Disclaimer:Inuyasha, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Rumiko Takahashi. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.
N/A: Mis bellas cordales han sido extraídas y no he podido dedicarme mucho a mis historias pero regreso rápido con otra actualización.
Además de eso, note que no estoy siendo tan detallista con este Fic como con el otro, así que es hora de ponerle más ganas (Detalle) a este \0/
Además, debo aclarar que si, el kimono de Kagome se parece al de Jakotsu, solo este Kimono se ajusta a la figura de Kagome con el obi grueso, marcando así su silueta, además de que es descubierto en un brazo y la armadura esta por dentro del obi pero se puede apreciar sobre sus pechos.
La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.
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I Lost My Heart
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Capítulo IV
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Pasaron dos días desde que se alejaron de la mansión de Irasue, recorriendo bosques que parecían no tener fin, para el Yokai verde tanto el viaje como el bosque se le hacía totalmente interminable en compañía de su amado pero igualmente callado Amo y la serena Miko los cuales solo intercambiaban las palabras exactas para comunicarse, ni más ni menos.
El sirviente recordó lo encomendado por Irasue y lamento el haberse quedado en esa habitación con la señora ama y sus desbordante alegría llena de artimañas.
Escucho como la Miko jugueteaba un poco con su cachorro de Inu Mononoke el cual parecía alegre de recibir la atención dulcificada de su dueña.
Se encontraban detenidos en un claro del bosque para comer un poco y seguir su viaje, Jaken era quien preparaba los pescados que gentilmente Kagome había recolectado de un rio cercano con ayuda de su arco junto a su cachorro. Sesshomaru los observaba desde lo alto de árbol.
– Miko –Llamo Sesshomaru con su típica seriedad, haciendo sobresaltar a su sirviente y llamando la atención del Mononoke.
– ¿Qué paso, Sesshomaru? –Pregunta con tranquilidad mirando al susodicho.
– ¿A dónde te vas a dirigir ahora? –Pregunto Sesshomaru igual de serio, con cierta expectativa sobre lo que la Miko responderá, ella solo guardo un poco de silencio y sonríe con serenidad.
– A lo inevitable, Sesshomaru –Le responde para luego dirigir una leve sonrisa de lado– Iremos a visitar a mi grupo –Aclara ante la expresión curiosa de Jaken y la ceja alzada de Sesshomaru.
– Visita –Repite el TaiYokai– ¿Debo de entender con eso que viajaras conmigo? –Comenta con cierta despreocupación, en respuesta Kagome solo asiente y vuelve a sonreír con serenidad, expresión que ciertamente estaba exasperando al Yokai.
– Ellos desbordan emociones, por lo general no siempre son buenas emociones cuando se está en compañía de Inuyasha y no puedo darme el lujo de un desborde emocional –Explico calmada mirando a Sesshomaru para luego pasar su mirada a su cachorro quien la miraba confuso.
– En ese caso alístate, estamos a media hora de encontrarnos con tu grupo –Informo fríamente Sesshomaru– A menos de 15 minutos de encontrarnos con el hibrido –Agrego despectivo, Kagome le mira serenamente y sonríe de lado arrogante.
– Procura no crear una batalla –Le dice Kagome a Sesshomaru con cierta burla pero logrando una matadora mirada por parte de Sesshomaru.
– A mi no me das ordenes –Escupió con enojo, Jaken en medio trago pesadamente y se asusto al ver la sonrisa arrogante y expresión serena de Kagome no cambiaba ni un ápice– Llego mas rápido.
Luego de ese susurro casi imperceptible, de entre los matorrales salió rápidamente un destello rojo y plata en dirección a donde se encontraba sentada Kagome, esta no había apartado la mirada de Sesshomaru aun con Iki en sus brazos que tenía todo su pelaje erizado mientras gruñía al destello rojo.
– ¡Kagome! –Se escucho el grito inconfundible de Inuyasha quien pretendía abrazar a Kagome bajo la molesta mirada de Sesshomaru, pero este contacto nunca llego.
Una barrera de energía se hizo presente entre Kagome e Inuyasha, impidiéndole a este acercarse y a su vez enviándolo despedido contra un árbol realizando un estruendoso sonido.
Kagome dejo de mirar a Sesshomaru para pasar su mirada a Inuyasha, su expresión no había cambiado en ningún momento.
