Un enorme saludo a todas! *w* Aaaww Me hace tan feliz que les haya gustado el capi! Y saber que hay muchas que comparten mi obsecion por la pareja de Kise x Yukio 3

* Un saludo a mi beta Arisa ^^

* Hamtarou! JusticeWillPrevail-L! Bienvenidas :3

*Respuesta a los reviews al final del capitulo.-


4.- Impulsos.

Kasamatsu's POV

La brillante luz se asoma por la ventana, haciendo que frunza el ceño y despierte. Bostezo y al mirar el reloj me doy cuenta de que aún me queda alrededor de media hora para que suene el despertador. Pero por más que me muevo y me tapo con las esponjosas y tibias frazadas, no consigo volver a dormirme. Anoche también me costó conciliar el sueño, de hecho me desperté cada media hora y perdía otra intentando recuperar el sueño. Y todo por culpa de ese rubio con cuerpo perfecto.

Estoy enojadísimo, jamás creí que se le ocurriría gastarme una broma como ésa. ¿Hacer como si me fuera a besar? ¡¿Qué mierda pretendía?!

Ahora que lo pienso, ha estado haciendo cosas extrañas desde ayer y eso me inquieta; y por extrañas me refiero a demasiados toqueteos para mi gusto. Suspiro y me levanto con un mohín. No podré volver a dormir de todos modos.

Después de una refrescante ducha, lavo mis dientes con el uniforme ya puesto. Los ojos azules de mi reflejo me miran con el ceño fruncido y unas ojeras de puta madre. Estoy tan molesto... aunque eso no me gusta. Odio que nos enojemos así. Él es mi amigo, es importante para mí. De acuerdo, yo fui el que se enojó, admito escupiendo la espuma de la pasta de dientes en el lavamanos, pero ¿quién lo manda a gastarme esas bromas?... ¿O quizás seré yo el que se está sugestionando? Porque no es como si Kise intentara besarme… ¿o sí?

Mierda.

Debo admitir que ese rubio es muy guapo… así que no hay manera de que se fije en mí, menos teniendo a tantas chicas apuestas dando vueltas a su alrededor.

Me miro al espejo secándome la boca con una toalla, ¿en qué estoy pensando? El rumbo de mis pensamientos se está volviendo muy peligroso, por no mencionar gay. La pasta dental tiene un componente que atrofia las mentes, estoy seguro.

Me bebo el tazón de té con leche y tomo mi bolso para salir de casa. Cuando cierro la puerta, el calor matutino inunda la piel descubierta de mis brazos, alzo el rostro para chequear el clima y veo su brillante cabello amarillo. Él está parado frente a la reja de mi casa, con esa postura relajada que lo hace ver tan despreocupado y bello.

Cómo odio que me haga pensar así.

Frunzo el ceño nuevamente, sin olvidar soltar un audible bufido de molestia y camino hacia él sin mirarlo.

- ¡Buenos días, Kasamatsu-senpai!- saluda, mientras cierro la reja tras de mí. Con esa voz tan infantil que hace que mi enojo se apacigüe en contra de mi voluntad.

- Buenos días, Kise.

- Parece que no dormiste bien…

- Da igual.

- Entonces estamos a mano- dice Ryota, haciendo que lo mire fijamente para comprender a lo que se refiere. Entonces él señala su labio lastimado–. A mi representante le darán tres ataques, pero me alegra que tú no hayas salido airoso.

- De todos modos no importa- contesto con una sonrisa de autosuficiencia mientras comienzo a caminar–. Yo no tengo que tomarme fotos.

- Pero así tus increíbles ojos azules no resaltan de la manera avasalladora en que acostumbran.

Parpadeo confundido. ¿Avasalladora… dijo? ¿Siquiera sabe lo que significa?

- Y mi moretón arruina la perfecta curvatura de mis labios, entonces mi boca tampoco tiene el mismo efecto- explica el chico, mirándome con sus enormes ojos amarillos. Siempre se fija en cosas muy burdas y saca conclusiones alocadas y sin sentido.

- No seas llorón, es un pequeño punto violeta.

- A diferencia de las manchas negras bajo tus ojos. Mierda, senpai, pareces un mapache.

El blondo se echa a reír con ganas y yo le doy un pequeño golpe en el hombro, para darle a entender que ya no estoy enojado. Y pensar que hoy en la mañana lo hubiera castrado con una pitilla, para después dejar que se desangrara hasta morir. Sonrío mientras lo recuerdo y reviso la hora de mi celular sólo por inercia. Así como me hace enfadar, hace que se me quite. O quizás tengo problemas de bipolaridad no asumidos en lo que a Kise Ryota se refiere.

