LEN POV
Llegue a la casa de Miku, toque el timbre y espere a que me abra, cada segundo que pasaba me ponía más ansioso y sentía que el corazón me latía cada vez más rápido. Al cabo de unos segundos se abrió la puerta, era ella. Hoy está más linda que siempre pensé repentinamente. Ella se sorprendió al verme. La saludé mientras entraba a la casa. Estaba nervioso y me costaba hablar correctamente. Lo primero que tenía que hacer antes de preguntarle, era pedirle perdón por haberla hecho esperar. Aunque me molestó haberla visto con Kaito cuando llegué, ella me había estado esperando y yo ni siquiera le avise que estaba yendo, así que no me podía enojar por eso.
Me disculpé, pero Miku estaba enojada, aunque me lo niegue yo sabía que le molestó lo de ayer.
—Perdón, no quise llegar tarde. Cuando estaba por salir llego Lenka y... — intenté explicarle lo ocurrido
—No hace falta que me expliques nada — me interrumpió
—Es que ella y...
—Len...— me interrumpió nuevamente y agarró mi brazo, como pidiéndome que no diga nada más, y continuó — no hace falta que me expliques nada. Enserio...
—Pero...— intente en vano contarle lo que había pasado, pero no me dejó hablar.
Ella miró fijamente al suelo, evitando mi mirada.
—No estoy enojada... solamente no quiero que me digas que estuvieron haciendo...
Noté un leve temblor en su voz, la miré detenidamente y vi una pequeña lagrima caer al suelo ¿Estaba llorando?
—Miku— la llamé, pero no respondió —¿Estás bien? ¿Qué te pasa?— pregunté preocupado
—Estoy bien— murmuró
—Pero estas llorando...
—No estoy llorando... estoy bien... —mintió
—Miku— dije su nombre mientras me acercaba para abrazarla. No quería verla así. La abracé suavemente y le susurré al oído —No me gusta que me mientas... estás mal por algo y no me gusta verte así, quisiera ayudarte a que estés mejor. Me vas a contar qué es lo que te tiene así?
Me correspondió el abrazo, le acaricié el cabello con una mano y con la otra la agarré tiernamente de la cintura hasta que se calmó.La separé de mi, sólo lo suficiente como para poder verla directamente a los ojos, y le pregunté otra vez porque estaba mal.
Últimamente había estado rara y me preocupaba verla así. En ese momento me acordé la charla que tuvimos el otro día y lo que me hizo venir hoy a verla "el chico que le gusta". Le pregunté si era por eso. Ella se puso más nerviosa que antes. "Le di en el clavo" pensé mientras le insistía para que me cuente.
No quería contarme quien era, eso incrementa más mis sospechas, lo mejor era preguntarle sin indirectas
—Miku... no te enojes por lo que te voy a decir, pero —estaba nervioso podía sentir como mi corazón se acelera con cada segundo que pasaba, me costaba encontrar las palabras justas. Pensé por un momento y continué — quería preguntarte.. si hay alguna posibilidad de que el chico del que estamos hablando sea yo— dije tímidamente. Sentí como la ansiedad invadía todo mi cuerpo. La mire a los ojos, buscando la respuesta, el tiempo parecía haberse detenido.
Su rostro se tiñó de un delicado color carmesí y pude sentir que su pulso se acelera. Aunque no diga ninguna palabra su reacción respondía mi pregunta. Me sentía culpable por todo el daño que le había ocasionado, aunque haya sido sin intención, parte de la culpa era mía por no haber notado sus sentimientos. La abracé nuevamente, antes de que pueda responderme y le susurré al oído
—Perdón... — Miku empezó a temblar ¿Estaba llorando de nuevo? Antes de que pueda decir algo más ella dijo
—Len... yo te tengo que pedir perdón... por haberte mentido... quiero decirte la verdad aunque creo que ya te diste cuenta... sos el chico que me gusta... soy tu mejor amiga, pero me enamoré, perdón aunque no sientas lo mismo qui... — la interrumpí antes de que diga algo más. Había malinterpretado lo que le había dicho. "Bien Len, la lastimaste de nuevo" me reprendí mentalmente a mi mismo.
—Perdón Miku, entendiste mal lo que te quise decir. Te quise pedir perdón por todas las veces que te lastime sin darme cuenta. Yo quería decirte que también me gustas. Te prometo que no te voy a lastimar nunca más. — dije decidido.
—Enserio? Len, me haces tan feliz, nunca me imagine que esto pudiera pasar de verdad — dijo sonriéndome.
Nos miramos unos segundos. ¿Cómo no me di cuenta antes lo que sentía? De lo que yo sentía... ya no tenía sentido negarlo, estoy seguro, estoy enamorado de ella, por primera vez en mi vida estoy realmente enamorado de alguien. Pensé en todas las veces que ella había sufrido por mi culpa, por verme con otras, pero ahora iba a ser todo diferente. A partir de hoy solamente iba a tener ojos para ella. Nunca me había sentido así con ninguna otra chica. Quería protegerla, hacerla siempre feliz.
—Yo también... Miku... quiero preguntarte algo más...— dije nervioso
—Lo que quieras
—Quiero... saber si queres ser mi novia?
—Sí— dijo felizmente y me abrazo. La abracé fuertemente, como si no quisiera que se vaya a ningún lado. Me separé un poco de ella, la mire fijamente a los ojos, tenía ganas de besarla, de demostrarle todo lo que siento. Me acerque lentamente, ella cerró sus ojos anticipando lo que iba a hacer. Posé mis labios sobre los suyos, sentí la calidez de sus labios sobre los míos, me sentía muy feliz aunque ya había besado a otras chicas, nunca me había sentido como ahora. Me separé lentamente de ella sin romper el abrazo.
—Se que es un poco tarde para la pregunta... pero ya habías besado a algún chico? — pregunté
Se puso más colorada y nerviosa que antes, podía sentir como su cuerpo temblaba entre mis brazos... era tan hermosa
—No... fue mi primer beso...
Me tranquilizaba saber que era el primer chico con el que se había besado. La volví a besar nuevamente ,esta vez no me conformé sólo con sus labios, lentamente introduje mi lengua entre sus labios y luego dentro de su boca. Nos besamos por un tiempo. Podía sentir nuestras respiraciones agitadas, nuestros corazones latían con más fuerza que antes. Nunca me había sentido así con sólo un beso.
Estaba por darle un beso nuevamente cuando comenzó a sonar mi celular, era una llamada de mi casa. Ahora que me acuerdo no les había avisado que salía y ya oscureció. Mis padres estaban enojados porque me fui sin decir nada, así que tuve que volver rápidamente a mi casa. Sin ganas me despedí de Miku, obviamente con un beso y arreglamos para ir juntos a la escuela al otro día.
