kiba, Shikamaru y Gaara, que aún no salían de su estado de asombro.
-¡Hola chicos! –saludó alegremente Temari. Sakura estaba algo más…tímida. Si hubiesen sido sus compañeros del equipo 7, se sentiría más cómoda. Pero, aun que tenían una gran amistad, con Kiba y Shikamaru no tenía tanta confianza. En cambio, se fueran Sai y Naruto, o Naruto y Sasuke… Sasuke… Se entristeció al recordarlo -. Y bien, ¿cómo nos vemos? –preguntó Temari dando una vuelta para que apreciaran su kimono. Eso sacó a Sakura de sus melancólicos pensamientos.
-Están muy…etto…muy…muy… -titubeaban Shikamaru y Kiba. Gaara no decía nada, mas estaba igual de asombrado.
-¡Sakura-san! –llamó una voz de lejos.
Todos voltearon a ver de dónde provenía esa masculina voz que llamaba a la ojiverde.
-I-Idate-san –se sorprendió Sakura.
-¡Madre mía, cuánto tiempo! ¿Cómo estás? Dísculpame, pero cuando he visto a una preciosa chica con el pelo rosado y ojos verdes, no he dudado un segundo que eras tú –sonrió el atleta.
Sakura se sonrojó lentamente ante tal cumplido.
-¿Y cómo has estado? –preguntó Idate.
-Bien, sólo que…he estado mejor –dijo Sakura con una débil sonrisa. En ese preciso momento no tenía ánimos para una fiesta, tras recordar a Sasuke.
-¿Por qué no vamos a dar una vuelta? –le sugirió el joven, tratando de animarla.
-Ehm…Claro. ¿Os importa? –preguntó a sus compañeros. Estos, Temari con una gran sonrisa, negaron con la cabeza.
Sakura e Idate caminaron por el festival. Sakura le contó un poco como iba todo por la aldea, e Idate igual. Entonces él preguntó:
-¿Y cómo están tus compañeros?
Sakura se congeló, aunque le respondió.
-Naruto está bien, ya sabes, como siempre –dijo dibujando una sonrisa -. Y Sasuke-kun… -su cara cambió completamente-. Él…abandonó la aldea…nos abandonó…me abandonó.
-Vaya, Sakura lo lamento yo no… -se disculpaba Idate.
-Tranquilo –dijo secándose las lágrimas -. ¿Te importa si volvemos con mis amigos?
-Claro que no, vamos.
En el camino, Idate se detuvo en un puesto de pulseras. Compró una pulsera pequeña y fina hecha de bolas rosas y blancas. Entonces se la entregó a Sakura.
-No, Idate, no te molestes –pero el chico ya le había colocado la pulsera en su muñeca.
-Ahora tienes un recuerdo mío –dijo el chico con una sonrisa.
-Arigato –respondió Sakura, y llegaron donde estaban los demás.
Esa noche durmieron en la mansión del Kazekage. A la mañana siguiente, a las 9, se encontraban los tres hermanos despidiendo a los 3 ninjas de Konoha.
-Regresad pronto –dijo Temari abrazando a su amiga.
-Te lo prometo –respondió correspondiendo al abrazo.
Emprendieron su viaje a Konoha, y a la mañana siguiente llegaron a su aldea.
-¡Sakura-chan! –gritaba un hiperactivo rubio.
-Hola, Naruto –saludó la joven con su manó. Con el destello del sol, Naruto percibió una pulsera en su mano.
-¿Y esa pulsera, dattebayo?
-Pues…me la regaló Idate. Luego te cuento, ahora debemos ir con la Hokage.
Dieron el informe de su misión y Sakura fue con Naruto a comer ramen. Allí le contó que convenció a Gaara, fueron al festival y se encontró con Idate, quien le regaló la pulsera.
Después de entrenar con Kiba por la tarde, llegó a su casa agotada. Deshizo su equipaje, y le sorprendió ver un pequeño sobre que se deslizo entre la ropa. En él había una preciosa pulsera de plata, sencilla, y una nota:
Por haberme hecho ver lo importantes que son las personas, más que los acuerdos o los intereses de las aldeas, y por enseñarme lo fuerte que puede ser uno en situaciones dolorosas.
Gracias de verdad,
Gaara
Sakura se sorprendió por esa nota. ¿Situaciones dolorosas? ¿Cuándo le había ella demostrado eso? Pensó que tal vez notó la dificultad que le causaba el pronunciar el apellido "Uchiha" o cuando accedió a acompañar a Idate pese a estar deprimida.
Sonrió levemente y se fue a dormir. Habían sido cuatro días agotadores.