Caminamos como de costumbre por la vereda bañada por las sombras de los árboles, verdes y relucientes, el viento es fresco y agita mi cabello recién lavado.

Todo está bastante tranquilo...

- ¡Mira!- unos chillidos femeninos se escuchan tras nosotros, agudos y molestos-. ¡Es Kise!

Nos detenemos cuando unas chicas nos alcanzan corriendo. El blondo les sonríe mientras ellas se paran frente a él y le lloran por un autógrafo. Ryota acepta recibiendo la hoja, hace unas rayas con su lápiz y las chicas están a punto de desmayarse.

- Se ve tan guapo de uniforme- murmura la morena en el oído de su amiga, a pesar de que tapa su boca, sus palabras se escuchan altas y claras en mis oídos.

- Es tan sexy...

No puedo evitar fruncir el ceño. Ellas se lo comen con los ojos sin vergüenza alguna. Las observo disimuladamente mientras cuchichean sobre el cuerpo del blondo modelo, chillan y agitan sus manos en un intento bastante burdo por estar calmadas.

De pronto noto la mirada de Kise sobre mí, nuestros ojos se topan por un instante y ruedo los míos para hacer ver que estoy aburrido, así desvío la atención de Ryota. Las muchachas siguen con el alboroto cuando el modelo les entrega la hoja con su firma.

A la chica le tiemblan las manos cuando recibe el autógrafo de mi amigo.

- ¡Ay!- exclama la pelirroja, con la falda más corta de lo que debiera para mi gusto. -¿Tú número no va incluido?- pregunta con voz insinuante. Frunzo el ceño aún más.

- No puedo, chicas- se disculpa el blondo con esa sonrisa de ensueño, que en estos momentos detesto, ya que las chicas no paran de gritar y casi se abalanzan sobre él ante el brillo de sus perfectos dientes.

Desvío la vista, no quiero sentir estos celos tan estúpidos, no están nada bien debido a que no son porque él tenga la atención de las chicas, sino porque yo soy el que quiere la estúpida atención del blondo. Sacudo la cabeza para alejar esos pensamientos… somos hombres. Amigos.

Me meto las manos a los bolsillos y sigo caminando solo, no quiero seguir presenciando aquel espectáculo. De pronto escucho al de ojos dorados disculparse con las muchachas, sus pasos rápidos repiquetean contra el asfalto y pronto llega a mi lado. Seguimos caminando en silencio. Esto me hace tan mal… no está bien que me enoje por estas estupideces. O que tenga semejantes sentimientos.

- ¿Pasa algo senpai?- me pregunta de pronto, abro los ojos y me pregunto lo mismo.

¿Qué es lo que me está pasando?

Ryota me observa fijamente unos momentos, tengo la sensación de que se va a tropezar si no vuelve su atención a la acera.

- No- contesto al fin.

- Kasamatsu- senpai- Mi apellido en sus labios suena demasiado bien. Me muerdo la lengua tratando de no sonrojarme-. ¿Acaso estás celoso?

Mierda. ¡Puta madre!

¿Tan obvio soy?

Me paro en seco, enojado conmigo mismo por permitir que estos sentimientos salgan a flote, dejar que me dominen y por demostrar cosas que no están bien. Y me siento muy avergonzado por que él se ha dado cuenta de ellos…

Saco las manos de los bolsillos y aprieto los puños para calmarme. Respiro fuerte por la nariz, mi mandíbula tensa intenta contener mi enojo. Necesito calmar mi rabia… Aunque no lo consigo. Pero cuando lo observo, él sonríe ampliamente. Y entonces, como si una patada en mi estómago me quitara el aire, comprendo que esto le hace gracia. Que se está riendo de mí. De mis sentimientos.

Otra vez...

- Deja de decir cosas tan estúpidas, Ryota- Estoy furioso, lo observo con el rostro serio, con mis ojos fijos en los suyos. Él pestañea confundido pero la rabia se desata dentro de mí y ya no puedo detenerla. Me duele en lo más profundo que juegue conmigo de esta manera-. Tu idiotez me tiene harto.

Dicho eso ni siquiera lo miro, retomo el camino hacia la escuela con la ira carcomiendo mi ser. Me siento tan herido...

No quiero volver a verlo.

.

.

.

.