– ¡¿Qué hiciste, Sesshomaru?! Ese es un campo de energía demoniaca – Exclamo airado el Hanyou cuando se hubo levantado, gruñía a su hermano quien solo le miraba con molestia, Kagome en cambio blanqueo los ojos.
– Cállate Inuyasha, fue mi cachorro quien creó el campo de energía –Explico algo exasperada la Miko, Jaken la miro con los ojos como plato al ver a la Miko exasperadamente serena un poco... Exasperada.
– ¿Tu cachorro? –Balbuceo Inuyasha muy confundido, Kagome volvió a rodar los ojos y señalo al Mononoke frente a ella que no bajaba la guardia, Sesshomaru en cambio miraba al cachorro con una sonrisa de lado.
Justo en ese momento hicieron acto de presencia los demás amigos de Kagome pero esta, como cuando despertó del sueño por primera vez, no sintió absolutamente nada al verlos.
La alegría de ver a los seres queridos se había ido y ella al notar eso no pudo más que cerrar los ojos y sonreír con ironía, Sesshomaru también noto ese cambio y salto para posicionarse a su lado.
El rugido que Kirara le dedico a Iki la hizo salir de sus pensamientos y ver como los ojos de su cachorro se tornaban rojos le asusto.
– Iki, ven –Llamo Kagome con dulzura.
El al sonido de la voz de su dueña se volteo a mirarla y luego salto a su regazo, ella inmediatamente se levanta con Iki en brazos para dejar que sus amigos se acercaran, en ese momento Iki salta a los brazos de Sesshomaru que tras un bufido lo coloca en su hombro para que se recostara en su estola.
La primera en acercarse fue Sango que abrazo a su amiga y con ella Shippo, seguidos de Miroku, luego de esos saludos Inuyasha iba a acercarse pero el pequeño Inu se bajo del hombro de Sesshomaru con un salto para interponerse entre Kagome e Inuyasha, este al ver a la pequeña bestia frunció el ceño.
– Dile al cachorro sarnoso que se quite –Advirtió en gruñidos Inuyasha a Kagome, está en respuesta arqueo una ceja y lo ignoro, tomando a su cachorro en brazos para ir junto a Sesshomaru– ¡Kagome, te estoy hablando!
– No sé si lo notaste hibrido pero te está ignorando –Soltó con burla maliciosa Jaken.
– Señorita Kagome, explíquenos ahora como se encuentra –Pidió el monje ignorando las replicas del Hanyou para acercarse a Kagome.
– Luego de concederle mi alegría a la señora Irasue mucho mejor, por lo que estoy la mayor parte del tiempo gozando de serenidad –Dijo restándole la importancia que todos sus compañeros le dieron a la primera frase.
– ¡¿Te quitaron la alegría?! –Salto furibundo otra vez el Hanyou– Sabia que esa desgraciada de Irasue planeaba algo –Acuso seguidamente.
La expresión de Sesshomaru se muto totalmente con enojo a la mención de su madre pero fue la energía purificadora de Kagome lo que lo inmovilizo e imagino que por igual al Hanyou, vio de reojo a Kagome y su expresión era una máscara de frialdad y no pudo evitar recordarle a su madre cuando fue privada de todo sentimiento.
– Eres un maldito inmaduro –Escupió la Miko con voz helada y mirada imperturbable.
Lamentablemente no eran los únicos Yokai en el lugar y esto también afectaba a los más débiles, Kirara, Shippo, Jaken e Iki respiraban con dificultad y notable cansancio. Ah-Un estaban solo paralizados al encontrarse más alejados.
– Kagome, detente –Pidió el monje Miroku al notarlo de inmediato mientras cargaba a Shippo y Sango tomaba a Kirara.
Kagome asustada miro a su cachorro e inmediatamente respiro profundamente, calmando sus emociones y atrayendo de nuevo su energía purificadora, abrazo con fuerza a Iki, este en respuesta le pasaba con debilidad la legua por el rostro a su alcance.
– Kagome, andando –Ordeno Sesshomaru con frialdad tomando a Jaken del Obi al encontrarlo mareado, luego le dedica una mirada asesina a Inuyasha que estaba estupefacto– Tu impertinencia e inmadurez terminara matándolos a todos –Escupió con frialdad, miro a Kagome que estaba ya de camino hacia Ah-Un con la mirada baja– Terminara matándola a ella –Termino en un susurro con cierto y muy leve pesar.
