Capítulo 4: I'm fucking with a dement

Al día siguiente, Blitzwing y Lugnut se miraron como dos completos extraños. Guardaron un silencio sepulcral durante más de una hora, y aún cuando comenzaron a hablar para romper la pesadez del silencio, ninguno hizo la más mínima referencia a lo ocurrido la noche anterior. Lugnut solo lo tomó como una típica aventura de una noche que suelen tener los soldados ante los factores externos de las misiones y la presión, por lo que no le dio más importancia. Pero Blitzwing estaba notoriamente incomodado. Claro, hubiese sido muy notorio de no ser porque su inexpresivo rostro sabía disimular todo muy bien.

La primera complicación surgió cerca del mediodía, y no sirvió para mejorar del todo el asunto.

—Lord Megatron—habló de pronto el enorme robot.

Blitzwing se quedó viéndolo, y otra vez tenía esa mirada perdida en la nada, mientras escuchaba la voz en su cabeza.

"Es imposible, lo reparé ayer"

"Te dije que es una chatarra, deshagámonos de él"

"¡Yo también quiero escuchar!"

El rostro lunático de Blitzwing se acercó al de Lugnut y se quedaron los dos pegados un rato. El robot más pequeño trataba de escuchar, pero no recibía nada, y Lugnut escuchaba todo con mucha atención.

— ¿Seguro que no te quedaron más piedras por ahí?—preguntó el curioso, sosteniendo la cabeza de Lugnut y sacudiéndola para ver si escuchaba piezas sueltas, lo que causó interferencias en la débil señal que Megatron le enviaba a Lugnut. Este se exasperó al ver interrumpida la comunicación con su amo.

— ¡Idiota! ¡No hagas eso!—lo empujó lejos y trató de escuchar de nuevo—Debo obedecer a mi amo…

Blitzwing volvió a serenarse y se cruzó de brazos, esperando lo que fuera que la voz dentro de la cabeza del decepticon tenía que decir. Cuando pareció terminar, Lugnut se volteó en una dirección y ajustó sus visores.

—Nuestro señor Megatron ha dado orden de que busquemos un pequeño objeto que le hará regresar.

— ¿El All Spark?—preguntó el otro.

—No, se trata de un pequeño artefacto de gran poder, uno similar a la All Spark…pero que no es la All Spark…

El decepticon se confundió, mientras recibía otro de los gritos de un enfurecido Blitzwing.

— ¿Cómo demonios es eso? Tiene el poder del All Spark ¿y no es el All Spark? ¿Qué cosa en el universo se le podría parecer?—le dio un empujón a Lugnut— ¡Pedazo de basura, podrías poner más atención a lo que te dicen!

El monstruo metálico estalló con eso.

— ¡Podría prestar más atención si tú no te dedicaras a interferir lo que mi Señor Megatron quiere decirme!

— ¡UNO!—gritó el otro casi escupiéndolo en la cara— ¡Megatron está muerto, todos lo vimos desaparecer hace siglos solares! ¡Dos! Los muertos no hablan, así que no estás más que perdiendo mi tiempo. ¡Y tres, la reparación de anoche fue un rotundo fracaso, estás más descompuesto que una licuadora vieja! ¡Te abriré la cabeza, desarmaré cada una de sus pequeñas piezas y construiré un radio reloj!

—Tal vez luego—respondió Lugnut a su vez, volteándose y dejando en tierra a un confundido Blitzwing.

Todo el día gastaron buscando alguna señal de energía que pudiera tratarse del objeto exigido por Megatron, pero como tantas otras veces, cayó la noche y ambos decepticons no tenían nada. Asaltaron las reservas de combustible de una pequeña base militar muy alejada de la ciudad, donde se hacían pruebas aéreas. Destruyeron todo el armamento y luego se hicieron con el combustible.

—Esto sabe peor que lo que tomábamos en la Némesis—se quejó Blitzwing escupiendo al suelo—, pero ya qué…

—Cuando nuestro señor Megatron se levante como líder supremo de Cybertron, beberás el energón más puro que tus motores hayan probado alguna vez—exclamó Lugnut bebiéndose de un trago todo el contenido de un enorme contenedor.

Su compañero hizo una mueca y tiró el barril que se había acabado, causando el inicio de un incendio en el lugar.

—Vámonos de aquí antes de que los autobots lleguen a molestarnos—dijo el gigante arrojando el tercer contenedor que había vaciado.

— ¡O antes de que este lugar vuele por los aires!—exclamó el otro—lo que sería bastante conveniente, así no tendríamos que gastar lo que nos acabamos de tomar…—estaba diciendo esto, cuando fue jalado por Lugnut fuera del lugar.