Es la hora del almuerzo, pero no tengo hambre, así que recojo mis cosas y salgo del salón. Veo al blondo apoyado contra la muralla a unos metros de la puerta, esperándome como de costumbre. Pero cuanto más lo miro... más furioso me siento. Me meto las manos en los bolsillos y camino sin detenerme, paso frente a Kise, pero sigo de largo. No lo miro, lo ignoro de manera olímpica. No tengo ninguna intención de hablarle, no perdonaré que se haya estado burlando de mí de esa manera. Respiro hondo cuando llego al patio trasero y me detengo bajo la sombra de un árbol, donde me siento a descansar.

Son tantas cosas...

Abro mi celular y de fondo hay una fotografía del balón que el blondo me regaló en mi último cumpleaños. Desde hace un tiempo sentimientos extraños crecieron en mí, los cuales no puedo permitirme. Menos ahora que sé que sólo está burlándose de mí. Quizás se dio cuenta (incluso antes que yo) de lo que me pasa y por eso hace todo esto, para reírse: burlarse de un chico al que le gusta otro chico.

Hago una mueca entre fastidio y dolor mientras me recuesto sobre el pasto, cierro los ojos y me dejo llevar por la brisa fresca de este tan bello día.

Pero en el que me siento tan solo...

.

.

.

.

Al parecer dormir un rato bajo aquel árbol ayudó a mi mente a calmarse. Ya terminaron las clases y estoy en los vestidores del equipo cambiándome para ir a jugar, todos ya están listos y salen de la habitación mientras yo guardo mi equipo en el casillero y hago tiempo para ver a Kise, pero el blondo no ha aparecido para nada. Suspiro con una mueca. Al final cuando desperté me sentí algo estúpido, creo que exageré las cosas. Quizás solo estoy estresado por los entrenamientos y por ello me estoy tomando todo tan a pecho. Por ello espero a que el blondo llegue para que juguemos juntos y todo siga como antes. No soy de los que se disculpan en voz alta o que mantienen una conversación profunda para enmendar los errores. Así que en la cancha jugaré con el blondo como si nada de esto hubiese pasado, fingiremos que todo está bien y olvidaremos este estúpido mal entendido.

Cuando aparezco en el gimnasio, el entrenador se me acerca con un semblante serio. Entonces sé que está enojado y tengo un mal presentimiento que se desliza como bilis por mi garganta, lo empeora el hecho de que Ryota no está por ninguna parte.

- ¿Dónde está Kise?- me pregunta el hombre mayor con voz preocupada, sin mencionar su ceño bastante fruncido por la preocupación.

- No... no lo sé- contesto pestañeando confundido, intentando encontrar una explicación para la ausencia del rubio.

- Eso es malo. Ustedes siempre están juntos- dice el hombre poniendo su mano en su frente para calmarse–. Además hoy debían darle la bienvenida a los nuevos.

- Tranquilo entrenador, yo lo buscaré.

No puedo evitar sentirme mal cuando me giro sobre mis talones hacia la puerta. La culpa se desliza por mi garganta cuando trago, lo más probable es que lo haya herido con mis palabras, venenosas y falsas. Entonces me doy cuenta de que no sé lo que haría si el blondo se aleja de mí.

Me dirijo de vuelta al camarín y recojo mis cosas mientras me pongo el polerón. Salgo a la calle y camino mirando el cielo a punto de oscurecerse a causa de la ida del sol.

Sé donde está, lo conozco tan bien...

Giro por la esquina y lo veo en aquella plaza: se mueve de un lado a otro boteando la pelota y maniobrando con esa rapidez que lo caracteriza. Suspiro y me rasco la nuca, esto es tan difícil. Cuando entro en la cancha el blondo hace el giro que yo utilizo para quitar la pelota y deshacerme de mi adversario al mismo tiempo. La melancolía me oprime el pecho sin piedad, haciendo que se me enfríen los músculos por la añoranza y los miedos. Decidido suelto el bolso quitándome el polerón y dejándolo sobre éste.