Todos miraron en silencio como Kagome se montaba en Ah-Un con un debilitado Iki en brazos y Jaken tras de ella postrado en la silla de montar como saco de papas, llevando las riendas de Ah-Un estaba Sesshomaru.
– Ella no volverá con nosotros –Susurro Sango al percatarse de que no podían estar cerca de su amiga más– ¡Oh, Kami! –Se lamento tapando su rostro con las manos.
– Es lo mejor para todos, Sango –Trato de consolarla el monje con un abrazo.
– Ella no se puede alejar así de mi –Murmuro el Hanyou aun sin creerlo– Yo jure protegerla, ella juro estar siempre a mi lado –Exclamo comenzando a alterarse.
Dio un paso hacia adelante pero en su camino estaba Shippo quien le dirigió una fría mirada para luego desviarla.
– Buen trabajo el que hiciste –Ironizo el Kitsune– Ya madura, Inuyasha.
Shippo miraba firme el lugar por donde partía su adorada Kagome aunque estuviera débil y fueran cosas de adultos, él sabia que el lugar de Kagome no estaba junto a ellos.
Tras estas palabras, todos miraron perplejos a Shippo que seguía en su posición, se acerco a los pescados que había dejado Kagome y comenzó a comerlos.
– No se ustedes, pero yo iré a la aldea de la anciana Kaede –Informo el infante, todos seguían perplejos por lo acontecido, Kirara camino hacia Shippo y se sentó a su lado para emitir un leve maullido– Así que me acompañas, gracias.
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Estaban sumidos en un silencio que a Kagome se le hizo incomodo por primera vez en dos días, pensó por un momento que así se debería sentir Jaken estos días, se dedicaría de ahora en adelante a entablar mas conversaciones con él, y sus pensamientos de inmediato se desviaron de lo sucedido hace unos momentos.
Kagome ahora llevo sus pensamientos a su bello cachorro, tenia curiosidad por lo que este podía hacer y tuvo miedo al recordar que Irasue le había dicho que daría la vida por ella. Debía entrenarlo para que fuera lo suficientemente fuerte y capaz de vencer cualquier cosa, como también para seguir ordenes aunque no estuviera de acuerdo, aunque no le importaba que le alejara a la peste.
– Jaken –Llamo suavemente la Miko, este detrás de ella murmuro algo inteligible y ella siguió– ¿Cómo fue que la señora Irasue creó a Iki? –Pregunto con curiosidad.
– Bueno, la verdad es que todo InuYokai con estola puede crear este tipo de Mononoke a partir de una parte de su estola –Explico con calma, demostrando su dominio en el tema con una mirada suficiente.
– Son algo así como sus extensiones entonces –Afirmo la chica ahora, Jaken dudo un poco antes de asentir con duda.
– Podría decirse, aunque son totalmente independientes solo seguirán órdenes y protegerán a sus amos –Siguió con su explicación detallada– Ellos saben para quien fueron creados.
– Ósea que Sesshomaru puede crear una pareja para Iki –Bromeo con una serena sonrisa, Sesshomaru ante lo dicho solo la miro de reojo sin inmutarse, Jaken bufo indignado por lo dicho– Era un broma, Jaken –Aclaro con calma y una mirada serena hacia su cachorro que dormía tranquilamente en su regazo– ¿Qué más puede hacer Iki?
– Ya viste el campo de energía y viste que su lado Yokai a punto de explotar –Enumero Jaken recordando mentalmente las demás habilidades– Como es un cachorro no tomara una forma Yako muy grande, cuando mucho del tamaño de Ah-Un pero puede llegar a ser del tamaño de un InuYokai adulto en su forma original –Le explica con calma.
– ¿También tomara la forma de un InuYokai transformado? –Pregunto ahora con calma recibiendo un asentimiento por parte de Jaken.
– Puede que tome un aspecto como el del amo Sesshomaru al ser macho, una hembra sería tan grande pero aun así seria inmensa –Siguió explicando Jaken notablemente ensimismado en el tema, Kagome al notarlo sonríe con calma.
– ¿Ósea que también escupe acido? –Interrogo para que siguiera.