Luego y a kilómetros del lugar, ambas naves sobrevolaban el cielo oscuro de la ciudad. Casi no se hablaban, y si lo hacían, era para remarcar el fracaso del día y lo mal que les sentaba el combustible de aquel planeta. En un tramo del vuelo, a Blitzwing le pareció percibir una señal muy familiar abajo en la ciudad, pero cuando regresó a inspeccionar, la señal se había ido. Lugnut se quedó viéndolo extrañado.

— ¿Blitzwing ha recibido alguna señal del amo Megatron?

—No—"por suerte" pensó el robot, mientras analizaba la débil señal que había obtenido.

Se hizo un largo momento de silencio. El multi caras estaba absorto revisando los datos, pues ya se estaba haciendo una idea de quién podría tratarse, cuando una pregunta de Lugnut le hizo levantar la cabeza de golpe, casi estupefacto.

— ¿Blitzwing necesita más reparaciones?

Su primera reacción fue la de sonrojarse sin darse cuenta y acto seguido, iba a negarse, pero se le adelantaron.

— ¡Sí!—exclamó casi emocionado.

— ¡No!—se contradijo al instante.

— ¿Eh?—preguntó Lugnut sin saber a cuál de las dos caras escuchar.

— ¡Sí, si quieres!

— ¡Que no! ¡Suficiente con lo de ayer! ¡Además, no tengo nada!

— ¡Nunca está demás ser precavido!

Por fin su frialdad pudo imponerse, y sosteniendo su cabeza con ambas manos, respondió sencillamente.

—No, Lugnut, estoy bien.

El monstruo ladeó un poco la cabeza, como esperando la última parte. Blitzwing también notó esto, y soltó con algo de dificultad y casi preguntándolo, por no estar seguro.

— ¿Gracias?

—Bien, porque Lugnut sí las necesita—terció el decepticon sin cambiar esa expresión atenta y necia que tenía.

Blitzwing sintió algo extraño, no supo decir qué.

—Claro ¿Qué es?


Minutos luego, Blitzwing terminaba de ajustar el brazo izquierdo de Lugnut en su lugar, y lo dejó debidamente funcional. El enorme robot lo hizo girar un poco, jugó un momento con su gran tenaza, probó la velocidad de los giros y la elasticidad de sus uniones.

— ¿Y bien?—preguntó su reparador.

—Está perfecto—respondió Lugnut sin cambiar el tono estático de su voz y acercándose luego a Blitzwing –.Lugnut quiere pagártelo.

El enorme robot conocía la palabra "agradecer" pero no sabía usarla, por lo que en vez de querer agradecer a Blitzwing, quiso pagarle el favor. El decepticon más pequeño volvió a sentir ese algo extraño, pero esta vez guardó la actividad interna en un archivo al que denominó "buscar significado"

—No Lugnut, así está bien—se negó, pues eran dos de tres las partes que se negaban esta vez.

—Bien, Lugnut quiere probar la funcionalidad de su brazo en Blitzwing entonces—resolvió el gigante de acero.

Un giro en su cara, y Blitzwing respondió positivamente esta vez.

— ¡Claro!—alzó su puño apretado y lanzó un fuerte golpe que iba directo a la cara de Lugnut, pero este le detuvo de un movimiento con su mano, levantó a Blitzwing del suelo, y dejó sus caras a escasos centímetros.

— ¿Ya puedo empezar?—preguntó el gigantesco decepticon. El rostro enfurecido desapareció dejando espacio a su perversa paranoia.

— ¿Tengo opciones?—preguntó sin dejar su sonrisa de lado.

Lugnut negó con la cabeza.

—Bueno—rio un poco—, pensé que serías más creativo y me harías un bondage o algo por el estilo.

—Lugnut no entiende de esas cosas.


Momentos luego y sentado contra la pared, Blitzwing disfrutaba las vibraciones de sus sistemas internos, el bombeo acelerado de energón y combustible por sus motores sobrecalentados, y el empuje de sus válvulas golpeando, yendo y viniendo, y todo por el simple contacto de la mano de Lugnut en sus entradas. El robot parecía también estar disfrutando del leve intercambio de energía, pues cambiaba de la entrada de sus cables a la conexión eléctrica muy concentradamente y en silencio. Pero había algo latiendo en la cabeza de Blitzwing que le cortaba la concentración del momento, y de un repentino e inesperado movimiento, pateó fuera la mano de Lugnut, lo agarró fuertemente con ambas manos por la cabeza y cambió los lugares. Lugnut no tuvo ni tiempo de notar lo que había pasado cuando se vio contra la pared y reflejado en el visor rojo.