Ryota jadea, se nota que está enojado y no lo culpo. Me acerco desde atrás sigilosamente, tiene que estar tan metido en sus pensamientos que no oye mis pasos. Sigue dándome la espalda mientras sus hombros suben y bajan a causa de su respiración irregular, entonces, sin previo aviso, le quito la pelota. Se gira con los ojos abiertos como platos a causa del susto, pero luego frunce el ceño al reconocerme, su semblante cambia y me mira serio. Es tan extraño verlo así, que sólo me arrepiento aún más por mi actitud anterior. Boteo la pelota y sonrío frunciendo el ceño al igual que él para retarlo a jugar, el blondo me mira con sus dorados ojos mientras se posiciona para que empiece el juego. Después de unas jugadas noto que no está concentrado, no sé si sea por el enojo o que está agotado, pero no es rápido y le quito la pelota bastante fácil. Doy unos giros y encesto de nuevo, vamos 8-2 y eso es bastante extraño.

Demasiado, de hecho.

De pronto algo hace "click" en mi cabeza… tal vez no es la manera, quizás para mí funciona fingir que nada ha pasado, pero para Kise... no es así.

- ¿Por qué estás enojado?- pregunto mientras boteo la pelota frente a él, que no deja de mirarme con el semblante duro.

- ¿En serio no te has dado cuenta?

- ¿Cuenta?- repito, mientras lo miro pestañeando confundido, repentinamente lo esquivo corriendo al contrario de él y meto la pelota en el aro-. ¿Tiene que ver con el hecho de que últimamente estás actuando raro?

- ¿Te estás haciendo el tonto, Kasamatsu?- su voz es de molestia y al no decir el "senpai" sé que está muy herido y ahora frustrado.

- ¿Tan enfadado estás que no fuiste a entrenar?

- ¿Será porque dijiste cosas horribles?

- ¿Pero no crees que es lo normal reaccionar así ante semejantes bromas de tu parte?

- ¿Estamos teniendo una conversación con preguntas?

Me mira frunciendo el ceño aún más, yo pestañeo al darme cuenta de que tiene razón, y peor aún, ninguno ha respondido nada. Tomo la pelota nuevamente y sigo boteando cuando el blondo me la arrebata, aunque se queda frente a mí mientras la hace chocar contra el suelo una y otra vez.

Al parecer no planea encestar.

Su respiración es irregular se nota que ya está cansado, tanto mental como físicamente.

- Me gustas, Yukio.

Su voz es un jadeo ronco a causa del esfuerzo. Las palabras revolotean a mí alrededor y yo me paralizo al instante abriendo la boca preso del asombro. No puedo creer lo que oigo, pero repentinamente me siento muy feliz. Mi pecho se relaja y siento mis músculos ceder a la tensión. Pero ante mi silencio, Kise hace una mueca de frustración. Cierra los ojos y se gira boteando la pelota hacia el aro contrario. Salgo de mi aturdimiento un segundo después, movido por la fuerza del sentimiento que tanto reprimí.

No dejaré que Kise se aleje de nuevo.

Salta y el balón cae a través del aro, marcando su segunda canasta. Se gira sobre sus talones y sin previo aviso lo agarro de su sudadera. En un instante veo sus ojos amarillos como el oro llenos de asombro mientras mi boca se acerca a la suya. Mis labios toman los suyos y siento como mis pómulos se encienden como llamaradas. Mi boca cosquillea, es nuestro primer beso y la sensación es agradable. Totalmente nueva.

Deliciosa y adictiva.

Me alejo y miro al blondo mientras le sonrío aliviado, porque al final de cuentas nunca se burló de mí...

Y porque me quiere.

- Tu idiotez es una de las cosas que adoro de ti Kise. Lamento lo que dije antes.

Ryota me observa embobado con la boca levemente abierta y pestañeando confundido, frunzo el ceño avergonzado... ¿no va a decir nada?

Entonces me aferra por los hombros, chocando su boca contra la mía y me besa fuerte, su lengua se hunde dentro de la mía, acariciando mi lengua. Llenándome. Ahogándome. Su beso es avasallador, atrapa mis labios que intentan seguir su ritmo. Me aferra firme, no puedo mover mis manos, que se inquietan por el contacto de su piel. Abre y cierra su boca en torno a mis labios húmedos. Su aliento calienta mi garganta cuando su lengua se desliza sobre mi tembloroso labio superior, en una caricia húmeda y caliente.

La saliva se escurre tibia por mi mentón mientras él muerde mi labio inferior y se aleja, respiro con fuerza, de manera desesperada para recuperar el oxígeno arrebatado por el blondo. El labio me palpita, Ryota fue muy rudo.

Su sonrisa es realmente bella. Tranquila y despreocupada. Está aliviado, lo cual me enternece calma.

- Me siento tan feliz- dice y me mira fijamente, pero me pongo aún más rojo y desvío la mirada al instante-. Pensé que me odiabas... y yo... te quiero tanto...