– Tanto en saliva como en garras, es un guardián formidable –Dijo con notable orgullo por sus amos y lo que estos crean.
– Mmm, gracias por la información Jaken –Agradece con una leve sonrisa y lleva su atención a Sesshomaru que seguía conduciendo las riendas de Ah-Un– ¿Sesshomaru, me permites darme un baño cuando puedas encontrar unas termas?
– Molestas, Miko –Murmuro el frio Yokai, Kagome lo miro interrogante para luego dedicarle una mirada a Jaken.
– ¿Eso es un sí? –Pregunto la Miko con falsa inocencia a Jaken quien solo opto por cerrar los ojos con nerviosismo.
– Si sigues hablando no tocaras unas termas en mucho tiempo –Amenazo con su inexpresiva voz pero con una leve sonrisa de lado, Kagome al notarlo sonríe ampliamente con la misma calma y guardo silencio.
Jaken al observar dicha interacción se puso a analizar la situación y luego se dispuso a maquinar cual sería su primer movimiento para que el acercamiento se dé. Concluyo que el primer paso sería el lograr un encuentro en la intimidad y dependiendo de cómo se desarrolle este a la llegada de los susodichos vería si fuera conveniente su futura supervisión en los encuentros privados que se darían, porque de que lograba lo que se le ordeno, lo lograba.
Tan inmerso en sus pensamientos estaba el Yokai que no noto cuando Sesshomaru le indico a Kagome donde se encontraban las termas donde esta tomaría un baño, inmediatamente al notarlo y también percibir que la Miko dejo a su cachorro dormido pensó que sería el mejor momento.
– Amito, debería vigilarla recuerde que lleva los fragmentos de la perla –Dijo el sirviente a su amo, pero al ver que este solo le ignoro supuso convenientemente que él podía detectar a cualquiera que se acercara a las termas– Y no sabemos si el hibrido de Inuyasha la siguió –Agrego y se felicito internamente al ver que su amo reacciono enviándole una fría mirada.
– Cuida al cachorro –Ordeno fríamente el TaiYokai mientras se adentraba en los arbustos por donde se había ido la Miko, el sirviente comenzó su festejo personal y silencioso al tiempo que se acercaba a Ah-Un donde estaba el cachorro que se despertó y lo miro dudoso.
– Cachorro, debes alegrarte y felicitarme –Le hablo a Iki con felicidad, Iki seguía con su expresión confusa– Solo alégrate, tu dueña es de interés para mi amo Sesshomaru –Dijo ahora más calmado y con pose seria, el cachorro ante esto ladro alegremente y movía su peluda cola con emoción.
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– Uh, esto es lo mejor que puede existir –Decía la Miko con satisfacción mientras se adentraba lentamente en las aguas de las aguas termales.
La miko se encontraba totalmente desnuda, no tenía ganas de mojar el Kimono blanco que tenia debajo de su vestimenta así que no lo uso, tardaría mucho en secar. Fijo su vista en una pequeña cascada que poseía el lugar y se acerco caminando hasta que fue lo suficientemente hondo para seguir nadando, la cascada se desembocaba una parte directamente en el agua y otra en una piedra que sobresalía.
Nado hasta quedar bajo la cascada, en la parte que caía en la terma y una sonrisa calmada se instalo en su rostro, se acerco a la roca y allí se sentó a cepillarse el cabello con las manos y con ayuda del agua que caía de la cascada. Luego de un rato se movió a la parte de la roca donde no caía agua y sonríe serenamente, se sentía una exhibicionista allí pero era lo que más cercano que podía tener a la alegría, una satisfacción al sentirse plena y libre.
Escucho un ruido en dirección donde estaban sus cosas y se regaño mentalmente al no estar pendiente de lo que le rodeaba, topo con sus brazos sus senos y solo volteo la mirada dando la espalda, frunció el ceño pero se congelo cuando vio que era Sesshomaru quien la miraba intensamente, recorriendo con la mirada todo su cuerpo expuesto.
El cosquilleo en su vientre que no sabía identificar volvió a hacerse presente con más intensidad ante la mirada profunda de esos ojos ámbar y por instinto una de su manos bajo hasta su vientre en busca de calmarlo, este movimiento fue captado por Sesshomaru que la miro más intensamente.
