Buenas, a todas las personas que siguen estas historias les agradezco demasiado. Aquí va el cuarto OS y espero que les guste igualmente.
Advertencia: Posible OoC no intencional, errores ortográficos leves.
Renuncia: Todo pertenece a Hori-sensei.
~Disfrute su lectura~
Día 3: Rematch.
"Estoy aquí"
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Bakugou sonríe con malicia mostrando cada uno de sus afilados dientes y no puede evitar dejarse llevar por el flujo de esa sensación. Se siente como si hubiera un jinete apurando el galope de su corazón apurándolo, al punto de parecer una bomba que iría a explotar en cualquier momento sin ningún aviso previo.
Piensa que es raro. Todo es raro. El estar emocionado y lo que significa aquello, pero no lo reprime ni intenta siquiera ocultarlo.
Porque siente como si fuera algo pactado por el destino y que tarde o temprano ella estaría de nuevo en frente suyo y le haría saber todo lo que había crecido; que ella podría tener los testículos lo suficientemente hinchados de orgullo para plantarse ahí cual estatúa ferviente de fuerza para mantenerse de pie hasta el final, y que ella podría, tal vez, resultar victoriosa.
Tal vez…
… Que ella merecía estar parada al lado suyo, [corriendo juntos persiguiendo el mismo objetivo].
Ups.
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Ochako traga con fuerza cuando, de reojo, ve aquella mueca (sospecha de que se trata de un esbozo de sonrisa). Le parece… Algo más siniestra que una sonrisa de una persona normal y una idea se aventura por la llanura de su mente y le dice que, tal vez, debería estar preocupada. Pero no lo hace. A pesar de lo tétrico de su sonrisa y lo oscura del aura que emana de él, no teme.
Inhala con delicadeza y siente cada una de las partículas del aire estimular su olfato. Se deja llevar, logrando distraer su mente.
Como si fuera un globo que flota sin rumbo en el cielo. (Se siente como dejavú)
Camina con la mente dispersa y las ideas organizándose en su mente, colocando piezas en perfecto orden en el juego de Tetris mental que tenía. Sonríe nerviosa por inercia al sentir el cosquilleo de una emoción incierta en su pecho que recorre su todo su cuerpo erizándole la piel.
Al fin tendría la oportunidad de pelear de nuevo contra él. Quería demostrarle. Quería que él la viera.
"Estoy aquí...
… Quiero ser heroína tanto como tú quieres ser héroe."
— Uraraka-san, ¿estás bien? —Midoriya pregunta tímido, con el rostro sonrojado, sin poder disimular bien la preocupación estampada en su rostro.
Uraraka se asusta al ser interrumpida de su mar de distracción. Intenta recomponerse rápidamente, lo mira firmemente en seguida y le sonríe como puede (aunque sabe que no es la sonrisa más dulce que ha tenido en su miserable existencia).
— Lo estoy, Deku-kun —Levanta los dedos con señal de "victoria". Intenta verse segura de sí misma, no obstante, hay un ligero temblor de sus dedos y todas sus extremidades. Es inevitable, sabe que está nerviosa y no puede ocultarlo—, Lo siento, estoy un poco ansiosa, ya sabes… El año pasado…
— ¡Todos lo sabemos! —le interrumpe el muchacho con un grito que casi logra hacerle entrar en paro cardiaco—, Pero… Has cambiado mucho… Kacchan es muy fuerte, pero no dudes de tu fuerza también, Uraraka-san.
Uraraka siente el calor de rostro en un segundo, tiñéndose de un carmín tan intenso como el fuego y solo puede cubrirse con las manos de la vergüenza. No puede hablar, siente que si habla lo hará con la voz temblorosa y no quiere lucir ridícula después de que Deku fuera tan genial como siempre con aquellas palabras.
Oh no, no, no.
Siente una bomba de lágrimas y trata de evitar que estalle como sea.