- De acuerdo- lo interrumpo, aferrándome a su polera y hundiendo mi rostro en su pecho-. Deja de decir cosas tan cursis.

Mi voz tiembla por la vergüenza y sé que él está sonriendo, pero no me atrevo a mirarlo.

.

.

.

.

El blondo esquiva a los nuevos integrantes del equipo con gran facilidad a lo largo de la cancha, a pesar de que intenta ser más suave con ellos. Los chicos lo miran entre admiración y susto, el blondo es muy talentoso, lo cual a algunos les puede parecer abrumador. Salta y el balón anota el punto número 18 en menos de dos minutos.

Me planto delante de uno de los novatos y le doy los pases al chico de ojos dorados con bastante facilidad, aunque es de esperarse, los muchachos aún están un poco aturdidos. Kise me sonríe mientras corre para marcar los siguientes dos puntos.

El pitido del entrenador avisa que el breve partido de bienvenida ha terminado.

- Si se esfuerzan, chicos, llegarán muy lejos- les digo cuando volvemos a la banca, los tres muchachos están sentados secándose el sudor con las toallas blancas. Jadean exhaustos a pesar de que solo jugaron cinco minutos.

- Gracias senpai- murmuran con voz ahogada y me sacan una sonrisa al recordar mis tiempos de principiante.

- Pero recuerden- continúa Kise parándose a mi lado y a pesar de que no me toca, el calor que irradia su cuerpo es suficiente para ruborizarme-. Si no disfrutas del juego y de tu equipo, no tiene caso jugar.

Sonrío ante las palabras del blondo. Me alegra que por fin haya comprendido el juego de Kuroko. A pesar de que tuvo que perder ante él y su ahora novio Kagami para que eso sucediera, fue lo mejor, estoy seguro. Lo miro y él esboza una amplia sonrisa, sus dientes blancos y perfectos resplandecen con ese semblante relajado que me hace sentir único en su mundo. Alzo la mano en un puño, Kise también lo hace y chocamos el antebrazo sin dejar de vernos fijamente. Sólo con sus ojos me demuestra todo lo que siente por mí, sentimientos que yo le correspondo desde mucho antes que siquiera me diera cuenta.

Estar con él me hace sentir feliz, en la cancha y fuera de ella.


Mierda! Yukio porque tienes que ser tan jodidamente sensual? *¬*

Ok... me controlo xD

Al parecer a Kise le surtio efecto el plan xd Aunque no de la manera esperada ewe

Ojalas les haya gustado este fic :3 Se les adora!

*Actualizo los martes y sabados C:


Hamtarou: Bienvenida querida! :3 Me alegra que te haya gustado el fic :D Y si! Yo tambien amo a esta pareja y sufro lo mismo: no encontrar mucho de ellos D: Espero te haya gustado el capitulo :3 Te cuidas y gracias por tu bello review!

Rina: dsadsdsaad yo tambien! Enamorada y obsesionada *w* Ag cierto... cuesta mucho encontrar sobre estos dos D: A mi tampoco me desagrada la pareja con Kise, pero si, prefiero a Kasamatsu o en lo contrario, a Sakurai ewe Yo en el lugar de Kise no hago planes, me abalanzo sobre el azabache y lo violo xD Me alegra que te haya gustado el capi :3 Querida... sobre el tema de los verbos, eh revisado mucho los capitulos antes de subirlos y con mi beta no comprendemos. Y como quiero mejorar me gustaria saber a que te refieres exactamente con los verbos. Porque estoy narrando solamente en presente y por ello no veo el error D: Con animos de mejorar espero tu respuesta querida :D

Annie Thompson: Ya somos dos! Amo ver a esos dos juntos! TwT aaww si se aman! xD concuerdo contigo! Ellos son la pareja perfecta 3 dsdsadsasad Siii! Yo soy la que mas ansia que se dén duro contra el muro, pero no se si sea en este fic D: Y no te preocupes! Yo soy igual de pervert xD Saludotes! Gracias por leer querida! :3

Rikka Yamato: bueno, quien no se quiere violar a Yukio? xD Siii! Kise solo quiere demostrarle todo su amor! :3 Nena! Concuerdo contigo, el AoKuro tampoco me gusta xD o el AoKise xD Pobre Kise, pero ya tendra su recompensa :D Una bacho para ti! Te cuidas! Saludotes :D


Gracias por leer! Nos vemos en el proximo capitulo C:

Saludos y besos pegosos :3