Kagome no estuvo consiente de la rapidez con la que Sesshomaru salto para quedar parado a un lado de ella en la roca, sus miradas chocaron por segunda vez y el cosquilleo se intensifico.
– Sesshomaru –Jadeo sin controlar su propia voz, lo que la asombro más y presiono con más fuerza su vientre.
– ¿Quieres que se detenga, Kagome? –Pregunto Sesshomaru lentamente.
Kagome no supo identificar el sentimiento que la invadió al escucharlo decir su nombre con esa voz tan ronca y profunda, al no encontrar su propia voz solo pudo asentir lentamente, Sesshomaru en cambio emitió una sonrisa llena de deseo, deseo que la Miko no pudo detectar, atribuyo arrogancia en esa sonrisa.
– Deberás hacer exactamente lo que yo diga –Siguió Sesshomaru con su voz ronca y sedosa sin quitar su sonrisa, obteniendo otro asentimiento como respuesta– Quita tus manos de tu cuerpo –Ordeno ahora Sesshomaru, Kagome se asombro y con cierta duda las retiro colocándolas a cada lado de su cuerpo sobre la roca, el cosquilleo se extendió hasta su intimidad y un sonrojo invadió sus mejillas– Te tocare –Informo ahora, Kagome dudo un momento antes de volver a asentir, pensando que tocaría algún punto en su vientre para que ese cosquilleo desapareciera.
Se sobresalto al sentir la fría mano del Yokai en su rodilla, acariciando apenas esa zona, el contacto frio con su piel caliente la obligo a cerrar en puños sus manos para evitar soltar otro jadeo sintiendo como se tensaba completamente.
– ¿No te opondrás? –Pregunto ahora el Yokai con una sonrisa maliciosa que sorprendió a Kagome y las dudas volvieron a acudir a su mente– Se hará más intenso –Dijo ahora refiriéndose al cosquilleo– Pero se irá cuando termine –Afirmo con seguridad ahora.
Kagome no dejo de dudar y su respiración se volvió entre cortada, pero solo asintió deseando que su sentir se extinguiera. Ese cosquilleo le recordaba vagamente al que sentía cuando tenía contacto con la piel del Hanyou y ese era un recuerdo que le desagradaba, pues se lo atribuía al amor que sentía aunque actualmente sea imposible para ella sentir ese amor.
Otra sonrisa se instalo en el rostro de Sesshomaru cautivando a Kagome, alejándola de sus pensamientos desagradables. La mano de Sesshomaru comenzó a subir por las piernas de Kagome tocándolas superficialmente, apenas con un roce despreocupado que estaba volviendo loca a Kagome de incertidumbre.
Sesshomaru era un Yokai con muchos conocimientos, Sesshomaru sabia como hacer que se detuviera, debía confiar en que hacia lo correcto, era el hijo de su señora.
Cuando Sesshomaru estaba cerca de la intimidad de Kagome esta se sobresalto sin lograr entender, pero la mano del Yokai pasó de largo al ver que la Miko seguía con las piernas fuertemente apretadas, la paso por su abdomen, la cintura y bordeo sus senos con un leve roce de sus garras.
Ante la expectativa ya Kagome no podía controlar su respiración haciendo de está leves jadeos.
Sesshomaru estaba aplicando todo su auto control al deseo que estaba sintiendo por tomarla, un deseo casi animal. El poder tocarla libremente y limitarse a simples roces, el poder oler la excitación de la joven y no poder simplemente saborearla hasta saciarse.
– ¿Estas dispuesta a todo? –Pregunto ahora Sesshomaru con fingido desinterés, Kagome ya estaba angustiada pues a cada roce esa sensación se intensificaba y ya comenzaba a ser levemente dolorosa, asintió tratando de transmitir una falsa seguridad que no poseía aun sin entender del todo lo que hacía, la mirada fija en los ojos ambarinos– Porque no me detendré.
Fue lo único que escucho Kagome antes de sentir como era recostada en la piedra, quedando aun más expuesta al TaiYokai, intento cubrirse con una mano los senos y con la otra su intimidad que era doblemente resguardada por sus piernas cerradas y tensionadas.
Sesshomaru retiro las manos levemente colocándola a los lados, se encontraba recostado a un lado de la descubierta Kagome, totalmente vestido y observándola.