— ¡No es así como lo quiero!—le espetó en toda la cara, tan cerca, que ambos podían sentir las ondas electromagnéticas del rostro del otro.

El agresivo decepticon golpeó a Lugnut contra el suelo, desarmó la cubierta donde se ubicaban ambas entradas y metió la mano en la primera, sosteniendo con esta todo un conjunto de cables sensoriales. Los cinco ópticos de Lugnut se cerraron con fuerza, y la mandíbula le chirrió al presionarlas demasiado fuerte.

Blitzwing decidió torturarlo antes de hacer la unión a su estilo, y enrollando los cables en sus dedos, tiró fuertemente de ellos, haciendo que el enorme robot soltara un leve grito que se acalló al instante. Luego, desconectó dichos cables y se subió al robot.

— ¿Qué rayos estás haciendo?—exigió saber Lugnut, sorprendido de aquel movimiento.

— ¡Cierra la boca y déjame hacer lo mío!—le grito Blitzwing, quien estiró los cables de Lugnut casi sacándolos por completo de su caja protectora. Lugnut no podía contener tantas señales de emergencia latiendo y atacando su procesador. Blitzwing conectó los cables de Lugnut a su entrada eléctrica y no pudo evitar soltar un gemido al sentir la enorme cantidad de energía fluyendo desde Lugnut hacia él. Apoyó sus manos sobre el tórax metálico del robot y su enfurecido rostro dio paso a uno frío que se estaba sobrecalentando.

—Blitzwing parece tener mucha experiencia en esto—dijo Lugnut sentándose y acomodando al robot sobre su enorme cuerpo, cuidando de no soltar la conexión.

—Un poco…—respondió éste a su vez, conteniéndose de expresar todo lo que sus procesadores transmitían. Lugnut estaba tan sobrecargado, que todo el exceso de energía entraba casi liberándose en él, haciendo latir sus ahora llenas celdas de poder. Se recargó hacia adelante y su cara se encontró con el pecho de Lugnut. Se sintió muy extraño, nunca había experimentado de esa forma la cercanía con un transformer, y le gustó mucho.

—Lugnut puede abrir sus celdas de energía alternativa—dijo el robot despacio cerca de la cara de Blitzwing. Este había olvidado por completo la energía alternativa, y antes de que pudiera aceptar, la mirada de Lugnut volvió a perderse en la nada.

—Mi señor…—dijo, prestando atención a la voz que intentaba comunicarse con él.

"¿Qué? Tienes que estar bromeado…"

"¡No ahora! ¡Casi obtenemos la sobrecarga!"

"No me hará caso, Megatron es más importante para él"

"¡No! ¡No he pasado por todo esto para que este infeliz nos arruine!"

Con la mano abierta, y de un golpe directo a su visor principal, Blitzwing sacó a Lugnut de su ensimismamiento, recibiendo un rugido por parte de este.

— ¡No hagas eso! ¡Mi señor Megatron…!

— ¡Al diablo con eso, lamedor de aceite! ¡Termina con esto de una vez!

— ¡Él me está hablando, debo obedecer, yo soy fiel!—volvió a objetar Lugnut.

— ¡No esta vez!—sostuvo fuertemente su cabeza entre sus manos, conteniéndose las ganas de chocarla contra la pared— ¡Es él o soy yo!

Esta repentina resolución detuvo todos los procesadores del gigantesco robot. Se extrañó de verse a sí mismo dudando ante elegir entre su eminencia Megatron a cualquier otra cosa en el universo. Su respuesta inmediata siempre había sido su amo, pero por primera vez lo dudó. Era esa voz que se interrumpía y desaparecía en su cabeza, tal vez producto de su obsesión con su señor, o el decepticon enfurecido y loco que tenía encima conectado a él.

—Tendré que buscar un castigo apropiado para mí mañana—se lamentó el robot, perdiendo la señal con la voz en su cabeza.

El rostro alocado de Blitzwing hizo una mueca de emoción.

—No te preocupes, ¡Yo puedo castigarte mañana, será genial! ¡Wuahahaha!

Lugnut se quedó viéndolo de forma hosca y suspiró mientras abría sus celdas de energía alternativa provocando la sobrecarga de Blitzwing, quien riendo, se apagó y entró en modo seguro recostado sobre él.

Había estado bastante bien, mejor que la anterior.

—Solo quisiera responderme… ¿Por qué lo estaré haciendo con este loco?—se preguntó.

Continuará...