Y Deku se asusta, no era el tipo de reacción que estaba buscando. Lo jura por su madre, él solo quería ayudar.
— Quiero decir… ¡Uraraka-san! —añade él mientras agita los brazos, inquieto al no poder ver sus ojos detrás de sus manos. Estaba preocupado por haber dicho algo malo e influir negativamente en su amiga. Le aterró en seguida la idea de ser el culpable de que no tuviera un rendimiento del cien por ciento en la pelea contra Kacchan—, ¡Lo que quiero decir es que puedes ganar! ¡No te rindas! —grita cada vez más fuerte, más agitado y sintiéndose más tonto—, Lo siento, Uraraka-san, creo que Yaoyorozu-san me llama, sí, esto… Mucha suerte.
Huye lo más rápido que puede cual cobarde villano acorralado. Y cuando Uraraka escucha la puerta cerrarse ella retira las manos de su rostro y suspira largamente sintiendo el peso desvanecerse junto con su amigo.
Podía nadar en nubes de algodón y sentirse ligera de nuevo.
Calmarse de nuevo. Era difícil, pero dejar la mente en blanco era importante.
— Lo siento, Deku-kun, pero necesitaba estar a solas —murmura para sí misma. Levanta la vista y lo enfoca en el techo, pensando, de nuevo, en varios movimientos que podía usar durante la pelea.
Y permanece en un agradable silencio. (Amaba ese silencio).
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"Bakugou Katsuki vs Uraraka Ochako"
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Sus piernas entumecidas le fallan, el aire se vuelve espeso a su alrededor y le dificulta respirar, el ambiente parece girar sobre ella en ese momento y lentamente percibe como pierde el equilibrio y va cayendo sin poder evitarlo.
No quiere, no debe caer. Todavía podía luchar. No quiere caer.
¡No te caigas!, piensa con un increíble sentimiento de desprecio en su interior, pero no puede hacer nada.
Y antes de tocar el suelo, Ochako mueve los ojos con desesperación buscando a la persona responsable de sus heridas y el dolor que sentía en su interior, al que debía estar de pie frente suyo viéndola caer patéticamente. Muerde su mandíbula con fuerza al sentirse derrotada, tan incapaz, tan inútil.
Así no se supone que terminan las revanchas, piensa de nuevo con vergüenza, tratando de enfocar a los rubíes de Katsuki.
Bakugou no quedó de la mejor manera: Está con la respiración errática, inhala y exhala profunda y rápidamente, utilizando hasta el último de sus músculos respiratorios para restaurar el oxígeno a sus fatigados y magullados músculos. Dolían como la mierda. No sabía dónde exactamente, pero era un dolor que lo aplastaba y amenazaba con perturbar su respiración con la más mínima distracción.
Mira con el ceño fruncido como la castaña cae de rodillas lentamente frente a ella, pero antes de que ella perdiera la consciencia, sus ojos chocan con los suyos. Y siente fuegos artificiales que brillaban en una noche oscura.
"Estoy aquí"
Era como si gritara más fuerte de lo que ella jamás sería capaz de hacerlo con palabras. Esas avellanas debían estar apagándose como un incendio que mengua, pero le parecían dos bolas de fuego resplandeciente que aumentaban estrepitosamente y le quemaba la poca cordura que aún tenía consigo.
Bakugou lo supo.
— Te veo —susurra él,
No sabe si ella lo alcanza a escuchar, porque lo próximo fue su choque con el suelo.
Anunciándolo ganador.
Se deja caer en el piso seguidamente con los ojos clavados en el cuerpo inconsciente de la chica que era examinado por Midnight.
Él no estaba seguro de haber ganado ese combate.
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[fin]
Bueno, aquí termina el día 3, ya estoy escribiendo el día 4, va a ser un cap con mucho fluff.
Espero que les haya gustado esta, espero también sus opiniones.
¡Nos leemos en la próxima!