Las manos recorrieron desde las muñecas de la Miko hasta llegar a los senos de esta, tomándolos desde abajo y cubriéndolos apenas, el sobresalto que sintió de la morena bajo sus manos le hizo sonreír de lado al notar la tensión que esta poseía mas no se retiraba ni lo apartaba, las manos de ella seguían donde él las había colocado.
– ¿Qué haces? –Pregunto Kagome con cierto coraje envuelto en vergüenza, dejando salir un poco de su angustia pero aun así sin moverse.
– Lo que sientes es deseo, pasión, lujuria –Explico con calma el peli plateado– ¿O nunca lo sentiste con Inuyasha? –Dijo en susurros con burla, Kagome se sorprendió otra vez y abrió la boca en busca de su voz pero esta se negaba a salir, en su lugar se levanto mientras trataba de alejarse del Yokai pero este le tomo de las muñecas con una mano y la inmovilizo colocándose sobre ella con su piernas a los lados del cuerpo de la Miko– Dijiste estar dispuesta a todo –Recordó ahora.
Kagome callo pero aun así su rostro se muto con una expresión ofendida y respiro profundamente tratando de calmar sus emociones para no lastimar al hijo de su señora Irasue pero le resultaba difícil sintiendo aun ese cosquilleo y ahora combinado con la ofensa que sentía.
Confió tontamente en otro Taisho.
Que inocente y estúpida había sido. Se sumergió en sus pensamientos para calmar su furia que luchaba por salir, recordando que el hombre que estaba sobre ella era lo más adorado para su Señora.
Pero no por eso se iba a dejar ultrajar.
Sesshomaru aprovecho este momento de meditación para llevar una de sus manos a las piernas de ella, por dentro de sus mulos haciendo espacio entre ellas y acariciándolas lo mas que podía a pesar de la fuerza que la Miko aplicaba en ella, ascendió con calma hasta rozar con su pulgar los labios bajos de la Miko recibiendo un melodioso gemido de ella, haciendo que esta saliera estruendosamente de su meditación.
– Solo hare que se vaya, no hare mas –Trato de calmar, sin saber muy bien porque– Relájate –Exigió ahora, la Miko respiro profundamente otra vez mientras su cuerpo se tensaba fuertemente mientras su rostro era bañado por un fuerte sonrojo.
– Aléjate, Taisho –Mascullo entre dientes, con notable esfuerzo para parecer serena y calmada entre tanta tensión que ejercía en su mandíbula.
Sesshomaru en respuesta solo pudo sorprenderse, no esperaba esa reacción por parte de la Miko, la verdad es que nunca espero esa reacción por parte de ninguna hembra que el deseara tomar. Se sintió ofendido y lo hizo notar en su rostro hecho mueca, Kagome lo miraba con los ojos entre cerrados notando su esfuerzo por controlarse y parecer serena, aunque la tensión impuesta en su mandíbula y la que se sentía en todo su cuerpo la delataba.
– ¿Me estas despreciando? –Susurro el TaiYokai con voz amenazante y mirada fría, la Miko no hablo– Maldita humana, eres una escoria –Insulto con el mismo tono, los ojos de la Miko le mostraron dolor aunque la expresión de esta seguía igual. Sesshomaru a esto no supo cómo reaccionar.
– Todos los engendrados por Inu-Taisho son la misma escoria que su padre –Musito con una voz temblorosa, acompañada de sus labios que temblaban por igual.
Sesshomaru noto el momento exacto en que las lágrimas de Kagome comenzaron su lucha por la libertad, noto el momento exacto en que sintió temblar el cuerpo que se encontraba debajo de él y sintió temor.
El Yokai más poderoso sintió temor.
Solo fue un resplandor, un simple resplandor el que lo golpeo con tal fuerza que lo envió varios metros alejado de la chica, rompiendo arboles a su paso, estrellando contra uno cuando la fuerza del impacto se hubo reducido.
Cuando recupero el aire, observo su armadura totalmente destrozada y un corte en su abdomen, nada grave gracias a la armadura.
Alzo la vista para ver si la joven se encontraba bien, y la observo totalmente tendida, como la había dejado pero si noto la diferencia. Su cuerpo desnudo estaba totalmente relajado, sus facciones se mostraban una mueca llena de nada mientras de sus ojos descendían hilos de lágrimas.
Trato de acercarse pero un campo de energía le impidió el paso a un metro de distancia de la chica. Estaba simplemente sorprendido, no lograba traspasar el campo y sus garras no lo debilitaban, si quiera lo sentían.
Su vista fue otra vez a la Miko cuando la vio levantarse para ir a donde estaban sus ropas y vestirse con normalidad, pero aun con la mueca fría en su rostro y la lagrimas en sus ojos.
– Miko –Llamo con seriedad el Yokai acercándose a ella a una distancia prudente, pero la mirada vacía con atisbo de dolor lo hizo callar.
Le recordó a su madre cuando su padre los abandono.
– Solo por mi respeto a tu madre –Comenzó en susurros tajantes– Por el amor que le tengo, es que seguiré viajando a tu lado pero ten en cuenta que conmigo dejaste de contar como compañera.
– Yo... –Dudo en continuar el Yokai, Kagome le fulmino con la mirada ahora.
– No digas lo siento –Grito la Miko con desespero, su voz rasgando el dolor que sentía– Maldición, no digas lo siento por que te juro que desaparezco de tu vida –Esa amenaza asombro a Sesshomaru, mas por la preocupación que sintió ante cada palabra que por lo dicho– No seas Inu-Taisho, no seas Inuyasha, no seas igual que ellos, te lo suplico –Imploro ahora con el mismo dolor, Sesshomaru se sintió ofendido pero no encontró palabras para rebatirlo– Mi señora moriría con eso –Murmuro para sí.
Sesshomaru la escucho claramente y se sintió una escoria. Vio desaparecer a Kagome entre los matorrales pero él no se sintió lo suficientemente valiente para seguirle, por primera vez en mucho tiempo se sintió débil y se odio... Se odio como nunca antes, como nunca llego a odiar a nadie, ni a su padre.
La rabia consigo mismo se dreno por todo su cuerpo, la excitación que había sentido al ver a la Miko desnuda, vulnerable y oler su excitación había desaparecido, no había ni asomo de dicha excitación.
Clavo sus garras en sus manos logrando dañarse y alzo la cabeza al cielo, notando apenas los colores del atardecer antes de cerrar su mirada y sumirla en la oscuridad, logrando traer a su mente la imagen de los ojos vacios y adoloridos de la Miko, iguales a los de su madre.
El se había jurado ser más fuerte que su padre, ser mejor que él en todo. Acababa de notar que eran la misma escoria.
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Kagome fue hasta donde se encontraban Jaken, Ah-Un y su cachorro, antes de dar la cara respiro profundamente con dolor, debía dominarlo, debía retenerlo.
No debía estar sintiendo dolor.
Alejo ese pensamiento de su cabeza y se coloco su máscara de serenidad para confrontarlos. Apenas se acerco, Iki estaba corriendo hacia sus brazos, dando ladridos de alegría al tenerla cerca y no pudo evitar amar a ese cachorro, como tampoco pudo evitar el nudo en su garganta con deseo de salir.
– ¿Cómo le fue en su baño? –Pregunto con fingido desinterés el Yokai, Kagome se tenso pero aun mantenía su mirada cariñosa hacia su cachorro y la expresión serena.
– Bien –Respondió con sencillez, zanjando el tema e iniciando otro.
Sin ganas de que el nudo en su garganta saliera como sollozo, sin ganas de que las lágrimas volvieran a correr libremente por sus ojos, sin ganas de que las emociones se desbordaran y terminara matando a sus compañeros.
Con miedo de matar a su cachorro.
Porque ese cachorro estaba conectado con ella, cuando estaba con él sentía un atisbo de alegría sin razón alguna, sin explicación aparente, no sabía pero no le buscaría explicación. Si lo perdía, nunca se lo perdonaría.
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Siempre seré una opción, siempre seré una herramienta, siempre seré usada.
Pero nunca seré amada.
La maldad me asecha, la maldad desea dominarme con mi dolor.
Temo no poder dominarla. Temo volver a dañarlos. Temo perderlos.
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Hasta acá llego.
ES EL CAPITULO MAS LARGO ESCRITO \0/
Espero que vaya por buen camino, como también espero que hayan notado la incógnita oculta \0/
Nos veremos la próxima actualización ;)
Gracias por los comentarios, los follow's y los fav's que me dieron3
Espero comentarios bellos ;)
Atte:
~CoherenciaNula~
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